33008(09-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 33008  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 382  

Bogotá D.C.,  nueve (9) de diciembre de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor de JESÚS  MARÍA  NAVARRO  JORDÁN contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal Superior de Cali, el  31 de julio de  2009,  mediante  la  cual  confirmó  la  dictada  por  el  Juzgado Quinto Penal  Municipal  con  funciones de conocimiento de la misma ciudad, el 23 de junio del  mismo  año, y  lo condenó a la pena principal de 40 meses de prisión y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  plazo  de  la sanción privativa de la libertad, como  coautor del delito de hurto calificado agravado.   

HECHOS  

El juzgador de segunda instancia los resumió  de la siguiente manera:   

“…  tuvieron  ocurrencia  el día 6 de diciembre de 2008, cuando a eso  de  las  16:30  horas,  en  la  carrera  100 con calle 16 de esta ciudad (Cali),  cuando  fuera  capturado  en flagrancia el señor JESÚS MARÍA NAVARRO JORDÁN,  de  conformidad  con  el  informe  policivo  suscrito  por  el  subintendente de  Policía,  adscrito  a  la  Estación  de  Policía  de  la María y la denuncia  instaurada  por  la  víctima,  donde se manifiesta que se encontraba realizando  patrullaje  por  ese  sector ubicado en ciudad jardín, observaron a dos sujetos  en   una  motocicleta,  los  cuales  al  notar  la  presencia  de  la  policía,  emprendieron la huida.   

“Por  voces  de  auxilio  de  la  ciudadanía, tuvieron conocimiento que estos sujetos le habían  hurtado  a  un ciudadano, por lo que se inició la persecución y a la altura de  lo  calle 16, el parrillero se bajó con un bolso en su mano y arrancó a correr  mientras que el motociclista huyó en el vehículo.   

“Al requisar al  aprehendido,  se  le encontró en su poder un bolso, en cuyo interior había dos  billeteras con documentos varios y $300.000 en efectivo.   

“La  señora  MARÍA  REGINA  MOLANO  DE  BARRERA, identificó al señor JESÚS MARÍA NAVARRO  JORDÁN,  como  la  persona que en compañía de otro sujeto, le habían hurtado  sus pertenencias.   

“Indicó  que  cuando  llegó  a  su  casa,  pitó  para  que le abrieran el garaje y cuando la  puerta  se  estaba  cerrando, se entró a su casa un sujeto, apuntándole con un  arma  de  fuego en la cabeza y le dijo que le pasara el bolso, salió de la casa  y  se  fue  con  otra  persona  que  lo esperaba en una motocicleta.”   

ACTUACIÓN  PROCESAL  

1. Por los anteriores hechos y por petición  elevada  por  la  Fiscalía 120 Seccional de Cali, el 7 de diciembre de 2008, se  llevó   a   cabo   audiencia   de   legalización,  imposición  de  medida  de  aseguramiento  y  formulación  de   imputación,  acto  en el cual Navarro  Jordán  aceptó  de  manera libre, voluntaria y debidamente asistido los cargos  por el delito de hurto calificado agravado.   

2.  El  Juzgado  Quinto  Penal Municipal con  funciones  de  conocimiento  de  Cali,  el  23 de junio de 2009, dictó fallo de  primera  instancia  en la que condenó a Jesús María Navarro Jordán a la pena  principal  de  40  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo plazo de la sanción  privativa   de  la  libertad,  como  coautor  del  delito  de  hurto  calificado  agravado.   

3. Apelado el fallo por la defensa técnica,  el  Tribunal  Superior  de  Cali,  el  31  de  julio de 2009, lo confirmó en su  integridad.   

Contra la anterior decisión, el defensor del  acusado interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa  técnica de Navarro Jordán, al  amparo  de la causal segunda de casación, presenta un único cargo el fallo del  Tribunal, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Único cargo  

Acusa al Tribunal de haber violado el debido  proceso,  en  lo  atinente  al  principio de legalidad de la pena, puesto que la  sanción  no  fue  la  adecuada  y  proporcional  al  delito por el cual Navarro  Jordán fue condenado.   

Acota  que  la anterior situación condujo a  que  a  su  defendido  no  se  le  reconociera  la suspensión condicional de la  ejecución  de la pena.   

Estima que el mentado principio se vulneró,  puesto  que  se partió de la pena de 12 años al que se le descontó un 50% por  razón  del  allanamiento  a  cargos, quedando este guarismo en 6 años. Empero,  como  quiera  que  el  acusado  indemnizó integralmente a la víctima se debió  igualmente  rebajar  la  pena  en una ¾ partes, situación que no fue objeto de  análisis por parte del Tribunal.   

Aduce  que  el  yerro  consistió  en que la  rebaja  de  pena  en  virtud  al  artículo  269  del  Código  Penal impone que  “se  debió  descontar 54  meses  de  prisión  de este hecho para en últimas quedar una pena a imponer de  18  meses  de  prisión  o  por  lo menos a esos 80 meses de prisión de los que  partió  la  sentencia,  se  debió descontar por indemnización integral las ¾  partes  de  la  pena  y  no  la  mitad  como se hizo en la sentencia…”.   

Después de insistir en que se trasgredió el  postulado  del  debido proceso, advierte que igualmente se avasalló el anterior  postulado,  cuando  a  su  procurado no le fue otorgada la prisión domiciliaria  como  sustitutiva de la  prisión, en tanto que sólo se refirieron a dicho  beneficio por tratarse de padre cabeza de familia.   

Por lo expuesto, depreca a la Corte casar la  sentencia  impugnada y, en su lugar, ajustar la pena al principio de legalidad y  conceder  a  Navarro  Jordán  la suspensión condicional de la pena y/o la  prisión domiciliaría como sustitutiva de la prisión.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.   En  el  nuevo sistema procesal, la  casación  se  concibe  como  un  medio  de  control  constitucional y legal que  procede  contra  las  sentencias  dictadas  en segunda instancia en los procesos  adelantados  por  delitos cuando afectan derechos o garantías procesales.   Por  lo  mismo,  ha  de  concluirse  que este recurso, concebido como un control  constitucional,  es   consecuencia  natural  de  la  función que ejerce la  Corte  Suprema  de Justicia como Tribunal de Casación, según así lo prevé el  artículo  235  de  la  Carta  y,  por ende, guardiana de los fines primordiales  contemplados en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

De   acuerdo   con   lo   que   estatuye   la  citada  Ley  906,  para   que   la  demanda   sea   admitida   se  requiere   que   el   libelista,   además   de   contar con   interés,      acredite      la     afectación     de   derechos    o   garantías  fundamentales,   para   lo   cual       también       deberá      formular      y   desarrollar   los  correspondientes cargos y, por  supuesto, demostrar  la  necesidad  de  intervención  de  la  Corte para lograr algunos de los fines  establecidos  para  la  casación, según lo previsto en el artículo 180 de esa  normatividad,  es  decir, la efectividad del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por  éstos  y  la  unificación de la jurisprudencia, propósitos que, como lo tiene  dicho  la  jurisprudencia  de la Corte, son los mismos del proceso penal, lo que  explica  que  las causales de casación tengan un diseño dirigido a lograr esos  fines.   

Así,          “el          recurso   extraordinario    de    casación    no    puede    ser  interpretado  sólo  desde,  por  y  para  las causales, sino también desde sus  fines,  con  lo cual adquiere una axiología mayor vinculada con los propósitos  del   proceso   penal   y   con   el   modelo   de  Estado  en  el  que  él  se  inscribe.   

“En   otros  términos,  las  causales  determinan  la  forma  en  que  procede  denunciar la  ilegalidad  o  inconstitucionalidad  del  fallo  y  de  conducir el debate   en    sede    extraordinaria,   pero   ellas   no   son   un   fin   en   sí  mismo para la viabilidad del  recurso,    pues    ésta    debe    determinarse    por   la   manifiesta   configuración   de  uno  o  varios  de  los   motivos  normativamente  establecidos  para  lograr  el  desquiciamiento  de  la  decisión impugnada.   

“Claro  que por  razón  de esto no puede llegar a entenderse que el recurso haya sido morigerado  en  extremo,  al  punto de quedar librado a la simple voluntad de las partes sin  referencia  a  ningún  parámetro  legal,  y  que  se convierta en una fórmula  abierta   para  controvertir  sin  más  las  decisiones  judiciales  según  el  albedrío  del  casacionista,  lo  cual  repugna  a la noción de debido proceso  constitucional,  pues  la  admisibilidad  al  trámite  y  la  prosperidad de la  pretensión  queda condicionada a la demostración del interés en el censor, la  correcta  selección  de  las  causales, la coherencia de los  cargos   que   a   su   amparo   pretenda  aducir,  y   la   debida  fundamentación  fáctica y jurídica de éstos, además de la  necesidad  de  acreditar  cómo con su estudio se cumplirán uno o varios de los  fines      de      la     casación”.1   

El   recurso   extraordinario   no  es  un  instrumento  que  permita continuar con el debate fáctico y jurídico llevado a  cabo  en  el agotado proceso, por lo que no es procedente realizar toda clase de  cuestionamientos  a manera de instancia adicional a las ordinarias del trámite,  sino  que  debe  ser  un  escrito claro, lógico, coherente y sistemático en el  que,  al  tenor  de los motivos expresa y taxativamente señalados en la ley, se  denuncian  errores  bien  sea  de  juicio  o de procedimiento en que haya podido  incurrir   el   sentenciador,  procediendo  a  demostrarlos  dialécticamente  y  evidenciando  su  trascendencia, para de esa manera concluir que la sentencia no  es  acorde  con  el  ordenamiento  jurídico,  cuya  desvirtuación, se reitera,  compete al libelista.     

2.  En  primer  lugar,  se  hace  necesario  establecer  si  la defensa de Navarro  Jordán tiene interés para acudir a  esta sede, en tanto que se allanó a cargos.   

De  acuerdo con el recuento de la actuación  procesal   surge  claro  y  evidente  que  el  procesado  en  la  diligencia  de  formulación  de   imputación  se  allanó a los cargos presentados por la  fiscalía  por  el delito de hurto calificado agravado, a cambio de la rebaja de  pena correspondiente.   

De  manera que la defensa de Navarro Jordán  sólo  tiene  interés para controvertir a través de los recursos (apelación o  casación)  la  vulneración  de  sus garantías fundamentales, el quantum de la  pena,  los  aspectos  referidos a su determinación y lo referente a la prisión  domiciliaria como sustitutiva de la prisión.   

En   el   evento   que   ocupa   la   atención   de  la  Sala y en la medida en  que  la  inconformidad  de  la  defensa  radica  en  la violación del principio  de   legalidad  de la pena y al no otorgamiento de la prisión domiciliaria  como  sustitutiva  de la prisión, surge fácil advertir que tiene interés para  discutir dicho aspecto en sede de casación.   

3.  La  demanda  presentada  a  nombre  del  procesado  no  cumple  con  los  parámetros de lógica y debida fundamentación  reglados  para  su  admisibilidad, en tanto no demostró la existencia del vicio  y,  menos,  los  conectó con los fines que informan la casación de acuerdo con  el nuevo sistema consagrado en la Ley 906 de 2004.   

En  primer  lugar, resulta oportuno recordar  que  el recurso de casación fue estatuido para denunciar vicios de derecho o de  actividad  cometidos  en  la  construcción  de  la  sentencia  o en el trámite  judicial,  según el caso. De ahí que le compete al casacionista que postule el  yerro  a  través  de  las  causales  de  casación contempladas para el efecto,  demostrando  cómo  el mismo logra resquebrajar el fallo, al punto que se impone  su  casación, con el objeto de cumplir con los fines estatuidos en el artículo  180 de la Ley 906 de 2004.   

Ahora  bien,  la Sala ha puntualizado que si  bien  la  acreditación  de la causal segunda de casación es menos exigente que  la  demostración  de  las otras, lo cierto es que impone al demandante proceder  con  precisión,  claridad  y  nitidez  a  identificar la clase de irregularidad  sustancial  que  determina la invalidación, plantear sus fundamentos fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y expresar la razón de su  quebranto,  especificar el límite de la actuación a partir del cual se produjo  el  vicio, así como la cobertura de la nulidad, evidenciar que procesalmente no  existe  manera diversa de restablecer el derecho afectado y, lo más importante,  comprobar  que la anomalía denunciada tuvo injerencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia),  dado  que  este  recurso  extraordinario  no  puede fundarse en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto.   

En   lo   que   atañe   al   único   cargo  que  el  actor  postula bajo la  supuesta  violación  del debido proceso por cuanto la  sanción  impuesta  a  su procurado no se ajusta al principio de legalidad de la  pena  y porque no se le otorgó la prisión domiciliaría como sustitutiva de la  prisión,  no  cumple  con  los  anteriores presupuestos, en la medida en que no  demostró  la  existencia  del  vicio  y,  menos,  su trascendencia frente a las  plurales decisiones adoptadas en el fallo.   

Y,  era  que  no  podía  cumplir  con  ese  presupuesto,  habida  cuenta  que  el  censor,  respecto  al  primer  motivo  de  inconformidad,  es  decir,  por la vulneración del principio de legalidad de la  pena,  se  aparta  de  la  determinación  de la sanción hecha por el juzgador,  motivo   por   el   cual   a   él   le   da   otro  guarismo  distinto  al  del  sentenciador.   

En  efecto, el juzgador de primera instancia  una  vez  que  fijó  los  extremos  de  la  punibilidad para el delito de hurto  calificado  agravado   en  144  meses  el  mínimo  y 336 meses el máximo,  procedió  a  establecer  el ámbito de la movilidad según los cargos aceptados  por el acusado.   

De tal manera, advirtió que para este efecto  debía  partir  del  primer  cuarto  del  ámbito  de  movilidad, esto es, entre  144   y  192  meses.  Así  las  cosas,  teniendo  en cuenta los motivos de  ponderación  reglados  en  el artículo 61, inciso 3°, del Código Penal fijó  la  sanción en 160 meses de prisión, quantum al que le rebajó el 50% conforme  a lo establecido en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004.   

En  tales condiciones, estimó que la pena a  imponer  era la de 80 meses de prisión. Sin embargo, como quiera que el acusado  reparó  a la víctima, según lo previsto en el artículo 269 del Código Penal  y  dentro  de  la  discrecionalidad  establecida  en  la norma, le reconoció al  procesado  la rebaja de la mitad de la pena, dando como resultado final 40 meses  de prisión.      

En consecuencia, la Sala no advierte en qué  consistió  el  yerro que condujo a resquebrajar el principio de legalidad de la  pena.   

En  cuanto  a  la prisión domiciliaria como  sustitutita  de  la  prisión,  el  juzgador  consideró  que  en este evento no  concurrían  los  presupuestos  contemplados en el artículo 38, numerales 1° y  2°,  de  la  Ley  599  de  2000, puesto que el delito por el cual fue condenado  Navarro  Jordán  el  mínimo  de pena superaba los 5 años y por cuanto estimó  que  el  desempeño  social  del  acusado  imponía  que  debía  purgar la pena  intramural.   

Y,  por  último,  el  sentenciador también  advirtió  que  en este caso tampoco procedía lo reglado en la Ley 750 de 2002,  en  la  medida  en  que  los menores contaban con la madre; de ahí que no fuere  posible predicar que Navarro Jordán era padre cabeza de familia.   

En  consecuencia,  surge  evidente  que  el  casacionista  no  dedicó línea alguna en demostrar la existencia de los yerros  que  le  atribuye  al  juzgador,  motivo  por  el  cual  el  libelo  carece  del  correspondiente sustento.      

Así,  se  impone  la  inadmisión  de  la  demanda.   

Resta  señalar  que  no  se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaron derechos o  garantías   del   procesado  Jesús  María  Navarro  Jordán,  como  para  que  tal  circunstancia  imponga  superar  los  defectos  del  libelo  para decidir de fondo, según lo dispone el  inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Acotación final  

En  la  medida en que contra la decisión de  inadmitir   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  Jesús   María   Navarro   Jordán   procede  el  mecanismo  de  insistencia  de conformidad con lo establecido en el  artículo   186  de  la  Ley  906  de  2004,  impera  precisar  que  como  dicha  legislación  no  regula  el  trámite  a seguir para que se aplique el referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de seguirse para  su  aplicación,2 como sigue:   

a)  La  insistencia  es   un   mecanismo   especial   que  sólo  puede  ser  promovido    por   el   demandante,   dentro   de   los   cinco  (5)  días  siguientes a la notificación de la  providencia  por  cuyo  medio  la  Sala  decida  no  seleccionar  la  demanda de  casación,   con   el  fin  de  provocar  que  ésta  reconsidere  lo  decidido.  También    podrá    ser    provocado   oficiosamente   dentro   del   mismo   término  por  alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación  Penal   -siempre que el  recurso  no  hubiera sido interpuesto por el Procurador Judicial-, el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

b)   La  solicitud de insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal, o ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto  a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante  uno  de  los  Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

c)  Es  potestativo  del   Magistrado   disidente,   del  que  no  intervino   en   los    debates    o    del    Delegado   del   Ministerio    Público    ante    quien    se  formula   la    insistencia,    optar    por   someter   el   asunto   a   consideración   de la Sala o no presentarlo para su  revisión,  evento  último en que informará  de  ello  al   peticionario    en    un    plazo    de    quince   (15)  días.   

d)   El  auto  a través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de  Jesús   María   Navarro  Jordán,  por  las  razones  expuestas en la anterior motivación.   

De   conformidad  con lo dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, es viable la interposición del  mecanismo  de  insistencia  en  los  términos  precisados   atrás  por la  Sala.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                        JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Casación  24026  del 20 de octubre de 2005, casación 24610 del 12 de diciembre  de 2005, entre otras.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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