14926di1

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14296  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 200  

Santa  Fe  de  Bogotá  D.  C.,  diciembre  dieciséis de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

La  Sala  resuelve  la  nueva  solicitud de  libertad  provisional  o condicional elevada por el señor FREDY ALBERTO VERGARA  BETANCUR,  quien  se  encuentra  detenido en la Cárcel del Distrito Judicial de  Medellín.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1-.  Se  precisa  al  iniciar  que  por  no  encontrarse   ejecutoriada   materialmente  la  sentencia  condenatoria,  ha  de  entenderse   la   petición   como  de  libertad  provisional,  referida  a  las  previsiones  del  numeral  2°  del  artículo  415 del Código de Procedimiento  Penal.   

2-.   El  señor  FREDY  ALBERTO  VERGARA  BETANCUR,  fue  capturado  el  veintiséis  (26) de diciembre de mil novecientos  noventa  y  seis  (1996),  (folios  1  y  4 cdno. 1), y condenado por el Juzgado  Veinticuatro  Penal del Circuito de Medellín, en sentencia del 25 de febrero de  1998,  a  purgar  la  pena  principal de cuarenta y ocho (48) meses de prisión,  como  responsable de infringir la Ley 30 de 1986, en su artículo 33 inciso 1°,  “porque  se  sorprendió  conservando  en  su  casa  de  habitación droga que  produce  dependencia,  más concretamente cocaína base”. (folio 258 cdno. 1).  La  decisión  fue confirmada por el Tribunal Superior de la misma ciudad, el 13  de  mayo  de  1998,  (folio  282  cdno. 1), y en contra de ella el otro coautor,  denominado  HELIOS DE JESUS BARRIENTOS PORRAS, interpuso el recurso de casación  que está haciendo trámite en la Corte Suprema de Justicia.   

3-.  Significa  lo  anterior  que el señor  VERGARA  BETANCUR,  no  recurrente, en la actualidad cumple treinta y cinco (35)  meses  más  veinte  (20)  días  en privación física de libertad,  que hacen parte de la condena que está  purgando  en  la  Cárcel  del  Distrito  Judicial  de  Medellín, puesto que su  confinamiento  no  ha  sido  interrumpido  desde  el  día  en que se produjo la  aprehensión.   

4-.   Tratándose   del   hecho   punible  contemplado  en  el artículo 33 de la Ley 30 de 1986, por la cual se adoptó el  Estatuto  Nacional  de Estupefacientes, podría alcanzar su libertad provisional  en  el  evento de reunir a cabalidad los requisitos establecidos en el artículo  72  del  Código Penal, entre ellos haber cumplido las dos terceras (2/3) partes  de  la  condena,  y que su personalidad, su buena conducta y sus antecedentes de  todo orden, permitan suponer fundadamente su readaptación social.   

Como se dosificó la pena en cuarenta y ocho  (48)  meses de prisión, las dos terceras (2/3) partes equivalen a treinta y dos  (32) meses.   

5-. Se trata ahora de verificar si el señor  FREDY  ALBERTO  VERGARA  BETANCUR,  alcanza  ya ese guarismo, o si convergen los  requisitos  indispensables para recobrar su libertad, siendo pertinentes algunas  precisiones:   

En  auto  del  tres  (03) de junio de 1999,  (folio  64  cdno.  Corte),  indicó la Sala que por el trabajo en confección de  artesanías  realizado por el interno correspondía una redención de pena igual  a ocho (08) meses más dieciocho (18) días.   

A la nueva solicitud aportó el certificado  número  1978, que avala ochocientas ocho (808) horas de trabajo en artesanías,  por  las  que,  aplicando  el  artículo  82  de  la  Ley 65 de 19931   

, puede reconocerse como redención de pena  el  tiempo  adicional  de un (01) mes más veinte (20) días, en atención a que  la  Oficina Jurídica de la Cárcel del Distrito Judicial de Medellín, remitió  los  documentos  en  que se soportan, como el concepto de “bueno” a cargo de  la  Junta  Evaluadora  de Trabajo, Estudio y Enseñanza, y las calificaciones de  “excelente”  conducta  emitidas  por  las  directivas  del  penal  en varias  oportunidades. (folios 95 a 101 cdno. Corte)   

En  este  orden  de  ideas,  la proporción  global  de  pena  redimida  en  virtud  de  las  prerrogativas consagradas en el  Código  Penitenciario  y Carcelario, Ley 65 de 1993, asciende a diez (10) meses  más ocho (08) días.   

Sumando  la  cifra  de  redención  a la de  privación  física  de la libertad se obtiene un total de cuarenta y cinco (45)  meses  más veintiocho (28) días de pena descontada. Como se anticipó, las dos  terceras  partes  de la condena equivalen a treinta y dos (32) meses, tiempo que  es  superado,  de  suerte  que  se  rebasa  el  requisito  objetivo  y  se torna  imprescindible  el  pronunciamiento  sobre  el  factor  subjetivo previsto en la  norma citada.   

6-. En autos de 3 de marzo, 3 de junio y 1°  de  septiembre  de  1999,  la  Sala  de Casación Penal, negó al señor VERGARA  BETANCUR,  idénticas peticiones de libertad, expresando que el análisis de los  aspectos  subjetivos,  especialmente  en  tanto el procesado se involucró en el  delito  de  narcotráfico,  teniendo  la  capacidad  de inclinarse por conductas  lícitas  diferentes,  hacían  aconsejable  la verificación de los fines de la  pena al cumplimiento total de la misma.   

Dichos  criterios,  que  ahora se reiteran,  puesto  que  los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  que  les  dieron origen  permanecen incólumes, son del siguiente tenor:   

“Este  ejercicio  ofrece  aspectos que se  oponen  a  la  aspiración  del  justiciable,  toda  vez que el delito que se le  imputa  y por el cual fue condenado a la postre en primera y segunda instancias,  impide emitir un diagnóstico favorable.   

La  actividad  que  entraña el comercio de  estupefacientes  denota  en  sus  agentes enorme insensibilidad, reflejada en la  carencia  de  toda  consideración  y  respeto  por  sus  deberes  familiares  y  sociales,  factores  indicativos de la necesidad del cumplimiento íntegro de la  pena  como  garantía  de  rehabilitación. Las circunstancias modales en que el  señor  FREDY  ALBERTO  VERGARA  BETANCUR,  participó  en  el  delito  ponen de  manifiesto  una  personalidad  ambiciosa  y  sin  escrúpulo,  pues  la  idea de  dedicarse  al comercio organizado de drogas que producen dependencia, con ánimo  de  lucro,  fue  superior  al impacto que causa en la ciudadanía el grave daño  que se propicia a toda la comunidad.   

A  lo  anterior  se suman las consecuencias  nefastas  que  el  narcotráfico  genera  en  la  juventud, que se consume en el  vicio,  deteriorando  la  integración  de la familia como célula básica de la  sociedad,  comportamiento  que  por si solo demanda todo el rigor de la función  punitiva  del  Estado,  como  expresión  de  la  prevención  general, que haga  posible  que  estas conductas delictuales no se multipliquen ante la ilusión de  enriquecimientos fáciles.   

De esta manera, el pronóstico que se emite  acerca  del  factor  subjetivo  sobre  el procesado no resulta favorable para su  pretensión  libertaria,  pues sin dejar de reconocer el efecto de la detención  que  está  padeciendo,  en  punto  de  los fines de la pena, este solo hecho no  resulta  suficiente  para  afirmar  que  ha  logrado  su resocialización, y por  tanto, que deba retornar sin reparo alguno a la sociedad.   

También cabe recordar que la constancia de  buena  conducta  a  cargo  de  las directivas del centro de reclusión en manera  alguna   sustituye   la   labor  valorativa  del  juez,  pues  aquella  consiste  exclusivamente  en un parámetro indispensable para hacer viables los beneficios  administrativos  otorgados  a  los  reclusos por la Ley 65 de 1993, en tanto que  ésta  emana  del  análisis  crítico de la personalidad del procesado y de las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar en que fue cometido el reato, con el fin  de  verificar  el  cumplimiento  de  los fines de la pena y especialmente el que  pretende la rehabilitación social.”   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

                                        NEGAR     al  procesado  FREDY  ALBERTO  VERGARA  BETANCUR,  identificado con  cédula  de  ciudadanía  No.  15.323.663  de  Yarumal  (Antioquia), la libertad  provisional solicitada.   

Cópiese,      notifíquese      y  Cúmplase   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                        NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

PROCESO No. 14926  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 130  

Santafé de Bogotá D. C., primero (01) de  septiembre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS   

La  Sala  resuelve  la  nueva solicitud de  libertad  provisional,  por  tener  los  requisitos para “gozar de la Libertad  Condicional”  elevada  por  el señor FREDY ALBERTO VERGARA BETANCUR, quien se  encuentra    detenido    en    la    Cárcel    del    Distrito    Judicial   de  Medellín.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1-.  Se  precisa  al  iniciar  que  por no  encontrarse   ejecutoriada   materialmente  la  sentencia  condenatoria,  ha  de  entenderse   la   petición   como  de  libertad  provisional,  referida  a  las  previsiones  del  numeral  2°  del  artículo  415 del Código de Procedimiento  Penal.   

2-.  El  señor  FREDY  ALBERTO  VERGARA  BETANCUR,  fue  capturado  el  veintiséis  (26) de diciembre de mil novecientos  noventa  y  seis  (1996),  (folios  1  y  4 cdno. 1), y condenado por el Juzgado  Veinticuatro  Penal del Circuito de Medellín, en sentencia del 25 de febrero de  1998,  a  purgar  la  pena  principal de cuarenta y ocho (48) meses de prisión,  como  responsable de infringir la Ley 30 de 1986, en su artículo 33 inciso 1°,  “porque  se  sorprendió  conservando  en  su  casa  de  habitación droga que  produce  dependencia,  más concretamente cocaína base”. (folio 258 cdno. 1).  La  decisión  fue confirmada por el Tribunal Superior de la misma ciudad, el 13  de  mayo  de  1998,  (folio  282  cdno. 1), y en contra de ella el otro coautor,  denominado  HELIOS DE JESUS BARRIENTOS PORRAS, interpuso el recurso de casación  que está haciendo trámite en la Corte Suprema de Justicia.   

3-.  Significa  lo anterior que el señor  VERGARA  BETANCUR,  no  recurrente,  en  la actualidad cumple treinta y dos (32)  meses  más  seis  (06)  días  en  privación  física de libertad,  que hacen parte de la condena que está  purgando  en  la  Cárcel  del  Distrito  Judicial  de  Medellín, puesto que su  confinamiento  no  ha  sido  interrumpido  desde  el  día  en que se produjo la  aprehensión.   

4-.   Tratándose   del  hecho  punible  contemplado  en  el artículo 33 de la Ley 30 de 1986, por la cual se adoptó el  Estatuto  Nacional  de Estupefacientes, podría alcanzar su libertad provisional  en  el  evento de reunir a cabalidad los requisitos establecidos en el artículo  72  del  Código Penal, entre ellos haber cumplido las dos terceras (2/3) partes  de  la  condena,  y que su personalidad, su buena conducta y sus antecedentes de  todo orden, permitan suponer fundadamente su readaptación social.   

Como  se  dosificó la pena en cuarenta y  ocho  (48)  meses de prisión, las dos terceras partes (2/3) equivalen a treinta  y dos (32) meses.   

5-.  Se  trata  ahora  de verificar si el  señor  FREDY  ALBERTO VERGARA BETANCUR, alcanza ya ese guarismo, o si convergen  los  requisitos  indispensables  para  recobrar  su libertad, siendo pertinentes  algunas precisiones:   

En  auto  del tres (03) de junio de 1999,  (folio  64  cdno.  Corte),  indicó la Sala que por el trabajo en confección de  artesanías  realizado por el interno correspondía una redención de pena igual  a ocho (08) meses más dieciocho (18) días.   

Sumando  la  cifra  de redención a la de  privación  física  de  la  libertad se obtiene un total de treinta y ocho (38)  meses  más  veinticuatro  (24) días de pena descontada. Como se anticipó, las  dos  terceras  partes de la condena equivalen a treinta y dos (32) meses, tiempo  que  es  superado,  de  suerte  que  se  rebasa el requisito objetivo y se torna  imprescindible  el  pronunciamiento  sobre  el  factor  subjetivo previsto en la  norma citada.   

6-. En autos de 3 de marzo y 3 de junio de  1999,  la  Sala de Casación Penal, negó al señor VERGARA BETANCUR, idénticas  peticiones  de libertad, expresando que el análisis de los aspectos subjetivos,  especialmente   en   tanto   el   procesado   se  involucró  en  el  delito  de  narcotráfico,  teniendo  la  capacidad  de  inclinarse  por  conductas lícitas  diferentes,  hacían  aconsejable  la  verificación  de los fines de la pena al  cumplimiento total de la misma.   

Dichos  criterios, que ahora se reiteran,  puesto  que  los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  que  les  dieron origen  permanecen incólumes, son del siguiente tenor:   

“Este  ejercicio ofrece aspectos que se  oponen  a  la  aspiración  del  justiciable,  toda  vez que el delito que se le  imputa  y por el cual fue condenado a la postre en primera y segunda instancias,  impide emitir un diagnóstico favorable.   

La  actividad que entraña el comercio de  estupefacientes  denota  en  sus  agentes enorme insensibilidad, reflejada en la  carencia  de  toda  consideración  y  respeto  por  sus  deberes  familiares  y  sociales,  factores  indicativos de la necesidad del cumplimiento íntegro de la  pena  como  garantía  de  rehabilitación. Las circunstancias modales en que el  señor  FREDY  ALBERTO  VERGARA  BETANCUR,  participó  en  el  delito  ponen de  manifiesto  una  personalidad  ambiciosa  y  sin  escrúpulo,  pues  la  idea de  dedicarse  al comercio organizado de drogas que producen dependencia, con ánimo  de  lucro,  fue  superior  al impacto que causa en la ciudadanía el grave daño  que se propicia a toda la comunidad.   

A  lo anterior se suman las consecuencias  nefastas  que  el  narcotráfico  genera  en  la  juventud, que se consume en el  vicio,  deteriorando  la  integración  de la familia como célula básica de la  sociedad,  comportamiento  que  por si solo demanda todo el rigor de la función  punitiva  del  Estado,  como  expresión  de  la  prevención  general, que haga  posible  que  estas conductas delictuales no se multipliquen ante la ilusión de  enriquecimientos fáciles.   

De  esta  manera,  el  pronóstico que se  emite  acerca  del factor subjetivo sobre el procesado no resulta favorable para  su  pretensión  libertaria,  pues  sin  dejar  de  reconocer  el  efecto  de la  detención  que  está  padeciendo,  en punto de los fines de la pena, este solo  hecho  no  resulta suficiente para afirmar que ha logrado su resocialización, y  por tanto, que deba retornar sin reparo alguno a la sociedad.   

También  cabe recordar que la constancia  de  buena  conducta a cargo de las directivas del centro de reclusión en manera  alguna   sustituye   la   labor  valorativa  del  juez,  pues  aquella  consiste  exclusivamente  en un parámetro indispensable para hacer viables los beneficios  administrativos  otorgados  a  los  reclusos por la Ley 65 de 1993, en tanto que  ésta  emana  del  análisis  crítico de la personalidad del procesado y de las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar en que fue cometido el reato, con el fin  de  verificar  el  cumplimiento  de  los fines de la pena y especialmente el que  pretende la rehabilitación social.”   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

                                      NEGAR    al  procesado  FREDY  ALBERTO  VERGARA  BETANCUR, identificado con  cédula  de  ciudadanía  No.  15.323.663  de  Yarumal  (Antioquia), la libertad  provisional solicitada.   

Cópiese,      notifíquese      y  Cúmplase   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                               EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                        NILSON PINILLA PINILLA   

                                                                                                                   NO   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

1  Código Penitenciario y Carcelario, Ley 65 de 1993.   

Artículo  82-.  Redención     de    la    pena    por    trabajo.  …   A  los detenidos y a los condenados se les  abonará  un  día de reclusión por dos días de trabajo. Para estos efectos no  se podrán computar más de ocho horas diarias de trabajo.   

    

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