33459(19-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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                                                          Proceso n.º 33459   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 162   

Bogotá,   D.C.,  diecinueve   (19)   de   mayo   de   dos   mil   diez  (2010)   

VISTOS  

La  Sala se pronuncia sobre la viabilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación instaurado por el apoderado de  JOSÉ  MANUEL  ROZO  GÓMEZ  contra  el fallo del 25 de septiembre de 2009 proferido por el Tribunal Superior  de  Bogotá,  mediante el cual confirmó la sentencia emitida el 25 de junio del  mismo  año  por  el  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito de Conocimiento de la  ciudad,  que lo condenó a la pena de CIENTO VEINTIOCHO (128) MESES DE PRISIÓN,  le  impuso  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  un  término  igual  a  la  sanción  privativa de la  libertad,  le  negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y  dispuso  su  captura  para  el  cumplimiento  de  la prisión, al hallarlo autor  responsable del delito de acceso carnal violento.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

El 21 de junio de 2006, en horas de la noche,  Doris  Jazmín  Benítez Bejarano recibió una llamada de su suegro JOSÉ  MANUEL  ROZO  GÓMEZ, en la que le  comunicaba   que   su   hijo   José  Ángel,  con  quien  mantenía  permanente  comunicación  a  pesar  de  su  separación,  quería verla. Por esa razón, en  compañía   de  su  amiga  María  Fernanda  acude  al  sitio  la  “Y”  de Fontibón, en el que se encuentra  con  su  afín y comparten tragos en establecimientos del sector. Horas después  los   dos   se   dirigen   al   apartamento  de  ROZO  GÓMEZ a esperar el arribo de José Ángel,   quedándose  por  el  camino  María  Fernanda.  Allí,  la  mujer  se  recuesta  en  la  cama a  esperar a su ex  compañero,  situación  que  aprovecha  su  suegro para tomarla por la fuerza y  accederla   carnalmente,  luego  de  haberle  dicho  que  aquél  finalmente  no  iría.   

El  7  de  diciembre  de  2006, la Fiscal 73  Seccional  en  audiencia  preliminar  ante  el  Juez  Quinto Penal Municipal con  función  de  Control  de  Garantías  de  Bogotá,  le  imputó  a JOSÉ  MANUEL  ROZO  GÓMEZ  el delito de  acceso   carnal   violento   previsto   en   el   artículo   205   del  Código  Penal.   

El 28 de diciembre de ese año, la Fiscal 73  Seccional  presentó  el  escrito  de  acusación  y  el  8 de marzo de 2007, en  audiencia  ante  el Juez Tercero Penal del Circuito con función de Conocimiento  de  esa ciudad, formuló la correspondiente acusación de acuerdo con los cargos  impuestos en la formulación de la imputación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo  Único.  Se  postula  la  violación  indirecta  de  los  artículos  29   de  la  Carta  Política  y  7,  380  y  404  de  la ley 906 de 2004, por un falso juicio en la  “apreciación   de  la  prueba”  sobre la cual se  sustenta el fallo cuestionado en casación.   

El  error  se  estructura  en  la inferencia  lógica  del  fallador  al  deducir  la violencia, sin cuyo elemento material es  imposible  atribuir  autoría  y  responsabilidad por el delito de acceso carnal  violento.  Critica  que  el Tribunal hubiera hecho suyas las apreciaciones del a  quo  y  otorgara  plena credibilidad a la versión de la víctima, ignorando que  en   el   reconocimiento   médico   legal   ella   no   presentó  “ningún tipo de lesión física de la  cual    pueda    inferirse    las   maniobras   dominatorias   por   parte   del  sentenciado”.   

Considera  que  atendiendo  los presupuestos  elementales  de la lógica es irrazonable deducir la violencia de la versión de  la  ofendida,  contrariando  las  observaciones  del  perito  que  examinó a la  víctima  pocas  horas  después  -5-  de  acontecido el hecho, conforme con las  cuales no presentaba señales de maltrato o violencia física.   

Aun  cuando  reconoce que la tarifa legal en  materia  probatoria  no  existe  en el país, señala que el artículo 381 de la  ley  906  de  2004 reclama prueba que permita el conocimiento más allá de toda  duda, acerca del delito y de la responsabilidad de su autor.   

Por  último,  aduce  que  las  reglas de la  experiencia   fueron   desconocidas   cuando   en   la   sentencia   atacada  se  desestima   el  valor  probatorio  del  dictamen  médico legal, para en su  lugar acoger únicamente las manifestaciones de la quejosa.   

CONSIDERACIONES  

Para  la  Sala son evidentes los defectos de  técnica  en  la  demanda,  porque  aun  cuando  el actor expresa que acude a la  causal  tercera  del  artículo  181  de  la  ley  906 de 2004, para acusar a la  sentencia  del  Tribunal  por  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por  “falso   juicio   de  apreciación”   de   la  prueba,  en  la  proposición  del cargo falta a la claridad y precisión que el  reparo   exige,   lo   cual   impide   identificar   la  clase  de  error  y  su  especie.   

Cuando se postula la violación indirecta de  la  ley  sustancial,  en la demanda es imprescindible señalar la clase de yerro  atribuido  al  fallo impugnado, indicando si corresponde a un error de hecho o a  un  error de derecho, luego determinar la naturaleza del vicio dentro del ataque  propuesto,  falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de  identidad o falso  raciocinio  si corresponde al primero o falso juicio de legalidad o falso juicio  de  convicción  si  lo  es  del  segundo,  y  después proceder a desarrollarlo  conforme   a   la   técnica   establecida   para  el  reparo  formulado  en  la  demanda.   

El  actor se equivoca en la formulación del  cargo  al  pasar  por  alto la técnica casacional. En efecto, la censura por un  “falso   juicio   de  apreciación” de la prueba  parece  referirla  al  falso  raciocinio, cuando acusa al Tribunal de contrariar  “los    presupuestos  elementales  de la lógica”  o   “las  reglas  de  la  experiencia”,  porque del  testimonio  de  la víctima infiere la violencia que estructura el tipo penal de  acceso carnal violento, ignorando el dictamen pericial.   

A  pesar de la referencia a los presupuestos  de  la  lógica y a las reglas de la experiencia, el recurrente ningún esfuerzo  hace  por  citar  y demostrar cuáles son las reglas o principios desconocidos u  omitidos  por  el  Tribunal, limitando su actividad a resaltar la desestimación  del  dictamen  médico  legal  y  a  su probable trascendencia en el sentido del  fallo.   

Por  el contrario, a la manera de un alegato  de  instancia  antepone  sus  consideraciones  a  las del Tribunal, sin tener en  cuenta  que  la  desestimación  del  valor  probatorio del dictamen la apoya en  precedentes  jurisprudenciales  aplicables al caso, y que la eficacia probatoria  que  le  reconoce al testimonio de la ofendida a partir de la observancia de las  reglas  de  la  sana crítica, la sustenta -además- en pruebas que ratifican su  credibilidad.   

En  síntesis, en la sentencia razonadamente  se  aprecian  los  fundamentos  probatorios que le permiten al fallador concluir  que  ROZO  GÓMEZ  accedió  carnalmente  a  la  mujer  contra  su  voluntad, a pesar de que el legista en el  reconocimiento  expresara  que  en el cuerpo de la víctima no encontró huellas  visibles de maltrato o violencia físicos.   

De otro lado, la casación no está prevista  para  que  ante la Corte los intervinientes en el proceso insistan en sus puntos  de  vista acerca de la validez o no de un medio probatorio; a través de ella se  juzgan  los  errores  de  juicio  del  juzgador  o  de procedimiento, capaces de  desvirtuar  la  doble  presunción  de  legalidad  y  acierto que acompaña a la  sentencia.   

Por  tanto, no basta con que el censor en la  demanda     hubiera     aducido     la    existencia    de    un    “falso         juicio        de  apreciación” de la prueba  en  la  sentencia, sin concretar como se ha dicho, el género del error y dentro  de  él  su  especie  imputable  a  los sentenciadores, con lo cual incurrió en  ostensible  dislate  en  el desarrollo del cargo que a la Sala no le corresponde  corregir o enmendar.   

Como  la  sentencia atacada no se manifiesta  injusta,  ninguno de los motivos previstos en el inciso 3º del artículo 184 de  la  ley  906  de 2004 justifica superar los defectos de técnica señalados a la  demanda  para  decidir  de fondo. Por lo demás, no se advierte que en este caso  se  requiera  del  fallo  para  cumplir  con  alguna  de  las  finalidades de la  casación.   

La  Sala no selecciona la demanda ni dispone  su   intervención   oficiosa,  por  cuanto  no  se  observa  la  afectación  o  vulneración de garantías fundamentales de los sujetos procesales.   

Finalmente,  contra la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a- …  sólo  puede  ser  promovida por el  demandante  dentro  de  los  cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia  que  inadmite  la  demanda  de  casación u oficiosamente provocada  dentro  del mismo lapso por alguno de los Delegados del Ministerio Público para  la  Casación  Penal -en tanto no sean recurrentes- el Magistrado disidente o el  Magistrado   que   no   haya   participado   en   los   debates  o  suscrito  la  inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en  un  término  de  quince (15) días”1.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.  NO SELECCIONAR  la   demanda    de    casación   formulada   por   el   defensor    del    procesado   JOSÉ   MANUEL   ROZO  GÓMEZ.   

Segundo. Contra esta  decisión procede el mecanismo de insistencia.   

Notifíquese  y devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

                                                   Comisión de servicio   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO      ESPINOSA  PEREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                 YESID RAMÍIREZ  BASTIDAS                

JULIO         E.         SOCHA  SALAMANCA                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

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