33416(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 33416  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado Acta No. 078  

Bogotá,  D.C., nueve (9) de marzo de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

Procede la Sala a dictar sentencia anticipada  dentro  del  proceso  adelantado  contra ENRIQUE RAFAEL  CABALLERO   ADUÉN,   quien   en  su  calidad  de  ex  congresista  aceptó  cargos  por el delito de concierto para delinquir agravado  consagrado   en   el   inciso   2º   del   artículo  340  de  la  Ley  599  de  2000.   

HECHOS  

         

La  investigación  tiene  como  origen  lo  sostenido  por  Hernán  Giraldo  Serna  -reconocido  jefe  de  las autodefensas  campesinas  que  operaban  en los departamentos del Magdalena y La Guajira desde  la  década  de  los  ochenta,  las cuales fueron denominadas Frente Resistencia  Tayrona  integrante  del  Bloque  Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia a  partir  del  año  2002,  como consecuencia del enfrentamiento acontecido con la  última  de  las  organizaciones  mencionadas-  en  la  versión rendida ante la  Fiscalía  de  justicia  y  paz,  y algunos ex militantes de esa estructura y de  otros  grupos  armados  al  margen de la ley que operaron en el departamento del  Magdalena,   quienes   informaron  que  mantuvieron  relaciones  con  el  doctor  ENRIQUE   RAFAEL   CABALLERO   ADUÉN,   producto  de  las  cuales  se  le  colaboró  para su elección como  senador  de  la  República  desde  los  comicios  de  1994  y  hasta  cuando se  desempeñó como tal en el periodo constitucional 1998-2002.   

IDENTIFICACIÓN DEL PROCESADO  

ENRIQUE RAFAEL CABALLERO ADUÉN nació  en  Santa  Marta (Magdalena), el 1 de marzo de 1951, hijo de  Enrique   Rafael   y   Akeber  (fallecidos),  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía    No.    19.129.492    de    Bogotá,    casado,   abogado   y   ex  congresista.   

ACTUACION PROCESAL  

El   18  de  febrero  de  20091 la Fiscalía 25  Especializada  contra  el  terrorismo  estructura de apoyo parapolítica de esta  ciudad  inició  la  instrucción  por  el  delito  de  concierto para delinquir  agravado,   y  vinculó,  entre  otras  personas,  al  ex  senador  CABALLERO              ADUÉN2,   a  quien  le  recibió  indagatoria  el  12  de  mayo de 2009 y le  resolvió  su  situación  jurídica  con providencia del 17 de junio siguiente,  absteniéndose  de  imponerle medida de aseguramiento3.   

Mediante  resolución  del  14  de agosto de  20094  ordenó  el  cierre  de la investigación por haberse recaudado la  prueba  necesaria para calificar, decisión que fue recurrida por dos defensores  de   procesados   diferentes   al   doctor   CABALLERO  ADUÉN   y,  ante  la  negativa  a  reponerla  según  resolución   del   15   de   septiembre   de   20095,    quedó   el   asunto   a  disposición  de  los  sujetos procesales para presentar sus propuestas sobre la  calificación a adoptarse.   

Profirió   entonces   la   Fiscalía   la  resolución  del  16  de diciembre de 2009, mediante la cual acusó a algunos de  los  vinculados  como  presuntos  autores del delito de concierto para delinquir  agravado,  precluyó  la  investigación  a  favor  de  otro y, en relación con  CABALLERO  ADUÉN decretó la  ruptura  de  la  unidad  procesal  y ordenó compulsar copias ante esta Sala por  competencia,  en  razón  de  lo  resuelto por la misma en autos del 1° y 15 de  septiembre   de   2009  –  radicados        31.653        y        27.032-6.   

En  tal  virtud,  con  providencia  del 4 de  febrero  de  2010  la Sala avocó el conocimiento del expediente en el estado en  que   se  encontraba  –es  decir,      clausurada      la      instrucción-7,  y  el  21 de julio del mismo  año   profirió   resolución   de   acusación   en   contra  de  ENRIQUE   RAFAEL   CABALLERO  ADUÉN  como  presunto  responsable  del  delito de concierto para delinquir agravado previsto  en  el  inciso  2º  del  artículo  340  de  la  Ley  599  de 2000, decretó su  detención  preventiva  sin  excarcelación,  como  medida  de  aseguramiento, y  libró   la   orden   de   captura   en   su  contra8,  la  cual se hizo efectiva el  11        de        agosto        de       20109,   cuando   también  le  fue  notificada    personalmente    la    calificación    del    sumario10,  de  la cual  había  sido  enterado  su  defensor el día anterior11.   

Vencido el término previsto en el artículo  400  de  la  Ley  600  de  2000, se adelantó la audiencia preparatoria el 17 de  noviembre  de 2010, de conformidad con lo señalado en el artículo 401 ejusdem,  en  la  cual  se  resolvió  negar  la  nulidad  pretendida  por la defensa y se  ordenaron  y negaron pruebas solicitadas por la defensa y el Procurador Delegado  y  de  oficio12;  interpuesto  el  recurso  de  reposición  contra  la negativa de  decretar  algunas  de  las pruebas solicitadas por la defensa, en diligencia del  22  de  noviembre  se  repuso  sobre algunas de ellas13.   

Con auto del 8 de febrero pasado se fijó el  16   de   mayo   próximo   para   celebrar  la  audiencia  pública14   y   se  notificó  personalmente  al acusado el 16 de febrero, quien el día 14 anterior  había  hecho  radicar  en  la Secretaría de la Sala, memorial mediante el cual  solicitó  adelantar el trámite de sentencia anticipada y aceptó integralmente  el  cargo  elevado  en  su  contra  en  la resolución de acusación15, lo cual fue  coadyuvado        por        su        defensor16,  motivo  por  el  cual  se  dispuso  que  el  expediente  ingresara  de  inmediato a despacho para dictar el  fallo  correspondiente, pues al fin y al cabo, del contenido del artículo 40 de  la  Ley  600  de  2000  se  extracta  que es privativo del procesado aceptar los  cargos.   

Además,  como  en  el  caso  concreto  la  imputación  fáctica  y jurídica realizada en la resolución de acusación fue  notificada  personalmente  al  acusado,  quien  aduce  conocerla  y acepta en su  integridad  la  misma en su condición de abogado, se consideran satisfechas las  exigencias  de  la  mencionada  norma  para  efectos  de  proferir  la sentencia  anticipada  correspondiente  sin  que  haya  lugar a adelantar diligencia alguna  para  que dicha aceptación se exprese, pues ello también denota el respeto por  los derechos y garantías fundamentales inherentes al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.-          Competencia.   

         

         De   acuerdo   con   el   contenido   del  artículo  235.3  de  la  Constitución  Política y su parágrafo, es    competente    esta   Sala   para  adoptar   la   sentencia   anticipada   en   contra  de  RAFAEL  ENRIQUE  CABALLERO  ADUÉN  así   no   ostente   la   calidad   de   congresista  actualmente,  por cuanto la conducta investigada tiene una relación  de  imputación  concreta  con la función realizada, como quedó definido en la  providencia  mediante  la  cual  la  Corte profirió en su contra resolución de  acusación.   

         Además,  se  trata  de  una  actuación  de  única  instancia cuyo  trámite  integral le compete a esta Corporación y en relación con el cual, de  conformidad  con lo dispuesto en el parágrafo del artículo 40 de la Ley 600 de  2000, es aplicable el trámite de la sentencia anticipada.   

2.-  La sentencia anticipada.   

La  aceptación  de  cargos  o,  como  se ha  denominado,  confesión  simple  con  miras  a  que  se  profiera  una sentencia  anticipada,  conlleva renuncias mutuas del procesado y del Estado, pues mientras  el  primero  dimite  controvertir la acusación y las pruebas en que se funda la  misma,  como  al desarrollo normal del proceso, el segundo renuncia a ejercer su  poder investigativo.   

No  obstante  dicha  confesión  debe  estar  sustentada  en  elementos  de  juicio  que  avalen,  en  grado  de  certeza,  la  existencia  de  la  conducta  punible  y  la responsabilidad del procesado, como  pilares  fundamentales  de  un  fallo condenatorio y de la conformidad que sobre  tales  aspectos  implica  la  aceptación  de  cargos17,  motivo por el cual se hace  indispensable  examinar  la  confluencia  de  los  mismos  en  el caso concreto.   

3.- Los Cargos.  

La   Sala   le   reprochó   al  procesado  ENRIQUE    RAFAEL    CABALLERO    ADUÉN  el  haberse  concertado  con  Hernán  Giraldo Serna -desde cuando  comandaba  las  autodefensas  campesinas  que  operaban en los departamentos del  Magdalena  y  La Guajira, que fueron absorbidas por el Bloque Norte de las AUC a  principios  de 2002, por lo que se denominaron en adelante el Frente Resistencia  Tayrona  de  la  citada organización armada ilegal-, para obtener beneficios de  índole  electoral  que  lo  llevaron  a  ocupar  una  curul  en el Senado de la  República  durante  el  periodo  constitucional  1998-2002,  comportamiento que  encontró   adecuación  típica  en  el  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado,  descrito  en  el Libro 2º, Título XII, artículo 340 inciso 2º del  Código  Penal,  tal  y como quedó esbozado en la resolución de acusación que  se profirió en su contra, cuando se dijo:   

“Reveladora  resulta  de  esta  manera la  prueba  en  cuanto  al  interés  que  la  clase política tenía al acercarse a  Hernán  Giraldo  Serna,  para  obtener  su  colaboración  en  las elecciones a  diferentes  cargos  públicos  del  orden municipal, departamental y/o nacional,  dada  su  incidencia  en la zona de la sierra nevada de Santa Marta y el mercado  público  de esa ciudad, como reconocido jefe de las autodefensas campesinas del  Magdalena  que  dominaron esa región hasta los primeros meses de 2002 cuando en  enfrentamientos  con Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40”, comandante militar  del  bloque  Norte  de  las  AUC,  pierde  la  guerra  y  es  incorporado  a esa  organización  con  sus  hombres  a través del denominado “Frente Resistencia  Tayrona” de las AUC, bajo el mando del primero.    

Ello  también  sirve  para  descifrar  lo  aseverado  por  Hernán  Giraldo  Serna  en  su  versión  ante  la Fiscalía de  justicia  y  paz  en  el  sentido  de  haber  puesto votos a favor del sumariado  –  de  cuya relación da  cuenta  Adán  Rojas  Ospino  -,  y  lo  manifestado por Adriano Sánchez Comas,  hombre  de  confianza  del  primero,  al  afirmar que los vio reunidos en varias  oportunidades  desde  1990  y  que le ayudaron en su elección como congresista;  aunado   ello,   desde  luego,  a  que  en  efecto,  como  el  mismo  ENRIQUE  RAFAEL  CABALLERO  ADUÉN  lo  reconoce   en  su  indagatoria,  por  aquella  época  estuvo  haciendo  trabajo  político  y  aspiró al Congreso directa e indirectamente, logrando su objetivo  desde  1990  hasta  el  2002  cuando  decidió retirarse; época coincidente con  aquella  en  la  cual  “Jorge 40” tomó el control de la región, previo los  conflictos  surgidos  con  Giraldo  Serna, y penetró el ámbito político de la  misma con plenitud, como ampliamente la prueba lo demuestra.   

Y      si     bien     CABALLERO   ADUÉN  niega  rotundamente  haber   hecho   cualquier   tipo  de  acuerdo  con  grupos  armados  ilegales  o  suministrado  dádiva  alguna  a  los  mismos, esas relaciones de las cuales dan  cuenta  los  testimonios  arriba  destacados  convergen  en su contra sin razón  evidente  para  descalificarlos;  por  el  contrario, en virtud de su contenido,  claridad  y  coherencia  militan  como  prueba de cargo que al pie de los hechos  probados    últimamente   citados   –  la  manera  como  Hernán  Giraldo  apoyaba  a  los candidatos de  elección  popular  y  la  participación en política del procesado en la misma  época  -,  permiten  discernir  en  sana crítica, que esos nexos se explican a  partir  del  mencionado  beneficio  electoral para el procesado y en el hecho de  contar  con  un “amigo” de la organización en las altas esferas del Estado,  por parte de ésta.   

Con  lo  anterior,  demostrada  surge  la  asociación  para delinquir agravada en la cual ha podido incurrir el procesado,  mirada  desde  la  arista  de la promoción del grupo armado ilegal que fluye de  las  contraprestaciones  obvias  de  los actores de las consabidas reuniones, lo  cual  traducía  la  alianza  delictiva que por su capacidad plena y debido a su  investidura,  bien  podía advertir aquel; relaciones que tuvieron su acontecer,  según  lo  que la prueba refleja, durante la década de los noventa e inclusive  hasta  el  año 2002 como mínimo, si se considera que para entonces aún estaba  militando  el grupo armado ilegal liderado por Hernán Giraldo Serna18 y que hasta  el   20   de   julio   de   ese   año  el  procesado  ocupó  su  curul  en  el  Congreso19,  pues  para las elecciones de ese año los acuerdos de algunos de  los  candidatos  de la región que efectivamente resultaron elegidos se hicieron  con  el  reconocido  jefe  del  bloque Norte de las AUC Rodrigo Tovar Pupo alias  “Jorge 40”, como ya se destacó.”   

Sobre  dicho  cargo  fue  que  se pronunció  específicamente  el  procesado  en  el  memorial  que  allegó  -luego  de  ser  notificado  personalmente  de  la  resolución  de acusación, de practicarse la  audiencia  preparatoria  y  antes de quedar ejecutoriado el auto que fijó fecha  para  audiencia  de  juzgamiento-,  en  su condición de abogado, es decir, como  persona  calificada  para  entender  suficientemente  acerca  de la imputación,  expresando  libre y voluntariamente su responsabilidad y aceptación, por lo que  para  la  Sala  dicha  decisión  resulta válida y es suficiente para emitir la  sentencia  anticipada  solicitada,  imponiéndose,  eso sí, constatar la prueba  indicativa  de  la  comisión del delito, como presupuesto necesario y adicional  para la emisión del fallo.   

          Sobre  el  tema ha tenido oportunidad de pronunciarse la Sala en los  siguientes términos:   

“6. El artículo 40 de la Ley 600 de 2000  establece  como  requisitos para considerar su procedencia, que la solicitud sea  hecha  por  el  procesado  y  que  se  produzca  dentro de los precisos límites  establecidos  a  partir  de  la  diligencia  de indagatoria y hasta antes de que  quede  ejecutoriada  la  resolución  de cierre de la investigación; y desde el  momento  en que se dicte la resolución de acusación y hasta antes de que cobre  firmeza  la  providencia  que  fija  fecha  para la celebración de la audiencia  pública.   

…  

Si  la  petición de culminar el proceso es  expuesta   por   el   procesado   antes  de  la  ejecutoria  del  cierre  de  la  investigación,  la  Fiscalía,  si  lo  considera  necesario, podrá ampliar la  indagatoria  o  practicar pruebas dentro de un plazo máximo de ocho días, caso  en  el  cual  los  cargos  formulados  por  el Fiscal General de la Nación o su  delegado  y  la  aceptación  por parte del procesado se consignarán en un acta  suscrita  por  quienes  hayan  intervenido,  la  que  por disposición legal, es  equivalente a la resolución de acusación.   

En la fase de juzgamiento, el tratamiento es  diverso,  y  así  lo expuso la Sala, en decisión que aborda el tema, cuando la  solicitud  de  sentencia  anticipada  ha  sido presentada con posterioridad a la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación,  caso  en el cual, solo procede  respecto de los cargos formulados en la calificación del sumario:   

“En  los primeros incisos del precepto en  mención  se  consagra que la formulación de los cargos y su aceptación por el  procesado  deben  quedar  consignadas  en  un  acta  suscrita  por quienes hayan  intervenido,  cuando  se  tramita  la  sentencia anticipada en la fase sumarial,  pudiéndose  ampliar  la  indagatoria  y  practicar  pruebas  dentro de un plazo  máximo de ocho días, para mejor proveer.   

Para  la  etapa  de  juicio,  cuando  ya el  reproche  está  afianzado  en  una  resolución  de acusación ejecutoriada, la  norma  únicamente  dispone  que  el  sindicado  acepte la responsabilidad penal  respecto  de  todos  los  cargos  allí  formulados,  sin exigir una audiencia o  diligencia   especial,   ni   suscripción   de   acta,  ni  la  asistencia  del  fiscal.   

Siendo  ello así, y dejando claro que más  que  la jurisprudencia de la Sala, constantemente reiterada en este sentido, era  la  propia  ley  vigente   para  el  momento  en  que se llevó a afecto la  referida  petición  de sentencia anticipada, Ley 81 de 1993, art. 3°, al igual  que  sucedió con la Ley 365 de 1997 y ahora con la legislación actual, Ley 600  de  2000,  la sentencia anticipada en la causa solo procede “respecto de todos  los    cargos    allí    formulados”,    esto    es,    en   la   resolución  acusatoria”(2).   

         

Esta  posición  jurisprudencial, según la  cual,  la  solicitud  de  sentencia  anticipada  en  la  fase  de juzgamiento no  contempla  la  ampliación  de indagatoria, práctica pruebas, o suscripción de  un  acta  que  contenga  la  aceptación  de los cargos formulados, se encuentra  vigente,  por  cuanto  se  parte  de  la  formulación  de  cargos  y  no  de la  imputación hecha en la indagatoria.   

El inciso quinto del artículo 40 de la Ley  600  de  2000, que como se ha expuesto, se refiere exclusivamente al trámite de  la  sentencia  anticipada  a  la  etapa  de  juzgamiento, exige que el procesado  acepte  la  responsabilidad penal respecto de todos los cargos allí formulados,  entendiéndose    que    son    los    consignados    en   la   resolución   de  acusación.”     20   

4.- La prueba.  

Como  elementos  probatorios  que  permiten  predicar   con   certeza  la  realización  del  comportamiento  ilícito  y  la  responsabilidad  del ex congresista, en los términos que voluntariamente acepta  él  mismo  al  aducir:  “acepto  el concierto para  delinquir  agravado,  aclarándole  que  dicha  concertación  tuvo  como único  objetivo   el  aspecto  exclusivamente  electoral”21,  se  cuenta,  en principio,  como  ya  se  señaló, con lo manifestado por el propio ex comandante político  del  Frente  Resistencia  Tayrona  del  Bolque Norte de las AUC, Hernán Giraldo  Serna,  en  la  versión  rendida  ante  la Fiscalía de justicia y paz el 19 de  septiembre  de  2007,  cuando  señaló: “estuvo con  nosotros  también  reunido  hace  rato  el  señor  ENRIQUE  CABALLERO  ADUÉN,  le  pusimos  votación”  (negrita  y  subrayado  de la Sala), lo cual ratificó  bajo    juramento    en    esa   misma   diligencia22.   

Ahora  bien,  la  razón  por  la  cual  se  procedió  a “poner” esa “votación” era el objetivo a esclarecer con la  ampliación  que  de  dicho  testimonio se ordenó en la audiencia preparatoria,  pero  pese  a  quedar  sin absolver con motivo de la sentencia anticipada que se  dicta  a  instancias  del acusado, ello no trasciende en cuanto a la adecuación  típica  de  la  conducta y su responsabilidad se refiere, pues aún sin existir  contraprestación  alguna  para la puesta de votación señalada  el delito  imputado  y  aceptado se configura fenomenológicamente, como será examinado en  el  acápite  correspondiente;  siendo claro, eso sí, que cuando se alude a las  reuniones  de “hace rato”  sostenidas      con     “nosotros”,  el  testigo  se  refiere  a  aquellas que se celebraron cuando se  desempeñaba  como  jefe  de  las  autodefensas  campesinas  que  operaban en el  departamento  del  Magdalena  y  para  cuando CABALLERO  ADUÉN  era candidato a una curul en el Congreso de la  República y se desempeñaba como congresista.   

Lo  anterior porque se ha precisado, con las  declaraciones     de     Adriano    Segundo    Sánchez    Comas    –quien   fuera   integrante   de   la  organización  de  Hernán  Giraldo  Serna-  y  Adán  Rojas Ospino –ex  comandante del grupo armado ilegal  denominado  “Los  Rojas”,  que  operó  en  el  departamento  del  Magdalena  aproximadamente  hasta  el  año 2000, cuando luego de compartir una amistad con  la  estructura  de Hernán Giraldo terminan enfrentados-, que las relaciones del  acusado  con  el  último  datan, como mínimo, desde la década de los ochenta,  cuando     ya     ENRIQUE    RAFAEL    ocupaba una curul como Representante a la Cámara.   

Es  así  como  Rojas  Ospino  aduce  haber  conocido  al  procesado aproximadamente en 1987 por ser amigo de Hernán Giraldo  y   su   hermano   el   “Mono”,   y   afirma,   en  declaración23  y  en  la  versión  que  rindió  ante  la Fiscalía de justicia y paz el 12 de febrero de  200724,  que  luego  de  ser  apresado  en  1996,  supo  que aquél había  proseguido  sus  vínculos  con  Hernán  Giraldo,  no  sin  antes mencionar que  también    a    su   agrupación   le   había   colaborado   con   dineros   y  bienes.   

Por su parte, Adriano Segundo Sánchez Comas,  a      quien      Hernán      Giraldo      Serna25,    José    Luis   Cadena  Manga26   y   Carlos   Enrique  Pareja  Mendoza27  reconocen  como  comandante  político  del  grupo  de  autodefensas  que lideraba Giraldo Serna, rememora al  acusado  como  un  político  al  cual desde 1990 se le colaboraba y llevaron al  Congreso de la República, cuando asegura:   

“ENRIQUE  CABALLERO era un señor que era  político  y  con mucho tiempo de antelación el señor HERNÁN lo apoyaba en la  política  (…)  Del  año  90  en  adelante no recuerdo la fecha llevamos a la  Cámara   al   doctor   DARIO   SARAVIA  y  al  doctor  ENRIQUE  CABALLERO   ADUÉN”   (Fl.   242  c.  o.  2).  Y  “se  que DARIO SARAVIA y ENRIQUE CABALLERO subieron ha hablar con  HERNÁN  GIRALDO  y  concretaban la votación de la región e inclusive también  se  dirimía  votación  en el área del mercado de Santa Marta ya que todos los  comerciantes  colaboraban con HERNÁN GIRALDO, colaboraban con votos (…)   yo  personalmente  los vi allá hablando con el señor HERNÁN GIRALDO, yo lo vi  hablando  con  el señor ENRIQUE CABALLERO, cuando se le ayudó fue para el año  1994  para su primera elección al Congreso, yo personalmente los vi y asistí a  la  reunión,  en  la reunión le decían a HERNÁN que necesitaban los votos de  la  región  para  sus  campañas  y  se  acordaba  la votación, HERNAN GIRALDO  hablaba  con  las  juntas de acción comunal y todo el mundo de las veredas como  corderitos  salían  a votar, y en el mercado todos los comerciantes del mercado  como  eran  amigos  de  HERNÁN  GIRALDO  le  ayudaban, por eso las personas que  HERNÁN  GIRALDO  ayudaba  tenían  incidencia  en  la ciudad (…) inclusive se  decía  que  la  gente  de  HERNÁN  es  la  gente  del  mercado” 28.   

Ahora   bien,   recuérdese   que  con  la  indagatoria   y   las   certificaciones  allegadas  se  tiene  que  ENRIQUE   RAFAEL   CABALLERO   ADUÉN   se  desempeñó  como  Representante  a la Cámara desde 1982 hasta 1994 y, a partir  de   dicho  año  y  hasta  el  2002  ocupó  una  curul  en  el  Senado  de  la  República29.   

Las  mencionadas relaciones entre el ex jefe  de  las  autodefensas  Hernán  Giraldo Serna y el acusado, inicialmente negadas  por  éste,  encuentran  satisfactoria  explicación  cuando se repara la manera  como  se  desenvolvían  las  actividades  políticas  por  aquel entonces en el  departamento  del  Magdalena,  donde  tenía  influencia  el grupo armado ilegal  comandado por el señalado Giraldo Serna.   

Al  respecto  no  solamente  se ha dicho que  aquél  controlaba militar y políticamente las veredas de la sierra nevada y la  zona  del  mercado  de  Santa Marta, y que influía directamente en los procesos  electorales,  sino  también  que  tenía  injerencia  hasta  en la solución de  problemas  de orden público, social, laboral y personal de los habitantes de la  región.   

Así  lo  da  a  conocer  la  líder comunal  Magalis Patricia Ortiz Ríos:   

“controlaba  todas  y  cada  una  de  las  veredas  de  la  sierra nevada de Santa Marta, era un control a nivel político,  nadie  podía decidir si Hernán no daba la orden, si era para comprar una finca  había  que  primero (sic) a  Hernán  Giraldo  la  persona  que  iba a comprar la finca, porque él tenía el  control  militar  en  la  zona,  problemas  de orden público se recurría era a  Hernán  Giraldo  o  El Patrón nunca a la policía, yo vine a conocer de esto a  partir  de  1998  cuando  me enteré que era un grupo de autodefensas que era un  grupo  armado  porque yo al principio creí que era un líder como cualquiera de  nosotros  obviamente  con más experiencia así lo veía desde un principio pero  ya  después  como  le  dije me di cuenta que era un jefe paramilitar que hacía  funciones     de    narcotráfico”    30.   

Mientras  que Adriano Segundo Sánchez Comas  adujo  al  respecto:  “soy  amigo  del  señor  HERNÁN  GIRALDO,  como sabía que existía  una fuerza  política  de  la región porque la palabra del señor HENÁN GIRALDO en la zona  y  los  mismos presidentes de la Junta de Acción Comunal le pedían el concepto  de  él  para  dirimir  problemas  de tierra, para dirimir problemas políticos,  toda  clase  de problemas sociales, personales, políticos, laborales inclusive,  toda  la  región  estaba del lado de HERNÁN GIRALDO y hacía lo que él decía  por  eso  es  que  cuando  él  habla de su región todo el mundo sin excepción  todos  tuvieron  que ver con HERNÁN GIRALDO, inclusive me atrevo a decir que el  60%  de  la población de SANTA MARTA subió a donde el señor GIRALDO a dirimir  problemas,  con eso quiero decir que las juntas de acciones comunales (sic) eran  manejadas  por  él,  no  existía  intimidación  pero sí existía el grupo al  margen  de  la  ley y este era una fuerza, todos subían donde él, hablaban con  él  y  debían  contar con la aprobación suya para ser presidente de una junta  comunal,  por  eso la región, la zona de la vertiente norte de la sierra nevada  que  comprende  desde  PALOMINO hasta MINCA era una fuerza política y el señor  HERNÁN  era quien determinaba por quien se votaba, siempre se hacían reuniones  con  la  comunidad  pero  con  el aval del señor HERNÁN GIRALDO, así que toda  aquella  persona  que  políticamente  lo  ayudó la región era con el aval del  señor  HERNÁN  GIRALDO  (…)  los  acuerdos  consistían  en  que  la región  completa  salía a votar con ellos, para cualquier curul en las corporaciones en  las  que  estaban postulando, las reuniones se hacían en MACHETE PELAO, o en la  finca  del  señor  HERNAN  GIRALDO llamada el FILO”  31.   

Y  Carlos Enrique Pareja Mendoza explica que  Giraldo  Serna:  “hace una reunión cuando ellos son  candidatos  y  determinan quien se lanza a qué cargo y él coloca al pueblo que  está  bajo  su  mando  a que voten por ellos, ellos se reunían en MARQUETALIA,  jurisdicción  de  la  Sierra  Nevada  y  los que son figura política que no se  pueden  desplazar  hasta  allá,  mandan  un  emisario que los represente, estas  reuniones  se  hacen  en  los  meses antes que son las elecciones”  32,  y  advierte  que  su  incidencia  no fue solamente en la zona del  mercado     en    Santa    Marta    “sino  barrios  en SANTA MARTA donde a otros políticos les da miedo  hacer  política  por temor a los paramilitares, en el 11 de noviembre, BONDA, y  parte  del  TAYRONA,  y  Santa  Fe,  porque  se  le permite el libre acceso, los  paramilitares  que  viven  en ese barrio le trasmiten a la gente (…) hay otros  barrios   como  GARAGOA  y  dos  que  están  ahí  cerca  que  no  recuerdo  el  nombre”       33.   

            

Por su parte, el propio Hernán Giraldo Serna  reconoció  en  la  versión  que  rindió  ante la Fiscalía de justicia y paz,  acerca  del  ejercicio  de  la  política,  que  con  los  campesinos de la zona  oriental  de  la  sierra  nevada, lo que llamó “la despensa de Santa Marta”  -muchos  de  los  cuales  tenían finca allá y casa en la ciudad-, en donde era  reconocido  como  “el  jefe”,  se  convocaban  reuniones  con  el  candidato  político  que  saldría  elegido,  pues  que por quien se orientaran ellos, sin  duda era el ganador:   

“los  políticos  buscan  la votación en  todas  partes  donde  estén (…) la buscan en cualquier parte y la parte donde  nosotros  pues  todo  el  mundo  es  de pleno conocimiento de que hay un número  masivo  de  campesinos entre otras cosas hay mucha gente pues que tiene finca en  la  región y también tiene casa en Santa Marta, también hay un gran caudal de  votación  por  parte  de los campesinos en Santa Marta (…) nos reuníamos con  la  persona  que  era, con el que se iba a votar que siempre era el que quedaba,  entonces  ya  lo  sentaba  con  los  líderes  comunitarios para que ellos ya le  hicieran  las  solicitudes  de  las  necesidades de la región (…) Santa Marta  casi  es  una  sola gente, un solo personal que somos las gran mayoría la parte  del  plano  oriental  de la sierra nevada de Santa Marta, somos en gran parte la  despensa  de  Santa  Marta,  entonces  ahí pues para decir que no se votaba por  ellos,  eso  es  una  mentira  (…) pa’  (sic) todo el  mundo  sabe yo era el jefe de la región eso hace muchos años, no puedo negarlo  porque  esa  es  la  verdad  (…)  toda   persona  por la que nosotros nos  orientábamos  ese  quedaba,  eso  no  es  secreto  para  nadie”  34.   

          Pero,  además de lo anterior, los resultados electorales informados  por  la  Registraduría  Nacional  del  estado civil evidencian el significativo  incremento  de  la  votación a favor del doctor RAFAEL  ENRIQUE  CABALLERO  ADUEN  en desarrollo de su carrera  política,  dentro  del  lapso  al cual hacen alusión los señalamientos de sus  vínculos    con    Giraldo    Serna,   pues     de     los    33.669    votos35 que obtuvo en las elecciones  de  1990 en el departamento del Magdalena, cuando fue elegido Representante a la  Cámara,  que representaron el 12.99% de los sufragios válidos depositados, con  los  cuales  ocupó  un  cuarto  lugar; en el proceso electoral de 1998 llegó a  ocupar  el  primer  lugar  entre los candidatos al Senado de la República en el  Magdalena  con  54.418  votos, esto es, el 21.20% de la votación válida en ese  departamento  y  el  88%  de  sus  votos  a  nivel nacional (61.830)36,  logrando  así  su elección distanciándose en más de 20.000 votos del segundo candidato  más votado en aquel departamento.   

          Y  si  bien  es  cierto  la  votación  obtenida  podría  encontrar  explicación  en  la  experiencia  y  la tradición política del acusado, quien  desde  1980 había ocupado cargos de elección popular, según su injurada y los  documentos  electorales  allegados, también lo es que su mayor éxito lo obtuvo  en  la  región en el tiempo en que las autodefensas campesinas bajo el mando de  Hernán  Giraldo Serna tenía la injerencia militar, política y de toda índole  que  destacan  los  testigos,  quienes  junto  al  mismo  advierten acerca de su  relación  y  apoyo  en sus últimas aspiraciones políticas, por lo que la Sala  encuentra  demostrado con nitidez el real acontecer del concierto para delinquir  agravado   que   se   imputó   al   doctor  CABALLERO  ADUÉN, pues las anteriores pruebas a las que ahora se  aúna   la   aceptación   que   del   cargo  hiciera  el  acusado  al  señalar  que  “dicha concertación tuvo como único objetivo  el    aspecto    exclusivamente   electoral”,   sin  dubitación alguna lo reflejan.   

5.  La conducta punible.   

La   conducta   imputada   al   procesado  RAFAEL    ENRIQUE    CABALLERO    ADUÉN,  como  ya  se  dijo,  es  la de autor del delito de concierto para  delinquir  agravado, descrito en el Libro 2º, Título XII, artículo 340 inciso  2º  del  Código Penal, modificado por el artículo 8º. de la Ley 733 de 2002,  cuyo texto normativo señala:   

“Artículo  340.  Concierto  para  delinquir. Modificado L.733 de  2002.  Cuando  varias personas se concierten con el fin de cometer delitos, cada  una  de  ellas será penadas, por esas sola conducta, con prisión de tres (3) a  seis (6) años.   

“Cuando  el  concierto  sea  para cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,  o para organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen  de  la  ley,  la pena será de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de  dos  mil  (2.000)  hasta veinte mil (20.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o  financien  el  concierto  para delinquir”.   

          Imputación  del  concierto que se hizo desde la óptica del acuerdo  de  voluntades  para  promover  grupos  armados  al  margen de la ley; modalidad  propia  de  los  delitos  de peligro para cuya configuración basta demostrar el  consenso  con  tal  finalidad, lo que representa mayor agravio al bien jurídico  respecto del que acuerda simple y llanamente cometer delitos.   

Y  es  que  cuando  un reconocido político  acude  a reunirse en forma subrepticia o velada con el jefe de una organización  al  margen  de  la  ley,  y  obtiene  a  cambio el beneplácito de ésta última  –lo   que   bien  puede  traducirse  de cualquier manera y no necesariamente en votación a su favor como  colaboración  a  sus  proyectos políticos, como en este caso se aduce-, emerge  incuestionable  el  impulso  o  promoción de la misma por parte del primero, lo  cual  configura  el  acuerdo  ilegal  que  realiza el tipo de prohibición, como  aquí  se demuestra y lo acepta con lujo de detalles el justiciable.     

6. Individualización de la pena.  

De  acuerdo  con  la  norma  transcrita, el  concierto  para  delinquir  agravado  por  el  cual  se  procede (inciso 2º del  artículo  340 de la Ley 599 de 2000) tiene prevista una pena de prisión de 6 a  12  años,  esto  es, de 72 a 144 meses, y multa que oscila entre 2.000 y 20.000  salarios mínimos legales mensuales.   

Así las cosas, atendiendo los artículos 60  y  61  ibídem,  los  cuartos punitivos quedarían estructurados de la siguiente  manera:  (i)  primer  cuarto:  prisión  de  72  a 90 meses y multa de 2.000 a 6.500 salarios mensuales legales  vigentes  (s.m.l.m.v.); (ii) segundo cuarto:  prisión  de  90  meses,  1  día  a 108 meses y multa de 6.500 a  10.750  s.m.l.m.v.;  (iii)  tercer  cuarto:  prisión  de  108  meses,  1 día a 126 meses y multa de 10.750 a  15.000  s.m.l.m.v.;  (iv)  último  cuarto:  prisión de 126 meses,  1 día y 144 meses y multa de 15.000  a 20.000 s.m.l.m.v.   

Se  concluye, dado que en la resolución de  acusación  no  se imputaron agravantes genéricos, que en principio, el ámbito  de  movilidad  punitivo  se  ubica dentro del primer cuarto, es decir de 72 a 90  meses  de  prisión y multa de 2.000 a 6.500 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  y  dentro  de él se impondrá 90  meses  de  prisión  y  6.500  salarios  mínimos  legales  mensuales  de  multa,  atendiendo  la  gravedad  de  la  conducta  imputada, la naturaleza del bien jurídico lesionado  –seguridad pública-, por  cuya  vía se afectaron caros intereses colectivos y se interfirió en el normal  desarrollo  de los sistemas democráticos, con lo cual se defraudó expectativas  legítimas  de  los  asociados  en  quienes los han representado en la actividad  legislativa.   

Pero  como  RAFAEL  ENRIQUE  CABALLERO  ADUÉN  se  acogió a la sentencia  anticipada  luego  de  celebrada  la  audiencia  preparatoria  y antes de quedar  ejecutoriado  el  auto  que  fijó  fecha  para  la celebración de audiencia de  juzgamiento,  atendido el principio de favorabilidad, procede una reducción que  oscila  entre  la sexta parte, un día, y la tercera parte de la pena imponible,  según  lo  previsto  por el artículo 356.5 de la Ley 906 de 2004, por tratarse  de  una disposición de carácter sustancial que regula una situación similar a  la  contenida  en  la  Ley  600  de  2000,  más  benigna  al procesado y que no  representa    un   instituto   novedoso   de   imposible   analogía37, y de acuerdo  con lo que ha sostenido la Sala:   

“La  aceptación  incondicional  de  los  cargos  determinados en la audiencia de formulación de imputación comporta una  rebaja  de  hasta  la  mitad  de  la pena imponible (arts. 288.3 en conc. con el  351).   

La  aceptación incondicional de cargos en  la  audiencia  preparatoria  implica una rebaja de hasta una tercera parte de la  pena (art. 356-5).   

La  admisión  de  cargos  determinados al  inicio  de  la  audiencia  del juicio oral implica una rebaja de una sexta parte  (art. 367 inc.2°).   

5.  La aceptación de cargos en la fase de  instrucción,  esto  es, desde la indagatoria y hasta antes de la ejecutoria del  cierre  de  investigación  (artículo  40  incisos  1  al  4  de la Ley 600) se  corresponde  con  la aceptación pura de los cargos determinados en la audiencia  de  formulación de imputación (arts. 288.3 en conc. con el 351), dejándose en  claro  que  para  esta etapa la menor rebaja será -por lo menos- de una tercera  parte  más  un  día,  para  superar así el máximo de la reducción señalado  para  la  segunda  oportunidad. Y no hay duda que ese plus reductor (así sea de  un  día)  marca la diferencia favorable respecto de la rígida reducción de la  tercera parte reglada para la sentencia anticipada.   

El acogimiento a sentencia anticipada en la  causa,  vale  decir,  proferida  la  resolución  acusatoria y hasta antes de la  firmeza  del  auto  que  señala  fecha  y  hora  para  audiencia de juzgamiento  (artículo  40  inciso  5  de  la  Ley 600) se asimila con el allanamiento a los  cargos  previsto  en  el  artículo  356-5  de  la  Ley 906 de 2004, atendida la  correspondencia  existente  entre las dos fases del proceso dentro de las cuales  se  lleva  a  cabo la admisión, aclarándose igualmente que en esta oportunidad  la  menor  rebaja  será -por lo menos- de una sexta parte más un día, para de  esa  forma  superar  el  tope  máximo de la reducción prevista para la tercera  ocasión.  Asimismo,  no  vacila  el  juicio  para  afirmar que aún frente a la  recompensa  mínima,  ésta se muestra abiertamente más ventajosa que la octava  (fija)  prevista  para  la  sentencia  anticipada.”  38   

Por lo anterior  no  puede ser de recibo la solicitud de rebaja de una tercera parte invocada por  el   acusado   CABALLERO  ADUÉN,   sino    que   se   fijará   la   misma  atendido   el  ámbito  de  reducción  punitiva  arriba  citado  y  dado que su  aceptación   voluntaria,  libre   e   incondicional   de  cargos  se   hizo   posterior   a   la  audiencia  preparatoria  cuando  ya  se  había  fijado  fecha para la audiencia pública,  constituyendo,   de   todas   formas,   un  acto  de  aflicción que en términos  sociales  invita  a  la reflexión, contribuye a la reconstrucción de la verdad  sobre  este  deplorable fenómeno delincuencial y previene a los asociados sobre  las   consecuencias  jurídicas  de  cohonestar  con  similares  tipologías  de  delincuencia  organizada, en  una    cuarta    parte  de  la pena correspondiente  y,             en             consecuencia,   la  pena  privativa  de  libertad   definitiva  imponible  a      RAFAEL     ENRIQUE     CABALLERO  ADUÉN  será  de  sesenta  y    siete               (67)   meses  y  quince  (15)  días  de  prisión,  y  multa  de  cuatro mil ochocientos setenta  y   cinco   (4.875)   salarios   mínimos   legales  mensuales vigentes.   

Finalmente,   de   conformidad   con   lo  establecido  en  el artículo 52 del Código Penal, la Sala condenará al doctor  CABALLERO  ADUÉN  a la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por  un  tiempo  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la libertad  impuesta.   

7. La condena de ejecución condicional y la  prisión domiciliaria.   

No hay lugar a la suspensión condicional de  la  ejecución de la pena ni a su sustitución por la prisión domiciliaria, por  impedirlo  un requisito objetivo; en el primer caso porque la ley sólo autoriza  el  subrogado  frente  a  la imposición de una pena de prisión no superior a 3  años  y,  en  el  segundo,  porque  sólo  es  viable  la consideración de esa  sustitución  cuando la pena mínima prevista en la ley para el delito objeto de  la  condena  sea de 5 años o menos, acorde con lo establecido en los artículos  63.1  y  38  del  Código  Penal;  condiciones  que no se cumplen en el presente  caso.   

         Adicional   a  ello,  desde  la  visión  subjetiva   del   comportamiento   reprochado,   la   Corporación  concibe    improcedente   la   prisión  domiciliaria  por  considerar  que se está en presencia de una conducta grave,  perpetrada  en  circunstancias  modales  que  aunque  solapadas representaron un  peligro  permanente  y  agobiante  para  grandes  núcleos  sociales, que vieron  restringido  el ejercicio de las libertades públicas  y   afectados   los  mecanismos  de  participación  democrática,     entre    otros    derechos    y  garantías,    desde  organizaciones  criminales  promovidas  por  servidores públicos. En  consideración  a esa gravedad de la  conducta  punible  y  con  el  fin  de  proteger a la  comunidad       fue       que      se    le   impuso   la   medida   de  aseguramiento  sin  beneficio de excarcelación en la decisión mediante la cual  la      Sala     profirió     la     resolución     de     acusación   en   donde   expresamente   se  dijo:   

“Sobre este aspecto y en relación con el  delito  de  concierto para delinquir, la Sala, dentro  del  radicado  26.942, frente a situaciones similares  expresó lo siguiente:   

“Para   ser   consecuente   con   las  definiciones  de  un derecho penal orientado a sus consecuencias diseñado sobre  la  idea  de  protección a bienes jurídicos fundamentales, el artículo 310 de  la  ley  906  de  2004 dispone que es esencial el análisis de la gravedad de la  conducta  para  verificar  el  peligro  sobre  la  comunidad.  Por  lo tanto, la  simetría  entre  pena  y conducta es un buen criterio para explicar la gravedad  de  la  misma, debido a que considerando distintas modalidades de afección a la  seguridad  pública,  el  legislador  estimó  al definir el delito de concierto  para  delinquir  que  la  lesividad  se magnifica por el riesgo que implican los  acuerdos  que  se  dirigen   a  promocionar  grupos armados al margen de la  ley.   

En   efecto,   además  de  la  gravedad  intrínseca  del  comportamiento  que  se  refleja  en  la respuesta punitiva en  abstracto,  en  concreto  la  conducta que se imputa a los procesados refleja un  convenio  con una organización criminal cuya vocación perturbadora no está en  discusión,  lo  que  hace  que  el  riesgo  para  la  comunidad sea mayor al de  quienes,   sin  ocultar  su  gravedad,  en  el  primer  nivel  de  la  tipicidad  ‘simplemente’  acuerdan cometer delitos, según la  escala   estimativa  del  injusto  que  define  el  artículo  340  del  código  penal.   

En similar sentido, guardando la coherencia  propia  del  sistema,  el numeral 1 del artículo 310 de la ley 906 de 2004, que  sienta  las  bases  conceptuales  para  verificar  el peligro sobre la comunidad  atendiendo  la  gravedad  de  la conducta, permite igualmente destacar la manera  como  el  riesgo para el bien jurídico se incrementa, como ahora ocurre, cuando  de   por   medio   está   la  vinculación  con  una  organización  ilegal.”   

La gravedad de la conducta punible que se  imputa  al  ex  congresista  ENRIQUE RAFAEL CABALLERO  ADUÉN permite inferir el  evidente  riesgo  para  la  comunidad  y  el  bien  jurídico  por  su  presunta  vinculación  con  grupos  ilegales  –  delito  de  lesa  humanidad  –  que  tan  protuberante  daño ha  ocasionado  a  la  sociedad  en  general,  de  manera  que se hace impostergable  decretar     en     su     contra    la    detención    preventiva.”   

9.- Indemnización de perjuicios.  

         Para  la Corte es claro que de acuerdo con el artículo 56 de la Ley  600  de  2000,  al  no  haberse  probado  que  se  hubiesen  causado  perjuicios  materiales y morales, no procede la condena por ese aspecto.   

10.- Otras decisiones.  

De acuerdo con lo previsto en la Ley 906 de  2004  se  remitirá el proceso al reparto de los Juzgados de Ejecución de Penas  y  Medidas de Seguridad correspondiente, por ser de su competencia conocer de la  fase  de  ejecución  del fallo cuando se trata de condenados que gozan de fuero  constitucional             –correspondiéndole  la  segunda  instancia corresponde al respectivo  juez            de            conocimiento-39.   

Sobre las citas odontológicas del procesado  le  corresponde  decidir a las autoridades carcelarias, conforme con lo previsto  por el artículo 106 de la Ley 65 de 1993.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la Ley,   

R E S U E L V E:  

PRIMERO.-            DECLARAR  penalmente   responsable  a  RAFAEL    ENRIQUE    CABALLERO    ADUÉN,   de   condiciones   personales  y  civiles  consignadas  en  esta  providencia,   en   calidad  de  autor  responsable  del  delito  de  concierto  para  promover  grupos  armados  al margen de la ley,  previsto  en  el  inciso  2º   del  artículo  340  de  la  Ley  599  de  2000,  por  el  cual se le  formuló y aceptó cargos.   

SEGUNDO.-   CONDENAR  a RAFAEL   ENRIQUE  CABALLERO  ADUÉN  a  las   penas         principales        de        sesenta  y  siete  (67)  meses  y quince (15) días de prisión, y  multa  de  cuatro  mil  ochocientos  setenta  y  cinco (4.875) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  para  el momento de la  comisión del hecho, a favor del Tesoro Nacional.   

TERCERO.-            NEGAR a  RAFAEL   ENRIQUE  CABALLERO  ADUÉN   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena y la  prisión  domiciliaria,  por  las  razones  expuestas en la parte motiva de esta  sentencia.   

CUARTO.-   DECLARAR  que no hay lugar a  la condena en perjuicios.   

SEXTO.-  En  firme   esta  sentencia,  remítase  la  actuación  al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de  Seguridad que corresponda, para lo de su cargo.   

OCTAVO.-   La  Secretaría  de  la  Sala  enviará  las  copias  del  fallo  a las que alude el  artículo 472 del C. de P. Penal.   

NOVENO.-  A  las  autoridades   carcelarias   les   corresponde   decidir   acerca  de  las  citas  odontológicas del condenado (artículo 106 Código Penitenciario).   

         Contra este fallo no procede recurso alguno.   

CÓPIESE,      NOTIFÍQUESE      Y  CÚMPLASE   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                       FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                                                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                            

    

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZALEZ   DE  LEMOS                                   AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                        

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                         JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                                               Secretaria     

1 Fls.  39-42 c. o. 4.   

2  Fls.  145-173 c. o. 9.   

3 Fls.  16-46 c. o. 12.   

4 Fl. 90  c. o. 13.   

5 Fls.  56-64 c. o. 14.   

6 Fls.  1-151 c. o. 17.   

7 Fl. 7  y 8 c. o. 18.   

8 Fls.  44-88 c. o. 18.   

9 Fls.  109 y 110 c. o. 18.   

10 Fl.  99 c. o. 18.   

11 Fl.  98 ibídem.   

12 Fls.  205-219 c. o. 18.   

13 Fls.  222-229 c. o. 18.   

14 Fl.  2 c. o. 19.   

15 Fls.  5-7 c. o. 19.   

16 Fl.  11 ibídem.   

17  Sentencia C-425 de 1996   

18 Que  se  desmovilizó  el 3 de febrero de 2006, según lo acreditado por la Fiscalía  de justicia y paz (fls. 220 y 221 c. o. 2).   

19  Según lo expresó en su injurada (fl. 148 c. o. 9 y 113 c. o. 12).   

20  Sentencia 09/09/2009 Radicación 31.943.   

21 Fl.  7 c. o. 19.   

22  CD.   

23  “(…)  como en  el  96  que  caí  preso  (  …)   Otro   como   que  colaboró  fue  ENRIQUE  CABALLERO  ADUEN  Y  TOÑO  CABALLERO  hermano  de  él  (…) me conocí con ellos porque eran amigo  (sic)  de HERNAN GIRALDO y  del  hermano  de  HERNAN GIRALDO el MONO (…)    me  conocí   con  ellos  como  en  el  87  (…) cuando yo  caí  preso  se  abrieron  un  poco del grupo y ya después le colaboraron fue a  HERNAN    GIRALDO   ”.  Fl. 134-140 c. o. 3.   

24  CD.   

25 CD  Versión  rendida  ante  la  Fiscalía  de justicia y paz el 18 de septiembre de  2007.   

26Fls.  22-26 c. o. 1  y 100-108 c. o. 5   

27 Fls.  111-132 c. o. 7   

28 Fls.  178-188 c. o. 4.   

29 Fls.  145-173 c. o. 9 y 240-241 Anexo 1.   

30  (Fls. 55-65 y 203-206 c. o. 1).   

31  (Fls. 178-188 c. o. 4).   

32  “HERNAN    GIRALDO    SERNA,   él   (Fls. 265-266 c. o. 4).   

33 Fls.  47-48 c. o. 13.   

34  (Versión 19/09/2007 hora 10:18:05).   

35 Fl.  269 c. o. 18   

36  Página web de la Registraduría Nacional del Estado Civil.   

37  Sentencias   08/04/2008   y   16/08/2008,   Radicados   Nos.   25306   y  25304,  respectivamente.   

38  Sentencia 28/05/2008 Radicación 24.402.   

39  Sentencia 31/01/06 Radicado No. 6989.     

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