33344(19-01-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 33344  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No. 5  

Bogotá D.C., diecinueve (19) de enero de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

Define  la  Sala la competencia para conocer  del  recurso  de apelación interpuesto contra la providencia del 5 de noviembre  de  2009  proferida  por  el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Antioquia  por  medio de la cual negó a  LEÓN    DARIO    TABARES    OSORIO    la   prisión  domiciliaria.   

ANTECEDENTES  

1.  LEÓN DARIO TABARES OSORIO fue condenado  por  el  delito de acceso carnal con persona puesta en incapacidad de resistir a  la  pena  de  60  meses  de  prisión  mediante sentencia del 4 de abril de 2008  proferida   por   el   Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  con  función  de  conocimiento de Apartadó.   

2. Correspondió conocer de la vigilancia de  la  sanción al Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Antioquia,  autoridad que por auto del 5 de noviembre de 2009 negó la petición  de  prisión  domiciliaria  elevada  por el condenado arguyendo su condición de  padre cabeza de familia.   

3.  Insatisfecho  con  tal  determinación  TABARES  OSORIO  interpuso  recurso  de  apelación el que fue concedido ante el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Conocimiento de Apartadó de conformidad  con  el artículo 478 de la Ley 906 de 2004 por auto del 7 de diciembre del año  inmediatamente anterior.   

4. Por proveído del 15 de diciembre de 2009  el  titular  del  juzgado  sentenciador  se  abstuvo  de  decidir  el recurso de  apelación  impetrado y ordenó la remisión de la actuación a esta Colegiatura  en  aras  de definir la competencia para conocer el mismo, al considerar que, en  el  presente caso debe aplicarse la regla general contenida en el artículo 34-6  de  la Ley 906 toda vez que la prisión domiciliaria a pesar de ser un mecanismo  sustitutivo  no  lo  es  de la pena privativa de la libertad, como sí lo son la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la libertad condicional  cuya  competencia  especial  se  asignó a los Juzgados de conocimiento, ello si  se  tiene en cuenta su naturaleza y finalidad.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Conforme a lo reglado en los artículos 32-4  y  54  de  la  Ley  906  de  2004,  es  competente  esta Sala para conocer de la  definición  de  competencia  ocasionada por manifestación -en este caso- de un  Juzgado  Penal  del  Circuito  que  pretende  radicar  la competencia del asunto  sometido  a  escrutinio  en  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Antioquia.   

Así   lo   ha   precisado  la  Corte  con  anterioridad1:   

“Las  reglas  que  se  derivan  de  una  interpretación  exegética  y  sistemática  de las siguientes normas arrojan a  estas conclusiones:   

La Ley 906 de 2004 continuó en la lógica y  consustancial  obligación  a  los  juzgados  y  tribunales  de la República al  momento  de  declararse  incompetentes  para conocer de un asunto, como es la de  señalar  con  la mayor responsabilidad jurídica, objetividad y argumentación,  cuál  es  la  autoridad judicial que estiman que es la competente, para de ahí  visualizar quién debe resolver su propuesta de incompetencia.   

Entonces,  acorde  con  el  ordinal 4° del  artículo  32  del  C. de P. P., el competente para definir la competencia será  la    Corte    Suprema    de   Justicia en los siguientes casos:   

1.- Cuando la declaratoria de incompetencia  se   produzca   dentro   de   actuación  en  la  que  el  acusado  tenga  fuero  constitucional o fuero legal.   

2.-  Cuando  la  declaratoria  de  incompetencia  proviene de un tribunal superior o la autoridad  que  así  lo hace, es decir un juzgado cualquiera, señala que el competente es  un Tribunal.   

3.- Cuando la declaratoria de incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o  penal  municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a  otro  distrito  judicial.  (Subrayas fuera del texto).   

Ahora  bien,  de  cara  a  la  controversia  planteada  por  el  funcionario remitente vale la pena resaltar que esta Célula  judicial  ya precisó en un caso similar cuál es la autoridad llamada a conocer  del   recurso   de   apelación  contra  la  negativa  a  conceder  la  prisión  domiciliaria    -en   fase   de   ejecución   de   penas-   de   la   siguiente  manera:   

“Es  verdad   como  lo  recuerda  el  juzgador  de  primera  instancia   que  la Sala ha dicho que el funcionario  competente  para conocer del recurso de apelación de las decisiones que adoptan  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas de seguridad en relación con  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad, el competente,  por   mandato  expreso,  concreto  y posterior de la Ley 906 de 2004, es el  juez  que  profirió  la  condena  en  primera  o única instancia, siempre  y  cuando la actuación se haya  iniciado  y  adelantando, en su integridad,      con     el     nuevo    sistema    de    enjuiciamiento  criminal.2   

De  la  misma  manera,  la  Corporación ha  estimado  que  la  prisión  domiciliaria   no  la  contempla  la  ley como  mecanismo  sustitutivo  de  la  pena privativa de la libertad. De ahí que en el  presente asunto el tribunal debe conocer del recurso de apelación.   

No  obstante, como lo recuerda el Tribunal,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia a partir de la  sentencia  del  26  de junio de 2008 proferido dentro del radicado 22453, varió  el   anterior   criterio,  en  tanto  que   advirtió  que  la  “prisión  domiciliaria   está  concebida  en  la  Ley  599  de  2000  como  un  mecanismo  sustitutivo  de  la prisión, tal como lo regula el artículo 38 de la reseñada  legislación,   incluyéndose  allí  –como  se  vio-  una serie de exigencias de carácter objetivo (como  el   quantum  de  pena  prevista  para  el  delito)  como  subjetivo  (referidas  –   por   ejemplo-  al  análisis  del  desempeño  personal,  social, laboral que fundadamente permitan  deducir  que  no  se  colocará  en  peligro a la comunidad), condiciones unas y  otras  que  dado  su carácter de concurrente han de comprobarse por el eventual  beneficiario del instituto en mención.   

“Pero a la par con la anterior figura, la  Ley  750  de  2002 y específicamente lo previsto por el artículo 1, añadió a  aquella  forma  de ejecutar una pena otra especie de prisión domiciliaria, esta  vez  con  un  destinatario  específico:  la  mujer  (y/o  el  hombre) cabeza de  familia,  siempre  y  cuando  se  cumplan  también  los requisitos allí mismos  señalados,  entre  los  cuales  cabe  destacar  la inexistencia de antecedentes  penales  y  el  que  el  delito no esté excluido de tal beneficio, así como la  valoración  de factores personales, laborales, sociales que permitan determinar  que  el condenado no podrá en peligro a la comunidad o entre otros- a los hijos  menores”.   

En  tales condiciones,  necesariamente  la   pacífica  jurisprudencia  que  había  sentado  la  Sala  respecto  de  la  definiciones  de  competencia  consistente  en  que  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión  que dictaba el Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad,  por  razón  de  la  negativa  de  conocer  la prisión  domiciliaria,  lo  conocía  el funcionario de segunda instancia de quien dictó  el  fallo de primera, puesto que dicho instituto no era un mecanismo sustitutivo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  tiene  que recogerse por las razones  expuestas en precedencia.   

En  efecto,  si a partir de la sentencia en  precedencia  señalada,  la  Corte consideró que la prisión domiciliaria es un  verdadero  mecanismo  sustitutivo  de la pena privativa de la libertad, entonces  el  conflicto  de  competencia  debe  resolverse,  según  lo preceptuado por el  artículo 478 de la Ley 906 que reza:   

“Las  decisiones  que  adopte  el juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la rehabilitación, son  apelables  ante  el  juez  que  profirió  la  condena  en  primera  o en única  instancia”.   

Vale  reiterar  que  la  mentada  norma  no  conlleva  a predicar un aparente conflicto normativo con el artículo 34.6 de la  citada  Ley  906  de  2004,  que  asigna  a  las salas penales de los tribunales  superiores  el  conocimiento  del  recurso  de  apelación interpuesto contra la  decisión  del  juez  de  ejecución de penas, en tanto que, como también se ha  advertido,  la  “controversia se dirime por el principio de especialidad de la  norma  procesal,  a la que auxilia el criterio del precepto posterior, porque el  artículo  478  ejusdem  que  se  revisa hace parte del Libro IV, que desarrolla  única    y   específicamente   la   temática   de   la   ejecución   de   la  sentencia.   

“Adicionalmente,  la  norma  examinada en  concreto  escinde  de la multiplicidad de materias de las que conocen los jueces  de     ejecución    de    penas    –redención  de  penas, acumulación jurídica de penas, aplicación  de  penas  accesorias,  libertad vigilada, extinción de la condena, entre otros  –  aquellas  que deciden  sobre  los  mecanismos sustitutivos privativos de la libertad; lo que devela que  por  excepción  y  especialidad,  estos temas son del conocimiento del juez que  profirió la condena.”   

Así, en el supuesto que ocupa la atención  de  la  Corte, surge claro que la disputa frente a la competencia tiene génesis  sobre  quien es el funcionario que debe conocer del recurso de apelación contra  una  decisión  dictada  por  un  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas de  seguridad,  referente  al  no  otorgamiento  de  la prisión domiciliaria por la  condición  de  madre de cabeza de familia, según lo preceptuado por la Ley 750  de  2002,  que  de  acuerdo  con  la  actual postura de la Corte constituye este  instituto   un   “mecanismo   sustitutivo  de  la  prisión”.”3   

Conforme a ello, en el presente caso no cabe  duda  que  la  competencia para desatar el recurso de alzada contra el proveído  calendado  a  5  de  noviembre  de  2009  corresponde  al Juzgado que emitió la  sentencia condenatoria.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO-   Declarar  que  el competente  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto por LEÓN DARIO TABARES  OSORIO  es  el  Juzgado Primero Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento  de  Apartadó  por las razones antes consignadas.  Por lo tanto, envíesele  el expediente.   

SEGUNDO.-  Comuníquese lo aquí decidido al condenado.   

Contra esta decisión no  procede recurso alguno.   

CÚMPLASE  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ             LEONIDAS             BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

       ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

      AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

        YESID       RAMÍREZ  BASTIDAS                           JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Entre  otras   Definición  de  Competencia  Rad.  29035,  auto  del  23  de  enero  de  2008.   

2  Definición de competencia 27612, auto del 13 de junio de 2003.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, Definición Rad. 30763 del 2 de  diciembre de 2008.     

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