30368(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30368  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.     JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado  acta No.  348          

Bogotá, D. C., dos  de diciembre de dos mil ocho.   

Conceptúa la Corte sobre la extradición del  ciudadano     colombiano      EDGAR     OCORO  SEGURA,  solicitada  por  el  Gobierno de los Estados  Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

1.-  El  Gobierno  de  los Estados Unidos de  América,  por  conducto  de  su  Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No.  2643    fechada    el  31   de   agosto  de  2007, dirigida al Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  solicitó  la  detención  provisional con fines de  extradición     del     señor     EDGAR    OCORO  SEGURA,  nacido  el  31 de  diciembre  de  1963  e identificado con la cédula de  ciudadanía     número     16.486.315.   

De   esta  solicitud,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  dio traslado al Ministerio del Interior y de Justicia, y  al  Fiscal  General de la Nación. Esta autoridad, mediante Resolución de 17 de  septiembre  de  2007,  libró  orden  de  captura  en su contra, la cual se hizo  efectiva  el día 5 de junio de 2008 en la ciudad de Buenaventura en momentos en  que  portaba  una  contraseña  de  un documento de identidad a nombre de Sabino  Castillo Torres.   

2.-   Con  Nota  Verbal  No.  2182        del        1°        de        agosto  de  2008,  la  Embajada  de  los  Estados   Unidos   de  América  formaliza  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores    la    solicitud    de    extradición   del   referido   ciudadano  colombiano.   

Informa  que EDGAR OCORO SEGURA es requerido  para  comparecer  a  juicio  por  delitos  federales de  narcóticos   y   de  lavado  de  dinero.  Precisa  que  “es  el  sujeto de la  acusación          No.         05-00013-CB,          dictada  el  27  de  enero de 2005,  en la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur de Alabama”, por medio de la cual se le acusa de  (i)  un cargo por el delito  de   concierto  para  poseer  con  la  intención  de  distribuir  cocaína  y   (ii)  un  cargo  por el de concierto para cometer  lavado de dinero.   

Señala     que    el    17         de         febrero      de      2005  la  Corte Distrital dictó un auto de  detención  contra  el  señor  OCORO  SEGURA con base en la acusación, el cual  permanece válido y ejecutable.   

En relación con los hechos por los cuales se  formaliza el pedido de extradición, manifiesta lo siguiente:   

“La  investigación  ha  revelado que, aproximadamente entre enero de 2000 y el 31 de  julio  de 2004, Edgar Ocoro Segura y Wilman   Ocoro  Solís participaron en una organización internacional de narcóticos que  operaba   en   Texas  y  Alabama.   Ocoro   Segura    y   Ocoro  Solís  son  responsables  del transporte y distribución de  cocaína  desde  Texas  hasta  Alabama. Ocoro Segura y Ocoro Solís también son  responsables  de  lavar utilidades provenientes de la  venta   de   narcóticos   desde   Alabama   hasta   Texas.  Adicionalmente,  la  investigación  ha  dado como resultado la incautación de cocaína rastreable a  Ocoro  Segura y Ocoro Solís. Breves descripciones de algunas de las actividades  que  cada  acusado  realizó  como  parte  de la organización de narcóticos se  describen a continuación:   

“Edgar  Ocoro  Segura  era el líder de una organización colombiana  de  narcóticos  que  operaba  en  Texas.  Específicamente,  la  investigación  reveló  que  Ocoro  Segura  vendió  grandes cantidades de cocaína en Alabama.  Ocoro  Segura  hizo  arreglos  para  que  la  cocaína  fuera  transportada  por  ‘correos’       desde      Texas  hasta  Alabama. Posteriormente,  el  co-asociado  de Ocoro Segura, Wilman Ocoro  Solís,  distribuyó  la  cocaína  en  Alabama. Luego, los  asociados  de  Ocoro  Segura  le transfirieron cablegráficamente a él en Texas  las  utilidades  provenientes  de  la  venta de los narcóticos. Adicionalmente,  Ocoro  Segura  le  dio instrucciones a un asociado para que comprara una casa en  Alabama   utilizando las utilidades provenientes  de  la  venta de narcóticos suministradas por él. Luego, la casa fue utilizada  para  almacenar  y  distribuir  cocaína  y para vivienda de los socios de Ocoro  Segura.   

“Wilman  Ocoro  Solís es miembro de una  organización  colombiana de narcóticos que operaba en Texas. Específicamente,  la  investigación  reveló  que  Ocoro  Solís  trabajó para Ocoro Segura y le  ayudó  en  el  transporte  y  distribución de cocaína  desde Texas hasta  Alabama.  Ocoro  Solís  recibió  entregas  de  cocaína transportada por Ocoro  Segura.  Una  vez  recibida,  Ocoro  Solís vendió y distribuyó la cocaína en  Alabama.  Adicionalmente, Ocoro Solís ayudó a Ocoro Segura en el lavado de las  utilidades provenientes de estas transacciones de narcóticos”.   

Advierte  de  otra  parte, que “todas  las  acciones  adelantadas  por  el acusado en este caso  fueron  realizadas  con  posterioridad al 17 de diciembre de 1997”.   

Anota  finalmente,  “que los apellidos de  este  individuo  aparecen  en  diferente orden en la acusación. Esto no impacta  los   cargos   contra   este  acusado”.   

   

Para  tales efectos, adjunta los siguientes  documentos  debidamente  autenticados, traducidos y legalizados por el Consulado  de Colombia en Washington, D.C.:   

2.1.-  Declaraciones juradas en apoyo de la  solicitud  de  extradición,  rendidas por Deborah A,  Griffin,    Fiscal  Auxiliar   de   los   Estados  Unidos  de  América  para  el  Distrito  Sur  de  Alabama   y   Diego  H.  Tobón,     Agente    Especial    del      Buró     Federal     de     Investigación     (“FBI”    por    sus    siglas    en  inglés).   

2.2.-  Acusación  de los Estados Unidos de  América  contra  “EDGAR  SEGURA  OCORO” y otros,  presentada   el   19  de  junio  de  2007  ante la  Corte  Distrital de los Estados Unidos de América para el Distrito Sur   de   Alabama,  dentro  del  caso  penal         No.       05-00013-CB.   

2.3.- “Orden de Arresto”, emitida por la  Corte  Distrital de los Estados Unidos de América para el Distrito Sur  de  Alabama,  contra “EDGAR       SEGURA  OCORO”, por los cargos referidos en  la acusación.   

2.3.- Disposiciones sustanciales aplicables  al   caso,   Secciones   1956  (Lavado  de  recursos  monetarios),   y   3282  (término  de  prescripción  para  delitos no  capitales)  del  Título  18  del  Código  de  los Estados Unidos; 841   (actos   ilícitos),             846            (Tentativa  y  concierto)  del  Título  21  ejusdem.    

3.-  El Ministerio de Relaciones Exteriores  dio  traslado  de  la  documentación al Ministerio del Interior y de Justicia y  conceptuó,  además,  que “por no existir Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con el ordenamiento  procesal penal colombiano”.   

El  Ministerio  del Interior y de Justicia,  por  su  parte,  adjunto  al oficio 23279     fechado     el    8  de  agosto  de  2008, dio curso ante la Corte de la solicitud de extradición, en donde, una  vez   agotado   el   procedimiento   establecido   en   la   Ley   600       de       2000,  corresponde  emitir el concepto de  rigor.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN.  

Durante  el  término de traslado, hicieron  uso  de  este derecho el Procurador Cuarto Delegado para la Casación Penal y el  defensor   público   de   la  persona  requerida  en  extradición.   

Del Ministerio Público.  

Comienza  por  hacer  una  relación  de la  actuación  llevada  a  cabo  en  el  presente  asunto y después de aludir a la  documentación  en  que  se  sustenta  el  pedido,   advierte  que  como la  conducta   que   motivó   la   solicitud  de  extradición  fue  realizada  con  posterioridad  al  Acto Legislativo No, 01 de 1997 que prohibía la extradición  de  nacionales  colombianos  por  nacimiento,  ningún  condicionamiento obra en  relación  con  el marco temporal de los comportamientos atribuidos a la persona  requerida.   

Considera que tampoco se presenta obstáculo  en  relación  con  el  lugar  de  ocurrencia  de los hechos, toda vez que en la  resolución  de  acusación  al  requerido  se  le  imputan  cargos de acuerdo o  concertación  para infringir las leyes de los Estados Unidos de América contra  el  narcotráfico, así como de lavar los dineros derivados de tal actividad, en  comportamientos  que  sobrepasan las fronteras nacionales y adquiere un evidente  carácter trasnacional.   

Anota  asimismo, que al no existir convenio  internacional  aplicable  al  caso,  como  lo  manifestó  el Jefe de la Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  debe procederse de  conformidad con lo previsto en el Código de Procedimiento Penal.   

Con  base  en  dicho  parámetro normativo,  considera   que  los  requisitos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble incriminación y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero, que el artículo 520  de  la  Ley  600 de 2000 prevé como condiciones para conceptuar favorablemente,  se  cumplen a cabalidad. Por todo lo anterior sugiere a la Corte emitir concepto  en dicho sentido.   

Advierte, no obstante, que en el evento que  la  Corte  conceptúe  favorablemente  a  la extradición de EDGAR OCORO SEGURA,  deberá  prevenir  al  Gobierno  Nacional para que establezca si el requerido en  extradición  está  siendo  investigado  o ya fue juzgado por la misma conducta  ante  las  autoridades  de  nuestro país, pues “si  bien  la  circunstancia  prevista  en el artículo 565 del Decreto 2700 de 1991,  aplicable  por virtud de la declaratoria de inexequibilidad del artículo 527 de  la  Ley  600  de  2000,  no  fue  incluida en la ley 906 de 2004 que expidió el  actual  Código de Procedimiento Penal, este remite a Tratados Internacionales y  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos establece en su artículo 8  numeral  4  el  principio  de  non  bis in ídem, además de exhortarlo para que  advierta  expresamente  al  país  extranjero,  que  la entrega del requerido lo  limita  ya  que  lo  podrá  juzgar  solamente  por  la  conducta  que genera su  extradición,  de  acuerdo con los Instrumentos Internacionales que protegen los  derechos  humanos  y  lo  dispuesto  en  los  artículos  11, 12 y 34 de nuestra  Constitución  Política, conforme a los cuales no podrá ser sometido a pena de  muerte,  desaparición  forzada,  torturas,  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,    ni   a   las   penas   de   destierro,   prisión   perpetua   y  confiscación”.   

De la defensa.  

La profesional del derecho designado por la  Defensoría   Pública   para   representar   los  intereses  del  requerido  en  extradición,  comienza por considerar que no se cumple el requisito de la plena  identidad,  por cuanto en la nota verbal la identificación que aparece es la de  Edgar   Segura   Ocoro,   lo   que   indica  que  los  apellidos  se  encuentran  invertidos.   

Agrega  que  la extradición está prevista  para  aquellos  casos  en  que se ha establecido que un nacional o extranjero ha  cometido  un delito más allá de las fronteras patrias  y que dicho sujeto  se  refugia en nuestro país. En este caso, no se sabe cuáles fueron las fechas  precisas   en  que  se  llevaron  a  cabo  tales  introducciones  de  sustancias  estupefacientes,  lo  que  indica  que  no  está  probado  el hecho en que debe  fundamentarse toda extradición.   

Observa  que  las  declaraciones  de  los  investigadores   de  los  Estados  Unidos  de  América,  no  aluden  a  pruebas  demostrativas  de  la  supuesta  responsabilidad  de  la  persona  solicitada en  extradición,  simplemente mencionan generalidades pero sin concretar hechos que  pudieran   dar   lugar   a   establecer   que  efectivamente  su  asistido  tuvo  participación  en  los  hechos por los cuales el Gobierno de los Estados Unidos  de América lo está requiriendo en extradición.   

Considera que “mientras no se prueba y se  demuestre  que  EDGAR OCORO SEGURA ha incurrido en delito alguno relacionado con  la  introducción de sustancias narcóticas a territorio de los Estados Unidos y  con el lavado de dinero, es improcedente su extradición”.   

Con fundamento en lo expuesto, solicita a la  Corte  abstenerse  de  conceptuar  positivamente a la extradición del ciudadano  EDGAR OCORO SEGURA.   

SE CONSIDERA:  

1.-  Aclaración  previa.   

El  artículo  35  de  la  Carta Política,  modificado  por  el artículo 1º del Acto Legislativo No. 01 de 1997, establece  que  la  extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los  tratados públicos y, en su defecto con la ley.   

Como   en  este  caso  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  conceptuó  sobre  la ausencia de convenio  aplicable  en  materia  de extradición con el país solicitante (Estados Unidos  de  América),  y  estableció  la consecuente aplicación de lo previsto, en el  referido  tema,  por  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  la Corte, en total  coincidencia  con  lo  expresado  por  la  Procuraduría  Delegada, abordará el  estudio  de los aspectos sobre los cuales debe emitir el concepto, previstos por  el  artículo  520 de la  Ley     600     de  2000.   

Es de precisar, además, que de la solicitud  y  documentos  anexos  se  establece  que  las  actividades delictivas que se le  imputan  al  señor EDGAR OCORO SEGURA  tuvieron  ocurrencia  en  el exterior y no versan sobre delitos  políticos,  toda  vez  que  las conductas definidas  como   concierto   para   traficar   con   estupefacientes   y   lavado  de  dinero proveniente de dichas actividades,  no  constituyen  delito  político.   

Esto  si  se  tiene en cuenta que según el  relato  del  Agente  Especial  del  FBI  a  cargo  de  la  investigación, ésta  “ha  revelado que EDGAR SEGURA OCORO era el líder  de  una organización colombiana de narcotráfico la cual operaba desde Houston,  Texas  y distribuía grandes cantidades de cocaína al área de Mobile, Alabama.  Desde  enero  del  2000  y  continuando  hasta julio de 2004, EDGAR SEGURA OCORO  causó  que varios transportistas y asociados le ayudaran con el transporte y la  distribución  de  cocaína en Alabama y con el lavado de las ganancias de estas  transacciones  narcóticas.  Un  método utilizado por EDGAR SEGURA OCORO era el  de  ocasionar  que transportistas en Texas trasladaran la cocaína por medios de  transporte  públicos  o privados, a un asociado en Mobile, Alabama. El asociado  entonces  distribuía  la  cocaína  en  Mobile. Las ganancias de la venta de la  cocaína  eran  mandadas  por  Western  Union,  a nombre de varias personas. Los  giros  después  eran  recogidos  por  EDGAR  SEGURA  OCORO u otros que actuaban  según  las  instrucciones  de éste. Los giros eran  mandados  bajo diferentes nombres con el propósito de ocultar las grandes sumas  de   dinero   que   se   transferían   a   EDGAR   SEGURA  OCORO”.   

    

Por  otra  parte,  los  hechos  por  cuya  realización  se  solicita  la extradición fueron cometidos con posterioridad a  la  entrada  en  vigencia del Acto Legislativo No. 01 de 1997, modificatorio del  artículo  35  de  la  Carta  Política,  por lo que no resulta pertinente hacer  alguna salvedad al  respecto.   

2.-  VALIDEZ  FORMAL  DE  LOS  DOCUMENTOS  PRESENTADOS.   

De  la  actuación  se  establece  que  la  documentación  allegada  por la Embajada del Estado requirente, relacionada con  la     acusación      No.     05-00013-CB,  dictada   el   27   de  enero  de  2005  por  la  Corte    Distrital    de    los    Estados    Unidos    para   el   Distrito  Sur  de  Alabama no sólo fue  autenticada  mediante  sello  y firma por el Secretario de esa Corte1, sino que a  ella  hace  alusión  la  Fiscal   Auxiliar   cuando  en  declaración  jurada  indicó  que  “es   la  práctica del Tribunal  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito Sur de Alabama mantener la  acusación  original  y  radicarla  ante el Secretario del Tribunal. Por eso, he  obtenido  una  copia  certificada fiel y exacta de la acusación formal de parte  del  Secretario  del tribunal, la cual adjunto a la presente declaración jurada  como             Anexo             B”.2   

Además,        las   declaraciones     juradas    rendidas    por    Deborah  A.  Griffin,     Fiscal  Auxiliar   y   del  Agente  Especial   Diego    H.    Tobón  del  Buró  federal  de  Investigación (‘FBI’   por  sus siglas en inglés), figuran avaladas con la firma  de      un      Juez     Magistrado     del     Distrito     de     Alabama;  legalizados  por  Thomas  C.  Black,  Director  Asociado  Interino  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales  -División  de  lo Penal- del Departamento de Justicia, el Procurador General de  los  Estados  Unidos  de  América,  la  Secretaria  de Estado, y el Funcionario  Auxiliar    de   Autenticaciones   del   Departamento   de   Estado   de   dicho  país.   

Estos  instrumentos,  por su parte, fueron  autenticados  por  el  Consulado de Colombia en Washington, D.C., y a su vez por  el   Jefe   de   Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.   

Por lo anterior, teniendo en cuenta que la  solicitud  de  extradición del ciudadano colombiano EDGAR OCORO SEGURA, se hizo  por   la   vía   diplomática,   que  ella   contiene   la   copia   auténtica  de  la  resolución  de  acusación,  la  cual,  junto  con  las  declaraciones juradas que se allegan en  apoyo  de  la  solicitud y  al  contrario  de  las consideraciones de la defensa  sobre  dicho  particular,  es específica en indicar  exactamente  las  conductas  que  motivaron  la solicitud  y el lugar y las  fechas  o  épocas en que fueron realizadas, así como los datos necesarios para  establecer  la  plena  identidad de la persona reclamada, la copia auténtica de  las  disposiciones  sustanciales  aplicables  al  caso, y que en la expedición,  trámite  y  traducción  de  los  citados  documentos  se  cumplieron los ritos  formales  de  legalización prescritos por las normas pertinentes de los Estados  Unidos  de  América,  la  Corte los tendrá como aptos para servir de prueba de  aquello que ellos contienen.   

Esto,  si  en  cuenta se tiene que en  este  caso  asimismo  se cumple lo establecido por el artículo  259 del C.  de  P. C., modificado por el artículo 1º Núm. 118 del D.E. 2282/89, según el  cual  “los documentos públicos otorgados en país  extranjero   por   funcionario   de  éste  o  con  su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República,  o  en su defecto por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que   se   otorgaron   conforme   a  la  ley  del  respectivo  país”,  disposición  aplicable  al caso por virtud del principio de  integración    normativa    previsto    por    el    artículo    23  del  C. de P. P. de 2000  y  el  inciso último del artículo  513 ejusdem.   

Acorde  con  lo  analizado en precedencia,  para  la  Corte  es  manifiesto  el  cumplimiento  de   este  requisito del  concepto.   

3.-  DEMOSTRACIÓN PLENA DE LA IDENTIDAD DE  LA PERSONA REQUERIDA.   

Pese a lo considerado por el defensor, para  la  Corte  es  claro  que  de lo actuado se establece  que  EDGAR  OCORO  SEGURA,  quien  se  encuentra privado de la libertad con ocasión de  este trámite,  es  la  misma  persona a  la  que  se  refiere la acusación  No.    05-00013-CB,   dictada  el  27        de        enero      de      2005  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados    Unidos   para   el   Distrito   Sur   de  Alabama,     y    la    misma   mencionada    en    las    notas    verbales   mediante  las     cuales     el     gobierno    de    dicho   país,    a    través  de  su  Embajada  en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines de extradición, y posteriormente formalizó  el pedido ante las autoridades colombianas.   

Esto    por    cuanto,    si  bien  en el documento enjuiciatorio  base  de  la  solicitud  formal  de  extradición  se  precisa  que  uno  de los  acusados   responde  al  nombre  de EDGAR SEGURA  OCORO,  como  asimismo se anuncia en la declaración  rendida     por     la     Fiscal    Auxiliar y  el     Agente     Especial,     éstos       indican       que  el  acusado  es  ciudadano colombiano, nacido el 31  de  diciembre  de  1963   y   se   identifica  con  la  cédula  de  ciudadanía  número  16.486.315,  de  quien  allegan           una          fotografía3.   

Debe anotarse, que a dichas características  se  refieren  las  notas  diplomáticas remitidas por la Embajada de los Estados  Unidos  en  Colombia, mediante las cuales solicitó la detención preventiva con  fines  de  extradición  y  posteriormente formalizó el pedido ante el gobierno  colombiano,  en  la  última  de  las cuales aclaró  “que   los  apellidos  de  este  individuo  aparecen  en  diferente  orden  en  la  acusación.  Esto  no  impacta los cargos contra  este acusado”.   

Es de resaltarse, asimismo, que al   momento   de   la  aprehensión  del  requerido  con   fines  de  extradición,  previa  confrontación  técnica  dactiloscópica,  se  estableció  que la persona cuya  identidad  era  objeto  de  verificación, corresponde a EDGAR OCORO SEGURA, con  cédula   de   ciudadanía   número   16.486.3154, también que con el número  de   la   mencionada   cédula  de  ciudadanía  se  identificó  en  el  poder  conferido  a  un  profesional  del  derecho para que  asumiera            su            defensa5,         estableciéndose,  por  tanto,  que la  capturada es la misma persona requerida en extradición.   

Por  estas  razones,  la  Corte  encuentra  satisfecho el requisito en mención.   

4.- PRINCIPIO DE  LA DOBLE INCRIMINACIÓN.   

De  conformidad  con  lo establecido por el  artículo   511-1  del  C.P.P.    de  2000,  para  conceder  la  extradición  es requisito indispensable que el hecho que la  motiva  también esté previsto en Colombia como delito y reprimido con sanción  privativa   de   la   libertad   cuyo   mínimo   no   sea   inferior  a  cuatro  años.   

4.1.-   Según   la   acusación   No.  05-00013-CB,   dictada  el  27        de        enero      de      2005       contra       EDGAR  OCORO  SEGURA por el Gran Jurado  en  sesión  ante  la  Corte Distrital de los Estados Unidos de América para el  Distrito     Sur    de    Alabama,  se  tiene  que el requerido es acusado en el  CARGO       UNO      de   haber   acordado   con   otros   individuos  la  posesión  con  la intención de distribuir cincuenta kilogramos o  más  de  cocaína  y  en  el  CARGO DOS,  de  haber  concertado con otras personas para cometer el delito  de  lavado  de  dinero  procedente de las ganancias de una actividad ilícita en  particular,      en     este     caso,     el     tráfico     de     sustancias  estupefacientes.   

4.2.-  Las  normas sustanciales aplicadas,  cuya  traducción  fue  oportunamente  allegada  al  expediente,  tratan  de los  delitos    de    concierto    para    distribuir    cocaína;   y   concierto  para  cometer el delito de lavado de dinero,  por  cuyas  conductas  se establece pena de prisión entre diez  años  y  cadena  perpetua,  y  un máximo de veinte  años, respectivamente.   

4.2.1.-  En la legislación colombiana, por  su        parte,        los       delitos de  concierto para distribuir  cocaína,  así  como  para  llevar a cabo  transacciones  financieras  con  las  utilidades  provenientes  del  tráfico de  sustancias   estupefacientes,   de  que  tratan  los  CARGOS  Y  DOS  de  la  acusación No. 05-00013-CB,  proferida   el   27  de  enero  de 2005,       corresponden  al  “concierto  para delinquir”  previsto  por  el  artículo  340 del Código Penal, modificado por el artículo  8º  de la Ley 733 de 2002, y últimamente por el artículo 19 de la Ley 1121 de  2006  que entre otras hipótesis prevé pena de prisión de ocho (8) a dieciocho  (18)  años  cuando,  como  se  establece  de los términos de la acusación, el  concierto  sea  para  cometer delitos de tráfico de estupefacientes o de lavado de activos.   

Como  en   este  caso  las autoridades  judiciales  de  los Estados Unidos de América acusan a EDGAR OCORO SEGURA   y   a   otros   de   haber  concertado,  junto  con  otras  personas,  ilícita,  intencionalmente        y        a       sabiendas       para       poseer         cincuenta    kilogramos    o   más   de  cocaína,  así  como  para  realizar  transacciones  financieras    con   ganancias   provenientes   del   tráfico   de   sustancias  estupefacientes,    es    de    concluirse   que   en   relación   con   dichos  cargos   se cumple el presupuesto relativo a la  doble  incriminación  para extraditar, pues en la legislación penal colombiana  tales  comportamientos  también  se  hallan  definidos  como  delito,  y por su  realización    prevé    pena    mínima    superior    a   cuatro   años   de  prisión.   

Cabe   destacar   que   las   conductas  imputadas,    dicen  relación  con  delitos  de  concierto  para  traficar  sustancias  estupefacientes  y  lavar  las ganancias  provenientes  de  dicha  actividad, no únicamente la  participación  en  un  acto  ilícito  determinado,  por medio de llevar a cabo  varios  actos  diferenciados  en circunstancias de modo, lugar y tiempo, como se  destaca  en  la acusación  proferida   y   en  las  declaraciones  juradas  rendidas  por  la  Fiscal  asistente y el Agente Especial.   

De  manera  que la imputación no consiste  simplemente  en atribuirle coparticipación criminal en un solo hecho delictivo,  sino  que  se  funda  en  el  acuerdo de personas asociadas en la preparación y  ejecución  de programas para llevar a cabo una pluralidad de punibles en cuanto  planes    criminales    relacionados    con    el    tráfico    de   sustancias  estupefacientes  y  el lavado de activos,  que  es  precisamente  lo  que  otorga  autonomía  al  tipo de  concierto   para  delinquir  en  tales  delitos.   

5.- EQUIVALENCIA  DE  LA  PROVIDENCIA PROFERIDA EN EL EXTRANJERO.    

El      artículo     511-2  del  C.P.P.  de 2000   establece como presupuesto de  procedencia  de  la  extradición  “que  por  lo  menos  se haya dictado en el  exterior resolución de acusación o su equivalente”.   

En  este caso no queda ninguna duda de  que        la      acusación        No.       05-00013-CB,   dictada  el  27        de        enero      de      2005  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur de  Alabama,  en  contra  del  señor EDGAR OCORO SEGURA,  y  con  fundamento  en  la  cual  se  solicita su extradición,  corresponde  a  la  resolución  acusatoria  en la legislación colombiana, pues  además  de  que  con  dicho acto procesal la actuación subsiguiente no es otra  distinta  al  juicio  oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito, como  aquí  sucede,  desde  el  punto  de  vista formal es específica en señalar el  lugar  y  la fecha o época en que los hechos tuvieron lugar, los nombres de los  partícipes  y  la  calificación  jurídica  de  la  conducta,  con  lo cual se  satisfacen   en   suficiencia   los   aspectos  fácticos  y  jurídicos  de  la  imputación.   

Además,  en  la  documentación anexa que  sirve  de  apoyo a la solicitud de extradición no sólo se indica el nombre del  acusado,  sino  los  lugares  y  fechas o épocas en que tuvieron ocurrencia los  actos determinantes de los delitos imputados.   

Si  a  ello  se agrega que la legislación  procesal  de  los  Estados  Unidos  de  América  se estructura sobre el sistema  acusatorio,  y  que el proyecto de acusación lo presenta el fiscal y lo aprueba  el  gran  jurado  después  de examinar la evidencia allegada por aquél, que en  éste  la  acusación  es  un escrito que contiene un pliego de cargos formulado  por  la  Fiscalía  en  contra  del  procesado  para que se defienda de ellos en  juicio,  que  incluye  la  individualización del acusado, una relación clara y  sucinta  de  los hechos jurídicamente relevantes -esto es  la descripción  de  la  conducta  típica  imputada, con las circunstancias que la especifican y  las  disposiciones  sustanciales  realizadas,  así  como  el lugar y la fecha o  época  de  su ocurrencia-, es evidente que la persona reclamada en extradición  en  este  caso,  ha  sido  acusada  y  llamada  a  responder  en  juicio por las  autoridades          de          los          Estados          Unidos         de  América.             

En consecuencia, la Corte halla satisfecho  el  requisito  en  mención,  máxime  si  lo  que  la  ley doméstica exige, es  “equivalencia” entre  las       dos      piezas      procesales,      mas      no      “identidad”   absoluta   entre   el  indictment   del   sistema   procesal  de  los  Estados  Unidos  y  la  resolución  de acusación a que se  alude     en     el     modelo    de    enjuiciamiento    colombiano.   

6.-    EL  CONCEPTO.   

La  Corte  es del criterio que el Gobierno  Colombiano  puede  extraditar  al  ciudadano colombiano EDGAR OCORO SEGURA   por        razón        de       los  CARGOS  UNO Y DOS  de  la  acusación  a  que  se  contrae  la solicitud. Esto es, por los    delitos    de    “Concierto   para   poseer  con  la  intención  de distribuir  una sustancia controlada (cincuenta kilogramos o  más   de   cocaína)”  y   “Concierto  para  cometer lavado de   dinero”.   

Dichos           cargos    aparece    incluidos   en   la   acusación    No.  05-00013-CB,   dictada  el  27        de        enero      de      2005  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur de  Alabama,  conforme  lo  solicita  el  Gobierno  de  dicho  país,  pues  se satisfacen los  requisitos     preestablecidos     a    estos    efectos,    como    viene    de  demostrarse.   

6.1.- Aclaración  final.-   

En  atención  a  lo  manifestado  por  el  Ministerio  Público  sobre el particular, es de advertir que atañe al Gobierno  Nacional,  si en ejercicio de su competencia lo estima, subordinar la concesión  de  la extradición a las condiciones que considere oportunas, exigiendo en todo  caso,  que  la  persona  solicitada  no vaya a ser juzgada por un hecho anterior  diverso  del  que motiva la extradición, ni sometida a desaparición forzada, a  torturas  ni  penas  o tratos crueles inhumanos o degradantes, ni a las penas de  destierro,  prisión  perpetua  o  confiscación, o a sanciones distintas de las  que  se  le  hubieren  impuesto  en  la condena, y si la legislación del Estado  requirente  pena con la muerte el injusto que motiva la extradición, la entrega  se  hará  bajo  la  condición  de  que  tal  pena sea conmutada, atendiendo lo  contemplado   en   el   artículo   512   del   C.P.P.   de  2000.   

De igual modo, la Corte considera pertinente  precisar,  en  orden  a resguardar los derechos fundamentales del requerido, que  -si  el Gobierno Nacional lo considera pertinente-, el Estado requirente deberá  garantizar  la  permanencia en el país extranjero y el retorno al de origen, en  condiciones  de  dignidad y respeto por la persona humana, cuando el extraditado  llegare  a ser sobreseído, absuelto, declarado no culpable o eventos similares,  incluso  después  de  su  liberación  por  haber cumplido la pena que le fuere  impuesta  en  la  sentencia  de condena en razón de los cargos que motivaron la  solicitud    de   extradición   y   por   los   cuales   ésta   hubiere   sido  concedida.     

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  conforme  precisó la Corte en el  concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la  regule, por las normas contenidas  en    la    Constitución    Política   (artículo  35)   y   en   el  Código  de  Procedimiento  Penal  (artículos   508   a   534   de   la  Ley  600  de  2000), el Gobierno Nacional debe hacer las exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan  todos  los  derechos  y  garantías  inherentes  a la persona del solicitado, en  especial  las  contenidas  en  la Carta Fundamental y en el denominado bloque de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo  2º  ibídem.6   

   

Asimismo,  el  Gobierno  Nacional  ha  de  advertir  a  su  homólogo  del  Estado requirente, que en el presente evento la  persona  solicitada  en  extradición  ha  permanecido privada de la libertad en  detención preventiva por razón de  este trámite.   

Además, la Sala ha de indicar que en virtud  de  lo  dispuesto  por  el  numeral  2º  del  artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Gobierno, encabezado por el señor Presidente como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  realizar  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

Lo  que   no  resulta  procedente,  es  prevenir  al Gobierno Nacional “para que establezca  si  el  requerido  en extradición está siendo investigado o ya fue juzgado por  la   misma   conducta  ante  las  autoridades  de  nuestro  país”,  toda  vez  que,  como  bien  lo anota el Ministerio Público al  hacer  la  solicitud, dicha exigencia se encontraba incluida en el artículo 527  de   la   Ley  600  de  2000,  pero  fue  declarada  inexequible  por  la  Corte  Constitucional, y no fue reproducida por la Ley 906 de 2004.   

A  este  respecto pertinente resulta traer a  colación  la  postura  de  la  Sala,  reiterada incluso en providencia de 18 de  julio de 2007, dentro del radicado 27380:   

“La  pretensión de determinar que existe  en  nuestro  país  un  proceso  contra  el  requerido por los mismos hechos que  motivan  la extradición, ninguna relación guarda con las materias previstas en  el  artículo  520 del Código de Procedimiento Penal, pues reiterada ha sido la  jurisprudencia  de  la  Sala  en  señalar  que  dentro de sus facultades que le  permiten  emitir  el  concepto  en  casos  de  extradición  no  se  halla la de  establecer  si  el solicitado es investigado o no por la justicia nacional, o si  los  hechos  por  los  que  en  nuestro  país  se le procesa son los mismos que  fundamentan  el pedido, habida cuenta que esos eventos no inciden en el curso de  este   trámite   ni   mucho   menos   determinan   el  sentido  en  que  ha  de  conceptuarse.   

“Es  el  Presidente  de  la  República,  supremo  director  de  las  relaciones  internacionales,  a  quien  concierne la  decisión  final  ante  la solicitud de extradición, de concederla o negarla, o  diferir  la entrega del requerido, según las conveniencias nacionales, luego en  esa  misma  medida  y  en  tanto  lo  considere  necesario  le atañe igualmente  establecer  si  en  Colombia  existe el proceso a que se refiere la defensa y si  trata   de   los   mismos  supuestos  de  hecho  por  los  que  se  solicita  la  extradición”7.   

“Acerca de la prohibición contenida en el  principio  denominado  non  bis in ídem  en  que  se  apoya  el  letrado  que  en  su sentir enervaría la  extradición  ya  que  su defendido fue juzgado por las autoridades colombianas,  lo  que  no  haría  viable  investigarlo y juzgarlo nuevamente por la autoridad  extranjera;   ello   le   compete  al  Gobierno  Nacional,  específicamente  al  Presidente  de  la República como autoridad competente para decidir si concede,  niega  o  difiere  la  extradición, sin olvidar que la circunstancia que hacía  improcedente  la  extradición  relativa a que la persona solicitada estuviera o  hubiese  sido  juzgada  en  Colombia  por  los  mismos  hechos que es requerida,  prevista  en  el  artículo 565 del Decreto 2700 de 1991 aplicable por virtud de  la  declaratoria  de inexequibilidad del artículo 527 de la ley 600 de 2000, no  fue   reproducida   en   el  nuevo  ordenamiento  procesal  de  la  ley  906  de  2004”8.   

En  mérito  de  lo  expuesto  y  con  las  precisiones  consignadas, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE   a   la   extradición   del   ciudadano  colombiano  EDGAR  OCORO  SEGURA,  solicitada al  Gobierno  de  Colombia  por  su homólogo de los Estados Unidos de América, por  razón  de  los             CARGOS  UNO  Y  DOS  a  que  se  contrae    la   solicitud,   contenidos      en      la      acusación       No.      05-00013-CB,    dictada    el    27        de        enero      de      2005  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur de  Alabama.   

Por la Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al requerido señor EDGAR OCORO  SEGURA,     a     su     defensor    público,  al Ministerio Público y al  Fiscal  General  de  la  Nación para lo de su cargo en relación con la persona  detenida preventivamente con fines de extradición.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para los trámites subsiguientes de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS           AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Fls. 65-68 anexo   

2 Fl.  53 anexo   

3  Fls. 37, 50 y 59 anexo.   

4  Fls. 18- 29   

5 Fl.  12 cno. Corte   

6  Así,  con  arreglo  al  artículo 29 de la Carta; a los artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como a cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.   

7  Cfr.  Extradición  19963  de  21  de  enero de 2002 y 25170 de 10 de octubre de  2006, entre otros.   

8  Cfr. Extradición 24878 de 3 de octubre de 2006, entre otros.     

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