28580(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28580  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

JAVIER   ZAPATA   ORTIZ    

Aprobado    acta    No.    240   

Bogotá      D.C.,     veintiocho (28) de noviembre de dos mil siete (2007)   

Resuelve la Sala el impedimento manifestado  por         la  Magistrada de la Sala Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Tunja  doctora    LUZ    ÁNGELA   MONCADA   SUÁREZ  para  conocer,  en segunda  instancia,    de    las  decisiones    del    Juzgado    de    Ejecución   de   Penas   y   Medidas   de  Seguridad,  adoptadas  dentro  del  proceso que se le  adelantó  a  SILVERIO AQUILINO CRUZ ROJAS  por  el  delito  de concusión, por el  cual  fue condenado en primera y segunda instancia que  no   fue   aceptado   por  los  demás  integrantes  de  la  Sala  de  Decisión  Penal.   

HECHOS  

En  la  sentencia  de  segunda  instancia,  proferida  el  9  de  noviembre de 2006, esta Sala de la Corte hizo la siguiente  síntesis:   

“Antes   de  fallecer,  el  señor Floriberto Morales Rodríguez, quien desempeñaba el cargo  de  Secretario  del  Juzgado  Tercero Civil del Circuito de Tunja, habló con el  titular   de   dicho   Despacho,  doctor  SILVERIO  AQUILINO  CRUZ  ROJAS,  para  recomendarle  a  su  hijo  Wilson Hernando Morales Hurtado, con el fin de que lo  ayudara  para  que  pudiera  hacer  una  práctica  jurídica  remunerada y así  obtuviera su título de abogado.   

El  señor Floriberto Morales enfermó y su  licencia  dio  lugar  a movimientos escalonados en el Despacho, ocasión que vio  propicia  el  Juez  para  atender  la  solicitud  de  su  Secretario, y mediante  Resolución  No.  001  del  21  de  enero de 2000, designó a Wilson Hernando en  provisionalidad, en el cargo de Sustanciador.   

Posteriormente,  ante una nueva incapacidad  médica  del  Secretario,  se  produjeron otros movimientos en el Juzgado, y por  Resolución  No.  002  del 7 de febrero de 2000, Wilson Hernando Morales Hurtado  fue  nombrado provisionalmente como Oficial Mayor, y con Resolución No. 004 del  3 de abril del mismo año, como Sustanciador.   

El   estado   de  salud  del  Secretario,  Floriberto  Morales  Rodríguez, empeoró irreversiblemente y falleció  el  9  de  febrero  de  2000.  Para esa fecha, como se vio, su hijo, Wilson Hernando  Morales  Hurtado, ya había sido nombrado en provisionalidad como Oficial Mayor,  en  reemplazo  de  la  señora  Olga  Amparo  Bernal Ariza, a quien se le había  concedido  previamente una licencia para desempeñarse como Secretaria del mismo  Juzgado,  ante  la  vacante ocasionada por la incapacidad médica del titular de  dicho empleo.   

Las  empleadas  del  mismo  Juzgado,  Ruth  Salamanca  (Escribiente  grado 06), Elda María Farfán (Escribiente grado 05) y  Rosa  Moreno  (Citador  grado  4),  expresaron  al doctor SILVERIO AQUILINO CRUZ  ROJAS  su  inconformidad  con  la  permanencia  del  provisional Wilson Hernando  Morales  Hurtado,  porque obstaculizaba las pretensiones de ascenso –   en  cadena-  que  ellas  tenían,  porque,  a  su vez la Oficial Mayor del Despacho había pasado a ocupar el cargo  de Secretaria.   

Ante  tal circunstancia, el doctor SILVERIO  AQUILINO  CRUZ  ROJAS manifestó a Wilson Hernando Morales Hurtado, que para ser  designado  nuevamente  y  continuar como Oficial Mayor o Sustanciador, cargos en  todo  equivalentes,  tenía  que  transferir  parte  de  su  salario  a las tres  empleadas  mencionadas  en  el  párrafo anterior, debiendo acordar con ellas el  monto de cada pago.   

De  ese modo, con Resolución No. 003 del 7  de  marzo  de  2000,  se  declaró  el retiro del servicio por muerte del señor  Floriberto  Morales  Rodríguez (Secretario), se designó a Gloria Amparo Bernal  (Oficial  Mayor)  como  Secretaria  encargada;  y  se designó a Wilson Hernando  Morales  Hurtado  en  provisionalidad como Oficial Mayor, en reemplazo de Gloria  Amparo.   

En  principio,  Wilson  Hernando  Morales  Hurtado   aceptó  la  propuesta  que  le  hizo  el  Juez,  pues  aún  con  tal  condicionamiento  y  repartiendo  parte  de su salario proporcionalmente con las  empleadas  Ruth Salamanca, Elda María Farfán y Rosa Moreno, podía cumplir con  el  requisito  de  la  judicatura  para optar al título de abogado y le quedaba  algún dinero para solventar sus necesidades.   

Wilson Hernando Morales Hurtado acordó con  Ruth  Salamanca  ($  200.000),  con  Elda  María  Farfán ($160.000) y con Rosa  Moreno  ($70.000),  suma  que  les  entregaría mensualmente a partir del mes de  marzo  de  2000;  y,  efectivamente, como se dijo, mediante Resolución del 7 de  marzo   de   2000,   aquél   fue  designado  en  provisionalidad  como  Oficial  Mayor.   

El  pacto  al  interior del Juzgado Tercero  Civil  del  Circuito,  promovido  por  el  titular  de ese Despacho, se cumplió  ininterrumpidamente     desde     marzo     hasta     noviembre     del  año  2000,  lapso  durante el cual  Wilson  Hernando  repartió  su  salario  en  las  proporciones establecidas; no  obstante,  en  enero  de  2001,  Wilson Hernando Morales Hurtado, quien para esa  fecha  ya  había  completado  el  requisito de la judicatura,  informó al  Juez,  doctor  SILVERIO  AQUILINO CRUZ ROJAS, que no continuaría entregando las  sumas    acordadas,    porque    su   situación   económica   había   variado  sustancialmente.   

Ante  esta  nueva  circunstancia, el doctor  CRUZ   ROJAS   solicitó   la   renuncia  a  Wilson  Hernando  Morales  Hurtado,  advirtiéndole  que  si  no  dimitía lo declaraba insubsistente; y como Morales  Hurtado   no  dejó  el  cargo  voluntariamente,  fue  declarado  insubsistente,  mediante  Resolución  del  31  de  enero  de  2001, suscrita por el titular del  Juzgado Tercero Civil del Circuito de Tunja.   

Producido  el  deceso de Floriberto Morales  Rodríguez,  Secretario  del  Juzgado  Tercero  Civil  del Circuito de Tunja, su  cónyuge,   señora   María  Hurtado  de  Morales,  solicitó  la  pensión  de  sobrevivientes  en  la  Caja  Nacional  de  Previsión Social; el derecho le fue  reconocido  por esta entidad mediante Resolución No. 24841 del 27 de octubre de  2000;  sin  embargo,  no  recibía  la  mesada  por no haber sido incluida en la  nómina.   

Ante  la  relativa tardanza de CAJANAL, con  fecha  13 de febrero de 2001, la señora María Hurtado de Morales instauró una  acción  de  tutela  contra  esa  entidad,  a  través  de  la  cual  buscaba su  inclusión en nómina para obtener los pagos correspondientes.   

En testimonio rendido el 2 de marzo de 2001,  en  el trámite de dicha acción de tutela, la señora María Hurtado de Morales  se  refirió  a  la  precaria situación económica de la familia, especialmente  después   que   su   hijo   Wilson   Hernando  Morales  Hurtado  fue  declarado  insubsistente,  porque  no  pudo  seguir  pagando  el dinero a las empleadas del  Juzgado  Tercero Civil del Circuito de Tunja, según la condición que le había  impuesto el titular de ese Despacho judicial.   

Al  decidir  la acción de tutela, mediante  sentencia  del  2  de marzo de 2001, la Sala Civil Familia del Tribunal Superior  de  Tunja,  concedió  el  amparo  solicitado  por  María Hurtado de Morales, y  compulsó  copias para que se investigaran las presuntas irregularidades puestas  en conocimiento por ella.”   

1.-  Con base en  los  hechos narrados precedentemente, la Fiscalía 1ª Delegada ante el Tribunal  Superior   de   Distrito  Judicial  de  Tunja,  el  4  de   junio  de            2004,  profirió  resolución  de  acusación en contra de SILVERIO   AQUILINO   CRUZ   ROJAS  como  probable  autor  del  delito  de concusión, la que al  ser   impugnada   fue   confirmada   por   la   Unidad  de  Fiscalías  Delegada  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  el 30 de julio de 2004.   

2.-  Rituada la  fase  en  la  causa en la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Tunja, mediante sentencia del 26 de abril de 2005  ,    condenó    a    SILVERIO    AQUILINO    CRUZ  ROJAS  a  50  meses  de  prisión  y a la  inhabilitación  para el ejercicio  de   los   derechos   y   funciones   públicas,   por   un  período   igual  al  de  la  pena  principal,  así  como  al  pago  del  equivalente  de  51 salarios mínimos legales mensuales vigentes y, a la vez, le  negó  el  sustituto  penal de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena   y   le  concedió  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva     de     la    de    prisión  intramural.   

Impugnada la anterior sentencia, esta Sala  de  la Corte la confirmó mediante sentencia del 9 de  noviembre de 2006.   

3.- En el curso  de   la   ejecución  de  la  pena,  el  sentenciado  CRUZ ROJAS solicitó ante  el  Juzgado  5°  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad, la   concesión   de  permisos  para  gestionar  el  pago  de  sus  cesantías  ante  los  bancos  de  la  ciudad  y para dictar clases en    la    casa   del   menor,   petición   que   fue   resuelta  desfavorablemente  el  pasado  18 de julio, decisión  que   originó  la  interposición  del  recurso  de  apelación  ante la Sala Penal del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Tunja.   

4.-  El proceso correspondió a la doctora  LUZ     ÁNGELA    MONCADA    SUÁREZ  quien  mediante  escrito  expresa su  impedimento  para  conocer de la decisión proferida  por  el  Juzgado 5° de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, conforme  a  la  casual 6ª del artículo 99 de la Ley 906 de 2004  “por  haber  intervenido  en  el proceso como Juez  colegiado  de  Primera Instancia siendo Ponente de la  sala  de  Decisión que tramitó el juicio y profirió la sentencia en contra de  aquél   y   que   hoy   se   está   ejecutando.”   

Luego de hacer referencia a la competencia  para  conocer  en segunda instancia de las decisiones adoptadas por los Juzgados  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad, de  acuerdo  a  las  normas  de  la  Ley 600 de 2000 y 906 de 2004, admite que en el  presente  caso,  “es del Tribunal Superior conforme  al    artículo    80    de    la    Ley    600    de    2000,   “encontrándome  incursa en la causal de  impedimento   ya  advertida  también  de  la  misma  ley.”   

5.-   Los  restantes  miembros  de  la  Sala  de Decisión Penal presidida por la   Magistrada   que   expresó   su  impedimento,  mediante auto de octubre 4 del  presente  año, no lo aceptaron  por considerar que las fases  procesales     de  instrucción  y  juzgamiento  se  agotaron  con  la  sentencia  condenatoria que  hizo   tránsito  a  cosa  juzgada, razón por la cual no se puede volver a  discutir    aspectos    probatorios    o    jurídicos   que   se   ventilaron en el curso del proceso.   

Con apoyo en pronunciamientos de esta Sala  de     la     Corte,    consideran    infundado  el  impedimento  expresado  por la doctora LUZ ÁNGELA MONCADA SUÁREZ.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.- La causal de impedimento invocada para  el  presente  caso,  es  la  consagrada  en el artículo 99 numeral 6°   del  Código  de  Procedimiento  Penal, del siguiente tenor:   

“Art.  99.-  Causales  de impedimento. Son  causales de impedimento:   

“6.-    Que    el    funcionario    judicial    haya    dictado   la   providencia  cuya  revisión  se  trata  o  hubiere  participado    dentro    del    proceso    o    sea    cónyuge   o   compañero  permanente,  pariente  dentro  del  cuarto  grado de  consanguinidad,  segundo de afinidad o primero civil, del inferior que dictó la  providencia que se va a revisar.”   

Sea  lo  primero advertir, que para que la  manifestación  de  impedimento  por  parte del juzgador o la recusación que le  formulen       algunos       de       los       sujetos       procesales alcancen su cometido, esto es, la  separación  del  conocimiento  de  un  determinado  asunto,  es preciso que las  causales  que se invoquen como fundamento se soporten en aspectos que demuestren  que  sobre  el  objeto  del  proceso  se ha emitido un concepto con la capacidad  objetiva  de  afectar no sólo la ponderación y la ecuanimidad en el juicio del  funcionario   judicial,   sino   la  confianza  que  la  sociedad  tiene  en  su  imparcialidad.   

En  segundo  lugar,  es útil recordar que  la  Magistrada             LUZ ÁNGELA  MONCADA        SUÁREZ        ofició    como    ponente   de  la sentencia de primera instancia,  proferida  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de   Tunja,   mediante   la   cual,   en  decisión  mayoritaria,  fue  condenado  el  procesado  SILVERIO  AQUILINO   CRUZ  ROJAS  como  autor  del  delito  de  concusión.   

De esta manera, en lo atinente a la causal  6ª   de  impedimento,  referida  a  “Que  el  funcionario haya dictado la  providencia  cuya  revisión  se trata o    hubiere    participado    dentro    del    proceso…   “,  son  pertinentes,  al caso en  controversia,    las  reflexiones     efectuadas     por    los      restantes     Magistrados  que  integran  la Sala que preside la doctora MONCADA  SUÁREZ    y    que    inacogieron    la   excusa   propuesta,   toda   vez  que  los  efectos  de la  cosa  juzgada  que  ampara la sentencia proferida en  contra   de  CRUZ  ROJAS  marcan  un  hito  en  la  competencia del  juzgado   encargado  de  vigilar  la  ejecución de la pena, habida cuenta que  la  discusión  probatoria  y jurídica quedó superada al proferirse los fallos  de instancia.   

Ahora  bien, en  relación    con    la    hipótesis   consiste   en   que   el   funcionario  judicial    hubiere    participado    dentro   del  proceso,  ha    dicho   la   Corte:1    

“El   artículo   99  del  Código  de  Procedimiento   Penal,  en  su  numeral  6°,   relaciona  como  causal  de  impedimento  la participación del  funcionario dentro del proceso. Pero la  comprensión  de  este  concepto no debe asumirse en sentido literal. Es preciso  que  esa  intervención, para que adquiera un efecto trascendente acorde con los  fines  de  la norma, tenga la aptitud suficiente para comprometer la ecuanimidad  y  la rectitud de la magistrada. Su actividad dentro del proceso, dicho en otros  términos, debe haber sido esencial y no simplemente formal.”   

Desde   esa   perspectiva,  obviamente,   la   participación   de   la  magistrada       LUZ      ÁNGELA  MONCADA  SUÁREZ fue trascendente en la medida que tuvo a  cargo  la  dirección  del  proceso  en la fase de la  causa  y que en tal condición proveyó el  epílogo  del proceso, como que, tuvo a cargo la ponencia de la  sentencia   de   primera   instancia;   sin  embargo,  adviértase  que   la   petición   que  eleva  el  condenado  CRUZ  ROJAS se  afianza   en   la   previsión  normativa  establecida  en  el  artículo  29  A  de  la  Ley  65 de 1993, adicionado por el artículo  8°   del   Decreto   2636   de  2004  cuyo  contenido  no fue debatido en la  instancia,    como    tampoco    fue   inherente  a su compromiso procesal llevado a cabo durante la fase  de la causa.   

De     otra    parte,    es    útil  recordar  la  voluntad del legislador contemplada en  el  parágrafo  transitorio  del  artículo  79  del  Código  de Procedimiento Penal, asignar la competencia para la vigilancia de la  ejecución  de  la pena al juez de conocimiento en aquellos distritos judiciales  donde  no  se  hayan  creado  las plazas de jueces de  ejecución de penas y medidas de seguridad.   

Por    consiguiente,    de  este  modo  el impedimento expresado  por  la doctora LUZ ÁNGELA MONCADA carece de fundamento, como lo infirieron los  demás  magistrados  que  integran  de  la Sala de decisión; pues, su  competencia  como  juez ad-quem en  las  decisiones  que  se  tomen  en  el  curso de la  ejecución  de  la  pena, no se encuentran dentro de los parámetros   que   hacen  viable  la   causal  impeditiva,  dado  que,  se  trata  de conocer  en  segunda  instancia  de la  legalidad  del  auto  dictado  por el Juzgado 5° de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad con sede  en   Tunja,   cuyo   enfoque  central  se  orienta  a  las  previsiones  del  artículo  29 A del Código  Penitenciario y Carcelario.   

En consecuencia, la Sala de Casación Penal  declarará    infundado    el    impedimento    presentado   por   la         magistrada   LUZ  ÁNGELA  MONCADA  SUÁREZ,  por  las  razones  aquí  anotadas  y,  en  consecuencia, dispondrá que vuelva el expediente a la oficina  de  origen  para  que  proceda  de  conformidad  con  la  competencia asignada,  esto   es,   desatar  el  recurso  apelación  interpuesto  por  el  sentenciado  SILVERIO    AQUILINO    CRUZ    ROJAS  contra  el  auto  proferido  por el Juzgado 5° de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad con sede en Tunja.   

Contra  la presente providencia no procede  recurso alguno.   

Atendidas las razones expuestas, la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

DECLARAR   INFUNDADO   el   impedimento  manifestado   por   la   Magistrada   LUZ   ÁNGELA  MONCADA   SUÁREZ  para  conocer  del recurso de apelación interpuesto por el  procesado  SILVERIO  AQUILINO CRUZ ROJAS  conforme quedó expuesto en la parte  motiva.   

Devuélvase  la actuación al Tribunal de  origen.   

Cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

                                                                                            Comisión      de  servicio   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                            JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                

YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                  JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA           

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Auto, 19300 mayo 7 de  2002.     

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