13994d

1999

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No. 13994  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            MAGISTRADO PONENTE:   

                            DR. RICARDO CALVETE RANGEL   

                            APROBADO ACTA No. 46   

          Santa Fe de Bogotá, D.C., abril siete de  mil novecientos noventa y nueve.   

VISTOS  

                  La  Corte  resuelve  el  recurso  de  apelación  interpuesto por el  procesado  y  su defensor contra la sentencia mediante la cual la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Buga  condenó  al  doctor   MARIO GERMAN ECHEVERRY  MOLINA por el delito de prevaricato por acción.   

ANTECEDENTES  

                              1. La noche  del  16 de julio de 1993, en las instalaciones del hotel Guadalajara  de la  ciudad  de  Buga  fueron  ultimados  a  tiros   DIEGO LUIS PEDRAZA TENORIO,  SAMUEL  RENGIFO REVELO y  NELSON OSORIO AMAYA. Por estos hechos la policía  adelantó   diligencias  y  presentó  a  la  Fiscalía  un  informe  sobre  las  circunstancias  en  que se produjeron, dejando a disposición a OMAR YAMIL SHAIK  ROJAS,  pues   todo  conducía  a  que  luego de una discusión entre éste  y   NUBIA  HERRERA, los guardaespaldas que llevaba aquél habían disparado  contra  el  grupo  donde  se encontraba la mujer causándole la muerte a RENGIFO  REVELO  y  OSORIO  AMAYA.  De  los  acompañantes de SHAIK ROJAS perdió la vida  PEDRAZA TENORIO.   

          2.  La  Fiscalía  Décima  Seccional de  Buga,  el  17 de julio de 1993, dejó en libertad a OMAR YAMIL SHAIK ROJAS   por  no haber sido capturado en flagrancia y no existir hasta ese momento prueba  de cargo.   

           En  la  investigación  preliminar  se  practicaron  varias  pruebas,  entre  ellas  la declaración de OMAR YAMIL SHAIK  ROJAS,  las  cuales condujeron a la suspensión de la investigación preliminar.  Sin  embargo,  el 9 de abril de 1996 se reabrió la averiguación y se asignó a  la  Fiscalía  Quinta  Seccional,  la  que  más  tarde,  profirió  resolución  inhibitoria en favor de OMAR YAMIL SHAIK.   

                              La Dirección  Seccional  de  Fiscalías  de  Buga  ordenó  al  Coordinador  de  la  Unidad de  Fiscalías   Seccionales   que  conformara  una  comisión  especial  para   adelantar   la   investigación,  la  cual  con  base  en  lo  dispuesto  en  el  artículo    328  del  Código  de  Procedimiento  Penal  revocó   la  resolución  inhibitoria,  abrió  investigación y libró orden de captura para  indagar  a  OMAR  YAMIL  SHAIK ROJAS. En la providencia se hizo un resumen de la  actuación,  de  las  decisiones tomadas, de la prueba recaudada, concluyéndose  que   “desde  la  génesis de la investigación surgió el nombre de OMAR  YAMIL  SHAIK  ROJAS,  como  presunto  autor   responsable de los hechos”.   

          La  Policía capturó a OMAR YAMIL SHAIK  en  cumplimiento  de  la  orden  impartida  por  la  Fiscalía  y  lo dejó a su  disposición,  habiéndosele  recibido  indagatoria  en  la  misma  fecha  de la  aprehensión.  En  la diligencia de descargos advierte el sindicado que fue  retenido  en  el  momento en que se encontraba en la secretaría de la Fiscalía  reclamando  un  certificado   referente  a  la  investigación  que  se  le  adelantaba.   

La  situación  jurídica  se  resolvió con  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención preventiva, sin derecho a  excarcelación,  por  los  delitos  de  homicidio,  en  concurso material. En la  providencia  se  explicó  el  por qué no se compartían los planteamientos del  defensor  en  cuanto  a  la  presunta  violación   del  debido proceso, la  captura  ilegal,  la  ausencia  de  mérito  para  recibirle  indagatoria  a  su  patrocinado  judicial,  la  no  variación  de  la prueba recopilada en la etapa  preliminar,  y   la  no  comunicación  al defendido de la apertura de  investigación.   

               3.  El  abogado  de  SHAIK ROJAS  presentó  acción  pública  de  hábeas   corpus, la que le correspondió  tramitar  al  Juzgado  Tercero  Penal Municipal de Buga. Este despacho practicó  diligencia  de  Inspección  Judicial   en  el  sumario radicado al número  2054,   seguido  contra  aquél por la muerte de DIEGO LUIS PEDROZA, SAMUEL  RENGIFO  Y  NELSON  OSORIO  AMAYA.   En  la  diligencia se hizo un registro  minucioso  de  la  totalidad  de las actuaciones que se habían adelantado hasta  ese  momento, en donde al procesado se le había resuelto situación jurídica y  se   acababa   de   negar   la   revocatoria   de  la  medida  de  aseguramiento  impuesta.   

                            El mencionado  Juez  Municipal  con  auto  del  2 de septiembre de 1996 otorgó el amparo    de    hábeas    corpus,  ordenando  la libertad inmediata  del  detenido.  En  la  decisión  hace   un  resumen  de  lo actuado en el  proceso,  expresa  el  concepto que tiene de la acción pública, concibiéndola  como  aquella  a  la  que  se  tiene  derecho  cuando  “alguien es capturado con  violación  de las garantías constitucionales o legales”.  Sostiene que se  cometieron  las  siguientes  irregularidades en la investigación adelantada por  la  comisión  especial de Fiscales: la resolución inhibitoria fue revocada por  una   Unidad  de  Fiscales  y  no  por  el  Fiscal   “Dr.  Pedro  Nel  Rayo  Candelo”   quien era el que inicialmente la había proferido, además   ésta  decisión  se tomó con base en una prueba (Informe de policía) que nada  nuevo  aportaba  a  las  preliminares,  por  lo  que  se  hacía improcedente la  susodicha  revocatoria.  Por  último,  sostiene  que con los yerros anotados se  desconoció  el derecho de defensa y la presunción de inocencia, al omitirse la  notificación  de  la  apertura  de  investigación   cuando  se  pasó  al  procesado  de testigo a sindicado.   

          4.  La  Unidad  de  Fiscalía Delegada ante el Tribunal del Distrito  Judicial  de  Buga abrió investigación  preliminar contra el Juez Tercero  Penal  Municipal  de esa ciudad, pues la comisión de Fiscales que adelantaba el  proceso  penal  contra  SHAIK ROJAS presentó  un informe sosteniendo   que  el  Juez  del  hábeas  corpus  se había desbordado en el ejercicio de sus  funciones  al  tomar  la  decisión  con  base  en  análisis  de  diligencias o  providencias   en  las  que  le  estaba vedado entrometerse, como fue   colocar  en  tela  de  juicio criterios que no tenían nada que ver  con la  libertad  del  imputado.  Luego de traerse copia del  trámite del  la  acción  pública,  se  ordenó abrir investigación contra el Juez MARIO GERMAN  ECHEVERRY MOLINA.   

         

            Acreditada  documentalmente  la  calidad  de servidor público del  sindicado  para  la fecha del reato, se le escuchó en indagatoria. Allí narró  el  trámite  que  le dio a la petición, precisando que había encontrando  “serias  irregularidades”  en la actuación, como las de haberse revocado la  resolución  inhibitoria  por  funcionario  distinto al que la había proferido,  sin  prueba  sobreviniente a dicho acto, el dejarse sin notificar al imputado su  nueva  situación jurídica en el proceso, esto es, de testigo a sindicado, y el  hecho   de  dictarse  resolución  inhibitoria   sin  estar  vinculado  con  versión  libre.  Sostiene  que  con  base  en esa actuación procesal no podía  haberse  ordenado  la  captura.  Su  decisión es ajustada a derecho y si existe  alguna  disparidad  de  criterios, ésta no ha sido originada en un acto doloso.   

          La  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal de Buga  dictó contra  el  doctor  MOLINA medida de aseguramiento consistente en detención preventiva,  con  derecho  a  libertad  provisonal  por  el delito de Prevaricato por Acción  consagrado  en el artículo 149 del Código Penal, modificado por el artículo 2  de  la ley 190 de 1995. Impugnada esa decisión, fue confirmada por la Unidad de  Fiscales Delegados ante la Corte.   

          El   25   de   abril   de  1.997  se  profirió  la  resolución  de  acusación   por  el  punible  imputado  en la definición de la situación  jurídica,  sustituyendo  la  detención  preventiva  con  excarcelación por la  detención domiciliaria.    

          SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA   

          La  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga,  luego  de  hacer  una  evaluación del caudal probatorio y de las alegaciones de  los  sujetos  procesales,  considera  que  el  acusado  cometió  el  delito  de  prevaricato  por  acción,  al  otorgar  el amparo del hábeas corpus a quien se  encontraba   “con  detención preventiva jurídica y físicamente”, a pesar  que  en  esta  determinación  se  habían  observado  los requisitos formales y  sustanciales,  desconociéndose  que  se  había  librado  orden  de captura por  servidor   público   competente   y    sin   admitir   la  situación  una  calificación  de  vía de hecho. Halló en la actuación del juez una invasión  de  espacios reservados a otros funcionarios, y resalta los criterios subjetivos  con  que  se interpretaron la prueba y las normas que regulan la materia .   Encontró  el proceder del acusado como contrario a derecho y doloso, negándose  a  reconocer  el  invocado error del numeral cuarto del artículo 40 del Código  Penal.   

          La   penas   impuestas   al  acusado  fueron  treinta  y  ocho  (38)  meses   de  prisión,  multa de cincuenta y medio salarios mínimos legales  mensuales,  e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo  tiempo fijado para la privación de la libertad.   

        LA  IMPUGNACION   

          1.  El  defensor  y el procesado apelaron  la decisión de  primera  instancia y la sustentaron oralmente. Solicitan que se revoque la   sentencia    por   ausencia   de   dolo,   error   de   tipo,   e   indubio            pro-reo,    con   argumentos   que   se  identifican, y a los que hacemos referencia a continuación.   

Se insiste en que la interpretación dada al  artículo   328   del   estatuto  procesal  fue  ajustada  a  derecho  y  no  un  despropósito   jurídico,  respaldando  la  afirmación   con  los  mismos  argumentos  que  se  esgrimieron   en la primera instancia. Se aduce que el  doctor  ECHEVERRY  MOLINA  ignoraba la decisión de la Corte del año 1988 en la  que  se  hace  referencia  a  la  improcedencia del habeas corpus en los eventos  en   que  el  encartado tenga definida la situación jurídica, concluyendo  que  en el sub-judice es improcedente dicho criterio jurisprudencial, por no ser  obligatorio,  por corresponder a interpretación de normas que fueron derogadas,  y  además, por la inexistencia de una disposición legal que establezca para el  juez  tal  prohibición.  De  otra parte, también  se reclama la inocencia  con  base  en  que  el  comportamiento no es culpable por ausencia de dolo, o si  algún  error  existió   provino  de  buena  fe,  pues  se  obró  con  el  convencimiento   errado  e  invencible  de   que  el  actuar  era  lícito.   

2. El Procurador Quinto Delegado en lo Penal  dice  que para el otorgamiento del hábeas corpus es necesario que la captura se  haya  efectuado  con  violación de las garantías constitucionales y legales, y  que  se  prolongue  ilícitamente  la  libertad.  En el caso en estudio hubo una  investigación   previa   que   se   clausuró   con   auto   inhibitorio,  pero  posteriormente  con  base  en  un informe de la policía que confirmaba que OMAR  SHAIK  andaba  con  escoltas, se revocó y se  abrió la investigación, se  dictó  orden  de  captura  que  se  cumplió  en  la  secretaría  común de la  Fiscalía,  se  oyó  la  indagatoria,  y  se  resolvió la situación jurídica  dentro  de  los  términos  de  ley  con  medida  de aseguramiento de detención  preventiva,  sin que contra esa providencia se interpusiera ningún recurso. Dos  meses  después  se  solicitó  la  revocatoria  de  la  medida,  y  como no fue  concedida,  tres  días  más  tarde  se  interpuso  el  hábeas  corpus que fue  concedido por el acriminado.   

En el trámite de la acción el juez no puede  entrar  a  analizar las pruebas, ni a cuestionar la apertura de la instrucción,  pues  eso  corresponde  discutirlo al interior del proceso, y no es de recibo la  excusa  de que no hay norma que le impida al funcionario hacerlo, pues el inciso  2º.  del artículo 430 del Código de procedimiento Penal es muy claro, además  existe  doctrina  y  jurisprudencia,  que  si  bien no obligan, si son criterios  auxiliares  que deben ser tenidos en cuenta por el Juez. Tampoco puede aceptarse  la  explicación  de  que ignoraba que el hábeas corpus no procede  cuando  el  procesado  está afectado por medida de aseguramiento de detención, pues su  obligación  como  Juez  Municipal  es  conocer  sobre  esa materia que es de su  competencia.   

La decisión lesionó el interés tutelado, y  no  hay ningún argumento que permita considerar la ausencia de culpabilidad, de  manera  que  la  sentencia  condenatoria  debe mantenerse en firme.            

             

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

          1.  La  investidura de Juez de la República que para la fecha de la  comisión   de   la  infracción  penal  ostentaba  el  procesado  se  encuentra  establecida  sin  incertidumbre  en  el  expediente.  Igual  cosa  ocurre con la  autoría   de   la  providencia   judicial  reputada  como  manifiestamente  contraria a la ley.   

          2.  El  amparo  de  hábeas  corpus  fue concedido en providencia de  septiembre  2  de  1996,  fecha  para  la  cual  la  norma vigente era el actual  artículo   430   del   Código   de  Procedimiento  Penal,  cuyo  texto  es  el  siguiente:   

“Hábeas corpus. El hábeas corpus es una  acción  pública  que  tutela  la libertad personal cuando alguien es capturado  con  violación  de  las  garantías  constitucionales o legales, o se prolongue  ilegalmente la privación de su libertad.   

Las  peticiones  sobre libertad de quien se  encuentra  legalmente  privado de ella deberán formularse dentro del respectivo  proceso.”   

En  la  diligencia  de  inspección judicial  practicada  el  2  de septiembre de 1996 sobre el expediente 2.054 a cargo de la  Fiscalía  Delegada  ante  los  Juzgados del Circuito, el Juez acusado encontró  que  la  apertura  de instrucción se decretó el 7 de junio de 1996, en la cual  se  ordenó capturar a OMAR YAMIL SHAIK ROJAS y recibirle indagatoria, lo que se  realizó  el  mismo  día.  También  observó  que  la situación jurídica fue  resuelta  cinco  días  después  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  derecho  a libertad provisional, decisión a la que siguió una  intensa  actividad  probatoria  auspiciada  por  el defensor, y una solicitud de  revocatoria  de  la detención y preclusión de la instrucción presentada el 13  de  agosto  y  respondida negativamente el 27 del mismo mes, esto es, tres días  antes de la petición de hábeas corpus.   

3.   Con   la  información  anterior  era  absolutamente  claro  que YAMIL SHAIK había sido vinculado mediante indagatoria  a  un  proceso  penal  en el que inicialmente se investigaba un triple homicidio  por  parte  de  una  Unidad  de  Fiscales  delegados ante los Jueces Penales del  Circuito,  luego  de lo cual se le había impuesto la medida de aseguramiento de  detención  preventiva,  razón por la que se encontraba privado de su libertad,  datos que eran suficientes para negar el hábeas corpus.   

Sin embargo, en actitud descarada que pone en  evidencia  la  intención  de contrariar la ley, el ex-juez resolvió cuestionar  la  competencia  de  los  fiscales  para  revocar el auto inhibitorio y abrir la  instrucción,  así  como  la validez probatoria del informe policivo que había  servido  de  apoyo a esa determinación, y el hecho de haber pasado de testigo a  sindicado  sin  que  se  le hubiera notificado previamente, todo lo cual estimó  violatorio  del  derecho  a  la defensa y la presunción de inocencia, en lo que  basó    la    decisión    manifiestamente    ilegal    de    otorgar   la  libertad.   

Es una estrategia inocua que los recurrentes  pretendan  que  la  Corte les acepte el distractor de que el acusado interpretó  correctamente  el artículo 328 del estatuto procesal, cuando lo claro es que no  tenía  porque  meterse  en  ese campo, pues lo que estaba resolviendo no era un  control  de  legalidad  ni  una petición de nulidad, ni mucho menos haciéndole  segunda instancia a la detención preventiva.   

El  texto  de  la  norma que regula  el  hábeas  corpus  es  preciso  y  excluyente,  en  cuanto a que las peticiones de  libertad  de  quien  se  encuentra legalmente detenido deben hacerse al interior  del  proceso,  trámite  que  el  abogado  defensor empleó cuando lo consideró  oportuno,  y  como  no tuvo éxito acudió inmediatamente a la acción pública,  hecho  que  el funcionario sentenciado conoció en la inspección judicial, y no  le  importó  desde fuera del proceso ordenar la libertad que había sido negada  por el fiscal que conocía de él.   

Así  las  cosas,  la explicación de que no  conoce  norma  que indique que el hábeas corpus no procede cuando hay medida de  aseguramiento  vigente  no tiene fundamento, y lo que la jurisprudencia ha dicho  no  es  nada diferente a lo dispuesto por la ley, de manera que su situación no  la  genera el no conocer los pronunciamientos de la Corte sobre la materia, sino  el  obrar  de  manera  contraria  a  lo  dispuesto  en una norma clara, ante una  situación     que     conoció    previamente    y    no    ofrecía    ninguna  complejidad.   

Tan  ostensible  fue  la  determinación  de  prevaricar  del  entonces  Juez  Municipal,  que  como  no había posibilidad de  argumentar  que  la  captura fue ilegal, o que se hubiera prolongado ilegalmente  la  privación  de  la  libertad,  resolvió cuestionar la validez del proceso y  argumentar  que  se  había  violado el derecho a la defensa y la presunción de  inocencia,  pasando  por  alto  que  esas  no  son  razones  para  sustentar  la  prosperidad  de  la  acción  pública  instaurada,  y saberlo es elemental, con  mayor razón para un juez de más de diez años de experiencia.   

El tipo de prevaricato no exige que el autor  obre  con  una  especial  finalidad,  ni  que  se  pruebe el móvil, sino que es  suficiente   que   la   decisión   sea  manifiestamente  contraria  a  la  ley,  independientemente  de lo que la hubiere motivado, o del interés perseguido con  ello.  En  consecuencia  la  alegación  sobre  no  haber recibido remuneración  alguna  por  dicho  acto,  y  carecer  de  motivo para obrar como lo hizo, no es  trascendente.   

4.  Dado  el  análisis  anterior  sobre los  aspectos  impugnados,  hay  que  concluir  que acierta el Procurador Delegado al  solicitar  que  se  confirme  la  sentencia  recurrida,  pues  además de ser la  conducta  realizada  por  el  encausado  típica  de  prevaricato  por  acción,  lesionó  el  interés  jurídico  de  la  administración  pública,  y  merece  reproche,  como  quiera  que  su  experiencia como juez, la claridad de la norma  violada,  y  la  deliberada utilización de argumentos ajenos a la decisión que  tenía  que  tomar,  indican  que  conocía  la  ilicitud de su comportamiento y  voluntariamente resolvió ejecutarlo.    

En consecuencia, se confirmará la sentencia  recurrida.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

                                              RESUELVE   

          Confirmar   la   sentencia  condenatoria  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Buga  contra  el  procesado  MARIO  GERMAN ECHEVERRY MOLINA por el  delito de prevaricato por acción.   

          Notifíquese     y    devuélvase    al    Tribunal    de    origen.  Cúmplase.   

         JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                RICARDO     CALVETE  RANGEL                                       

JORGE    CORDOBA    POVEDA                                                        CARLOS  A  GALVEZ  ARGOTE                     

EDGAR    LOMBANA    TRUJILLO                                          CARLOS    E.    MEJIA    ESCOBAR                                             

DIDIMO   PAEZ   VELANDIA                                                           NILSON  PINILLA  PINILLA                               

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

                   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *