33925(08-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n°  33925   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 193.  

          Bogotá D.C., ocho (8) de junio de dos mil once (2011)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la solicitud de práctica de pruebas  elevada  por  el  Ministerio Público y el defensor del Teniente ® JUAN  CARLOS  MEJÍA GUTIÉRREZ, dentro del  término   de   traslado  previsto  en  el  artículo  224  de  la  Ley  600  de  2000.   

ANTECEDENTES  

Mediante providencia del 31 de enero de 2006,  la  Fiscalía Cuarenta Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá, revocó la  resolución  de acusación proferida el 24 de noviembre de 2005 por la Fiscalía  Décima  Delegada  de  la  Unidad  de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional  Humanitario  contra  el  Teniente  ®  JUAN CARLOS  MEJÍA   GUTIÉRREZ,  como  presunto  coautor  de  los  delitos   de   homicidio   agravado  en  Luis  Ernesto  Ascanio    y    Lisandro  Dávila,  para  en  su lugar, dictar preclusión de la  investigación adelantada contra el mencionado servidor público.   

La  Fiscalía Diecisiete Especializada de la  Unidad  de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional Humanitario, actuando para  ello  con  base en la designación especial otorgada por el Fiscal General de la  Nación  mediante Resolución 0661 del 26 de marzo de 2010, presentó demanda de  revisión  contra  la  referida decisión, invocando para ello la causal tercera  establecida  en  el  artículo  220  de la Ley 600 de 2000, y destacando, que el  alcance  de  tal  precepto fue ampliado a través de fallo de constitucionalidad  C-004 del 20 de enero de 2003.   

A su vez, el Procurador 357 Judicial II en lo  Penal,  debidamente comisionado por el Procurador General de la Nación mediante  auto  del  19  de  marzo de 2010, presentó demanda de revisión contra la misma  decisión preclusiva de la investigación citada en precedencia.   

Admitidos  los  libelos  de  revisión,  se  dispuso  a  su vez solicitar el envío del proceso. Posteriormente se surtió el  traslado  establecido  en  el  artículo  224 de la Ley 600 de 2000 para que las  partes  solicitaran  la  práctica o aducción de pruebas, oportunidad utilizada  por  la defensa, así como por la Procuradora Tercera Delegada para la Casación  Penal.   

          Por   su   parte,   el   defensor   del   Teniente  ®  JUAN  CARLOS  MEJÍA  solicita escuchar en  declaración   al   Brigadier   General  José  Rafael  González   Villamil,  Comandante  del  Batallón  de  Contraguerrillas  Motilones 17 para la época de los hechos, al cual pertenecía  aquél,  quien puede informar acerca del lugar “donde  se  encontraban asentadas las contraguerrillas en la Vereda MESARRICA y el sitio  donde recogió a MEJÍA GUTIÉRREZ”.   

          También  pide  tener  como  prueba  el mapa geográfico elaborado a  partir  del INSITOP que obra en el sumario 1381 (Informe situación de tropas en  operaciones)  que  señala  el  sitio  exacto  donde  se  encontraba apostada la  patrulla       DANTA      al      mando      del      Teniente      MEJÍA.   

          Igualmente   solicita  oficiar  al  Instituto  Geográfico  Agustín  Codazzi  para  que  elabore  un  mapa  de  la  región que convalide el mapa del  numeral  anterior,  amén  de que se especifiquen las distancias entre la Vereda  Mesarrica  y  el  Cerro  El Hachazo, entre la Vereda Mesarrica y la Quebrada San  Pedro,  y  entre  el  Cerro  El  Hachazo  y  la referida quebrada, así como las  condiciones del terreno.   

          Refiere  que  con  las pruebas solicitadas pretende acreditar que su  asistido  no  estuvo acantonado en la Vereda Mesarrica para la época en la cual  la  Fiscalía  dice  que  el  Ejército  maltrató  a  la  familia  Ascanio  en  su residencia, además de que  tampoco  estaba en la zona para cuando ocurrió la desaparición de Luis   Ernesto   Ascanio  y  Lisandro  Dávila;  todo  lo  anterior, en  procura  de  dejar  incólume la preclusión de investigación proferida a favor  de su patrocinado.   

          A  su  vez,  la Delegada del Ministerio Público solicita oficiar al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores para que por su intermedio se depreque al  Comité  de  Derechos  Humanos  de la ONU, informe si dentro de la comunicación  No.778/1997    presentada    por    José    Antonio  Coronel  y otros, se ha producido con posterioridad al  dictamen  del  19  de  noviembre  de 2001, algún otro informe, recomendación o  dictamen,     sobre    las    obligaciones    contraídas    por    el    Estado  colombiano.   

          En  segundo  lugar, solicitar al Ministerio de Relaciones Exteriores  informe  si en sus archivos cuenta con copia auténtica del dictamen del Comité  de  Derechos  Humanos  del 29 de noviembre de 2002, mediante el cual se condenó  al  Estado colombiano por violación del derecho a la vida, detenciones ilegales  y torturas.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          La   viabilidad   de   la   práctica  de  pruebas,  como  lo  tiene  suficientemente  sentado  la Sala, está determinada por su procedencia en punto  de  la  causal  invocada  en  la  demanda1.   

En  el asunto objeto de estudio se advierte  que    los   demandantes  invocaron   la   causal  de  revisión  establecida  en  el  artículo  220  de  la Ley 600 de 2000, desde  luego,  conforme  a  la  ampliación  de  su  alcance  dispuesto en sentencia de  constitucionalidad  C-004  de 2003 cuando se trate de violaciones a los derechos  humanos  o  infracciones  graves  al  Derecho  Internacional  Humanitario  y  se  advierta  el  incumplimiento  ostensible de las obligaciones del Estado en punto  de    investigar    en   condiciones   de   seriedad   e   imparcialidad   tales  comportamientos.   

Por   tanto,  es  claro  que  las  pruebas  deprecadas   deben   tener   relación  con  el  thema  probandum  inherente  a  este  trámite  especial,  no  establecido  por  el  legislador para prolongar debates ya superados en el curso  de las instancias.   

Así, el análisis acerca de la conducencia,     pertinencia    y    no    superfluidad   de   las   pruebas   solicitadas  se  adelantará   teniendo   en   cuenta  el  objeto  de  acreditación, esto es, su  utilidad  en  cuanto atañe a la estructuración o no  de  la  causal alegada por los demandantes.   

         Precisado    lo   anterior,   destaca   la   Sala   que     el     artículo    235  de  la  Ley 600 de 2000 ordena  inadmitir  las  pruebas  que  no  conduzcan  a  establecer  la  verdad  sobre los hechos materia del proceso o las  obtenidas    en    forma    ilegal,    así    como  aquellas    notoriamente    impertinentes   y   las  manifiestamente superfluas.   

En suma, conforme  a la normatividad adjetiva en cita, para conseguir la  admisión  de  las  pruebas solicitadas es preciso que  sean  conducentes,  pertinentes  y  no  superfluas  o  inútiles.  La  conducencia  supone  que  la  práctica  de la prueba solicitada es permitida por la ley como  elemento  demostrativo  en relación con la causal de  revisión      invocada.      La     pertinencia   apunta  a  que  el  medio  probatorio  se  refiera  directa  o indirectamente a los hechos y circunstancias  relativas  al  objeto cuya demostración se pretende, es decir, que resulte apto  y   apropiado   para  acreditar  un  tópico  de  interés  al  trámite,  y  la  no  superfluidad se orienta  a   que   la   prueba   sea   útil,   en   cuanto   acredite   un  aspecto aún no comprobado en la actuación.   

         Teniendo  en  cuenta  los  anteriores  parámetros,  es  claro  que  cuando  se  trata  del  referido  motivo  de revisión  compete       al      demandante      demostrar2:   

a)  Que  en  virtud  de  la providencia cuya  autoridad  de cosa juzgada pretende remover se haya precluido la investigación,  cesado   procedimiento   o   dictado   sentencia   absolutoria   a   favor   del  incriminado.   

b)   Que   las   conductas   investigadas  corresponden  a violaciones de derechos humanos o infracciones graves al derecho  internacional humanitario, y   

c)  Que  a  través  de  una  decisión  de  instancia  internacional de supervisión y control de derechos humanos, aceptada  formalmente  en  Colombia,  se haya constatado el incumplimiento protuberante de  las  obligaciones del Estado Colombiano de investigar en forma seria e imparcial  tales comportamientos.   

          Contrariu  sensu,  la petición de pruebas  formulada  por  la  defensa debe estar encaminada a resquebrajar la materialidad  de alguno o todos los mencionados supuestos fácticos.   

          En  consecuencia,  es  claro  que  no  son  admisibles  las  pruebas  solicitadas  en  procura  de  acreditar la responsabilidad penal o inocencia del  ciudadano  beneficiado  con  las decisiones cuya revisión se pretende, pues una  tal  temática  sólo  resultará  procedente  en  el  curso  de las instancias,  siempre   que   la   causal   invocada   prospere   y   se   ordene  rehacer  la  actuación.   

          Sobre    tal   aspecto   ya   ha   precisado   la   Sala3:   

“Dada la causal  invocada,  no  será  en  el  curso  de  esta  acción  donde  se  debatirá  la  responsabilidad  de las personas absueltas en primera y  segunda  instancia  por  la jurisdicción de orden público, pues de conformidad  con  el  artículo  227  de la Ley 600 de 2000, sólo compete a la Sala declarar  sin  valor  la  sentencia  motivo de la acción y proferir la decisión a la que  haya  lugar,  ‘cuando  se  trate  de  la prescripción de la acción penal, de ilegitimidad del querellante  o  caducidad de la querella, o cualquier otra causal de extinción de la acción  penal  y en el evento que la causal aludida sea el cambio favorable del criterio  jurídico      de      sentencia     emanada     de     la     Corte’.   

“Por lo tanto, es  claro  que  en  caso  de  prosperar la causal invocada por la demandante en este  asunto  corresponderá a la Sala de acuerdo con lo establecido en el numeral 2º  del  artículo  227  de  la  Ley 600 de 2000 devolver la actuación ‘a  un  despacho  judicial  de la misma  categoría,  diferente  de  aquél  que  profirió la decisión, a fin de que se  tramite  nuevamente  a  partir  del  momento procesal que se indique’”     (subrayas     fuera     de  texto).   

De conformidad con lo anterior, encuentra la  Corporación  que  como  las  peticiones probatorias de la defensa se encuentran  orientadas   a   acreditar   la   inocencia   del   Teniente   ®   MEJÍA  GUTIÉRREZ, resultan impertinentes  en  punto  del  objeto  de  demostración en este trámite, pues se marginan por  completo  de la causal invocada por los demandantes, circunstancia que impone su  rechazo.   

         Asunto   diverso   acontece  con  la  propuesta  probatoria  de  la  Procuradora  Delegada,  en  cuanto  sus  solicitudes  se  adecuan al thema  probandum de esta acción especial  y por ello se dispone:   

         1.                      Oficiar al Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  para que por su intermedio se depreque al Comité de  Derechos  Humanos  de  la ONU, informe si dentro de la comunicación No.778/1997  presentada   por   José  Antonio  Coronel  y  otros,  se ha producido con posterioridad al dictamen del 19 de  noviembre  de  2001,  algún  otro informe, recomendación o dictamen, sobre las  obligaciones     contraídas    por    el    Estado    colombiano    sobre    el  particular.   

          2.        Solicitar  al  Ministerio de Relaciones Exteriores informe si en sus  archivos  cuenta  con  copia  auténtica  del  dictamen  del Comité de Derechos  Humanos  del 29 de noviembre de 2002, mediante el cual se declaró que el Estado  colombiano  violó  preceptos  del  Pacto  Internacional  de  Derechos Civiles y  Políticos,   respecto   de   la   desaparición,  tratos  crueles  y  homicidio  de  Luis  Ernesto  Ascanio y  Lisandro  Dávila;  en  caso  afirmativo,  remitir  copia formal de dicho documento.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      NEGAR  la solicitud de  práctica  de  pruebas  elevada  por  el  defensor  del Teniente ® JUAN   CARLOS   MEJÍA   GUTIÉRREZ,  de  conformidad con las razones plasmadas.   

         2.                      PRACTICAR  los   medios  probatorios  deprecados      por      la     Procuradora  Delegada.   

        Sólo   procede   recurso   de   reposición  contra  lo    decidido    en    el    numeral    1º    de    este          auto.   

Notifíquese y cúmplase  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Autos  del  23  de  abril  de  2003.  Rad. 18453 y del 17 de junio de 2009. Rad. 30380,  entre otros.   

2 Cfr.  Auto del 17 de junio de 2009. Rad. 30380.   

3 Auto  del 23 de abril de 2009. Rad. 30380.     

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