28582(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28582  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente:   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 240   

Bogotá  D. C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

            Conforme  con  lo reglado en los artículos 220 y 223 del anterior  Código  de  Procedimiento  Penal – Ley 600 de 2000- , examina la Sala de manera  preliminar  el  aspecto  formal  de  la  demanda  de revisión instaurada por la  defensora  contractual de RAFAEL POSADA PATERNINA, contra la sentencia proferida  en  segunda  instancia,  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial del  Departamento  Archipiélago  de  San  Andrés,  Providencia y Santa Catalina del  trece  de  junio  de  2.003,  por  medio  de  la  cual  se  revocó la sentencia  absolutoria  dictada  el 21 de abril de 2.003 por el Juzgado Único del Circuito  Especializado  de  San  Andrés,  y  se condenó a RAFAEL POSADA PATERNINA, JHON  JAVIER  VARGAS  PÉREZ,  FERNANDO  RODRÍGUEZ  REID y GERMÁN GUERRERO SÁNCHEZ,  respectivamente,  a  la  pena  principal  de  16  años  de  prisión,  más las  accesorias   de   ley,  por  el  delito  de  Tráfico,  fabricación       o       porte      de      estupefacientes,      agravado.   

ANTECEDENTES  

El hecho:  

          El  16  de  febrero de 2.002 los patrulleros de la policía isleña,  YESENIA  BENT  RODRÍGUEZ  y RAFAEL POSADA PATERNINA quienes en ese momento  estaban  de  civil,  reportaron el hallazgo de un bulto que flotaba a orillas de  la    playa   en   el   sector   denominado   “Elsy  Bar”  al  sur  de  la  isla  de San Andrés, en cuyo  interior se encontraban varios paquetes de cocaína.   

Al   llamado   acudió   una  patrulla  de  uniformados  – la denominada  “OMEGA   3”-   compuesta  por  el  Subintendente  GERMÁN  ENRIQUE  GUERRERO  SÁNCHEZ,  el   patrullero  JHON  JAVIER VARGAS PÉREZ y el agente FERNANDO  RODRÍGUEZ  REID,  quienes  posteriormente  harían  entrega del citado bulto al  Mayor   Ezequiel   Camacho   Ardila,   en   la  estación  de  Policía  de  San  Luis.   

Las versiones de la patrullera:  

La patrullera YESENIA BENT RODRÍGUEZ contó  a  su  superior que los miembros de la citada patrulla habían sustraído cuatro  paquetes,  tres  de  los cuales fueron escondidos detrás de la estación, y uno  que    el    agente   FERNANDO   RODRÍGUEZ   REID   dejó   en   una   vivienda  aledaña.   

La  patrullera  BENT RODRÍGUEZ ofreció tal  versión,  tanto  en  entrevista  realizada en la estación de policía, como en  ampliación  de  indagatoria;  mientras  que  en  la  propia  indagatoria  y  en  declaración  rendida  en  la  audiencia pública sugirió que los procesados no  sustrajeron  ningún  paquete,  que se dirigieron directamente a la estación de  policía  de  San  Luis, donde reportaron el hallazgo; justificando el cambio de  versión  con  el  dicho  de que fue coaccionada para que declarara en contra de  los  procesados,  señalando  de ello concretamente a la Teniente Coronel Gloria  Stela  Quintero  Vélez, comandante del Distrito de Policía de San Andrés; y a  la   Fiscal   Yasmín   Parra  Murillo,  quien  inicialmente  asumió  el  caso.   

El    fallo   absolutorio   de   primera  instancia:   

Es de anotar que el Juez Único del Circuito  Especializado  de  San  Andrés,  Isla,  quien decretó la absolución de RAFAEL  POSADA  PATERNINA  y  de los otros policías, ordenó la compulsa de copias para  que  la  Fiscalía  investigara  por  Falso  Testimonio  a  la  patrullera  BENT  RODRÍGUEZ;  y  si  a bien tenían los superiores de la Teniente Coronel y de la  Fiscal, investigasen a èstas disciplinariamente (fl.38).   

El   fallo   condenatorio   de   segunda  instancia:   

El Tribunal de San Andrés, Isla, en su fallo  del  13  de junio de 2.003, al revocar tal decisión y proceder a condenar a los  procesados,  mantuvo  la  orden  impartida  por  el  A  Quo  de compulsar copias  (fl.51),  basado  en  la  conclusión  de  que  la  primigenia  versión  de  la  patrullera  BENT RODRÍGUEZ era la que merecía credibilidad, más no así en la  que  acusaba  por  presiones a su superior- la Teniente Coronel Quintero-, quien  también   declaró   y   fue   digna   de   crédito   para  el  Tribunal  (fl.  46).   

          Cabe  anotar  que  en  alzada  el  Tribunal  sopesó  las  versiones  divergentes  dadas  por  YESENIA  BENT RODRÍGUEZ, e invocando la sana crítica,  conceptuó  que  “cuando el testigo se retracta de su  primera  versión no por ello debe ser desechado, pues, el juez conserva amplias  facultades  para  analizar ambas versiones y profundizar sobre los motivos de su  retractación,   confrontándolo   con  las  demás  pruebas  que  obren  en  el  expediente   conforme  lo  exigen las reglas de la lógica, la ciencia y la  experiencia,  para  así determinar cuál de sus declaraciones es más fidedigna  e  impartirle  el  valor  probatorio  que  merece  en  el esclarecimiento de los  hechos” (fl. 44).   

          Bajo  dicha  óptica  concluyó  que  la  versión  inicial era más  compatible  con  las probanzas recopiladas, pues precisamente por las señas que  dio  la  patrullera  en  esa versión fue que se recuperaron las bolsas de droga  que  los  sentenciados  fueron  a  resguardar  en  inmediaciones de la Estación  Policial;  razón  por  la  cual  el  Tribunal  estimó  que  no  era sincera la  retractación  ofrecida  por la patrullera BENT RODRÍGUEZ, máxime que denotaba  interés  en sacar de tal intríngulis jurídico al patrullero POSADA PATERNINA,  quien  era su novio.  Así mismo, dijo el Tribunal que la versión ofrecida  por  la  Teniente  Coronel  GLORIA  STELA  QUINTERO VÈLEZ, quien sostuvo que en  ningún  momento  coaccionó  a  la  patrullera,  encajaba  perfectamente en las  revelaciones  hechas por ésta en su primera versión, sin la menor evidencia de  que  aquélla  hubiese  hecho  afirmaciones  sueltas  o  enmendadas que tornaran  sospechosa su atestación. (fl. 46)   

Finalmente,  el Tribunal halló inexplicable  que  si  como  sugirió  YESENIA  BENT  RODRÌGUEZ  en  su segunda versión, los  procesados  no  sustrajeron  la  droga,  a cuenta de qué ésta se halló en una  bolsa  en  la  vía  al  radar y en un morral verde detrás de la Estación, tal  cual  ella lo reveló; y por contera desechó que todo fuera fruto de un montaje  dirigido  por  funcionarios  de  mayor jerarquía, como trató de hacerlo ver la  Defensa.   

El    fallo   condenatorio   por   falso  testimonio:   

Entre tanto el Juez Penal del Circuito de San  Andrés,  Isla;  mediante  fallo  proferido  el  veinticuatro de julio de 2.006,  condenó  a  YESENIA  BENT  RODRÍGUEZ  a  48 meses de prisión sin subrogado de  suspensión  condicional, por razones opuestas a las que motivaron la orden dada  por  el  Tribunal  de  investigarla;  pues a juicio del Juez, la patrullera BENT  RODRÍGUEZ  había  incurrido en Falso Testimonio en la versión en que inculpó  a  sus  compañeros  y  no en la declaración jurada que ofreció, ahí sí como  testigo,  en  la  audiencia  pública,  donde desdijo del inicial señalamiento;  anotando  el  Juez que no era excusable que ella hubiera hecho tal señalamiento  por  presiones  de  sus  superiores, ya que no se trataba de una orden legítima  que como subalterna la exonerara de responsabilidad (fl 59).   

Cabe anotar que el Juez, después de resaltar  las  veleidades  de la patrullera BENT RODRÍGUEZ en sus distintas declaraciones  –  destacando  que  en una  inculpó  a  varios compañeros de la institución, y en otra “…decide  en  declaración jurada que sus ex compañeros son inocentes  de  dicho  cargo  y  que  nada  tienen que ver con los hechos materia del debate  procesal,  atribuyendo  que  injustamente había declarado en su contra debido a  las  presiones  de  que  fuera  objeto  por  parte  de  la señora Comandante de  Policía   de  la  época…”  (fl.  59)-  dijo  sin  ocuparse  de  valorar  razonablemente  cuál  de  las dos versiones era digna de  crédito  o  qué razones subyacían a su retractación, concluyó que el delito  de  Falso  Testimonio  se  materializó cuando estando obligada bajo juramento a  decir  la  verdad, hizo todo lo contrario al rendir versión ante la Fiscalía y  dar  después  otra  versión  ante  el juez de conocimiento.  Después sin  análisis  de  ninguna  especie invirtió la lógica del Tribunal, para concluir  que  el  falso  testimonio  de  la  patrullera BENT RODRÍGUEZ se produjo cuando  señaló  a  sus compañeros policiales y “…bajo el  gobierno  de  las  falsas  versiones…se  vinculó  a  un  proceso  penal a los  policiales  Guerrero  Sánchez,  Rodríguez  Reid,  Posada  Paternina  y  Vargas  Pérez…”  llevándolos  a  una condena en fallo de  segunda  instancia,  “birlando  la  justicia  en sus  disímiles  declaraciones,  lo  que  se  constituye  en  un  hecho reprochable y  criminal” (fl. 61).   

          Luego  de  que  le  resultara  fallido  el recurso de casación, por  inadmisión  dictada por esta Sala  en auto del 29 de septiembre de 2004 ya  ejecutoriado  -radicado  No  21.031-,  por  no  cumplir  las exigencias formales  propias   del   extraordinario   medio   de  impugnación;  la  abogada  de  los  sentenciados  acudió  a  la  acción  constitucional de la tutela, por presunta  violación  al  debido  proceso,  según  radicación 21031, la cual se halla en  archivo  después  de  negar  esta  Sala  el  amparo  constitucional  deprecado,  mediante proveído del veintidós de junio de 2.005.   

          Procedieron  entonces  los sentenciados,  por  medio  de  la  misma  apoderada, a intentar en dos oportunidades pasadas la  acción  de  revisión,  obteniendo de la misma Sala sendas inadmisiones, según  autos  del  12  de  octubre  de 2006 – radicación 26.107-, y del 18 de julio de  2.007  –  radicación  27877-,  motivadas  en  el  incumplimiento  de requisitos  formales relativos a poderes otorgados por los sentenciados.    

          Nuevamente  la  intercesora, acude esta vez en acción de revisión,  invocando  las  causales de revisión previstas en los numerales 4  y 5 del  artículo      220      de      Código      Procesal     Penal     –  Ley 600  de 2.000; esto es, bajo  el  criterio  de  que  el fallo fue determinado por una  conducta  típica  de  un  tercero, o bien que el fallo  se fundamentó en prueba falsa.   

          Es  preciso  anotar,  que ninguno de tales pronunciamientos, así se  hubiesen  expresado  a  través  de  autos  motivados,  inhiben  a  los actuales  integrantes  de  esta  Sala  de  proferir  la  decisión  correspondiente  a  la  admisión  o no de la acción de revisión, puesto que la prolijidad de acciones  y  recursos  que  se  intentaron  sin  éxito  respecto  a  este  asunto  fueron  desechadas  por  razones de orden formal; y particularmente la acción de tutela  no  prosperó  porque  se  escogió  como  mecanismo  alternativo  de  una nueva  valoración   probatoria   y   no   como   debe   ser,  mecanismo  preferente  y  sumario.    

                               

LA DEMANDA  

          Aduce  la actora que la condena en segunda instancia de RAFAEL  POSADA  PATERNINA  estuvo soportada  en  precarias  consideraciones  acerca  de  que  no existía elemento probatorio  alguno  que  permitiera  deducir  que  la  patrullera BENT RODRÍGUEZ acusó por  presiones   a   sus   compañeros;   sin  otorgarle  credibilidad  alguna  a  la  retractación  que  de sus iniciales señalamientos hiciera cuando testificó en  la  audiencia  pública;  desconociendo  así,  a  su  juicio,  el  principio de  in  dubio pro reo, porque las  pruebas  no  ofrecían  el  juicio  suficiente  de  certeza  para  edificar  una  sentencia condenatoria (fl. 16).   

          Como  estima la actora que a consecuencia de las falsas afirmaciones  se  procesó  y  condenó  a  RAFAEL  POSADA PATERNINA  y a otros; y como la base principal de esa condena fue  la  declaración  de  YESENIA  BENT  RODRÍGUEZ,  que  fuera  tachada de falsa a  través  de  fallo  en  el que resultó condenada por Falso Testimonio; aspira a  que  esta  Sala de la Corte declare fundada las causales de revisión invocadas,  disponga  la libertad de su asistido, y retrotraiga la actuación hasta antes de  resolver situación jurídica.   

         

PRUEBAS  

          La  libelista aportó copia auténtica y constancia de ejecutoria de  la  sentencia  proferida  el  24  de  julio  de  2.006  por el Juzgado Penal del  Circuito  de  San  Andrés,  Isla,  por  medio  de la cual se condenó por falso  testimonio a YESENIA BENT RODRÍGUEZ.   

          Copia  auténtica de sentencia absolutoria de primera instancia (con  su  constancia  de  ejecutoria)  proferida  el  21  de abril de 2.003 a favor de  RAFAEL POSADA PATERNINA y otros.   

          Copia   auténtica  de  fallo  condenatorio  de  segunda  instancia,  proferido  contra los mismos el 13 de junio de 2.003 por el Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  del Departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y  Santa Catalina.   

          Ejemplar  del  diario  El Espectador en su edición del 27 de agosto  de 2.006, referente a los hechos a que alude en su libelo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  acción  de  revisión procede contra sentencias que hayan hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  según  dispone  el artículo 220 de la Ley 600 de  2000;  y  el  escrito  por  cuyo  medio  se pretende su remoción no es de libre  formulación,   por  cuanto  el  Art.  222  –  ibidem-  impone  el cumplimiento de los presupuestos de forma y  contenido  allí relacionados, cuya inobservancia hace que la respectiva demanda  resulte  inidónea;  y que por ende, su inadmisión sea la consecuencia que  huelga declarar.   

          Entre  las  exigencias  señaladas  en el precepto citado en último  lugar,  el  ordinal 3º establece que en el respectivo escrito deberá indicarse  la  causal  que se invoca y “los fundamentos de hecho  y   de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud.”   

          Si  a  la  revisión  corresponde ser instrumento de remoción de la  inmutabilidad  que por principio la cosa juzgada imprime a los fallos judiciales  definitivos,  instituido  en  razón de la necesidad de restaurar la justicia en  aquellos  casos  de  falta  de  correspondencia  entre la verdad que formalmente  declara  la  sentencia con la históricamente acontecida, como lo tiene dicho la  Sala,  la  carga  de seleccionar cuidadosamente la causal que se pretenda aducir  en  apoyo  de  la  pretensión  no  queda  satisfecha  simplemente  con  su mera  mención,  pues  dado el carácter rogado de la acción, la exposición racional  tendente  a acreditar el motivo escogido es de insoslayable cumplimiento para el  actor,  de  modo  que  los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos soportes de la  solicitud  deben quedar plena y nítidamente expresados, como quiera que en esta  sede  no se trata de la continuación del juicio que culminó con la providencia  ejecutoriada  que  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada,  ni  de  revivir el debate  jurídico-probatorio  que  se  llevó  a efecto en unas instancias ya fenecidas,  sino  de  realizar  un  cuestionamiento  serio  a la presunción de justicia que  selló   definitivamente   la   controversia   procesal   con  la  decisión  en  firme.   

          Así,  cuando  la acción se apoya en las causales 4ª  y   5ª  previstas  en  el  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2.000, es preciso que  “…se  demuestre,  en  sentencia  en  firme, que el  fallo   objeto   de   pedimento   de   revisión   se   fundamentó   en  prueba  falsa”;    así   mismo,   que   se  demuestre  “…que  el  fallo  fue determinado por una conducta  típica del juez o de un tercero”.   

          Lo  anterior  significa la exigencia para la actora de constatar que  hubo   lugar  a  un  grave  equívoco  al  fundarse  el  fallo  en  prueba  falsa,  la  que  valga decirlo, no  puede  ser  cualquiera  que  carezca  de  relevancia,  sino  una  que  haya sido  determinante de las conclusiones que indujeron el error.   

Como ha tenido ocasión de repetirlo la Sala  en  numerosas  providencias,  el excepcional mecanismo de la revisión de fallos  que  han  hecho tránsito a cosa juzgada no procede por la sola retractación de  un  testigo;  pues  si  no  se sabe dónde está la verdad, el fallo mantiene la  doble  presunción  de acierto y legalidad; salvo cuando se haya determinado sin  vacilaciones,  quién  mintió  en el proceso, cuando la respectiva declaración  ha  sido  determinante  de tal fallo; así lo expresó esta Corte en auto del 17  de  marzo de 2.004, en trámite radicado con el número 21.581, y lo reiteró en  auto del 4 de mayo de 2.006, radicado 25.314.   

Si  en  virtud  de la intangibilidad que por  principio  gozan  los  fallos  judiciales  cuando alcanzan ejecutoria formal, el  Tribunal   Superior   de  San  Andrés,  Islas,  dispuso  investigar  por  Falso  Testimonio  a YESENIA BENT RODRÍGUEZ, bajo la deducción conforme a las pruebas  de  haber  ésta  faltado  a  la  verdad en la atestación brindada en audiencia  pública;  mal  puede  plantearse  que,  en  vista de las conclusiones a las que  llegó  el  Juez  Penal  del  Circuito  de  San  Andrés,  acerca  de que en esa  declaración  jurada,  dada después de que se le desvinculó del proceso, la ex  policía  BENT RODRÍGUEZ no faltó a la verdad; y que por el contrario, las que  resultan  insinceras son las deposiciones ofrecidas por la misma sin fórmula de  juramento                en                entrevista               “extraprocesal”  (fl.  28) recibida en  el  propio  comando  de  policía  cuando  actuó  como indiciada, y después en  ampliación de indagatoria, tras su vinculación como procesada.   

Se  ofrece  aquí  un  caso singular de que  indirectamente  el  Juez  Penal  del Circuito de San Andrés enerva la decisión  adoptada  por  el  Tribunal  Superior  del  distrito  judicial  del departamento  insular,  declarando  que  estuvo  soportada  en falsas declaraciones, cuando la  orden   impartida  en  alzada  por  dicho  tribunal,  al  revocar  la  sentencia  absolutoria  y  mantener  la  orden de investigar a YESENIA BENT RODRÍGUEZ, fue  precisamente  para  que  la investigación se enfocara en determinar si, como lo  avizoró  el Tribunal, dicha deponente, actuando como testigo (no como indiciada  y después como procesada) hubo de faltar a la verdad.   

         Es  preciso indicar, que las revelaciones iniciales de  YESENIA  BENT  RODRÍGUEZ  y  las  que  hizo  en  ampliación de injurada no fueron medio  probatorio  de  excepción,  puesto que el Tribunal sopesó otras declaraciones,  otorgándoles  crédito, como es el caso de la declaración rendida por la   Teniente  Coronel  Gloria Stela Quintero Vèlez, y especialmente tomando nota de  “los  indicios” derivados  de  la coincidencia entre los hechos revelados por la patrullera BENT RODRÌGUEZ  y  el  hallazgo  del alijo que pretendieron rapiñar los ahora sentenciados (fl.  46);  de  modo  que  pretender  remover  el efecto de cosa juzgada, bajo la sola  consideración  de  que obra una sentencia que declara que quien entonces estuvo  procesada  faltó  a  la  verdad  y  solo  vino a sincerarse cuando fungió como  testigo,  no  “establece”  suficientemente  que  la  sentencia condenatoria que recayó sobre RAFAEL POSADA  PATERNINA  y  otros  fue  determinada  por  la conducta típica de un tercero; y  tampoco  “demuestra”   como  evidencia  plenamente  reveladora  que “el  fallo   objeto   del   pedimento   de   revisión   se   fundamentó  en  prueba  falsa”; pues la decisión que se ofrece como soporte  de  la  revisión solo aporta diferencias de criterio sobre la valoración de la  credibilidad  de  los  testigos,  en  particular frente a cuál de dos versiones  ofrecidas   por   uno   de   éstos   –    el    de    YESENIA   BENT   RODRÍGUEZ-   debe   tomarse   como  veraz.   

Finalmente, cabe advertir, que esta Sala por  auto  del  29  de  septiembre  de  2.004 – radicación N° 21571-, inadmitió la  demanda  de casación que se presentó a favor de todos los sentenciados, por no  reunir  los  requisitos  que  exige el extraordinario recurso; y le significó a  los  recurrentes  que la casación “… no constituye  sede  adicional  para  continuar  el  debate  probatorio  que  sobre  los hechos  investigados  y  la responsabilidad del procesado se cumplió en las instancias,  que  concluyó con el proferimiento del fallo de segundo grado…”;  razón  que  también  viene  al caso para la especial acción de  revisión  que  por tercera vez se intenta, en búsqueda de suplir con análogas  razones  la  pretensión  ya  malograda  de la casación; pues con prolijidad la  Sala  ha  reiterado  que  la acción de revisión no puede erigirse en recurso o  derivar en una especie de tercera instancia.   

Al  respecto  valga  traer  a  colación el  pronunciamiento  de  esta  Sala  en  auto  del 26 de abril de 2.006 – radicación 22049- que para admitir la  demanda  de  revisión  según  la  causal  4ª  del  artículo  220 ibídem, el  demandante  no solo debe allegar copia de la sentencia en firme donde se condena  al  Juez,  o  a terceros; sino también “…demostrar  que  la conducta punible de aquellos fue determinante en el fallo cuya revisión  se pretende”.   

Y en el mismo fallo, se dice sobre la causal  5ª    ibidem–   sobre  “prueba  falsa”- que para  que  la  demanda  sea  admitida,  corresponde  al   postulante presentar un  discurso  jurídico  coherente,  acompañando ineludiblemente copia auténtica y  con  constancia de ejecutoria de la sentencia donde se hubiese declarado que era  falsa  la prueba que sirvió de base para la condena, de manera que se genere un  grado  significativo  de  persuasión  en  el sentido que si se prescinde de esa  prueba declarada jurídicamente falsa, la condena no subsistiría.   

Discernió  entonces  la  Corte  entre  el  concepto     de     “prueba     falsa”,    y  la  noción  de  “prueba  falsamente     interpretada”,    indicando    que  “…mientras  la  primera  lleva  en  sí  misma  la  negación,  total  o parcial de la verdad, la segunda es la verdad mal entendida  por el exegeta” (Auto del 15 de diciembre de 1995).   

Debido  pues a una postulación defectuosa,  que  busque  una nueva estimación del conjunto probatorio, cuando ya se tuvo la  oportunidad  por  la  vía  apropiada,  como  era  el  recurso extraordinario de  casación,  que  no  prosperó  por  defectos  que se hicieron ver en el auto de  septiembre  29  de  2.004-  Radicación  21.571-  mal  puede  pretender ahora la  libelista  plantear  la  existencia de posibles errores de hecho o de derecho en  la  estimación  probatoria,  a  través de una demanda de revisión que a todas  luces resulta impertinente.   

En  este  orden de ideas, por no reunir los  requisitos  previstos en el artículo 220 del Código Procesal Penal- Ley 600 de  2.000,  según  las  causales  4  y  5  invocadas,  se inadmitirá la demanda de  revisión presentada a favor de RAFAEL POSADA PATERNINA.   

Por    lo    expuesto,    LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.   INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del condenado RAFAEL POSADA PATERNINA, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

2.             Contra  la  presente decisión cabe el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ             MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                                                                                          Comisión de servicio   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                   TERESA             RUIZ  NÚÑEZ   

      Secretaria   

    

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