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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14989  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                Magistrado Ponente   

                                DR. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                                Aprobado Acta No.89   

     Santafé de Bogotá,  D.C.,   veintiuno   (21)   de   junio   de   mil  novecientos  noventa  y  nueve  (1.999).   

          VISTOS:   

      Decide  la  Corte  sobre  la  admisibilidad  de la demanda de revisión presentada por el apoderado  de  JORGE  ALONSO  VERGEL  QUINTERO  contra  la  sentencia del Tribunal Nacional  proferida  el  5  de  febrero  de  1.996 que confirmó la dictada por un Juzgado  Regional  de  Barranquilla  el  21  de  marzo  de  1.995,  mediante  la cual fue  condenado  junto  con  José  María  de León Martínez, Nicolás del Cristo de  León  Alvarez  y Jorge Eliécer Vergel Sabogal a la pena principal de siete (7)  años  de  prisión,  como  coautores  responsables  de  los delitos de tráfico  ilegal de armas de fuego de uso privativo de las Fuerzas Militares.   

          HECHOS:   

      Tomando  como base  informaciones  secretas  obtenidas  por los servicios de Inteligencia Militar de  la  ciudad  de  Sincelejo,  el  23 de septiembre de 1.990 un comando adscrito al  Batallón  de Infantería de Marina llevó adelante un operativo de allanamiento  y  registro en la finca “Aguas Vivas” ubicada en territorios de dicho municipio,  propiedad  de  José  María  de  León Martínez, siendo halladas bajo tierra 3  cajas  de  cartón  contentivas  de 4.758 cartuchos calibre 5.39 de fabricación  soviética,  para  fusil  AK-47,  capturándose  al dueño del predio, junto con  Angilberto  Rafael  Martínez Hernández y Nicolás del Cristo de León Alvarez.  El  día  23  de noviembre posterior, se adelantó una nuevo procedimiento en el  mismo  lugar,  encontrándose  debajo  de  un  galpón la cantidad de 22 fusiles  MK-47,  22 fusiles R-15, 8 morteros, 441 proveedores para los fusiles referidos,  7.459  cartuchos calibre 7.39 mm. y 26 cartuchos calibre 5.56 mm., armamento que  se  estableció  habrían  transportado,  previa su adquisición en la ciudad de  Panamá,  los  señores  JORGE  ALONSO  VERGEL  QUINTERO y Jorge Eliécer Vergel  Sabogal, padre e hijo respectivamente.   

          DEMANDA:   

     Con fundamento en la  causal  tercera  del  artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, sustenta  el  actor  la  demanda  contra  la  sentencia  por  estimar  que  la misma está  “cimentada  en  un  error  de  hecho  al  responsabilizar  a  mi representado la  introducción  al  país  de las municiones y armas decomisadas y condenarlo por  tráfico  de  las  mismas  en  la  modalidad  de ALMACENAMIENTO cuando la verdad  procesal  es  que  no  hay  prueba  directa  e indirecta que lo comprometa en el  reato”.   

Sostiene por ello que la única verdad es que  quien  habría  llevado  y  escondido el armamento habría sido “Jorgito o Jorge  Eliécer”,  hijo  de  su poderdante, en compañía de Angilberto Martínez, pues  VERGEL  QUINTERO para los primeros días del mes de septiembre de 1.990 viajó a  la  ciudad  de  Buga,  hospedándose  con su esposa Edith Sabogal Zúñiga en la  casa  de  su  suegra  Isaura Zúñiga en la ciudad de Cali “en donde permaneció  por  más  de un año”, viajando luego a Bogotá y después a Barranquilla donde  fue  capturado.  Sobre  la  estadía  en  la  ciudad de Cali de VERGEL QUINTERO,  recuerda  que  dan  cuenta  Jesús  Ramón  Meléndez, Rodrigo Navarrete y José  Arled   Rey   “entre   muchos  otros  más”,  según  consta  en  las  distintas  declaraciones     que     rindieran     ante     Notario    y    cuyos    textos  acompaña.      

      Además,  precisa  haber  sido  claro  VERGEL QUINTERO en manifestar que a Panamá no viajaba desde  “mucho  tiempo  antes  del  4  de  septiembre  de 1.990”, fecha en que según el  Tribunal  Nacional  se  realizó  la compra del armamento en el vecino país, lo  que  dice  igual  se  acredita con el certificado de la Sección de Extranjería  del  DAS  que  como  prueba  nueva  también acompaña a la demanda.     

      Con  base  en  los  anteriores  elementos  probatorios  cuya novedad resalta, concluye, se demuestra  que  su  representado no habría estado en la “vecina República de Panamá para  el  4  de  sep./1990,  fecha  en  la  que  se  le acusa la compra de la agresiva  armería”,  todo  lo  cual  “lo  libera de la responsabilidadd de coautoría del  delito  de  tráfico de armas en la modalidad de almacenamiento, como lo suponen  los  falladores,  con  apoyo en pruebas desacertadas, recurriendo con vergonzoso  convencimiento  al  frágil  bordón  de  la  duda,  incógnita,  suposición  y  presunción,  giros  resaltados  en  su errada decisión mediante un criterio de  sospecha  y duda”, argumentos todos con base en los cuales solicita se proceda a  dar trámite a la demanda de revisión formulada.   

         CONSIDERACIONES:   

       1.  El  accionante  en  revisión  en  este  caso ha acompañado a la  demanda  fotocopias de las sentencias de primera y segunda instancias, así como  también   del   fallo  de  casación  adverso  a  sus  pretensiones  y  de  las  correspondientes   constancias   de  ejecutoria  de  las  referidas  decisiones,  sintetizando  además la actuación procesal desarrollada en el trámite de este  asunto,  procediendo  de igual manera en relación con la identificación de los  distintos  despachos  que conocieron de las diligencias y el delito que motivara  su  adelantamiento,  todo  lo  cual  permite constatar en relación con ellas el  cumplimiento  de  las exigencias señaladas en los numerales 1 y 2 del artículo  234 del Código de Procedimiento Penal.   

       2.  También ha satisfecho el deber de señalar la causal que invoca,  apoyándose  efectivamente  en el tercer motivo del artículo 232 del Código de  Procedimiento  Penal, relacionando a su turno las pruebas que afirma sirven para  demostrar los hechos básicos de su petición.   

     Precisamente a este  respecto  el  accionante ha aducido como prueba nueva los testimonios de Rodrigo  Navarrete  Morante  y  José  Arled Rey Quiceno rendidos ante el Notario Segundo  del  Círculo  de  Tulua  y de Jesús Ramón Meléndez Cifuentes ante el Notario  Dieciséis  del  Círculo  de  Cali,  en  los  cuales,  de  manera especialmente  coincidente  por demás, fuera de afirmarse que lo conocen desde hace más de 20  años,  dicen  recordar  con  particular  detalle  y memoria que VERGEL QUINTERO  habría  estado en la ciudad de Cali de septiembre de 1.990 a febrero de 1.991 y  específicamente  que  participó  en  una  fiesta familiar el 3 de noviembre de  aquél año.   

      Así  mismo,  ha  aportado  certificación  expedida  por  el  Coordinador  de  Registro y Archivo  -División  de  Migración  y  Documentación- del DAS, mediante el cual dice se  acredita  que  no  habría  viajado  a  Panamá  durante el mes de septiembre de  1.990,    conforme   se   sostuviera   en   la   sentencia   por   el   Tribunal  Nacional.      

       3.  Propuesta  dentro de estos precisos términos la demanda sustento  de  la  acción  rescisoria,  si  bien  en principio podría reconocerse que los  elementos  de  juicio  ex novo aportados serían reveladores de hechos negativos  igualmente  novedosos,  como que ha pretendido el demandante demostrar a través  de  ellos  que  en ningún momento pudo el procesado VERGEL QUINTERO adquirir el  armamento  incautado  en  el  vecino  país  de  Panamá,  en razón de hallarse  justamente  en  la  fecha  en  que  debió producirse este hecho en la ciudad de  Cali,  impera  precisar que no basta desde luego con que los referidos medios de  convicción  aporten  novedad respecto a la prueba ya existente, sino que tengan  la  aptitud  de  modificar  de  manera  seria y sustancial el juicio positivo de  responsabilidad,  es  decir,  que  se  trate de elementos probatorios claramente  idóneos  para  dicho  cometido,  si se tiene en cuenta que el propósito de los  mismos   no   es   otro   que  el  de  quebrar  la  intangibilidad  de  la  cosa  juzgada.   

       4.  Así,  es cierto que en el fallo de segunda instancia el Tribunal  Nacional  haciendo  eco  a los informes de inteligencia militar, señaló que el  procesado  VERGEL QUINTERO habría estado en el referido país para el día 4 de  septiembre   de   1.990,  pero  sin  que  con  dicha  afirmación  se  estuviera  condicionando  la  imputación  delictiva  que le fuera atribuída al procesado,  como  tampoco  sucedió  en la primera instancia, al hecho de haberse desplazado  personalmente  a  tal lugar a comprar las armas, toda vez que la conducta que le  fue  reprochada  fue la de “almacenar” los elementos bélicos en la finca en que  los  incautó la autoridad, sirviendo la fecha en cita únicamente como punto de  partida  y  origen  de  la  adquisición  del  material  de  guerra, pero que es  indiferente  en  orden  a  la responsabilidad penal de este procesado deducida a  través  de  otra prueba, fundamentalmente indiciaria y que lo hacen activamente  partícipe en el transporte y acopio del mismo.   

       5.  En  efecto,  sobre  el particular basta con recordar que para los  sentenciadores  el  armamento  fue  transportado  por  orden  del  propio VERGEL  QUINTERO,  a quien se lo conocía como “contrabandista”, en sendos vehículos de  su  propiedad,  por  parte   de su conductor y dependiente  Angilberto  Rafael   Martínez  y  de  su  hijo  Jorge  Eliécer  Vergel  Sabogal  hasta  la  finca   en  donde  se  ocultó  bajo tierra  siendo encontrado por las  autoridades militares acorde con las informaciones obtenidas.   

       6.  En  cuanto al origen del material de ilegal tenencia, el Tribunal  señaló   que  “de  acuerdo  con  información  de  inteligencia,  los  citados  elementos  vendrían  de  contrabando desde la vecina república de Panamá, muy  posiblemente  con  destino a las fuerzas irregulares” vinculando a este hecho al  procesado     VERGEL     QUINTERO      con     el    siguiente    análisis  probatorio:   

         “Las  pruebas  que  vinculan  su  responsabilidad  con el hecho son  todas  indicios.  No  reposa  en  el  plenario  declaración  del  oficial de la  Infantería  de Marina que suscribe el informe, y en esas condiciones por su voz  no  se  sabe, cuáles fueron las labores de inteligencia que le condujeron a tan  categórica  conclusión  .  Sin  embargo, lo que aparece de relieve, es que las  fuerzas  del  orden  sí  sabían  del material bélico con el que se traficaba;  hasta  el  momento del citado informe, aún no se habían encontrado los fusiles  AK47  y  sin  embargo  ya  se  decía  que armas de tal condición era parte del  cargamento  que  procedía  de  la  vecina  nación;  sólo  fueron hallados los  citados  fusiles,  dos  meses  después,  en la misma finca en que se mantenían  enterradas  las  tres cajas que contenían cartuchos calibre 5.39; ese encuentro  de  tales  armas,  anunciadas  en el informe inicial, tal como desde entonces se  dijo  que  de  su  tráfico  era reponsable JORGE ALONSO VERGEL QUINTERO, lo que  sugiere  es  que  su incriminación no es gratuita como se quiere hacer parecer;  si  de antemano se sabía que clase de armas entraban al mercado negro, y en tal  tráfico  se  involucraba  responsabilidad  del  acusado, es porque en verdad se  habían    efectuado    labores    de   inteligencia,   que   permitían   dicha  afirmación….”.   

         “Ahora,  agréguese  que  JORGE  ELIECER  VERGEL  SABOGAL, hijo del  anterior,  según  lo  relata  JOSE  MARIA  DE LEON MARTINEZ fue la persona, que  acompañada  de ANGILBERTO RAFAEL MARTINEZ HERNANDEZ llevó las municiones hasta  la  finca  “Aguas Vivas”. Si tal hacer se atribuye al padre, y uno que involucra  el  mismo  cometido  está plenamente demostrado a responsabilidad del hijo, por  lo  menos  no  es insólito, que en reparto de actividad, padre e hijo, tuvieran  la misma finaldad criminal”.   

      No  obstante  esta  conclusión  intermedia  sobre  la responsabilidad de VERGEL QUINTERO, que logra  independencia  absoluta de la circunstancia de haberse tratado de la persona que  directamente  adquirió  en  Panamá  el  armamento,  la  concreta  el  Tribunal  Nacional en los términos siguientes:   

         “Pero  el  grado  d  convicción  sobre  tal  acerto asciende hasta  cúspide  (sic)  de  certeza,  cuando  del plenario también surge, en relato de  ANGILBERTO  RAFAEL  MARTINEZ, que fue precisamente JORGE ALONSO VERGEL QUINTERO,  quien  a  través  de un desconocido en un taxi, envió las cajas que contenían  las municiones a su hijo.   

         …   

         No  hay duda que JORGE ALONSO VERGEL QUINTERO, es responsablepor el  ilícito   del   que   se  le  acusa.  No  es  cierto  que  las  pruebas  de  la  investigación, resultan insuficientes para condenarle”.   

       7.  De  manera  pues  que,  aun  cuando  se  admitieran como pruebas  ignotas  para  el  proceso  que  ha  aportado el accionante, dichos elementos de  persuasión  por  estar  exclusivamente  orientados a desvirtuar un hecho apenas  contingente   desde   el   punto   de  vista  de  la  conjunción  de  elementos  demostrativos  de  la  responsabilidad  del procesado VERGEL QUINTERO, no tienen  desde  luego  la capacidad o mérito alguno para confrontar la inmutabilidad del  fallo  en  el  caso  sub judice, lo que conduce por virtud del artículo 235 del  Código de Procedimiento Penal al rechazo del libelo.   

     Por lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

        RESUELVE:   

       1.  RECONOCER  al doctor Antonio Fontalvo Ferreira como apoderado de  JORGE ALONSO VERGEL QUINTERO, en los términos del poder conferido.   

       2.  RECHAZAR  in límine la demanda de revisión presentada a nombre  de JORGE ALONSO VERGEL QUINTERO.   

      Notifíquese  y  cúmplase.   

          FABIO ARISTIZABAL HOYOS   

ALVARO           CORREAL  REYES             BERNARDO   GAITAN  MAHECHA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE        EDGAR       LOMBANA  TRUJILLO                       

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                WILLIAM         MONROY  VICTORIA   

EFRAIN            MORA  CASTILLO              JAIME    RICO  CARVAJAL   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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