26535(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26535  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado  acta N°   070   

         

Bogotá,   D.   C.,    treinta  y  uno  (31)  de  marzo  de  dos  mil  ocho  (2008).   

V   I   S   T   O  S   

La  Corte  resuelve  la admisibilidad de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   LUIS  FERNANDO COPETE GONZÁLEZ contra la  sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Quibdó, fechada el 2 de agosto de 2006,  mediante  la  cual  confirmó  en lo fundamental la dictada por el Juzgado Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad, el 17 de abril de 2006, y lo condenó a la  pena  principal  de  120  meses  de  prisión  y  a  las sanciones accesorias de  inhabilitación   para   el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de la patria potestad, tutela y curaduría  por  el  mismo  lapso  de  la  pena  privativa de la libertad, como autor de las  conductas  punibles de acto sexual violento, acceso carnal violento, en grado de  tentativa, e  incesto.                                                                                                                                         H   E   C   H   O  S     

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“La  presente  investigación  tuvo  su  origen en la denuncia presentada el día 11 de mayo de  2005,  por  la  joven YASSIRY COPETE MARTÍNEZ, ante el CTI de la Fiscalía ( ),  donde  manifestó  que  la  tarde  del  7  de  Mayo  del mencionado año, cuando  regresaba  de  su labor de vender cocos se encontró con un amigo suyo de nombre  NELSON  ENRIQUE  ASPRILLA,  entablando  con  él  una larga conversación en los  alrededores  de  su  vivienda  lo que retardó su llegada a casa, situación que  fue   percibida   por   su  padre  LUIS  FERNANDO  COPETE,  quien  se  disgustó  ostensiblemente  al  verla  hablando  con  el  hombre  por lo que al llegar a la  residencia  interrogó  a  YASIRY  relativo  a  quien  era  el  hombre con quien  conversaba  y  ante  el silencio de la joven procedió a propinarle una serie de  golpes  con  correa  y  con  la mano e incluso trató de quitarle a la joven las  prendas  de vestir para verificar si había sostenido relaciones sexuales con el  individuo  con  el  que  se  encontraba  conversando  momentos antes. Igualmente  señaló  la  denunciante  que en ese instante intervino su madrastra la señora  LUZ  AMPARO MENA COPETE, quien increpó a su marido para que cesara la agresión  en  contra  de  la  joven,  ante  lo  cual  él  le  pidió que la revisara para  verificar  si  ésta  había  o  no  sostenido relaciones sexuales, a lo cual la  mujer  accedido  (sic)  y  luego  de  inspeccionarla  respondió que la joven no  tenía   evidencia   de   haber  copulado  y  que  por  lo  tanto  todavía  era  “señorita”,  le  dijo  además  que si no creía en ella podía llevar a la  menor  donde  un  médico que cerificara sobre ese aspecto. No contento con esta  opinión,  a  eso de las 11 o 12.30 p.m., el señor LUIS FERNANDO COPETE, decide  sacar  su  hija  de  la  vivienda  y  la  lleva  a un depósito de madera que se  encuentra  ubicado  en las inmediaciones de la casa y la recostó en una tabla y  procedió  a  tratar de despojarla de su ropa y le manifestaba que “tenía que  demostrarle  que  no  había  sostenido  relaciones  sexuales”,  y procedió a  apretarle  los  senos y el abdomen tratando de meter sus piernas entre las de la  joven  a  lo  cual  ésta  se resistió, ante la férrea negativa de la joven el  padre  la  golpeó  nuevamente  en la cara y la llevó de regreso a la vivienda.  Narró  igualmente la joven en su denuncia que su padre LUIS FERNANDO, desde que  ella  tenía  la  edad  de  12  años,  cuando ingería licor, la sentaba en sus  piernas y le acariciaba los senos y el cuerpo.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  Segunda  Seccional Especializada en Delitos contra la Vida, la Libertad Sexual y  la  Dignidad  Humana,   el  9 de septiembre de 2005, acusó a Luis Fernando  Copete  González  por  las  conductas  punibles de acto sexual violento, acceso  carnal violento, en grado de tentativa, e incesto.   

2.  El  17  de  abril  de  2006, el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Quibdó,  condenó  a  Luis  Fernando  Copete  González  a  la  pena  principal  de 130 meses de prisión, a las accesorias de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas e la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de la patria potestad, tutela y curaduría  por  el  término  de  duración  de la pena principal, y al pago de perjuicios,  como  autor  de  los delitos de acceso carnal violento, acto sexual violento, en  grado de tentativa, e incesto.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal  Superior de Quibdó, al desatar el recurso, el 2 de agosto de 2006, lo  modificó,  en  lo   atinente  a la pena privativa de la libertad, en tanto  que la redujo a 120 mese de prisión. En lo demás lo confirmó.   

LA       DEMANDA       DE  CASACIÓN   

El  defensor  del procesado, con base en la  causal  tercera  de  casación,  presenta  un  único cargo, cuyos argumentos se  sintetizan de la siguiente manera:   

Acusa  al  juzgador de segunda instancia de  haber  dictado  sentencia  en  un  juicio  viciado  de  nulidad, “por   desconocimiento   de  garantías  procesales  tales  como  la  presunción  de  inocencia  e  in  dubio  pro  reo”,  señalando  como  norma  vulnerada el artículo 7° del Código de Procedimiento  Penal.   

En  efecto,  dice  que el juzgador le negó  validez  a  las  declaraciones rendidas por la denunciante y por Luz Amparo Mena  Copete,   con  claro  desconocimiento  del  artículo  29  de  la  Constitución  Política.   

Así  mismo,  respecto  a la validez de las  declaraciones  que  favorecían a Copete González, sostiene que el sentenciador  les   negó    credibilidad  de  manera  caprichosa  por  tratarse  de  una  retractación,  y  no  valoró  los testimonios ni los comparó con otros medios  probatorios,  desconociéndose  de  esta  manera  la  presunción  de inocencia,  máximo   cuando   la   Corte   ha  expresado  que  una  retractación  no  debe  desestimarse.   

Manifiesta  que  el  juez al impedir que un  testigo   debidamente  citado  al  despacho  diera  su  declaración  sobre  los  presuntos  hechos,  actuó  en  contra  del  debido  proceso  y  le negó a Luis  Fernando  Copete,  el  derecho a que fuera declarado inocente y que recobrara su  libertad.   

Por  lo  expuesto,  solicita  a  la  Corte  declarar   la   nulidad   de  la  sentencia,  de  acuerdo  con  lo  expuesto  en  precedencia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Recuérdese que  la  demanda  de casación constituye el escrito con el cual se denuncian errores  de  derecho  o  de  actividad  de acuerdo con las estrictas causales consagradas  para  el  efecto.   De  ahí  que  el  vicio  que se invoca debe postularse  guardando  coherencia  con  dichas  causales  y  su  fundamentación  tiene  que  también  ir  dirigida  a evidenciarlo y demostrar su trascendencia con la parte  dispositiva del fallo.   

Por   manera   que   la   demanda   debe  confeccionarse  con  estrictez  a las causales de casación contempladas en  la  ley  y  que  de  su  fundamentación  se  advierta  la  clase del vicio y su  incidencia  con  la parte resolutiva de la sentencia. Así las cosas si el actor  no  cumple  con dichos presupuestos, la Sala tendrá que indamitir el libelo por  carecer de la debida claridad y precisión.   

2. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Corte,  surge  claro  y  evidente  que el único cargo que postula el censor  contra   la  sentencia  de  segunda  instancia  no  cumple  con  los  anteriores  presupuestos, así:   

a)  En  primer lugar,  el enunciado no  guarda  coherencia argumentativa con la fundamentación del cargo. En efecto, el  casacionista  plantea  que  el juzgador dictó sentencia en un juicio viciado de  nulidad;  sin  embargo, en espera que  indicara en qué consistió el vicio  de   actividad,   es   decir,   si   el   yerro   desquició  las  bases  de  la  instrucción   o,  de  juzgamiento  afectó  las  garantías de los sujetos  procesales,  como si la casación fuera una tercera instancia, procedió  a  criticar  el  grado  de  estimación  probatoria,  en  tanto  que,  a su juicio,  equivocadamente  se  le  restó  credibilidad  a  la declaración que rindió la  denunciante en el acto de la audiencia pública.   

b) En el evento que se entendiera que   el  actor  fundó la censura por los cauces de la violación indirecta de la ley  sustancial,  de  todos  modos, el cargo quedó a mitad de camino, por cuanto que  de  los  argumentos expuestos no se puede advertir la clase del error, es decir,  si  de  hecho  o de derecho, y el falso juicio que lo determinó, esto es, si de  existencia, identidad, raciocinio, legalidad o convicción.   

El  discurso  argumentativo  de  la censura  está  soportado  sobre  el  grado de credibilidad que el sentenciador le dio al  testimonio  de  la  denunciante,  es  decir, el que rindió en el acto público.  Empero,  del  mismo  sólo  se advierte una disparidad de criterios que, como se  sabe,  no  constituye  error  para  ser  censurado  en esta sede, a menos que se  deduzca  una  trasgresión  de un postulado que informa la sana crítica, evento  en  el  cual la censura se postula por los senderos del error de hecho por falso  raciocinio.   

c) Por último, recuérdese que la sentencia  llega  a  esta sede amparada por la doble presunción de acierto y legalidad, es  decir,  que  los  hechos  y  las  pruebas  declaradas  como probadas en el fallo  consultan  la  actividad  probatoria  desplegada  en  el proceso, y que la norma  sustancial  escogida  por  el  juzgador  era la llamada a resolver el conflicto,  presunción  que  le  corresponde  al  casacionista  derruir  de acuerdo con los  parámetros     en    precedencia    reseñados,    evento    que    aquí    no  ocurrió.   

Por manera que, como se anunció, el único  cargo  formulado  contra la sentencia carece de la debida claridad y precisión,  motivo por el cual la demanda se inadmitirá.   

         

Finalmente,  se  advierte  que  del estudio del proceso no se vislumbra  violación  de derechos fundamentales o garantías del  sujeto     procesal     que    recurre,   que determine el ejercicio de la  facultad  oficiosa de índole legal que al respecto le asiste a la Sala en punto  de asegurar su salvaguarda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  LUIS  FERNANDO  COPETE  GONZÁLEZ,   por lo  anotado  en  la  motivación  de  este  proveído.  En  consecuencia,  se  DECLARA  DESIERTO el recurso.     

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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