30368(05-11-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30368  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.     JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado  acta No.  320         

Bogotá,     D.    C.,    cinco   de   noviembre   de   dos   mil  ocho.   

Se pronuncia la Corte sobre las pretensiones  probatorias  presentadas por el defensor público del requerido en extradición,  ciudadano   EDGAR  OCORO  SEGURA, y adopta otras determinaciones.   

         ANTECEDENTES   

1.-  De conformidad con lo dispuesto por la  legislación  procesal  penal, el Ministerio del Interior y de Justicia envió a  esta   Corporación  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano    EDGAR   OCORO   SEGURA,  formalizada por el Gobierno de los Estados Unidos de América, a  través  de  su  Embajada  en  Colombia,  mediante  Nota Verbal No. 2182       del       1°         de        agosto   de  2008,  acompañada  de  la  documentación  correspondiente  y  del  concepto  emitido  por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  en el sentido que ante la ausencia de convenio aplicable  entre  las  partes,  procede obrar de conformidad con las disposiciones en torno  al    tema    establecidas   en   el   Código   de   Procedimiento   penal   de  Colombia.   

2.-   Una  vez  resuelto  lo  atinente  a  provisión  de  la  defensa  técnica,  en  aplicación  de  lo  previsto por el  artículo  518  de  la Ley  600  de  2000  se  dispuso,  por auto del Magistrado  Sustanciador,  correr  traslado  por  el  término  de 10 días, al requerido en  extradición,   a  su  defensor  público  y  al  Procurador  Delegado, para que solicitaran las pruebas que  consideraran pertinentes y conducentes.   

3.-   Durante  el  término  de  traslado  dispuesto  por  la  Corte,  la  defensa  solicita la práctica de las siguientes  pruebas:   

3.1.- Disponer que  “mediante  peritazgo  se  establezca  la  plena  identidad de la persona aquí  requerida  en  extradición  por el gobierno de los Estados Unidos, identificada  en   este  proceso  como  EDGAR  OCORO  SEGURA”.  Asimismo,  dice,  establecer  plenamente  su  ciudadanía, así como también la cédula de ciudadanía con la  cual se identifica.   

3.2.- Establecer,  “que  la  persona  que  actualmente  se  encuentra  detenida  por este caso de  extradición,  es  físicamente  la persona requerida por el Gobierno de Estados  Unidos, pues podría tratase de una homonimia”.   

3.3.-   Establecer  “la  existencia  de  Tratado,   ley,   decreto,   u  otro,  que  autorice  al  Estado  colombiano  la  extradición    hacia    Estados    Unidos,    de   ciudadanos   residentes   en  Colombia”.   

3.4.- Verificar que los cargos formulados en  la  acusación, “son claros, concretos y que no hay lugar a confusión para el  estado  colombiano  al  momento  de  extraditar  al  ciudadano  requerido en tal  condición”.   

4.-  Durante  el  término  de  traslado el  Procurador Delegado guardó silencio.   

SE  CONSIDERA   

1.- A tenor de las previsiones del artículo  520   del   Código   de  Procedimiento     Penal     de     2000,  el  concepto  que le compete emitir a la Corte por solicitud del  Gobierno  Nacional,  en  torno  a  la procedencia de la extradición de quien es  requerido  para  comparecer  ante  autoridades extranjeras, se circunscribe a la  verificación  de  la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  por el  ejecutivo;  la  plena identidad entre la persona procesada en el extranjero y la  capturada  con  fines  de  extradición; el principio de la doble incriminación  relacionado  con  que el hecho motivo de la solicitud no sea un delito político  o  de opinión y además, de estar también previsto en Colombia como delito, se  reprima  con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro  años;  que la providencia proferida por autoridades extranjeras en que se funda  la  solicitud,  sea  una  sentencia  o  al  menos  equivalga a la resolución de  acusación  en  el  sistema colombiano; y, cuando fuere el caso, el cumplimiento  de  lo dispuesto por los tratados públicos, aspectos que igualmente condicionan  la práctica de pruebas durante el trámite.   

En  torno  a  este  último aspecto, resulta  imperioso  señalar  que  las  pretensiones  probatorias  deben  corresponder  a  pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles, necesarias y conducentes, referidas a  los  fundamentos  a  considerar en el concepto, pues de lo contrario la Corte no  tiene  más  alternativa  que disponer su rechazo conforme la autorización que,  con     criterio     general,     establece     el     artículo    235   del   Código   de  Procedimiento  Penal  de  2000, ya que la  sola  consideración  particular  de  uno  de  los  sujetos intervinientes en la  actuación  sobre  la  necesidad  de la prueba pedida, resulta insuficiente para  que se disponga su recaudo.   

2.-  En  el  caso  analizado  ninguna de las  pretensiones  probatorias  expuestas  por  el defensor público del requerido en  extradición  señor  EDGAR  OCORO   SEGURA   satisface   los   presupuestos   de  conducencia  y  pertinencia,  pues  no  se  dirigen  a acreditar o desvirtuar el  cumplimiento  de  alguno o algunos de los requisitos en el que el concepto de la  Corte  ha  de  fundamentarse,  ameritando  por  tanto  su rechazo, según pasa a  precisarse.   

2.1.-  No  siendo  discutido  que la persona  solicitada  en  extradición  “es  ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  31 de  diciembre  de  1963,  en  Buenaventura,  Colombia”,  que  “es portador de la  cédula  colombiana  No. 16.486.315”, ni que la persona capturada con fines de  extradición  en  el presente asunto responde a dichas características, resulta  superfluo  disponer  la  práctica  de  prueba  alguna  en orden a verificar tal  aspecto.   

Pero  además,  a  este  respecto  no  puede  perderse  de  vista  el informe suscrito por el Funcionario de Policía Judicial  que  obra  a  folios 28 y 29 de la carpeta anexa, en el cual consta, entre otras  cosas, lo siguiente:   

“Se  solicitó  a  la  Registraduría  de  Buenaventura  la  ficha  alfabética  para  el  nombre de EDGAR OCORO SEGURA CC.  16.486.315  y  se  realizó  confrontación  lofoscópica  entre las impresiones  dactilares   existentes en esta con las impresiones dactilares presentes en  la   tarjeta   decadatilar   para   descarte,    tomada   a  la  persona  a  verificar   su  identidad.  Experticio  técnico  que dio como resultado la  uniprocedencia   entre  las  impresiones  dactilares   objeto  de  estudio.  Estableciéndose  por consiguiente la plena identidad  de  esta persona con el nombre de EDGAR OCORO SEGURA con cupo numérico  de  cédula   16.486.315   expedida   en   la   ciudad  de  Buenaventura” (se destaca).   

Habiendo  quedado  descartada,  entonces, la  procedencia  de  practicar las pruebas a que se alude en los numerales 1 y 2 del  memorial  presentado por la defensa, debe decirse que igual suerte han de correr  las  pretensiones  de que tratan los numerales 3 y 4 ibídem, orientadas, según  se  indica,  a establecer la existencia de la norma que autoriza la extradición  de  ciudadanos  colombianos,  o  a  verificar  si  los cargos formulados por las  autoridades  judiciales  de los Estados Unidos de América son claros, concretos  y no se prestan a confusión.   

Lo primero, porque la vigencia de las normas  y  su  aplicabilidad al caso, por ser tema de contenido eminentemente jurídico,  excluye  la  controversia  a  iniciativa  de  parte,  pues,  como  ha  sido  dicho  por la Sala1  “de   conformidad  con  el  artículo  230  de  la  Constitución  Política,  los  jueces  en  ejercicio  de  las  funciones que le  compete  cumplir,  tan  solo están sometidos al imperio de la ley, y para fijar  su  alcance,  sentido  o  aplicación  a  un caso concreto, el Estatuto Superior  también  establece la facultad de acudir a la equidad, los principios generales  del   derecho   y   la  doctrina  como  criterios  auxiliares  de  su  actividad  jurisdiccional.  Por  ello,  si se tiene en cuenta que el intérprete natural de  la  ley  es  el  juez,  el exclusivo sometimiento al imperio de ésta excluye la  injerencia  de cualquier órgano o sujeto en la labor de determinar la vigencia,  comprensión  y  aplicación  por  los  jueces  de  las  leyes  reguladoras  del  caso”.   

Y en lo que se relaciona con la prueba  orientada  a verificar  la  claridad  y  precisión  de  los  cargos   incluidos   en  la  acusación,  es  de  advertirse  que  la  Constitución  y la ley no facultan a la Corte para inmiscuirse  en   la  soberanía  de  las  autoridades  extranjeras  o  para  cuestionar  sus  decisiones  o la competencia para proferirlas, y menos para sugerir u ordenar la  modificación  de los términos en que elevan solicitudes al Gobierno Colombiano  o de los documentos en que se apoyan para hacerlas.   

Por  razón  de  lo expuesto, la petición  resulta   improcedente.   Ahora,   si  desde  otro  punto  de  vista  lo  pretendido  por  la  defensa es  advertir     que    eventualmente    la  documentación  allegada  no satisface el requisito relativo a  la   “indicación   exacta   de   los  actos  que  determinaron  la  solicitud de extradición y del lugar y la fecha en que fueron  ejecutados”  a  que  se  alude  en  el  artículo  513.2  del Código de Procedimiento Penal,  también  desde  dicha  óptica  la  petición debe denegarse, pues es claro que  corresponde  a un asunto del que en su momento habrá  de  ocuparse  la Corte para emitir el concepto, y que  se  lleva  a  cabo  cotejando  la  documentación  respectiva  con  la normativa  interna,  para  lo cual no se requiere adelantar actividad probatoria de ninguna  naturaleza.   

Ahora si lo que se pretende es que la Corte  verifique  el  cumplimiento  del  principio de la equivalencia de la providencia  proferida  en  el extranjero, debe advertir que dicho tema, por ser de contenido  eminentemente  jurídico  y  no fáctico, no puede ser objeto de demostración o  refutación  a  través de medio de convicción alguno, sino de verificación en  el  momento de emitir el correspondiente concepto, a lo cual se procede mediante  el  cotejo  de  la pieza procesal en que se apoya la solicitud, con la normativa  procesal interna.   

    

En  razón  de lo anterior, se denegará la  práctica  de  las  pruebas pedidas por la defensa del requerido en extradición  señor  EDGAR OCORO SEGURA  en  escrito que antecede.   

3.- Dado  entonces que no existen pruebas por practicar, de conformidad  con  lo  previsto  por  el  artículo  518 del Código de Procedimiento Penal de  2000,  es del caso disponer que por la Secretaría de la Sala SE CORRA TRASLADO,  durante  el  término  de  cinco  (5)  días,  al  solicitado  en  extradición,  ciudadano    colombiano    señor    EDGAR   OCORO  SEGURA,   su   Defensor  Público  y  el  Procurador  Delegado,  para  que presenten sus correspondientes alegatos previos al concepto  de la Corte.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

1.-          NEGAR  por  improcedentes  las pruebas  solicitadas  por  el  defensor público del    requerido   en   extradición,  señor   EDGAR   OCORO   SEGURA,  según se anotó en la motivación de este proveído.   

2.-    De  conformidad   con   el   artículo   518   del   Código   de   Procedimiento   Penal,   CORRER  TRASLADO,  por  el término de  cinco    (5)   días,   al   solicitado   en   extradición   señor   EDGAR   OCORO   SEGURA,   su  defensor  público,   y   el   Procurador   Delegado,   para   que   presenten   sus  correspondientes alegatos previos al concepto de la Corte.   

La  Secretaría  de  la  Sala  proveerá al  efecto y librará las comunicaciones respectivas.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS           AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Cfr.  Extradición. Auto de 11 de abril de 2000. Rad. 16515.     

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