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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14245  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente   

          Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA   

          Aprobado acta N° 131   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  dos  (2)  de  septiembre de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  FABIO ARIAS GARCIA.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-   El  juzgado  de primera instancia  sintetizó los hechos así:   

         “El  13  de julio del pasado año (1996), se celebró una fiesta en  el  salón  comunal  de  la vereda El Volcán en el municipio de Vetas, reunión  que  se  prolongó  hasta la madrugada del 14. Siendo aproximadamente las cuatro  de  la  madrugada  (4:00  a.m.),  se  presentó una discusión entre   FABIO  ARIAS  GARCIA   y  Wilson  Rangel  González  en  la cual hubo golpes de parte y parte, e intempestivamente  FABIO  ARIAS blandiendo una  navaja,  lesionó  a  Wilson  Rangel,  y  algunos de los presentes observaron de  inmediato  que  Wilson  sangrando  en  la  cara se cayó al piso y fue cuando se  dieron  cuenta  que  éste  tenía  una  herida en el tórax, motivo por el cual  varios  de  los  asistentes se abalanzaron sobre FABIO  ARIAS,  quien  lesionó levemente a Román Contreras,  para después emprender la huida”.   

2.-   El  Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  de Bucaramanga, mediante sentencia del 17 de junio de 1997, condenó a  Fabio  Arias  García  a  la  pena  principal  de  26  años de prisión y a las  accesorias  de  rigor,  como  autor  de  los  delitos  de  homicidio  y lesiones  personales.   

3.-          Apelado  el  fallo  por el defensor del  procesado,  el  Tribunal  Superior de la misma ciudad, mediante sentencia del 18  de septiembre del mismo año, la confirmó en su integridad.   

Contra  esta sentencia el defensor interpuso  el recurso extraordinario de casación.   

         LA DEMANDA DE CASACION   

Al amparo de la causal primera de casación,  el  defensor  del  procesado  formula  un  único  cargo contra la sentencia del  Tribunal,  por  “infracción  indirecta, por error manifiesto de hecho, debido a  la  violación  de las reglas de la sana crítica”, lo que condujo a la falta de  aplicación  de  los artículos 29 de la Constitución Política y 2°, 254, 294  y  445  del  Código  de  Procedimiento Penal. También cita como quebrantado el  artículo 323 del C. P, modificado por el 29 de la ley 40 de 1993.   

En la demostración del reproche asevera que  los  artículos  29  de la Carta Constitucional y 2° y 445 del Código Procesal  Penal,  contemplan  el principio de la presunción de inocencia, que el juzgador  de  segunda  instancia  debió  haber examinado, “pues los elementos probatorios  recogidos  durante  la etapa instructiva, lo mismo que en la etapa del juicio no  llegaron   a   demostrar  fehacientemente  la  responsabilidad  de  Fabio  Arias  García”.   

Sin  embargo, el Tribunal dio por demostrada  tanto  la  autoría  como  la culpabilidad del acusado, según así lo demuestra  con la transcripción de una porción del fallo.   

Posteriormente se remite a analizar, desde su  personal  perspectiva,  el  dictamen  de patología forense y los testimonios de  Alba  de  Rodríguez,  Gloria Liliana Salazar Sanabria, Román Contreras, Blanca  Rojas  de Rodríguez, Miguel Contreras, Arnoldo Arias Toloza, Edinson Contreras,  Arcesio  Gamboa  Lizcano,  Luis  Manuel  Moreno, Luis Mendoza Velázquez, Aurora  Contreras  y  Pedro  Nel  Suárez  Arciniegas,  para  finalizar  diciendo que la  sentencia  “no  concuerda con la prueba contenida en el expediente, toda vez que  el    juzgador    de    segundo   grado   violó   las   reglas   de   la   sana  crítica…”   

A  renglón  seguido  sostiene  que  si  el  fallador  hubiese  apreciado  correctamente  los  medios  de  convicción, otras  habrían  sido  las  conclusiones  de  la  sentencia,  ya  que necesariamente se  hubiese reconocido la duda.   

Finaliza solicitando a la Corte que tenga en  cuenta los argumentos en precedencia expuestos.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Resulta  evidente que el escrito con el cual  se  pretende  obtener la ruptura del fallo, no reúne los requisitos que para su  admisión  estatuye  el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Debe  reiterarse  que la casación no es una  tercera  instancia  donde  los  sujetos  procesales  puedan  hacer toda clase de  cuestionamientos  a  una  sentencia  que, por ser la culminación de un proceso,  está  amparada  por  la  doble  presunción de acierto y legalidad, sino que se  está  en  presencia  de  un  recurso  extraordinario  y  rogado, donde sólo es  posible  acusar  errores  de  juicio  o  de  procedimiento,  cometidos  por  las  instancias,  al  tenor  de los motivos expresa y taxativamente señalados por la  ley,  demostrarlos  y  evidenciar  su  trascendencia en la parte dispositiva del  fallo.   

En el presente caso, si bien es cierto que el  censor  ataca  la sentencia bajo los postulados de la violación indirecta de la  ley  sustancial,  por  presunto  error  de  hecho,  por haberse transgredido las  reglas  de  la sana crítica, la labor demostrativa la centró en intentar sacar  conclusiones   probatorias   diferentes   a  las  del  fallador,  sin  demostrar  contrariedad  abierta  con  los  principios de la ciencia, la  lógica o la  experiencia.   

Como lo ha sostenido la doctrina de la Sala,  en  esta  clase de desatino se debe demostrar  que al apreciar la prueba el  sentenciador  se dejó llevar por el capricho  y la irracionalidad, “pues  no  se  trata  de  darle  pábulo a una puja por una supuesta mejor lógica o la  más  exquisita  dialéctica  en  el análisis probatorio, sino de denunciar que  éste  no  se  hizo,  o  que  lo  dicho  es  aberrante en términos de elemental  racionalidad,  reglas  de  experiencia  o  de  determinaciones  consolidadas  en  materia  científica”  (Casación  10.949,  mayo 6/98. M.P. Dr., Jorge Aníbal  Gómez Gallego).   

El   error   emerge   de   la   ostensible  contradicción  entre  la  apreciación  del sentenciador y los principios de la  sana  crítica y no de la simple disparidad entre sus conclusiones probatorias y  las  del  censor,  las  que  no  configuran  ningún vicio, prevaleciendo las de  aquél,  por  venir  la sentencia amparado por la doble presunción de acierto y  legalidad.   

Finalmente, cabe recordar que cuando se trata  de  demandar  el in dubio pro reo existen dos alternativas para su reclamación:  la  primera,  cuando  el  sentenciador  admite  su  existencia  pero en la parte  resolutiva  de la decisión condena, evento en el cual el ataque debe formularse  bajo  los postulados de la violación directa. La segunda, cuando el fallo no lo  reconoce,  existiendo  y,  por lo tanto, condena o lo admite, inexistiendo y, en  consecuencia,  absuelve,  en  ambos  casos,  por haberse incurrido en errores de  hecho  o  de  derecho,  evento  en  el  cual  la censura debe dirigirse bajo los  lineamientos de la violación indirecta.      

Por las anteriores razones, y al tenor de lo  dispuesto  en  el  artículo  226  del  Código  de Procedimiento Penal, la Sala  rechazará el libelo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

RECHAZAR IN LIMINE  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado FABIO  ARIAS GARCÍA. En consecuencia, se  declara      desierto     el     recurso     extraordinario     de     casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso   (art.   197   del   C.   de   P.P.).   Devuélvase   al   Tribunal  de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                            JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE                EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZON                          NILSON  E.  PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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