28709(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28709  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 245  

Bogotá  D.C.,  cinco (5) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor de BAYRON  ROLANDO  ERAZO  MUÑOZ  contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal Superior  Militar, el 20 de junio de  2007,  mediante  la  cual  confirmó  la dictada por el Juzgado  de Primera  Instancia  del  Departamento de Policía Nariño, el 27 de abril del mismo año,  y  lo  condenó  a  la  pena  principal  de  tres  (3) años de prisión y a las  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de derecho y funciones públicas  por  el  mismo  lapso y a la separación absoluta  de la Policía Nacional,  como   autor   de   la   conducta   punible   de    privación   ilegal  de  libertad.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  primera  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Originó  la  investigación  penal,  la  denuncia  presentada  por el señor CELIMO NUPÁN TOBAR, contra el Subintendente  BAYRON  ROLANDO  ERAZO MUÑOZ  por los hechos presentados en 10 de abril de  2002   en   el   centro   comercial   ‘Anarkos’,  cuando  el  mencionado  ciudadano  le  reclamó  al  policial  por  un  problema  personal,  procediendo  el  institucional  a conducirlo al permanente municipal,  donde  estuvo retenido por espacio de 24 horas sin que le informara el motivo de  la retención…”   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los anteriores hechos, el Fiscal 158  Penal  Militar,  el  25 de octubre de 2004, acusó a Bayron Rolando Erazo Muñoz  por  el delito de privación ilegal de libertad, decisión que fue confirmada el  19  de  septiembre  de  2006,  por  la Fiscalía Sexta ante el Tribunal Superior  Militar.   

2.  Como  consecuencia  de  lo  anterior,  el  Juzgado  de  Primera Instancia del Departamento de Policía de Nariño, el 27 de  abril  de 2007, condenó al acusado a la pena principal de 3 años de prisión y  a  las  sanciones  accesorias de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la libertad y a  la  separación  absoluta  de  la  Policía  Nacional, como autor de la conducta  punible de privación ilegal de libertad.   

Apelado el fallo por el defensor, el Tribunal  Superior Militar, el 20 de junio de 2007, lo confirmó.   

Contra la anterior decisión, el defensor del  acusado interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

Único  cargo   

La  defensa  técnica,  basada  en la causal  primera  de casación, acusa al Tribunal de haber violado la ley sustancial, por  haber    ignorado    unos    elementos    probatorios    que   obraban   en   el  diligenciamiento.   

Luego   de   transcribir   apartes  de  la  indagatoria  del  sentenciado, de la diligencia de inspección judicial al libro  de  Minutas  de Guardia, Servicio y Población y de una constancia de un proceso  de  contravención  que  se le siguió al denunciante, afirma que los anteriores  elementos  de  juicio no se tuvieron en cuenta al momento de dictarse los fallos  de instancia.   

Agrega   que  cuando  fue  retenido  el  denunciante,  también  dicho  procedimiento se realizó sobre Darwin Guerrero y  Humberto  Mejía  Tovar,  tal como se advierte del acta de la citada inspección  judicial,  en desarrollo del artículo 207 del Código Nacional de Policía, que  había   sido   declarado   inexequible   y   que   era   desconocida   por   el  policial.   

Por  último  acota que el acusado trató de  solucionar  de  manera  amistosa  el conflicto suscitado con el denunciante  pero  que  ante  las  agresiones  de  éste  “decide  retenerlo  y  conducirlo  a  la permanente municipal de dicha ciudad, puesto que  está  convencido  que  NUPÁN TOBAR con su proceder ha adecuado sus conducta al  numeral  1°  del  artículo  207  del  Código Nacional de Policía, lo cual lo  facultaba   a   retener  y  conducir  al  trasgresor  de  tal  norma”   

En consecuencia, acota que el comportamiento  del  procesado  se  encuentra  justificado,  de  acuerdo  con  lo reglado por el  artículo 32, numeral 11, del Código Penal.   

Así,  depreca a la Corte casar la sentencia  impugnada y, en su lugar, absolver a su defendido.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De  acuerdo  con el resumen de la demanda  hecha  en  precedencia, se advierte que en el presente asunto sólo procedía la  casación  excepcional,  tal  como los dispone el artículo 205 de la Ley 599 de  2000.   

En efecto, la citada normatividad consagra que  el  recurso  de  casación  común  sólo  procede,  entre otros motivos, cuando  “lo  delitos  que tengan señalada pena privativa de  la  libertad  cuyo máximo exceda de ocho años, aun cuando la sanción impuesta  haya  sido  una  medida de seguridad”, situación que  aquí  no  acontece,  en  la  medida  en  que  el delito de privación ilegal de  libertad  consagra  como sanción máxima privativa de la libertad  la de 5  años.   

Por  manera  que el casacionista, en estricto  acatamiento  de la jurisprudencia de la Sala y de la ley, debió cumplir con las  demás     cargas     estatuidas     para    este    medio    de    impugnación  extraordinario.   

En efecto, recuérdese que cuando  de la  casación   excepcional   se   trata,  el  demandante  debe  exponer,   así  sea  de  manera  sucinta  pero  clara,  qué  es  lo  que  pretende  con  el  recurso,  teniendo  como  norte que solamente procede para el  desarrollo    de    la   jurisprudencia   o   para   garantizar   los   derechos  fundamentales.   

En  tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, ora para abordar un tópico  aún  no desarrollado, precisando la manera en que la decisión solicitada tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución al asunto y a la par servir de  guía a la actividad judicial.   

Y, respecto de la protección de los derechos  fundamentales,  el  casacionista está obligado a desarrollar una argumentación  lógica  dirigida  a evidenciar el desacierto, siendo imperioso que demuestre el  desconocimiento  de  una  garantía  por  quebrantamiento  de la estructura  básica  del  proceso  o por violación de un derecho fundamental, e indicar las  normas   constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado  y  su  concreto  conculcamiento con la sentencia.   

En  el  evento  que  ocupa la atención de la  Sala,  surge  nítido  que el casacionista no cumplió con la anterior carga, en  la  medida  en  que sin advertir los motivos que lo llevaron a impugnar el fallo  de  segundo  grado  a  través de la casación, sin más comentarios procedió a  postular el cargo, incumpliendo de esa manera con dicha carga.   

Ahora   bien,   en   el  entendido  que  el  casacionista  acató  el anterior presupuesto, tampoco el reproche cumple con el  presupuesto  de  claridad y precisión, en tanto que no demostró cómo el vicio  incidió    en    la    parte    dispositiva    de    la   sentencia.   

En   efecto,   recuérdese  que  el  censor  postula   error  de  hecho  por falso juicio de existencia, en la medida en  que  el  sentenciador  en  el  estudio individual y mancomunado de los medios de  convicción  excluyó  la  inspección  judicial  realizada  sobre  el  libro de  Minutas  de Guardia, servicio y población, la indagatoria del procesado  y  una  constancia  que  informaba que el denunciante había sido procesado por una  contravención.   Sin   embargo,   en   lo  que  se  podría  entender  como  la  fundamentación  de  la  censura,  no dedica línea que lleve a siquiera colegir  cómo  de  haber  sido apreciados los citados medios de prueba, al acusado se le  habría  reconocido la causal de ausencia de de responsabilidad consagrada en el  artículo    32,    numeral    11,   de   la   Ley   599   de   2000.   

El  discurso  lo  centró  en informar que el  acusado  se  limitó  a privara de la libertad al denunciante con base en lo que  reglaba  el  artículo  207  del Código Nacional de Policía, preceptiva que el  acusado   desconocía  que  había  sido  declarada  inexequible  por  la  Corte  Constitucional,  sin  que  hubiese  demostrado  que  el  juzgador  llegó  a  un  conocimiento  contrario  en  virtud  de  un  error  en  la  apreciación  de las  pruebas.   

En  tales  condiciones,  como  quiera  que el  casacionista   no   cumplió   con   las   anteriores   cargas,  la  demanda  se  inadmitrá.   

Por  último, se advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra violación de derechos fundamentales o garantías del  acusado,  que  determine  el  ejercicio de la facultad oficiosa de índole legal  que   al   respecto   le   asiste   a   la   Sala   en   punto  de  asegurar  su  salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por el    defensor   de  BAYRON ROLANDO ERAZO MUÑOZ,  por  lo  anotado en la motivación de  este    proveído.    En   consecuencia,    se   DECLARA   DESIERTO el recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese       y              cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                            JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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