32128(17-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32128  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado Acta N° 082  

Bogotá, D. C., marzo diecisiete (17) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS:  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de constitución de parte civil presentada por el abogado José  Leonardo    Bueno    Ramírez,    dentro    de    la   presente   investigación  preliminar.   

ANTECEDENTES:  

         1.                      El 24 de junio de 2009 el ex-Superintendente de  Notariado  y  Registro  Manuel  Guillermo  Cuello  Baute denunció ante la Corte  Suprema  de  Justicia  las  prebendas  supuestamente  entregadas por el Gobierno  Nacional  a  varios  Congresistas  de  la  República  a  cambio  del respaldo y  aprobación  del  acto  legislativo  N°  02  de  2004  para  la reelección del  Presidente  de  la  República,  que  se  tradujeron en los nombramientos de los  titulares   de   numerosas   notarías   de   primera   categoría   por   ellos  recomendados.   

2.          La  Sala decidió el 8 de julio de 2009  abrir  investigación  previa  con el fin de verificar la anterior información,  establecer  si  los  hechos  denunciados  están  descritos en la ley penal como  punibles  y  quiénes son los posibles autores o partícipes, determinación que  ha  dado lugar al recaudo de abundante material probatorio y a la expedición de  copias  dispuesta  en  auto  del 20 de agosto siguiente  para  promover  investigación  penal,  por separado,  contra  el  Senador  de  la República Alirio Villamizar Afanador, como presunto  autor de concusión, entre otros delitos.   

3.          El letrado Bueno Ramírez ha presentado  demanda      de      constitución      de     parte     civil,     “…obrando en causa propia, en contra  de  los  38  políticos  vinculados  a  la  yidis política (sic), de quienes el  único  nombre  conocido  es  el  de ALIRIO VILLAMIZAR, quien al parecer se haya  (sic)  privado  de  la libertad, por los presuntos delitos que esta Corporación  investiga…”   

4.          En  opinión  del  memorialista con los  hechos    materia    de    averiguación    se    han   vulnerado   “…los    derechos    e   intereses  colectivos  de  la moralidad administrativa y el patrimonio público…  consagrados  en  el  artículo  88  constitucional   y   desarrollados   en   la   ley   472   de   1998…”,  razón  por  la  cual promovió  acción  popular  ante el Juzgado Quinto Administrativo del Circuito de Bogotá,  en  contra  de los 38 congresistas denunciados por Manuel Guillermo Cuello Baute  ante  esta Corporación, y por eso, recurriendo a su condición de actor popular  y  con  fundamento  en  el artículo 95 del Código Penal de 2000, ha presentado  demanda  de  parte  civil  con  el  fin  de  obtener  la  indemnización  de los  perjuicios causados al Estado y a la colectividad.   

Reclama la indemnización de los perjuicios  materiales  consistentes  en  el  daño  emergente  correspondiente “…al   costo   que   implicó   la  realización  de los comicios electorales de 2006 que permitieron la reelección  del  actual  Presidente  URIBE  VÉLEZ”  y  el  lucro  cesante  constituido  por  los intereses que debió  producir  el  capital  invertido  en  dicho  proceso electoral, que estima deben  superar         los         $130’000.000.00.  Igualmente  demanda respecto de los perjuicios morales  que estima en 1.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

CONSIDERACIONES:  

I. Aspectos generales de la acción civil y  el actor popular:   

1.  El  Estatuto  Procesal  Penal  aplicable  al  presente  caso,  Ley  600  de 2000, prevé en su  artículo  48  que  para  el examen de admisión de la demanda de parte civil se  verifique el cumplimiento de los siguientes requisitos formales:   

    

* El  nombre y domicilio del perjudicado con la conducta punible.     

    

* El  nombre y domicilio del presunto responsable, si lo conociere.     

    

* El  nombre   y   domicilio  de  los  representantes  o  apoderados  de  los  sujetos  procesales,    si    no    pueden   comparecer   o   no   comparecen   por   sí  mismas.     

    

* La  manifestación,  bajo  la gravedad de juramento, que se entiende prestado con la  presentación   de   la  demanda,  de  no  haberse  promovido  proceso  ante  la  jurisdicción  civil,  encaminado  a  obtener  la  reparación  de  los daños y  perjuicios ocasionados con la conducta punible.     

    

* Los  hechos  en  virtud  de  los cuales se hubieren producido los daños y perjuicios  cuya indemnización se reclama.     

    

* Los  fundamentos   jurídicos   en   que   se   basen  las  pretensiones  formuladas.     

    

* Las  pruebas  que  se pretendan hacer valer sobre el monto de los daños, cuantía de  la  indemnización  y  relación  con  los  presuntos perjudicados, cuando fuere  posible.     

    

* Los  anexos    que    acrediten    la   representación   judicial,   si   fuere   el  caso.     

    

* La  prueba  de  la  representación  de  las  personas  jurídicas,  cuando ello sea  necesario.  Igualmente  cuando  quien pretende constituirse en parte civil fuere  un  heredero  de  la  persona  perjudicada,  deberá  acompañar a la demanda la  prueba que demuestre su calidad de tal.     

    

* Cuando  el  demandado  fuere  persona  distinta del sindicado, en la  demanda  deberá  indicarse  el lugar donde aquél o su representante recibirán  notificaciones  personales.  En  su defecto, deberá afirmar bajo juramento, que  se  entenderá  prestado  con  la  presentación de la demanda, que desconoce su  domicilio.     

2.  Es  sabido que  podrán  intervenir  en  el  proceso  constituyéndose  en  parte civil desde la  apertura  de la investigación previa la víctima o el perjudicado -individual o  colectivo-,  expresiones  que  comprenden  a  todos los que han sufrido un daño  -así  no  sea  patrimonial-  con  la  conducta  punible. Así estos persigan la  indemnización  de perjuicios también tendrán derecho a obtener la verdad y la  justicia en el proceso penal.   

3.  En busca de la  verdad  y  la justicia podrán constituirse en parte civil quienes acrediten que  como  consecuencia de la conducta punible sufrieron un perjuicio directo, real y  específico,  así  no  sea  de  carácter  patrimonial.  En  este  supuesto  el  funcionario  judicial  no  podrá exigir la presentación de la demanda prevista  en  el artículo 48 del Código de Procedimiento Penal, requerido para perseguir  el pago de perjuicios.   

4. La demanda será  inadmitida  por no reunir la totalidad de requisitos formales y rechazada cuando  esté  demostrado  que  el  demandante  accionó  con  ese  propósito  ante  la  jurisdicción  civil -o contencioso administrativo-, que el pago ya se hizo, que  se  produjo  la  reparación  del daño o que quien promueve la acción no es el  perjudicado  directo, o cuando dirigida contra el tercero civilmente responsable  la  acción  civil  se  encuentra  prescrita  (artículos 51 y 52 del Código de  Procedimiento  Civil).  Y  se extinguirá la acción civil por cualquiera de los  modos   consagrados   en   el   Código   Civil   (artículo   55   ibídem)1.   

5. De acuerdo con  el artículo 45 del Código de Procedimiento Penal, la  acción  civil  individual  y  popular  para  el  resarcimiento  de los daños y  perjuicios  individuales  y colectivos causados por la conducta punible, podrán  ejercerse  ante  la  jurisdicción civil o dentro del proceso penal, a elección  de  las  personas  naturales  o  jurídicas  perjudicadas,  por  los herederos o  sucesores  de aquellos, por el Ministerio Público o por el actor popular cuando  se  trate  de  lesión  directa  a bienes jurídicos colectivos, en este último  evento  sólo  podrá  actuar  un  ciudadano y será reconocido quien primero se  constituya.   

6.   La   Carta  Política  consagró  en  el  inciso primero del artículo 88 la acción popular  para  la protección de los derechos e intereses colectivos, relacionados con el  patrimonio,  el  espacio,  la  seguridad  y  la  salubridad públicos y la moral  administrativa,  el ambiente, la libre competencia económica y otros de similar  naturaleza  que se definen en ella; y en el inciso segundo la acción de grupo o  de  clase, originadas en los daños ocasionados a un número plural de personas,  sin   perjuicio   de   las  correspondientes  acciones  particulares2.   

7.  La  Corte  ha  definido  que  la  acción  civil  popular, con arreglo al concepto amplio de la  acción  civil  en  el  proceso  penal,   difiere  de  la  acción  popular  contemplada  la  Constitución  Política, lo que impone al funcionario judicial  para  admitir  la parte civil popular la exigencia de la demostración adicional  de  la  lesión  del  derecho  colectivo  el  agravio  a  un  derecho subjetivo,  individual  o  particular  de  un  grupo  de  personas;  en tanto que la acción  popular  instituida  para la protección de derechos colectivos sólo demanda la  comprobación  de  la  lesión  del  derecho  colectivo,  sin  que  requiera  la  presencia  de  un  daño particular o individual de un grupo de personas. Cuando  esto  último  ocurre,  procederá  la  acción de grupo o de clase ahí si para  obtener     la     indemnización    de    los    perjuicios    causados,    con  exclusividad.   

8.  El  anterior  entendimiento      ha     permitido     resaltar3  que  la acción civil popular  podrá  constituirse en el proceso penal cuando el delito haya lesionado un bien  jurídico  que  protege  un  derecho  individual  y  cause  daños  a  un  grupo  determinado  de  personas,  caso  en  el  cual podrá actuar una de las personas  afectadas,  debiendo  acreditar obviamente la personería sustantiva y adjetiva.  Pero  si  el  tipo  de  injusto  lesiona  un bien jurídico que protege derechos  colectivos,  la  entidad  pública  que  resulte afectada podrá constituirse en  parte civil probando la personería sustantiva y adjetiva.   

Y  si  el  bien  jurídico  lesionado  es la  administración  pública  será  obligatoria  la constitución de parte civil a  cargo  de  la  persona  jurídica  de  derecho  público  perjudicada  (o  de la  Contraloría  General de la República o las Contralorías Territoriales, según  el caso, si su representante legal fuera el sindicado).   

Igualmente, cuando los organismos de control  fiscal  lo  estimen  necesario  en  orden  a  la transparencia de la pretensión  podrán  intervenir  como  parte  civil,  según lo dispone el artículo 137 del  Código de Procedimiento Penal.   

Si  además irroga perjuicios individuales a  un  grupo  de  personas  determinado,  sus integrantes estarán legitimados para  constituirse  en  parte  civil  en  procura de obtener el pago de perjuicios, la  verdad   y   la   justicia,   o   solamente  en  busca  de  estos  dos  últimos  objetivos.   

9. También ha de  tenerse  en  cuenta  que  el  concepto  de daño que se  exige  para  la constitución de parte civil, es aquél que supone la existencia  de  una  afectación  de  un  interés  jurídico  que  supone necesariamente el  efectivo   restablecimiento  del  derecho  de  los  afectados  con  la  conducta  punible4.   

10. Y con base en  la   jurisprudencia   del  Tribunal  Constitucional5,   la   Sala   tiene   dicho  que   

la parte civil popular, no procederá sólo  cuando  exista lesión a un bien jurídico que tutela un derecho colectivo, pues  de  ser  ello  así  cualquier  persona  podría  constituirse  en  parte  civil  desnaturalizando  la  acción por completo, sino que necesita que adicionalmente  haya  ocasionado  un  daño o perjuicio en un derecho particular y concreto a un  grupo       de       personas       determinada6.   

11. De lo expuesto  se  sigue que la procedencia de la intervención del actor popular en el proceso  penal  está dada por la satisfacción de las exigencias formales y sustanciales  que  se  derivan  de  la codificación vigente, y su legitimación dependerá de  que  demuestre su interés en proteger los “mínimos   de   civilidad”, de modo que se debe   

evitar  el uso de la constitución de parte  civil  como  herramienta  de  retaliación  particular,  (razón por la cual) le  corresponde  al  actor  popular justificar que mediante su comportamiento existe  un  genuino  compromiso  con el esclarecimiento de los hechos investigados y con  la    promoción    y    protección    de    los   valores   jurídicos   antes  mencionados7.   

II. El caso concreto:  

1.  La  demanda de  constitución  de  parte  civil  tiene  como  propósito alcanzar el pago de los  daños   y   perjuicios   ocasionados   con   la   conducta   que  se  considera  delictiva.   

2.  Si  bien  la  demanda  se  ha  presentado oportunamente ya que la actuación cursa en la etapa  previa,  no cabe decir lo mismo de la acreditación de la personería sustantiva  en  cabeza del accionante, porque no precisa de que manera está legitimado para  reclamar los perjuicios materiales y morales anunciados.   

3.   En   estas  condiciones  la  demanda  no  satisface  las exigencias de los incisos 5 y 6 del  artículo  48 del Código de Procedimiento Penal, consistentes en determinar los  hechos  con  los  que  se  hubieren  producido  los  daños  y  perjuicios  cuya  indemnización  se  reclama, y los daños y perjuicios de orden material y moral  que   se   le   hubieren   causado,   y   la   cuantía  en  que  se  estima  la  indemnización.   

4. La jurisprudencia  vigente  sobre  la determinación de los perjuicios en la demanda de parte civil  ha precisado que   

en  materia  de  condenas por perjuicios en  procesos  en los que se ha presentado demanda de parte civil (en la legislación  actual  cuando  se persigue el pago de perjuicios) rigen al interior del proceso  penal  las  disposiciones  básicas  de  cualquier proceso civil, principalmente  aquellas  que  están  llamadas  a  garantizar  una  debida  composición  de la  relación  jurídico  procesal  en tanto dichas reglas no resulten incompatibles  con  la  naturaleza  del  proceso penal o no estén reguladas de manera distinta  por la ley.   

Siendo  ello así, surge imperativo que los  requisitos  4º,  5  y  6º  del artículo 46 del Código de Procedimiento Penal  -artículo   48   del   nuevo   Código  Procesal  Penal-  para  quien  pretenda  constituirse  como  parte  civil  dentro  del proceso penal son más que un mero  formalismo  y por tanto su acreditación no se supera con la sola mención de la  norma o con la pura enunciación del monto de los perjuicios.   

La  acreditación  de  la pretensión, debe  respetar  su  estructura.  Ella está conformada por los sujetos, el objeto y la  causa.  Y,  ésta,  a  su  vez,  tiene  un aspecto fáctico y otro jurídico. El  primero  es el conjunto de hechos con relevancia jurídica en que el actor funda  la  pretensión  y  el  segundo  está formado por las fuentes y consideraciones  concretas  de  carácter  jurídico que referidas a los hechos permitan declarar  el  derecho  subjetivo  a ser indemnizado y la extensión de esa indemnización.   

En este caso particular la demandante indica  que      los      perjuicios     materiales     ascienden     a     …., suma a la que limita su pedido y a  la  que  eventualmente  ascendería  la  condena.  No  concreta empero de dónde  deriva  tal  suma.  Ello  no  puede dejarse indeterminado, sino que es parte del  deber  de  concreción del demandante civil en el proceso penal, no sólo porque  así  lo  dispone  la  ley,  sino fundamentalmente porque con ello se enmarca el  contradictorio,  se  impide  la  sorpresa  y se permite tener claro el referente  sobre   la   conducencia   de   la   prueba   y   la  defensa  misma8.   

5. Bien se sabe que  los  efectos  jurídicos  de  la  correcta  enunciación  de  los  hechos  y las  pretensiones  en  la  demanda  es  trascendente porque delimitan el objeto de la  controversia  y  consecuentemente  el  de  la  sentencia  en  lo que atañe a la  pretensión  económica, permitiendo al demandado el cabal ejercicio del derecho  a la defensa.   

6. El demandante en  el  acápite  de  los hechos se limitó a señalar que los hechos de la presente  indagación    preliminar    son    “de  público  conocimiento”,  (i) sin dedicar esfuerzo alguno a demostrar su adecuación en los  tipos  penales  que  afectan derechos o intereses colectivos, (ii) desatendiendo  el  deber  de  determinar  cómo  los posibles punibles le produjeron los daños  materiales  -daño  emergente  indeterminado  y  lucro  cesante  en  cuantía de  $130.000’000.000,00-  y  morales  -que  cuantifica  en mil salarios mínimos legales mensuales vigentes-,  sin  discriminarlos  en  objetivados y subjetivos, y (iii) menos indica cómo se  produjeron ellos por virtud de la conducta denunciada.   

7. La admisión de  la  demanda  presentada con la indeterminación global de las pretensiones y sin  particularizar  los hechos en las que se fundan, impediría, posteriormente a la  Sala,  efectuar  el juicio de pertinencia, conducencia y utilidad de las pruebas  tendientes  a  demostrar  o debilitar las pretensiones; lesionaría los derechos  de  contradicción y defensa de los demandados pues no sabría con precisión de  qué  defenderse,  e  impediría  a  la  Corte en la sentencia, de haber lugar a  ello,  liquidar  los  perjuicios  de  modo  congruente  con  los  hechos  y  las  pretensiones  de  la  demanda  como  es  debido,  pues  es  bien  sabido  de  la  prohibición  de  condenar más allá o por fuera de  lo pedido9.   

8.  Los  efectos  jurídicos  de  la  correcta enunciación de los hechos y las pretensiones en la  demanda  es  trascendente  porque  delimitan  el  objeto  de  la  controversia y  consecuentemente  el  de  la  sentencia  en  lo  que  atañe  a  la  pretensión  económica,  permitiendo  al  demandado  el  cabal  ejercicio  del  derecho a la  defensa.   

9.  Como el actor  popular   olvidó  su  deber  de  acreditar  que  se  presentó  una  lesión  o  afectación  de  intereses  jurídicamente  tutelables  y  se  vislumbra  que la  intención   de   constituirse  como  parte  civil  tiene  una  mera  intención  vindicativa, que convierte el   

juicio   criminal  en  un  mecanismo  de  retaliación  contrario  a principios y valores superiores de mayor envergadura,  tales  como  la  justicia  material,  el  restablecimiento  integral,  el  poder  disuasivo de la pena y la economía procesal,   

amén de no exhibir  

un    genuino    compromiso   con   el  esclarecimiento  de los hechos investigados y con la promoción y protección de  los    valores    jurídicos   antes   mencionados10,   

llevan a que se imponga la inadmisión de la  demanda.   

10. En conclusión,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda porque el accionante no demostró el interés  superior  que le anima y por haber omitido particularizar las pretensiones y los  hechos  que soportan los daños materiales y morales reclamados, exigidos por el  artículo  48 del Código de Procedimiento Penal, y en aplicación del artículo  51 ibídem.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         1°.  INADMITIR la demanda de constitución  de    parte   civil   presentada   por   el   abogado   José   Leonardo   Bueno  Ramírez.   

         2°.  ADVERTIR que contra esta decisión no  procede recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

         

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

Cita medica  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                 YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, autos de 12 de noviembre de 2003,  radicación 19044 y 22 de junio de 2005, radicación 22102.   

2  Dichas  acciones que fueron reglamentadas por la Ley 472 de 1998, que especifica  el  objeto,  definición,  principios,  procedencia  y caducidad, legitimación,  jurisdicción  y  competencia,  y  el  procedimiento,  contenido y efectos de la  sentencia en cada una de ellas.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto de 12 de noviembre de 2003,  radicación 19044.   

4 Corte  Constitucional, sentencias C-228/02 y T-589/05, entre otras.   

5  Sentencia C-228/02.   

6 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, autos de 12 de noviembre de 2003,  radicación 19044.   

7 Corte  Constitucional, sentencia T-589-05.   

8 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto de 10 de julio de 2000,  radicación  15194,  reiterado  en  auto de 12 de noviembre de 2003, radicación  19044.   

9  La  Corte  Constitucional  ha  establecido “que  los  beneficiados con la indemnización colectiva no son sólo  las  personas que se han hecho parte en el proceso, sino todas aquéllas que han  sido  perjudicadas con el hecho ilícito y que por lo tanto resultan favorecidas  con  dicha  indemnización,  según se deduce del inciso 2o del artículo 56 del  C.P.P.,  pues  la norma no distingue entre interesados que se han hecho parte en  el  proceso  y los que no han concurrido al mismo. Por lo tanto, entre todos los  lesionados  por  el  hecho  punible  que  afecte  un  derecho  colectivo se debe  distribuir  la  indemnización  colectiva, cuyo monto total corresponde al fondo  que  debe  ser  conformado y administrado por el Defensor del Pueblo” (Sentencia T-536/94). Estos tópicos  tampoco han sido tenidos en cuenta por el libelista.   

10  Corte Constitucional, sentencia T-589-05.     

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