34376(17-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34376  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                        Magistrado   

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Bogotá D. C., diecisiete  de junio de dos mil diez.   

VISTOS  

Dentro  del  término señalado en el numeral  3°  del  artículo  7°  de  la  Ley  1095  de  2006,  resuelve  el despacho la  impugnación  interpuesta contra el proveído dictado el 9 de junio de 2010, por  medio  del cual un Magistrado del Tribunal Superior de Bogotá denegó el amparo  de  hábeas  corpus formulado  por     el     abogado    Gustavo    Adolfo    Pardo  Cárdenas     a     nombre     del     sentenciado  detenido  LUIS  FERNANDO RICAURTE JUNGUITO.   

LOS ANTECEDENTES Y LA ACCIÓN  

1.  LUIS  FERNANDO  RICAURTE  JUNGUITO, fue condenado el 25 de noviembre de  2004,  por  el  Juzgado  42 Penal del Circuito de Bogotá a la pena principal de  siete  años  de  prisión  y  multa de cincuenta mil pesos, como coautor de los  delitos  de  falsedad  en  documento  privado,  fraude  procesal  y  estafa.  La  sentencia  fue  recurrida  en  apelación  y  confirmada  por  la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Riohacha,  el  19  de  julio de  2007.   

Al  sentenciado se le negaron los sustitutos  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena y la prisión  domiciliaria.  En  consecuencia,  se  dispuso  que  una vez en firme el fallo se  oficiara   a   los  organismos  de  seguridad  para  que  hicieran  efectiva  su  captura.   

2.  En  consideración  a  que  contra  la  sentencia  de segundo grado se interpuso el recurso extraordinario de casación,  cuya  demanda  fue  inadmitida por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia  mediante  auto  del  29 de septiembre de 2008, la decisión quedó ejecutoriada.   

3.  Contra RICAURTE  JUNGUITO,  se  tramitó  otro  proceso,  a  la  postre  reasignado  al  Juzgado 41 Penal del Circuito de Bogotá, por el delito de falsa  denuncia  contra  persona determinada, dentro del cual se decretó la extinción  de  la  acción penal, por prescripción. A esta última dependencia se enviaron  los  dos  expedientes,  de  los  que  se mezclaron algunos de los cuadernos y su  titular,  atendiendo  la  orden  impartida  en  la  sentencia  proferida  por su  homólogo  42 Penal del Circuito, diligenció el formato de captura que remitió  a los organismos encargados de ejecutarla.   

4.  El  sentenciado  fue capturado el 1° de  septiembre  de 2009 y dejado a disposición del Juzgado 21 Penal del Circuito de  Bogotá,  al  que  le  correspondió,  por  reasignación, el proceso que estaba  vigente, ante la extinción del Juzgado 42 Penal del Circuito.   

5. El 4 de septiembre de 2009, el Juzgado 15  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Bogotá, había resuelto  declarar   improcedente   la   acción   de   hábeas  corpus  promovida  por  el mismo abogado (Gustavo  Adolfo Pardo Cárdenas) a favor de  LUIS    FERNANDO    RICAURTE    JUNGUITO,  cuyos hechos fueron narrados en esa oportunidad en los siguientes  términos:   

“Es  ilegal  la  captura    del   señor   LUIS   FERNANDO   RICAURTE  JUNGUITO  por  parte  de  miembros  adscritos  a  la  policía  nacional,  ocurrida  el  primero  (1) de septiembre del año en curso,  esto  es,  dos  mil  nueve  (2009),  porque  el juzgado 41 penal del circuito de  Bogotá,  autoridad  que  profiere  la  precitada  orden de captura en contra de  RICAURTE   JUNGUITO,  no  estaba  investido de competencia para expedirla, habida consideración de que el  proceso  dentro  del  cual se libra no se le asignó por reparto, usurpando así  competencia  del  juzgado  42  penal del circuito quien conservó la competencia  hasta  el  20  de  abril de 2009 por reasignación del mismo al juzgado 21 penal  del circuito de Bogotá.   

En  sentir  del memorialista de la orden de  captura pueden predicarse vicios de procedimiento tales como:   

Es  falsa  porque  no  puede tener fecha de  octubre  de 2006 ya que para ese momento se hallaba en curso la apelación de la  sentencia  ante  el  Tribunal  Superior de Riohacha.”   

6.  Esa  providencia  fue  impugnada  por el  apoderado   del  sentenciado  LUIS  FERNANDO  RICAURTE  JUNGUITO, y confirmada el 30 de septiembre de 2009 por  un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá.   

7. Ahora considera el actor que su defendido  se  encuentra ilegalmente privado de la libertad, porque la orden de captura fue  emitida  por  el Juzgado 41 Penal del Circuito de Bogotá, sin que se le hubiese  asignado  el  proceso que en su momento falló el Juzgado 42 Penal del Circuito,  causa  que  actualmente  se  encuentra radicada en el 21 de esa especialidad. En  razón   de   ello,  estima  que  el  referido  requerimiento  extendido  contra  LUIS    FERNANDO    RICAURTE    JUNGUITO,   es   falso,   porque   alude  a  una  decisión  que  no  guarda  correspondencia  con  la fecha que se introdujo en esa orden (octubre de 2006) y  que   el   Juez   carecía   de  competencia  para  solicitar  su  aprehensión.   

Además         –agrega–,  la  providencia  dictada  el 1° de  septiembre  de  2009 por el Juzgado 21 Penal del Circuito de Bogotá disponiendo  su   encarcelación,  también  es  ilegal,  porque  carecía  ese  Despacho  de  competencia    para    legitimar   la   captura   que   había   ordenado   otro  Juzgado.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

En  proveído  del  9  de  junio de 2010, un  Magistrado  del  Tribunal Superior de Bogotá declaró improcedente la petición  de   hábeas  corpus,  tras  considerar     que     LUIS    FERNANDO    RICAURTE  JUNGUITO,  se  encuentra  legalmente  privado  de  la  libertad,  como consecuencia de la condena que le impuso el Juzgado 42 Penal del  Circuito  de  esta  ciudad  el  25  de  noviembre  de  2005, decisión que está  ejecutoriada,  porque  fue  confirmada  en  segunda instancia y se inadmitió la  demanda de casación en la Corte Suprema de Justicia.   

En   esas   condiciones,   sólo   restaba  materializar  la  orden  de captura, cuyo requerimiento hizo el Juzgado 41 Penal  del  Circuito,  que  por  error  reasumió ese proceso como uno de los que se le  había  reasignado, sin que tal evento permita suponer la ilegalidad que predica  el  actor  sobre  la  orden  impartida  en  la  sentencia de condena debidamente  ejecutoriada.  En  consecuencia,  el sentenciado no fue ilegalmente capturado ni  se le ha prolongado ilícitamente la privación de la libertad.   

Además,  señaló  el  Magistrado  que  el  abogado,  actuando   en  nombre  de  LUIS FERNANDO  RICAURTE   JUNGUITO,   ya  lo  había  impetrado  con  idénticos  argumentos  ante  un  Juzgado  de  Ejecución  de Penas y Medidas de  Seguridad  de  la  ciudad,  donde fue rechazada, la misma acción, decisión que  fue   confirmada   en  segunda  instancia  por  otro  funcionario  de  la  misma  Corporación.   

LA IMPUGNACIÓN  

Contra la anterior determinación, al momento  de  recibir notificación personal, el sentenciado LUIS  FERNANDO   RICAURTE  JUNGUITO,  interpuso  recurso  de  impugnación,   empero   omitió   informar   cuáles   eran   los   motivos  de  desacuerdo.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

El    hábeas  corpus,  consagrado como una acción constitucional en  el  artículo  30  de la Carta Política y reglamentado a través en la Ley 1095  de    20061,  está  definido como una garantía procesal encaminada a proteger  la  libertad  cuando a la persona se le ha privado de ese derecho con violación  de  sus  garantías  constitucionales y legales, o se le prolonga ilegalmente la  limitación        de       ese       atributo2  y  se estructura básicamente  en dos eventos:   

“1.-  Cuando la  aprehensión  de  una persona se lleva a cabo por fuera de las formas o especies  constitucional  y  legalmente  previstas para ello, como son: con orden judicial  previa  (arts  28 C Pol, 2 y 297 L 906/94), flagrancia (arts. 345 L 600/00 y 301  L  906/04),  públicamente  requerida (art. 348 L 600/00) y administrativa (C-24  enero  27/94),  esta  última  con  fundamento  directo en el artículo 28 de la  Constitución  y por ello de no necesaria consagración legal, tal como sucedió  -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de 2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L  906/04-  entre otras)”3.   

Ahora  bien, previo al análisis que demanda  el  caso  concreto, se hace necesario precisar cómo el mecanismo excepcional de  protección    de    derechos    fundamentales,   tiene   un   objeto   concreto  tradicionalmente  consagrado  en las diferentes codificaciones y se reproduce en  la  Ley  1096  de  1995,  reglamentaria  del  artículo  30  de la Constitución  Política  Colombiana:  la  protección  de  la  libertad,  cuando de esta se ha  privado  a  la  persona  con  violación  de  las  garantías constitucionales o  legales,  o  se  prolonga  ilegalmente  esta  privación,  conforme  lo  señala  expresamente el artículo 1° de la citada ley.   

Precisamente,  dentro  de  la  facultad  de  revisión  previa  de  la  Ley  Estatutaria  de hábeas  corpus, al examinar el contenido del artículo primero  de   la   Ley   1095  de  2006,  señaló  la  Corte  Constitucional4:   

“El texto que se  examina  prevé  que  el  hábeas  corpus  procede  como  medio para proteger la  libertad personal en dos eventos:   

    

1. Cuando  la  persona es privada de la libertad con violación de las  garantías constitucionales o legales, y     

    

1. Cuando    la    privación    de    la    libertad    se   prolonga  ilegalmente.     

Se trata de hipótesis amplias y genéricas  que  hacen  posible  la  protección del derecho a la libertad personal frente a  una  variedad impredecible de hechos. La lectura conjunta de los artículos 28 y  30  de  la  Carta Política, pone de manifiesto la reserva legal y judicial para  autorizar  la privación de la libertad de la persona, más aún si se considera  que  ésta  constituye  un  presupuesto  para el ejercicio de otras libertades y  derechos.   

Como hipótesis en las cuales la persona es  privada  de  la  libertad  con  violación  de las garantías constitucionales o  legales,  se  pueden citar los casos en que una autoridad priva de la libertad a  una  persona  en  lugar  diferente  al sitio destinado de manera oficial para la  detención  de personas, o lo hace sin mandamiento escrito de autoridad judicial  competente,  o  lo  realiza sin el cumplimiento de las formalidades previstas en  la ley, o por un motivo que no esté definido en ésta.   

También  se  presenta la hipótesis de que  sea  la  propia autoridad judicial, la que al disponer sobre la privación de la  libertad  de  una  persona, lo haga sin las formalidades legales o por un motivo  no definido en la ley.   

En  cuanto  a la prolongación ilegal de la  privación  de  la  libertad  también  pueden considerarse diversas hipótesis,  como  aquella  en la cual se detiene en flagrancia a una persona (C.Po. art. 32)  y  no  se  le  pone a disposición de la autoridad judicial competente dentro de  las  36  horas  siguientes;  también  puede  ocurrir  que la autoridad pública  mantenga  privada  de  la  libertad a una persona después de que se ha ordenado  legalmente  por  la  autoridad  judicial  que le sea concedida la libertad. Otra  hipótesis  puede  ser  aquella  en  la  cual,  las  detenciones  legales pueden  volverse  ilegales,  como  cuando  la  propia  autoridad  judicial  prolonga  la  detención  por  un  lapso superior  al permitido por la Constitución y la  ley,  u  omite resolver dentro de los términos legales la solicitud de libertad  provisional presentada por quien tiene derecho.   

(…)  

Ahora bien. La finalidad que se persigue con  la  consagración  legal  de  las hipótesis en las cuales resulta procedente el  ejercicio  de  la  acción  de  hábeas  corpus, es la de asegurar que todas las  decisiones  que  recaigan sobre la libertad personal sean tomadas mediante orden  escrita  proferida  por  la autoridad judicial competente, con plena observancia  de  las  formalidades  establecidas para ello y dentro de los precisos términos  consagrados  en  la  Constitución  y  en  la  ley, así como que la persona sea  recluida  en  el  lugar  oficial  de  detención  y en ningún otro.”   

Dirigida  la acción, entonces, a proteger a  la  persona  de  la  privación  ilegal de libertad o su indebida prolongación,  está  claro  que  al  funcionario  judicial,  en  examen  de  la especialísima  acción,  le  está  vedado  incursionar  en  terrenos ajenos a este específico  tema,  so  pena  de  invadir  órbitas  de  competencia  ajenas  y  desbordar la  naturaleza de su función defensora de derechos fundamentales.   

Para  el  caso  concreto, no es mucho lo que  tiene  que  agregar  la Corte a las consideraciones efectuadas por el Magistrado  del  Tribunal  de  Bogotá  para denegar la protección tutelar invocada a favor  del     sentenciado     LUIS    FERNANDO    RICAURTE  JUNGUITO,  pues, el criterio legal y constitucional en  el cual se fundamentó la decisión asoma incontrovertible.   

Para  empezar, resulta incuestionable que es  la  segunda  vez  que  el  abogado Gustavo Adolfo Pardo  Cárdenas    incoa    acción    de    hábeas   corpus  a  favor  de  LUIS FERNANDO RICAURTE JUNGUITO, con base  en  los  mismos  argumentos:  la orden de capturarlo, emitida en la sentencia de  condena  que  profirió  el  Juzgado  42  Penal  del  Circuito  de  Bogotá, fue  formalizada   por   un   juzgado   que   carecía  de  competencia  –el  41  Penal del Circuito–,  porque  a esta última autoridad no  se   le   había   reasignado   su   expediente,   sino   al   21  de  la  misma  especialidad.   

La  primera  vez  tuvo  lugar  en  el mes de  septiembre  de  2009,  ante  el  Juzgado  15 de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad    de    Bogotá,    que    declaró   la   improcedencia   de   dicha  solicitud.   

En  este  sentido,  resulta  evidente que el  accionante  ha desconocido la regla contenida en el inciso 1° de la Ley 1095 de  2006,  según  la  cual  “Esta  acción únicamente  podrá     invocarse     o     incoarse    por    una    sola    vez”.   

Y, si bien la Corte Constitucional matizó el  alcance    de   la   expresión   “por   una   sola  vez”,  en  la tantas veces citada Sentencia C-187 de  2006,  en  el  sentido  de  que se “…pueda invocar  nuevamente  tal  derecho  cada vez que nuevos hechos constitutivos de privación  de  la  libertad  con violación de las garantías constitucionales o legales, o  de  prolongación  ilegal  de  la  libertad,  hagan  imperioso  recurrir a dicha  acción    en    aras   de   asegurar   la   protección   de   sus   garantías  fundamentales…”,  lo  cierto es que el impugnante se apoya en los mismos  supuestos  fácticos  que  fueron  tenidos  en  cuenta  en la primera decisión,  basados   ellos   en   su   particular   interpretación  de  lo  que  considera  “…mandamiento   escrito  de  autoridad  judicial  competente,  con  las  formalidades legales y por motivo previamente definido en  la  ley…”,  a  partir  de  la cual concluye que la  orden  de  captura  no  se impartió en la sentencia, sino al extender el oficio  con  destino  a  los organismos de seguridad a los que se les encomendó hacerla  efectiva.   

Empero,  no  puede  confundirse  la  orden  impartida  en  la  sentencia:  “…se dispondrá que  una  vez  en  firme este fallo, se oficie al DAS, a la DIJIN y al CTI en procura  de  su  búsqueda  y captura, conforme se especificó en la parte motiva de este  fallo;  ofíciese.”,  con  el  oficio  que,  una vez  ejecutoriado  el  fallo,  libró  el  Juzgado  41 Penal del Circuito de Bogotá.   

En  este caso, la orden ya la había dictado  una  autoridad  judicial  competente que lo era el Juzgado 42 Penal del Circuito  de  Bogotá,  en  la  sentencia,  con  las  formalidades  legales,  por  motivos  previamente  definidos  en  la ley, en este caso, para que descontara la pena de  prisión  de  7  años  que  se  le  impuso  por  haber  sido  declarado coautor  penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  falsedad  en  documento  privado,  fraude  procesal y estafa. En consecuencia, no puede asegurar ahora el  actor  que  su asistido fue ilegalmente privado de la libertad o que se le está  prolongando  ilícitamente  esa  privación,  pues,  en  este último evento, ni  siquiera  se  vislumbra  la  concurrencia  de  los requisitos para acceder a una  eventual libertad condicional.   

Si  lo  anterior  no  bastara,  la  referida  dualidad  de  solicitudes  conduce, por sí sola, a que la acción impetrada sea  improcedente.   

No  obstante, el memorialista insiste en que  por  vía  de  hábeas corpus,  se  proteja  el  derecho  a  la  libertad  de  su  representado  y se decrete la  ilegalidad  de  su  captura,  sin  atender  a que en este caso no se cumplen los  específicos   condicionamientos  constitucionales  y  legales  de  procedencia,  conforme lo analizó el a quo y lo reitera esta Magistratura.   

En consecuencia, la conclusión no puede ser  diferente  a  la  que  asumió el Magistrado del Tribunal Superior de Bogotá al  negar   por   improcedente   la   acción  de  hábeas  corpus    promovida    a   favor   de   LUIS          FERNANDO         RICAURTE         JUNGUITO.   

Acorde  con  lo  anotado,  se confirmará la  decisión impugnada.   

En    mérito    de    expuesto,    el  suscrito   MAGISTRADO   DE   LA   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR   la  decisión  impugnada,  mediante  la  cual  se  denegó el amparo de hábeas  corpus  impetrado  por el abogado  Gustavo    Adolfo    Pardo    Cárdenas   a   favor  de  LUIS  FERNANDO  RICAURTE  JUNGUITO.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado    

1 Cuyo  examen  previo  de  constitucionalidad  está contenido en la sentencia C-187 de  2006.   

2  Artículo 1º de la Ley 1095 de 2006.   

3 Auto  del 27 de noviembre de 2006, radicado No. 26.503.   

4  Sentencia C-187 de 2006.     

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