33637(19-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 33637  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 162   

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de mayo de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el apoderado de  RAÚL  FERNÁNDEZ  BELTRÁN  contra  el fallo del 29 de octubre de 2009 proferido por el Tribunal Superior de  Bucaramanga,  mediante  el cual revocó la sentencia absolutoria emitida el 9 de  septiembre  del  mismo  año  por  el  Juzgado  Sexto  Penal del Circuito de esa  ciudad,  y  en  su  lugar  lo condenó a la pena de NOVENTA Y SEIS (96) MESES DE  PRISIÓN,  le  impuso  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y funciones públicas por un término igual a la sanción privativa de  la  libertad, le negó la suspensión condicional de la ej ecución de la pena y  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de la prisión, al hallarlo autor  responsable  del delito de actos sexuales con menor de catorce años, agravado y  en concurso homogéneo.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

En  la  sentencia  de  primera instancia, se  narra que   

“…   [en]  Noviembre  de  2007  la  Sra.  LEONOR  CARREÑO MENDOZA, informa que sus menores  hijas  LINA  MARCELA  de  4  años  y  MARIA  FERNANDA  de 7 años, habían sido  abusadas  sexualmente  mediante  tocamientos en la vagina y besos en la boca por  parte  de  RAÚL  FERNÁNDEZ BELTRÁN padre de las dos menores, y como hijas sin  reconocer  legalmente,  y  con  quien  vivían  en  el  Barrio  los  Bambúes de  Bucaramanga.  Hechos que se presentaban cuando la progenitora salía a trabajar,  quedando  las  menores  al cuidado de su padre, quien aprovechando esta ausencia  llevaba  a  las niñas al baño y allí realizaba esos abusos sexuales, que como  los  denuncia la misma progenitora consistían en tocamientos con los dedos y el  pene”.   

Con fundamento en esos hechos, el 7 de enero  de  2009  la  Fiscal  2ª  Seccional en audiencia preliminar ante el Juez Cuarto  Penal  Municipal con función de Control de Garantías de Bucaramanga, solicitó  legalizar    la    captura   de   RAÚL   FERNÁNDEZ  BELTRÁN,  formuló  la imputación contra este por el  delito  de  actos sexuales con menor de catorce años, agravado por el carácter  y   posición   del   autor   frente   a   las   víctimas  y  la  edad  de  las  niñas1,  en  concurso  homogéneo  y  pidió  la  imposición de medida de  aseguramiento  en  la modalidad de detención preventiva, pretensiones que en su  integridad acogió el citado funcionario.   

El  14  de  enero  de  2009,  la  Fiscal 2ª  Seccional  presentó el escrito de acusación y el 3 de marzo del mismo año, en  audiencia  ante el Juez Sexto Penal del Circuito con función de Conocimiento de  esa  ciudad,  formuló  la  correspondiente acusación de acuerdo con los cargos  impuestos en la formulación de la imputación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo  Único.  Se  postula  la  violación  indirecta de los artículos 7, 372, 380 y 381 de la ley  906  de  2004,  derivada  de  un error de hecho por falso juicio de identidad en  razón  al  “cercenamiento  o    supresión    de   las   pruebas”,  con  las cuales el Tribunal hubiera fallado de manera diferente y  a  favor  de  RAÚL  FERNÁNDEZ  BELTRÁN.   

Cita  como  tales  los testimonios de Mireya  Pulido  Jiménez,  sicóloga  del Caibas de la Fiscalía 2ª, Alexandra Patricia  Santodomingo  Torres,  médico, y Teresa Pérez Osorio, psiquiatra del Instituto  de  Medicina  Legal,  quienes entrevistaron a las menores María Fernanda y Lina  Marcela Carreño Mendoza.   

Resalta  la coincidencia de las declarantes,  conforme  con  la  cual las niñas les manifestaron que en ausencia de su madre,  su  papá con la excusa de bañarlas les tocaba la vagina con la mano y el pene,  o  Lina  Marcela  les  expresó  que  “le      metió      la     mano     y     le     dolió”,             “le  metió  el  pipi  y la mano en la  vagina” o María Fernanda  les  relató  que  su papá le metió un dedo en su vagina o que le “había   metido   el   “cosito”   a  su  hermana  menor  cuando  se  bañaba”.   

El  cercenamiento  y  la  supresión  de las  pruebas  citadas, se origina en que se “soslayó  una  prueba  fundamental  y  que  es  uno  de los ápices  centrales   probatorios”,  esto  es, el dictamen sexológico del Instituto de Medicina Legal, en el cual se  concluye  que  no  existen  lesiones  derivadas  de  actos  o  accesos carnales,  presentando     las     menores     “sus          tejidos         vaginales         intactos”, sin sombra de haber sido desfloradas  o penetradas.   

Reprocha  a  la sentencia no haber tenido en  cuenta  las  afirmaciones  hechas  por  las  menores  en  la  entrevista  ni las  declaraciones   de  las  profesionales,  las  cuales  no  sólo  contradicen  el  experticio  médico  legal sino que darían lugar a creer en la retractación de  la madre de las víctimas.   

Pide  que en el evento de presentarse algún  defecto  sobre  la técnica de casación la demanda sea admitida, por cuanto que  con  ella  se  busca  la  efectividad  material  o  sustancial  del derecho a la  libertad, que se encuentra en riesgo debido a la pena impuesta.   

CONSIDERACIONES  

La demanda no reúne la técnica que en esta  sede  casacional  se  exige  para  la  censura  que se le hace a la sentencia de  segundo  grado,  en razón a que el demandante  no cumplió con lo previsto  en  el  inciso 2º del artículo 184 de la ley 906 de 2004, porque no desarrolla  los  cargos  de  sustentación  con  la  claridad  y  precisión exigidas por la  jurisprudencia de esta Sala.   

El  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad  es  un  vicio  que  recae en la contemplación material de la prueba,  cuyo  contenido  objetivo es distorsionado por el juzgador para hacerle decir lo  que la misma no expresa.   

Cuando  se  denuncia esta clase de error, es  imprescindible  que  en  la  censura se individualice la prueba o pruebas que se  afirma  han  sido  objeto  de  distorsión,  se  haga  una  confrontación de su  contenido  literal con lo que de ellas se expresa en la sentencia, se señale si  su  tergiversación  obedece  a la adición, mutilación o alteración del medio  probatorio  y  se  establezca  la  trascendencia  del  yerro  en  el sentido del  fallo.   

No  obstante  que en la demanda se citan las  pruebas  sobre  las  cuales  se evidencia el presunto error, el recurrente antes  que  demostrar  el cercenamiento de las mismas, dedica su esfuerzo a mostrar que  las  menores  en  sus  entrevistas con la sicóloga, la médico y la psiquiatra,  dieron  a  entender  que  su  padre  las  penetró  con su pene, sus manos y sus  dedos.   

Según  el  censor,  el  Tribunal  habría  cercenado  la  prueba  testimonial al dejar de apreciar el dictamen sexológico,  con  el  cual  se comprueba que las menores tenían su tejido vaginal intacto al  momento del examen, lo que descarta su penetración sexual.   

Si  como  se  ha  dicho,  el  error  en  la  contemplación  material  de  la  prueba  consiste  en  traicionar  su contenido  objetivo,  se  equivoca el demandante en la proposición del quebranto cuando lo  atribuye  a la omisión de otro medio probatorio y no a la labor del juzgador en  la      apreciación      de     las     pruebas     supuestamente     falseadas  materialmente.   

En  el desarrollo del cargo no demuestra que  la  prueba  sobre  la cual predica el error haya sido tergiversada por adición,  alteración  o  mutación;  por el contrario, con la citada pretende hacer notar  lo  que  considera  una  contradicción  insalvable  entre  lo  que  las menores  relataron  a  quienes  las  entrevistaron  y  preguntaron  por  los  hechos y la  conclusión  de  los reconocimientos médico legales sexológicos de las niñas,  tema que para el Tribunal no pasó desapercibido.   

En efecto, en el numeral 2.3 de la sentencia  el  ad  quem  se  refiere  a  las  conclusiones  a las cuales arribó la médica  Alexandra  Patricia  Santodomingo  Torres,  después  de haberlas entrevistado y  examinado,  conforme  con  las  cuales “no   se   puede   descartar   ni   confirmar   maniobras   erótico  sexuales”.    Tampoco  encontró   en   María   Fernanda   “huellas  externas  reveladores de actos erótico sexuales, su himen  está  íntegro,  lo  cual  no  permite  ratificar  ni  descartar  las maniobras  referidas  por la menor”2.   

Más  adelante,  señala  que  “el  hecho  relatado por las víctimas  LM  y  MF,  a  la  siquiatra  y  a  las  sicólogas, lo mismo que a la  médica  legista, datos repetidos por  los  peritos  rendidos  en  el  juicio  oral  y  constitutivos  de la base de la  información  pericial,  constituyen  la documentación de la prueba”3;  e  insiste  que “La   médico   ALEXANDRA   PATRICIA  SANTODOMINGO  TORRES,  no  encontró  elementos  de  juicio para descalificar ni  ratificar  los  atentados  contra  la libertad sexual de las menores”4.  (Negrilla y subraya fuera de  texto).   

Finalmente,   advierte   que  “Las conclusiones de las profesionales  en  mención,  pruebas  directas,  ofrecen  suficientes elementos de juicio para  calificar  la  información fáctica relacionada con los actos sexuales abusivos  (prueba  de  referencia)  como  un  supuesto  vivido por las menores”5.   

El  equívoco  proviene  del  hecho  que  el  demandante  considera  cercenada  y omitida una misma prueba, porque lo que dice  en  la  demanda en relación con lo consignado por la médica Alexandra Patricia  y  las  conclusiones  de la pericia, corresponde al relato hecho por las menores  antes  del  reconocimiento  médico legal y a lo observado y constatado después  de  éste,  todo  lo  cual  hace  parte  del mismo informe técnico suscrito por  ella.   

Luego,   además   de  incumplir  con  las  exigencias  técnicas  requeridas en esta sede que le imponían demostrar que la  prueba  citada en la demanda evidentemente fue tergiversada, tampoco mostró que  las  conclusiones  de los reconocimientos médico legales sexológicos a los que  se  sometieron  las  menores  fueran  “omitidas”, en  cuyo caso ninguna trascendencia tienen en el fallo cuestionado.   

Además de mostrar la prueba pericial que las  menores    no    fueron    desfloradas,    al    presentar    un    “himen     anular     intacto    no  elástico”,   lo   cual  excluye  el  acceso  carnal,  es  pertinente  señalar  que  el cargo imputado a  FERNÁNDEZ  BELTRÁN  no se  opone  a  las  conclusiones  del  mismo  que se dicen omitidas, en tanto que los  hechos  por  los cuales se le condena fueron calificados como actos sexuales con  menor de catorce años diversos al acceso carnal.   

Ahora  bien, toda sentencia condenatoria que  impone  la  pena  de  prisión  y ordena su ejecución, comporta la restricción  legal  del  derecho  a  la  libertad  del  acusado. Sin embargo, esa limitación  consecuencia   mediata   de   la   decisión,  por  sí  sola,  no  habilita  la  intervención  de  la  Corte  en  los  términos pedidos por el demandante, como  tampoco  en  todos  los casos hace imperioso el fallo para cumplir con alguna de  las finalidades de la casación.   

Como  la  sentencia atacada no se manifiesta  injusta,  ninguno de los motivos previstos en el inciso 3º del artículo 184 de  la  ley  906  de  2004  permite superar los defectos de técnica señalados a la  demanda para decidir de fondo.   

La  Sala no selecciona la demanda ni dispone  su   intervención   oficiosa,  por  cuanto  no  se  observa  la  afectación  o  vulneración de garantías fundamentales de los sujetos procesales.   

Finalmente,  contra la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a- …  sólo  puede  ser  promovida por el  demandante  dentro  de  los  cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia  que  inadmite  la  demanda  de  casación u oficiosamente provocada  dentro  del mismo lapso por alguno de los Delegados del Ministerio Público para  la  Casación  Penal  –en  tanto     no     sean    recurrentes–  el  Magistrado  disidente o el Magistrado que no haya participado  en los debates o suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en  un  término  de  quince (15) días”6.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.  NO SELECCIONAR  la   demanda    de    casación   formulada   por   el   defensor    del    procesado    RAÚL    FERNÁNDEZ  BELTRÁN.   

Segundo. Contra esta  decisión procede el mecanismo de insistencia.   

Notifíquese  y devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

                                                      Comisión de servicio   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO      ESPINOSA  PEREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                 YESID RAMÍIREZ  BASTIDAS                

JULIO         E.         SOCHA  SALAMANCA                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 En la  sentencia  acusada,  se considera que la imputación de la agravante del numeral  4  del  artículo  211  del Código Penal es violatoria del principio non bis in  idem,   razón   por  la  cual  no  la  computó  en  la  determinación  de  la  pena.   

2  Páginas 10 y 11 de la carpeta 1.   

3  Página 24, ídem.   

4  Página 26, carpeta 1.   

5  Página 26, ídem.   

6Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

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