14244d

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14244  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                      Magistrado Ponente:   

                                                      DR.DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                      Aprobado Acta No.033   

                                                       Santafé  de Bogotá, D.C., marzo nueve  (9) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          Examina  la  Corte  el  aspecto  formal  de  la  demanda con que se  sustenta  el  recurso  de  casación  interpuesto por la defensa contra  la  sentencia  dictada  el  18  de  septiembre  de 1997 por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de Ibagué, que por confirmación de la de primera instancia  condena    a   GILBERTO   MONTOYA   DIAZ  en  calidad  de  autor del delito de acceso carnal violento, a la  pena  de  dos  años  de  prisión  y  la  accesoria correspondiente.   

          A N T E C E D E N T E S   

          1.-  Denunció  la  señora María  Gloria  Tapiero,  que  el  23 de  diciembre  de  1994,  habiendo  acudido  en compañía de su menor hija Mayerly,  aproximadamente  a  las siete y media de la mañana al sitio llamado ´Tambor´,  vereda  ´Cucharo´   de  la  jurisdicción  de  Ortega  con el fin de  amarrar  un semoviente, fue súbitamente interceptada por el sujeto GILBERTO     MONTOYA    DIAZ,    quien  amenazándola  con  una  escopeta  que  portaba,  la  accedió  carnalmente,  en  episodio que su hija alcanzó a presenciar parcialmente.   

          2.-  El  sindicado  fue  comprometido en  juicio  por  el  delito  de acceso carnal violento, en  resolución de acusación proferida   

el  10 de noviembre de 1995  (fls.  73  y  ss.  cd.  ppl.),  y  condenado por este mismo hecho  punible  mediante  fallo  del  Juzgado 2o. Penal  del Circuito de El Guamo,  que  el Tribunal Superior del Distrito al conocerlo por apelación de la defensa  confirmó  a  integridad  (cd. Tr.), en la sentencia contra la cual se interpuso  el  recurso  de  casación  que el mismo sujeto procesal sustenta con la demanda  materia de este formal examen.   

          LA  DEMANDA   

          Con  fundamento  legal en la causal 1a. del artículo 220 del C. de  P.P.   el  señor defensor acusa a la sentencia de ser violatoria de la ley  sustancial  en forma indirecta a partir de los errores de hecho en que incurrió  en  la apreciación de las pruebas sobre la ocurencia del hecho punible imputado  al procesado.   

          Sostiene  que el Tribunal “cercenó los alcances de la denunciante”  (sic)  pues ésta relató que sus ropas fueron destrozadas por el violador, pero  advierte,  esas prendas no se aportaron al proceso para verificar “los vestigios  de  la  violencia   o  la  presencia  de  …  esperma” para identificar al  delincuente;   también refirió haber alcanzado a despojarlo de una de sus  botas,  pero  tampoco  este  elemento  se  aportó  a  la  investigación,  para  identificarlo.     

          Además  la  denunciante  dejó  pasar  tres  días  para poner los  hechos  en  conocimiento  de  la autoridad, circunstancia que dice,  “resta  peso  a  su versión”,  y afirmó no haber contado lo sucedido a su marido,  siendo  esta  afirmación  contraria  a  la  de  su  propia   hija,  quien,  dice,   “después de recitar ante el Fiscal una historia similar a la de la  madre”   relató  que  la denunciante sí se lo contó a su cónyuge.   Considera  que  la  divergencia  entre los relatos de las dos deponentes, siendo  sus declaraciones las pruebas  fundamentales para la condena:   

                   “sumergen el  relato  en  una  contradicción,  que  demeritan sus dichos, no solo por la poca  fundabilidad  fáctica  de  sus  versiones,  sino por la espera para formular la  denuncia …”.   

          Añade  que esta situación sumada al pormenorizado relato que para  contestar  el  interrogatorio de la Fiscalía hizo la ofendida de los hechos, en  el  que  explicó  que  ante  el  ataque a que estaba siendo sometida le dijo al  violador  que  no  debía  proceder así con ella que era una mujer con marido e  hijos  y  en  el  que también  afirmó no haber experimentado dolor al ser  accedida,  son  aspectos que el Tribunal dejó de apreciar, y “ponen de presente  y   manifiesto   la   falta   de  sinceridad  de  la  denunciante  …”   y  constituyen   error  por  tergiversación  de  las  pruebas.  Si no se  hubiera tergiversado la sentencia habría sido absolutoria.   

          Agrega  que  el Tribunal dejó de apreciar el dictamen médico “del  folio  13”,  que  indica  que  la  denunciante  no  presentaba  en  sus órganos  genitales  ni  en las áreas paragenitales signos de violencia, pero en el mismo  párrafo  cuestiona la práctica de la prueba, pues dice,  “no se buscó el  líquido  espermático  …  para  bajo  el  examen microscópico identificar al  agresor”,   cerrando   este  aparte  del discurso con el comentario de  que  “Yace  en el fondo del fallo, la suposición de estas pruebas médicas o de  laboratorio,  y  por  otra  parte, la falta de contemplación de la probanza del  folio  13”,   situación  que  de no haberse presentado habría    conducido  a  la  absolución, concluyendo que en virtud de los errores aducidos  el  Tribunal  recortó   “los  alcances”   de  la indagatoria y de los  testimonios  de  Gabriela  Montoya  y  Leonidas  Rodríguez, quienes ubicaron al  procesado  en  lugar distinto a la hora de los hechos y estructuró los indicios  de mentira y de presencia física  de éste allí.   

          Luego  de  explicar  la  incidencia de los errores denunciados y de  mencionar  las  normas  que  considera  infringidas, dice que el Tribunal debió  impartir  absolución al procesado  “dentro de las previsiones objetivas de  la  presunción  de  inocencia  y  por  falta  de prueba para condenar”,  y  solicita  a  la Corte que casando el fallo acusado, expida en su lugar decisión  absolutoria.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         La  demanda  carece de claridad y precisión en la fundamentación  de  la causal que propone para solicitar la revocación del fallo por  vía  extraordinaria,  omitiendo  así  dar cumplimiento a todas las  imperativas  previsiones   formales   para  la  estructuración  de  esa  clase  de  escrito,  consagradas  en el artículo 225 del C. de P.P., y específicamente a las de los  numerales    3o.   y   4o.,   de   donde   se   deduce   la   inviabilidad   del  recurso.   

         El  reparo  expuesto lo hace el casacionista con apoyo legal en la  causal  1a.  del  artículo 220 del C. de P.P. por haber otorgado crédito a los  testimonios  de  la  ofendida  y  de  su  menor  hija  y   correlativamente  habérselo  negado  a  las  explicaciones  del  procesado  y de las personas que  afirmaron  su  presencia  en  otro  lugar  al momento de los hechos denunciados,  aduciendo  al  efecto que el Tribunal distorsionó el alcance de esas pruebas al  apreciarlas,   haciendo arraigar dicho error en  la  no  práctica de pruebas que en sentir del demandante habrían demeritado la  prueba  de  cargo,  siendo tales pruebas:   a).-   El  examen  de  las ropas de la ciudadana que se dijo agredida en su  libertad  sexual, b).-  el examen de una de las botas del sujeto activo del  delito  que  la  mujer  dijo  haberle  alcanzado  a retener,   c).- el  examen   físico   a  la  ofendida  para  verificar  la  presencia  de  líquido  espermático y su dueño.   

         Como  se  observa,  la fundamentación del cargo se desenvuelve en  una  mixtura  conceptual  inconciliable,  porque,  mientras  la  distorsión del  contenido  o  del  sentido  lógico  de la prueba trascendente es yerro aducible  efectivamente  a  través  de la causal 1a. de casación propuesta, el  no  practicar las pruebas conducentes a demostrar la inocencia  del    procesado   por   inercia   del   organismo  investigador,   puede   constituir   atentado  contra  el  derecho  de  defensa,  garantizado  en el artículo 29 de la C.N., y su denuncia procede a la luz de la  causal  3a.  del  artículo 220 del C. de P.P.,  dado que de comprobarse la  grave  irregularidad  su  enmienda  solo  podría operar a través de la nulidad  parcial  del  proceso,  fenómeno  que  no  sobreviene  cuando el error judicial  demostrado  recae   en  la  evaluación  de  la  prueba  y  es  eficaz para  desquiciar  el sentido o/y  el alcance de la decisión cuestionada, caso en  el   cual   solo   procede   la   revocación   de   la   sentencia  de  segundo  grado.   

         La  facción  de  la  demanda  en los términos conocidos, no solo  comporta  falta  de  claridad y de precisión en el ataque a la sentencia de las  instancias,  sino  que  olvida  que  cuando son varias las censuras,  deben  formularse  independientemente;   y,  que  cuando  ellas  son  excluyentes,  además  de  separarse,  han  de  proponerse  “de manera subsidiaria”, todo ello  según  se  ha dicho, de conformidad con lo estatuido en el artículo 225 del C.  de P.P..   

         Entonces, se decide de conformidad.   

         En   mérito,   la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

         RECHAZAR   IN  LIMINE  la  demanda  de  casación  presentada  en  este  proceso;   por  consiguiente, DECLARAR   DESIERTO   el  recurso  de  casación  incoado  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial  de  Ibagué  dictada  el 18 de septiembre de 1997,  que condena a  GILBERTO  MONTOYA DIAZ en  calidad  de  autor  del  delito  de  acceso  carnal  violento.    Esta  providencia  carece  de  recursos al tenor de los artículos 197 y 226 del C. de  P.P..     En     firme,     DEVUELVASE el expediente al Tribunal de origen.   

         COPIESE Y CUMPLASE.   

                  JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                               RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                        CARLOSA. GALVEZ ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON PINILLA PINILLA   

                                    PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

                          Secretaria     

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