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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente,   

                                                     Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

           Aprobado por Acta No.26   

Santafé de Bogotá, D.C.,  veinticinco  (25) de febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

                      Decide la  Corte  el  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto por el defensor de  GUSTAVO  MANIOS  ROJAS  contra la sentencia de mayo 9 de 1.996, mediante la cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Ibagué  condenó  a  dicho  procesado  a  36  meses  de prisión por los delitos de disparo de arma de fuego  contra vehículo y lesiones personales.   

          ANTECEDENTES   

                          1.-  Aproximadamente  a  las  6  de la tarde del 14 de julio de 1.991 Carlos Hugo Nel  Tole  Izquierdo  se  dirigió  a  la Concentración Escolar  “Anchique” del  municipio  tolimense  de Natagaima, conduciendo su automotor en compañía de su  mujer  Evangelina  Tovar Méndez y de su pequeño hijo. Al entrar a la misma, el  celador  Gustavo  Manios  Rojas,  con  quien  Tole  Izquierdo  había  tenido un  problema,  le  propinó  una  patada  al  vehículo e insultó a Tole Izquierdo,  quien,  como  vio a Manios Rojas embriagado, pretendió partir, a lo cual Manios  Rojas  esgrimió  la  escopeta  que  cargaba y disparó contra Tole, causándole  heridas  que le dejaron como secuelas deformidad física de carácter permanente  y perturbación funcional transitoria.   

                       2.-  El  Juzgado  Penal  Municipal  de  Natagaima  abrió  investigación  y  escuchó en  indagatoria  a  Manios  Rojas,  quien  dijo (fl. 20) que como estaba oscuro y el  vehículo  entró  sorpresivamente y sin luces, pensó que la Concentración iba  a ser asaltada de nuevo y por eso disparó.   

                            –  Practicadas  otras  pruebas,  se decidió la detención preventiva del sindicado  por  el  delito de lesiones personales (fl. 44) y, cerrada la investigación, la  misma  se  calificó con reapertura del sumario (fl. 155), continuándose con la  instrucción  y  clausurándosele nuevamente, para ser calificada por el Juzgado  Penal  Municipal  de  Natagaima  con  acusación  por  dicho  delito de lesiones  personales  (fl.  207),  providencia que, apelada, dio lugar para que el Juzgado  1°  Penal  del Circuito de Purificación declaró la nulidad por considerar que  también  se  daba  el delito de disparo de arma de fuego contra vehículo (art.  195  C.P.)  y  que  la  competencia  era  del  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Purificación (fl. 243).   

                            –  Consecuentemente  la  Fiscalía  47  de  Purificación  procedió  a  cerrar  la  investigación  y  a  calificarla con resolución acusatoria por los mencionados  delitos  contra la seguridad pública y lesiones personales (fl. 260), decisión  que  apeló  el  defensor de Manios Rojas, sin que la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal   de  Ibagué  conociera  de  fondo  por  estimar  extemporánea  dicha  impugnación (fl. 292).   

                       3.-  El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de Purificación decretó una vez más la  nulidad  por  violación al debido proceso, considerando que no se podía cerrar  investigación  sin  resolverle  al  sindicado  la  situación  jurídica por el  delito  previsto  en  el  artículo  195  del  Código  Penal,  con remisión al  artículo 438 del Código de Procedimiento Penal (fl. 310).   

          Obedeciendo  a  lo  anterior,  la  Fiscalía  29  de  Purificación  amplió  la indagatoria de Manios Rojas (fl. 337), adicionó la medida detentiva  con  la  imputación  por  disparo  de arma de fuego contra vehículo (fl. 340),  cerró  la  investigación  y la calificó con resolución de febrero 9 de 1.994  (fl.  354),  mediante la cual acusó al sindicado por los dos nombrados delitos;  providencia  que  quedó  ejecutoriada  el  28  de febrero de 1994 como consta a  folio 366 vto.   

                    4.- Asumido  por   fin  el  conocimiento  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Purificación,  se  celebró  la  audiencia  de  juzgamiento  (fl.  395),  y  en  consonancia  con  la acusación, se dictó sentencia en octubre 31 de 1.995, por  medio  de  la  cual  se condena a Manios Rojas a 36 meses de prisión (fl. 398).  Apelado  el fallo por el defensor del acusado, recibió entera confirmación por  parte  del  Tribunal,  por  medio  del  que es objeto ahora de impugnación  extraordinaria,  en  el cual se dispone la expedición de copias con respecto al  falso  testimonio que pudieron cometer los testigos Joaquín Trilleras y Héctor  Oyola  Jara,  quienes refrendaron el dicho del procesado (fl. 3 cdno. Tribunal).   

         LA DEMANDA   

                         Cargo  Principal   

                     Lo hace el  censor  con fundamento en el artículo 220-3 del Código de Procedimiento Penal,  afirmando  que  existe  nulidad  por violación al derecho de defensa, y citando  los  artículos 29 de la Carta Política y 304-3, 138, 148, 358 y 377 del citado  Código (fl. 30 cdno. Trib).   

                    Dice que en  la  ampliación de indagatoria el procesado Gustavo Manios Rojas estuvo asistido  por  un  apoderado  de  oficio,  “señor  PASTOR  ARIAS” (id), sin que no exista  constancia  alguna de que la Fiscalía 29 de Purificación haya hecho lo mínimo  para  conseguir  al  apoderado de confianza, y en su defecto hubiese designado a  cualquier  otro  profesional  del  derecho,  como  tampoco  se  le hizo saber al  sindicado  el  derecho  que tenía de designar un abogado para dicha diligencia.  Adicionalmente,  a  más  de  que  no  se  hizo  constar de que el apoderado que  asistió  al  sindicado  fuera persona de reconocida honorabilidad y no servidor  público (fl. 31 supra).   

                     Insiste en  que  se  violó  la  norma  superior  y cita la sentencia 044/95 en que la Corte  Constitucional  examinó  el  inciso  1°  del  artículo  148  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  precisando  que el municipio de Purificación es cabecera  de Circuito donde habitan varios abogados.    

                       Reclama  entonces  la  nulidad de “todo lo actuado” (fl. 33), desde el 3 de septiembre de  1.993,  fecha  en  la  cual  se  recepcionó  la  ampliación  de indagatoria en  cuestión, visible a folio 337.   

                   Primer cargo  subsidiario   

                      Al amparo  del  artículo  220  cuerpo  2°  del  C.  P.P.,  afirma  el  censor la errónea  apreciación  de  unas  pruebas  y  la  falta de apreciación de otras, “errores  evidentes de hecho” que se propone demostrar así:   

                   – Se dió  por  demostrado,  sin  estarlo,  que el móvil del homicidio fue la venganza del  procesado  por  problemas  que tuvo con la víctima. “Por consiguiente el móvil  no  fue positivamente demostrado y con la suficiente fuerza e importancia que el  Honorable Tribunal le atribuye” (fl. 34).   

                     – No se  tuvo  por  demostrado, estándolo, que el hecho ocurrió a las 7 de la noche del  14  de  julio  de 1.991, como lo ratificó el médico Director del Hospital “San  Antonio”  de  Natagaima,  y  no  sobre  las  seis de la tarde, como aceptaron el  sentenciador  y  el  instructor  al  realizar  éste  en  esas últimas horas la  diligencia de inspección judicial.   

                   Anota que  se  debe  desechar  lo  dicho  por  el  procesado  y  por  los testigos Joaquín  Trilleros  y  Héctor Oyola en cuanto que el vehículo iba sin luces (fl. 35), y  como  pruebas  erróneamente apreciadas señala la denuncia y la ampliación del  señor  Carlos  Hugo Nel Tole Izquierdo, y el testimonio de su esposa Evangelina  Tovar,  afirmando  que  no  le  merecen credibilidad, por provenir del ofendido,  para  lo  cual  invoca  la  sentencia de esta Sala fechada en agosto 30 de 1.944  (fl. 36).   

                        Las  pruebas  dejadas  de  apreciar serían las declaraciones de Joaquín Trilleros y  Héctor  Oyola,  en  cuanto  el Tribunal no las analiza “en forma detenida” (fl.  cit.)  pese  a  que el actor les hace unas breves consideraciones para hacer ver  la credibilidad que le merecen.   

                     Alude a  las  declaraciones  de  Oliverio  Piña  Useche  y  José  de  los Reyes Salazar  García,  de  las  cuales  dice  “no  se  hizo  un juicio valorativo”, por lo el  Tribunal  concluye  erradamente,  pues de lo contrario “hubiere concluido que el  procesado  señor  GUSTAVO  MANIOS  ROJAS  había  encajado  su  conducta,  como  efectivamente  sucede  en este caso, dentro de las CAUSALES DE JUSTIFICACION que  contempla  el  artículo  29  del  Código Penal” (fl. 37 supra, mayúsculas del  original).   

                     Reitera  que  el  Tribunal  yerra al anotar que “la causal de inculpabilidad en que trata  de  ampararse  el  procesado  no aparece por parte alguna” y pide que se case la  sentencia y se dicte el fallo correspondiente de reemplazo.   

        CONCEPTO    DE    LA    PROCURADURIA   

                     Causal  tercera   

                   El señor  Procurador  Primero  Delegado  en  lo  Penal sostiene que el procesado, quien se  hallaba  liberado  provisionalmente,  no  compareció  cuando  se  le  citó por  primera  vez para ampliar la indagatoria. Luego, al concurrir compareciendo el 3  de  septiembre  de  1.993 lo hizo sin apoderado, lo que obligó a nombrarle como  tal  a  un ciudadano, tal como lo autorizaba el inciso 1° del artículo 148 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  norma  que  sólo  vino  a  ser retirada del  ordenamiento  jurídico  el  8  de  febrero  de  1.996,  que  es  la fecha de la  sentencia de inexequibilidad.   

                  Agrega que  durante  todo  el  resto  del proceso el procesado contó con la presencia de su  defensor  de confianza, pero además de que no dice el casacionista de qué modo  afectó  al  acusado  la  no  presencia  de  un  abogado  en  la  diligencia  de  ampliación.   

                     Por eso  sostiene que el cargo no prospera.   

                     Causal  primera   

                     Dice el  Procurador  que  la  relativa  levedad  del problema anterior entre victimario y  víctima  no significa que el primero “no hubiera sembrado resentimiento” contra  ésta,  resentimiento que se materializó, con ayuda de los tragos, como dice el  testigo Tole Izquierdo.   

                        Con  respecto  a  la  hora  en  que  ocurrieron los hechos, considera que el no haber  considerado  el Tribunal el reporte médico que la aproxima a las 6 de la tarde,  “no  constituye  error  ostensible  que  hubiera  incidido en el resultado de la  decisión”  (fl.  13),  además que las instancias aceptaron la hora entre 6 y 7  p.m.,  dándole  credibilidad  a  la  coherente  narración del ofendido y de su  cónyuge,  “para  quienes  al  llegar  a  la  escuela  aún había una aceptable  visibilidad”.   

                  Finalmente  estima  que  el  sentenciador no desconoció “la versión relativa a los asaltos  anteriores”,  dada  también  por  los  testigos Oliverio Peña y José Salazar,  así  no  se  haya  hecho mención expresa a estos nombres, siendo diferente que  “hecha   la  valoración  del  acervo  probatorio,  no  admita  como  cierta  la  exculpación  de  Manios de haber actuado con el convencimiento de que iba a ser  asaltado” (fl. 13).   

                        Con  respecto  al  disenso  del  actor  respecto  de  la credibilidad que el fallador  otorgó  a Joaquín Trilleros y Héctor Oyola, estima que “este tipo de reproche  resulta  difícil  en  casación”, ya que en esa labor se ciñe el juzgador a la  sana crítica.   

                     En fin,  considera  que  lo  que  hace  el  demandante  es  anteponer  su criterio al del  Tribunal  por  lo  que,  el  cargo  debe  ser  también  rechazado  y permanecer  incólume la sentencia.   

        CONSIDERACIONES     DE    LA    SALA   

                     Primer  cargo   

                  La nulidad  que  demanda  el  censor sobre la base de que en ampliación de indagatoria (fl.  337)  el  procesado  Gustavo  Manios Rojas tuvo por apoderado una persona que no  era abogado, no está llamada a prosperar.   

                  En efecto,  aparte  de  que  el  recurrente   no  dice  cuál  fue la incidencia de tal  pretendida  irregularidad  (es  decir, que no sustenta debidamente el cargo), es  pertinente  recordar  que  la sentencia mediante la cual la Corte Constitucional  declaró   inexequible   el   inciso  1°  del  artículo  148  del  Código  de  Procedimiento  Penal  es posterior al acto censurado (febrero 8 de 1996) de modo  que  al  realizarla  se  hallaba  excepcionalmente  autorizado para nombrar como  apoderado  en  la  indagatoria  a  un  ciudadano honorable, siempre que no fuera  servidor  público.  Así  regía  la  autorización  cuando  la Fiscalía 29 de  Purificación  hizo  la  designación  del defensor de oficio en septiembre 3 de  1.993,  y  que  recayó  en  el  señor  Pastor  Arias,  ya  que el apoderado de  confianza,  doctor  Guillermo  Alcalá  Duarte, no se hizo presente, no obstante  que  fue por petición suya que la Fiscalía mediante resolución de julio 10 de  1.993  (fl.  323)  dispuso  dicha  diligencia. Es más, ya se había fijado como  fecha  para  realizarla desde el 18 de junio, día en que se dejó constancia de  la  no  comparecencia  del sindicado ni de su defensor, por lo cual se volvió a  señalar  para  el  6  de  agosto, fecha en que el Fiscal no pudo estar presente  (fl.  334).Finalmente se señaló el 3 de septiembre, mas como no compareció el  defensor  de confianza, pese a que en todas las oportunidades se le hicieron las  citaciones  del  caso,  la  Fiscalía  procedió  como  lo  autorizaba  la  ley.   

                      Ahora  bien:  que no se haya dejado expresa constancia de que el nombramiento procedía  por  no  disponerse de un abogado, o en el sentido de que el ciudadano designado  no  era un servidor público, tampoco constituye irregularidad con trascendencia  anulatoria,  pues  la  buena fe de los funcionarios se presume (art. 83 C.N.), y  por  lo  tanto,  si el Fiscal procedió de tal manera, fue porque en ese momento  procesal no contó con abogado a quién acudir.   

                     Es  de  anotar,  que  los fallos de inexequibilidad sólo operan para el futuro y por lo  mismo  han de quedar incólumes las actuaciones efectuadas con anterioridad y de  conformidad  a  la normatividad para entonces vigente, como lo era el inciso 1°  del artículo 148 que se ha traido a cita.   

                         No  prospera entonces el cargo.   

                     Segundo  cargo.   

                    Es claro  que  cuando aquí el censor alega la “apreciación errónea de algunas pruebas y  la  falta de apreciación de otras” (fl. 33), está planteando un error de hecho  por  falsos  juicios  de  identidad  y  de  existencia,  ya que la convicción o  “credibilidad”  otorgados  a  los medios probatorios no es en principio alegable  en  casación, dado que para su evaluación, tratándose de testimonios, rige el  sistema   de  la  persuasión  racional  o  sana  crítica  (C.P.P.  arts.254  y  294).   

                  En el caso  presente,  no  acredita  el  censor  que  en  momento alguno a las declaraciones  referidas  se  les  haya  atribuido  lo  que ellas no dicen, o haya incurrido el  fallador  en  irracionalidad o capricho en su apreciación, cayendo de este modo  en flagrante contradicción objetiva con la realidad procesal.   

                  En cambio,  lo  que  se exhibe nítido es el desacuerdo del casacionista con la credibilidad  otorgada  en  el  fallo a los dichos del lesionado Tole Izquierdo y de su esposa  Evangelina  Tovar Méndez, simple oposición de criterios que no es de recibo en  las  instancias,  menos  en  esta  sede  extraordinaria,  en  la cual los fallos  combatidos  vienen  precedidos  de  la doble presunción de legalidad y acierto,  presunción  solamente  derrumbable  con la demostración de ostensibles yerros,  tarea  que está muy lejos de cumplir el demandante, quien en rigor, se queda en  simples   afirmaciones   sobre   los   yerros   que  adjudica  al  sentenciador.   

                      –  En  cuanto  al  móvil  de  los  delitos, los dos sentenciadores coincidieron en que  meses  antes  Tole  Izquierdo  informó  a  su superior que el responsable de la  pérdida  de  un  alternador  era  el  acusado  Manios  Rojas, antecedentes que,  catalizado  por  el  licor consumido, llevaron a este último a agredir a aquél  en  la  forma  conocida.  Este  razonamiento desde ningún punto de vista atenta  contra la lógica.   

                      –  Es  cierto  que  el  Director del Hospital “San Antonio”, de Natagaima, informó que  el  herido  Tole  Izquierdo  arribó  a  ese lugar hacia las 7 y 35 de la noche,  diciendo  que  aproximadamente  15  minutos  antes  había sido agredido, lo que  lleva  al  casacionista  a señalar como error del Tribunal fijar la hora de los  hechos  a  las  6  de  la  tarde, diferencia de horas a la cual le atribuye suma  importancia,  pues  el  procesado afirmó que cuando arribó Tole Izquierdo a la  Concentración  “Anchique”  ya  era  de  noche  y  ello  explica  que  él  haya  reaccionado así pensando que iban a ser asaltados.   

                     Mas el  Tribunal,  aceptando  en  gracia de discusión que la hora de dicho arribo es la  que  afirma  el  acusado,  consideró que “por parte alguna se establece que los  ocupantes  del  automóvil  hubieran  dado  la  más  mínima  muestra que (sic)  trataran  de  realizar  un asalto” (fl. 10), valoración razonable que el censor  no  acredita  equivocada, y mucho menos cierta la afirmación de que el fallador  “olvidó o ignoró esa prueba” (fl. 35).   

                         –  Reitérase  que  el  sentenciador  les  dio “plena credibilidad” (fl. 409) a los  dichos  del  lesionado  y  su  mujer,  al  paso que la negó absolutamente a los  testigos  Joaquín  Trilleras y Héctor Oyola, de quienes dijo sólo trataron de  favorecer  a  su  compañero  Manios Rojas, propósito que los llevó a mentir y  que  condujo al Tribunal a la expedición de copias por posible falso testimonio  (fl.  13),  todo  lo  cual  evidencia  que,  en forma opuesta a lo que afirma el  censor,  esas pruebas no fueron “dejadas de apreciar” (fl. 35), sino sopesadas y  razonablemente desechadas por falta de credibilidad.   

                   – Tampoco  se  ignoraron  las  declaraciones  de Oliverio Piña Useche y José de los Reyes  Salazar   García,   quienes   informan   sobre   “asaltos”   anteriores   a  la  Concentración  “Anchique”  (fls. 176 y 177), pues si bien en la sentencia no se  citan  sus nombres, de todos modos el Tribunal partió del reconocimiento de que  dicha  institución  “en  varias  oportunidades  había  sido  asaltada”  (fl. 8  infra),  por  lo  cual  tal reproche del censor deviene inane, en cuanto fue con  pleno  conocimiento  y análisis de los medios probatorios, como el sentenciador  desechó razonablemente el error de prohibición alegado.   

                    El cargo  no prospera y entonces, y la sentencia atacada no se casará.   

                  En mérito  de   lo   expuesto,   la  Corte  Supre­ma  de  Justicia  en  Sala  de  Casación Penal, de acuerdo con el  Ministerio  Público,  administrando  justicia  en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

                         NO  CASAR el fallo recurrido.   

         En  firme  esta providencia, devuélvase el expediente al Tribunal  de origen.   

Cópiese y cúmplase.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                            RICARDO  CALVETE  RANGEL                        

         

JORGE    CORDOBA    POVEDA                                                    CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE        

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                             CARLOS  E.  MEJIA    ESCOBAR                                              

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                          NILSON  PINILLA  PINILLA                                              

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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