14062b

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 24  

Santafé de Bogotá D. C., veintitrés (23)  de febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

La  Sala resuelve el recurso de reposición  oportunamente  interpuesto  por el procesado NESTOR RAUL ROJAS VARELA, contra el  auto  del  16  de  diciembre de 1998, mediante el cual le fue negada la libertad  provisional.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Se  trata del auto del 19 de enero de 1999,  (folio  31  cdno.  Corte), mediante el cual la Sala de Casación Penal, negó la  libertad  provisional  al  procesado  NESTOR RAUL ROJAS VARELA, estimando que si  bien  es  cierto  el tiempo que lleva en privación efectiva de la libertad más  el  cómputo  por  redención  supera  las dos terceras partes de la pena, no ha  cumplido  la  totalidad  de la condena, debiendo verificarse este último hecho,  como  se  ha  insistido  en  autos  anteriores,  a partir del estudio del factor  subjetivo  en  los términos del artículo 72 del Código Penal, por tratarse de  un caso de tráfico de estupefacientes.   

En  el  mismo  auto se abstuvo de reconocer  redención  por  390 horas de estudio que acreditó, sin el concepto de la Junta  Evaluadora  de Trabajo, Estudio y Enseñanza de la Cárcel del Distrito Judicial  de Villavicencio.   

DEL RECURSO  

El  señor  ROJAS VARELA, manifiesta que es  una  víctima  del  sistema  de  justicia  colombiano,  puesto que los distintos  funcionarios  que  han  asumido  el conocimiento del asunto, no quieren entender  que  él  es  un  hombre  inocente  y  que  como  tal debe aplicarse primero esa  presunción,  en  especial  por  cuanto  la  sentencia  condenatoria no está en  firme.   

Por  ello,  estima  que las determinaciones  hasta   ahora   adoptadas   por   las  instancias  son  erróneas  e  invoca  la  intervención  de  la  Corte en aras de corregir tales desaciertos, a los que se  ha  llegado  con  la  condena  que  se  le  impuso  sin pruebas suficientes para  sustentarla.   

Además,   con   argumentos  reiterativos  similares  replica  en  torno de los análisis que hizo la Sala con relación al  factor  subjetivo,  estudio  que  no permitió un diagnóstico favorable para su  reinserción a la sociedad, e insiste en su pretensión libertaria.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Sea  lo  primero  recordar  que  estando en  trámite  el  recurso  extraordinario de casación, con las limitaciones propias  que  su  rigor  jurídico  procesal  imponen,  la Sala no puede, sin faltar a la  legalidad,  referirse  a  la  cuestión  de  fondo  que  ha  de  decidirse en la  sentencia  que  lo desate, es decir, no es factible emitir conceptos conclusivos  acerca  de  la inocencia del procesado, en tratándose exclusivamente de atender  una  solicitud  de  libertad  provisional.  De  ahí que, la Sala se mantenga al  margen   de   todo   cuestionamiento   apuntado   contra   las   sentencias   de  instancia.   

De   otra  parte,  no  es  que  se  esté  desconociendo  la  presunción  de inocencia, invocada por el impugnante como un  derecho  suyo,  que según él, se debe anteponer a las consideraciones sobre el  factor subjetivo plasmadas en el auto del 19 de enero de 1999.   

Ocurre  que  ningún derecho, aunque sea de  naturaleza  fundamental,  ostenta el carácter de absoluto. De ser así, serían  imposibles  la  coexistencia  y  convergencia de derechos, que inclusive a veces  pueden   llegar   a   ser   contradictorios   o   antagónicos   en  las  mismas  circunstancias.  Así,  por  ejemplo,  si fuese absoluto que los derechos de los  niños   prevalecen   sobre  los  de  los  demás,  sería  imposible  guiarlos,  educarlos, vigilarlos e inclusive corregirlos.   

De  modo  que,  la presunción de inocencia  tampoco  es  un  derecho  absoluto,  y  mal  podría  serlo en el Estado Social,  Democrático  y  de Derecho, en el que todos los miembros debemos ceder parte de  nuestras  atribuciones,  con  el  fin  único  de contribuir al mantenimiento de  condiciones  mínimas para hacer factible la vida en sociedad, en relativa paz y  armonía.   

Entonces, ese derecho latente en el decurso  del  proceso penal, denominado presunción de inocencia, no es que se desconozca  o  se vulnere cuando una providencia judicial lo va desvaneciendo. Lo que ocurre  es  que  ante  la  contundencia  de  las  pruebas, dependiendo la fase en que se  encuentren   las   diligencias,   esa  presunción  va  cediendo  paso  a  otras  manifestaciones  válidas  del  Estado  de  Derecho,  como  son  las  decisiones  contenidas  en  los  autos  y  sentencias de los jueces de la República. Tan es  así,  que  la  presunción  de  inocencia  finalmente  desaparece,  cuando  una  sentencia  en  firme  declara  que  una  persona es penalmente responsable de un  hecho punible que se le endilga.   

Por  el  hecho  de  no  haber accedido a la  solicitud  de  libertad  provisional,  la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema de  Justicia,  no ha atropellado el derecho a que se presuma la inocencia del señor  NESTOR  RAUL  ROJAS  VARELA,  pues  las  reflexiones  sobre  el factor subjetivo  también  encuentran  fundamento en lo estimado por el juez de primera instancia  y  por  el  Tribunal  Nacional,  cuando coincidieron en condenarlo, a través de  sendas   sentencias,   que   por   demás  permanecen  tuteladas  por  la  doble  presunción, de legalidad y acierto.   

Baste  recordar  que  en punto del grado de  consulta  el  Tribunal  Nacional, en sentencia del 19 de junio de 1997, sostuvo:  “Es  incuestionable,  entonces, que el enjuiciado NESTOR RAUL ROJAS VARELA fue  sorprendido  en  evidente  situación  de  flagrancia piloteando un vehículo de  servicio  público  en  el  cual  se  transportaban, debidamente escondidos, una  cantidad  aproximada  de  dos  kilos  y  medio  de  cocaína,  sin que atinara a  suministrar    una    explicación    satisfactoria   de   tan   comprometedoras  circunstancias.” (folio 22 cdno . Tribunal)   

Ha  sido  criterio  de  la Sala, y ahora se  reitera,   que   las  funciones  de  la  pena,  especialmente  en  cuanto  a  la  prevención,  protección  y  resocialización,  cuando  se  trata  de ilícitos  contemplados  en  la  Ley  30  de  1986,  por  la cual se adoptó el Estatuto de  Estupefacientes,  pueden  y deben verificarse al cumplimiento total de la misma,  atendiendo  a  las  connotaciones tan graves de aquellos hechos punibles, que en  la  mayoría  de  los casos se cometen a través de verdaderas organizaciones al  margen  de  la  ley,  con  posibilidades  reales  de  generar  alarma  social  y  desestabilizar   muchas   instituciones   indispensables   para   la   vida   en  comunidad.   

También cabe recordar que la constancia de  buena  conducta  a  cargo  de  las directivas del centro de reclusión en manera  alguna   sustituye   la   labor  valorativa  del  juez,  pues  aquella  consiste  únicamente  en  un  parámetro  indispensable para hacer viables los beneficios  administrativos  otorgados  a  los  reclusos por la Ley 65 de 1993, en tanto que  ésta  emana  del  análisis  crítico de la personalidad del procesado y de las  circunstancias  de tiempo, modo y lugar en que fue cometido el reato, con el fin  de  verificar  el  cumplimiento  de  los fines de la pena y especialmente el que  pretende la rehabilitación social.   

El estudio de aquel conjunto de variables es  desfavorable  aún para el señor ROJAS VARELA, de modo que no se accederá a su  pretensión libertaria.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

                                  PRIMERO: NO REPONER el  auto  del diecinueve (19) de enero de mil novecientos noventa y  nueve (1999), por las razones anotadas en este proveído.   

                                       SEGUNDO:    Para  lo  de  su  competencia  remítase copia de esta decisión al  Director Cárcel del Distrito Judicial de Villavicencio.   

Cópiese,      notifíquese      y  Cúmplase   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                                       RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE  ENRIQUE CORDOBA POVEDA                                                  CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                    

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                        CARLOS    E.    MEJIA    ESCOBAR           

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                                     NILSON  PINILLA  PINILLA                                    

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

    

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