28993(19-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28993   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Bogotá   D.C.,   diciembre   diecinueve   (19)  de  dos  mil  siete  (2007).   

VISTOS  

De  conformidad  con  lo  establecido  en el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, procede la suscrita Magistrada a resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la providencia del pasado 11 de diciembre  proferida  por  un  Magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, a través de la  cual  negó  por  improcedente  la  acción  de habeas  corpus interpuesta a través de apoderado especial por  el  ciudadano  ERWIN ADRIAN CANO LONDOÑO.   

ANTECEDENTES   

          Mediante  fallo  proferido el 6 de septiembre de 2007 por el Juzgado  Décimo  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de Medellín se  condenó  a  ERWIN  ADRIAN  CANO LONDOÑO  a  la  pena principal de sesenta y cuatro (64) meses de prisión y  multa  equivalente  a  2.66  salarios  mínimos  legales  mensuales,  como autor  penalmente  responsable  del delito de tráfico de estupefacientes, decisión en  la  que le fue negado el subrogado penal de la condena de ejecución condicional  y por tanto, se ordenó su captura.   

El 27 de octubre del año en curso, miembros  de  la  Policía  Judicial  hicieron  efectiva  la  referida  orden  de captura,  aprehendiendo      a     ERWIN     ADRIAN     CANO  LONDOÑO  en  el  barrio  Bolivia  de  la  ciudad  de  Bogotá.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  ACCIÓN   

          A   través   de   apoderado   especial,   el   señor  CANO  LONDOÑO  ejerció  la  acción  de  habeas  corpus,  aduciendo  para  ello  que  en  la  época en que se cometió el delito por el cual aparece  condenado  se  encontraba  en un tratamiento de rehabilitación en Manizales, no  conoce    la    ciudad    de    Medellín    y    extravió    su   cédula   de  ciudadanía.   

          Agrega  que  al  10  de  diciembre  de  la  presente  anualidad  han  transcurrido   un   mes   y  10  días  en  los  cuales  se  ha  “prolongado  ilegalmente  la  privación  de su libertad”,  pues  se  le  ha  recortado  su derecho a la defensa, en tanto  desconoce  el  motivo  de la sanción impuesta, así como las circunstancias del  delito por el que se le condenó.   

          Resalta  que  no  ha sido establecida plenamente su identidad dentro  del  proceso en que fue proferida la sentencia condenatoria, pues alguna persona  debió  suplantarlo,  sin  que  ahora  cuente  con  un medio de defensa judicial  diverso,    en    atención   a   que   el   mencionado   fallo   se   encuentra  ejecutoriado.   

          Con  fundamento  en  lo  anterior,  considera que se han violado sus  derechos   y   garantías,   circunstancia   que  impone  disponer  su  libertad  inmediata.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  decidió  mediante  providencia  del  pasado 11 de diciembre negar por  improcedente   la   referida   solicitud   de  habeas  corpus,   en  cuanto  consideró  que  la  privación  efectiva    de    la    libertad   de   ERWIN   CANO  LONDOÑO  era  consecuencia  de una sentencia judicial  proferida  dentro  de  un  proceso tramitado conforme a los cánones legales por  funcionarios  competentes,  por manera que dicha decisión no resulta arbitraria  y,  en  consecuencia,  ello  excluye  que la privación de la libertad tenga tal  carácter  caprichoso  o  ilegal,  amén  de  que  la solicitud de libertad debe  presentarla ante el despacho por cuenta del cual se encuentra.   

          Puntualiza   que   como   eventualmente   puede   tratarse   de  una  suplantación,  corresponde  al  Juez  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  verificar suficientemente si la persona capturada es la misma que fue  condenada en la providencia a la que se ha hecho alusión.   

LA IMPUGNACIÓN  

El recurrente considera que no asiste razón  al  Magistrado  al  afirmar  que  su  representado debe solicitar su libertad al  interior   del   proceso   en   el  cual  aparece  como  condenado,  pues  dicho  diligenciamiento ya concluyó y el fallo se encuentra en firme.   

Reitera  que su mandante no conoce la ciudad  de  Medellín  donde  ocurrió  el delito por que se lo condenó, además de que  las  huellas  de  quien  efectivamente  realizó tal comportamiento delictivo no  deben coincidir con el ahora capturado.   

Con  fundamento  en  lo expuesto, depreca la  revocatoria  de la decisión atacada, para que en su lugar se ordene la libertad  inmediata  de  ERWIN ADRIAN CANO LONDOÑO.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

La  suscrita  Magistrada  es competente para  conocer  en segunda instancia de la impugnación interpuesta contra la decisión  a  través  de  la  cual  se negó por improcedente la solicitud de habeas  corpus  interpuesta  a través de  apoderado   por   el   ciudadano  ERWIN  ADRIAN  CANO  LONDOÑO,  habida  cuenta  que  el  numeral  2º  del  artículo   7º   de   la   Ley   1095   de  2006  dispone  que  “cuando  el  superior  jerárquico  sea  un  juez plural, el recurso  será   sustanciado   y   fallado  integralmente  por  uno  de  los  magistrados  integrantes  de  la  Corporación,  sin  requerir  la  aprobación  de la sala o  sección  respectiva.  Cada uno de los integrantes de la Corporación se tendrá  como juez individual”.   

Inicialmente  se  advierte que el fundamento  medular  de  la  acción  radica en la alegada imposibilidad de que el capturado  hubiese  realizado  el  delito  de tráfico de estupefacientes por el cual se le  condenó  en  la  ciudad  de  Medellín,  pues para la época de su comisión se  encontraba en Manizales.   

Sobre el particular es necesario señalar, de  una    parte,   que   contra   ERWIN   ADRIAN   CANO  LONDOÑO fue proferida una sentencia de condena por el  mencionado  delito, la cual estuvo precedida de las diversas fases propias de un  tal   diligenciamiento,   de  manera  que,  como  lo  señaló  el  a  quo,  no  es  este  el  escenario para  discutir  si  el  peticionario  realizó o no el aludido comportamiento punible,  circunstancia  que  a  la  postre  descarta  que la privación de libertad tenga  visos de ilegalidad o de arbitrariedad.   

Y de otra, también asiste razón al Tribunal  al  señalar  que le corresponde solicitar su libertad ante el despacho judicial  a  órdenes del cual se encuentra, pues como de tiempo atrás lo ha precisado la  Sala,  esta  acción  es  de  índole  extrasistémica,  es decir, sólo procede  cuando   intentados   los  mecanismos  ordinarios  de  protección  de  derechos  fundamentales  reglados por el legislador al interior de los trámites, no se ha  conseguido  su  condigno  amparo,  pues  de  lo  contrario se convertiría en un  mecanismo   que  violentaría  el  debido  proceso  propio  de  las  actuaciones  judiciales  y quebrantaría el principio de independencia y autonomía judicial,  al  pretender,  en  este caso, dilucidar en un muy corto lapso circunstancias de  alibi  o  de inocencia, sin  que  se  surtan  las acreditaciones y debates propios de un planteamiento de tan  importante trascendencia.   

En efecto, acerca de tal temática la Sala de  Casación   Penal   ha   efectuado  las  siguientes  consideraciones1.   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata  es claro, que corresponde a un mecanismo extrasistémico, cuya  prosperidad  tiene lugar cuando la afrenta a las garantías que protege tiene su  origen  en  causas  externas  al  proceso,  pues de lo contrario, esto es, si la  violación  del  derecho  a  la  libertad  personal tiene su génesis dentro del  diligenciamiento,   es   al   interior   de   éste   que   debe  demandarse  su  amparo.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos tales como los recursos ordinarios, por cuyo medio pueden abogar  por la protección de sus derechos, ya que:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su   propia  negación”2    (subrayas    fuera    de  texto).   

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  procesos  judiciales  deben ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  la  petición  de  libertad  provisional  con  el ejercicio de la  acción  de  habeas  corpus,  pero  lo  cierto  es  que,  precisamente  dentro  de la comprensión del derecho  fundamental  al  debido  proceso,  argumentos  jurídicos  y de razón práctica  permiten  colegir  que  antes  de  acudir  a  los  mecanismos constitucionales o  legales  de  protección  de  los  derechos,  su  reclamación  debe efectuarse,  siempre  que  ello  sea posible, al interior de las actuaciones ordinarias, todo  lo  cual  dota  al  proceso  penal  de  unos mínimos de coherencia, reconoce su  progresividad  y  a  la  vez,  proscribe la posibilidad de eventuales decisiones  contradictorias de la jurisdicción sobre una misma temática.   

          Así  las cosas, se observa que resulta manifiestamente improcedente  que  el  actor  pretenda acudir a la acción de habeas  corpus  en  procura  de  conseguir,  sin acreditación  alguna  y  por fuera de los trámites ordinarios señalados en la ley, que se lo  declare,  sin  más,  ajeno  al  delito por el cual se lo condenó, cuando es al  interior    del    proceso    de    ejecución    de    la   pena   – no de la investigación, acusación y  juicio   oral,  que  ya  concluyeron  –  donde  directamente  o a través de su defensor debe acreditar que  en  verdad  corresponde  a  una persona diferente de aquella que fue condenada y  cuya  captura se ordenó, esto es, ante el Juez Primero de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad,  el  cual,  una  vez efectuados los cotejos respectivos,  adoptará la decisión que en derecho corresponda.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  concluir  que  es  improcedente  la prosperidad de esta acción, esto es, que se  impone confirmar la decisión impugnada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de   la   cual  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  negó  por  improcedente  el  amparo de  habeas  corpus presentado a  través   de  apoderado  especial  por  el  ciudadano  ERWIN  ADRIAN CANO LONDOÑO,  de     conformidad    con    las    razones    expuestas    en    la    anterior  motivación.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

2  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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