28343(03-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 28343  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 188  

Bogotá,  D.  C., tres (3) de octubre de dos  mil siete (2007).   

V I S T O S  

La  Corte define la competencia para conocer  del  recurso  de  apelación interpuesto por el ciudadano condenado JHON  FREDY GÓMEZ, contra la decisión del  Juzgado  Quinto  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Medellín que  le negó la prisión domiciliaria.    

A N T E C E D E N T E S  

1. El Juzgado Treinta y Siete Penal Municipal  con  funciones de conocimiento de Medellín, mediante sentencia fechada el 12 de  octubre    de    2007,    condenó   a   Jhon   Fredy  Gómez a la pena principal de 39 meses de prisión y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  por un lapso igual al de la pena privativa de la libertad, como autor  de  la  conducta punible de hurto calificado y agravado. Así mismo, le negó la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

2.  Ejecutoriada la sentencia, el 15 de  enero  de  2007  el Juzgado Quinto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de  Medellín avocó el conocimiento para la respectiva vigilancia de la pena y,  el  17  de  mayo  del  citado  año,  atendiendo  la  solicitud  elevada  por el  condenado,  le  negó la “sustitución de la prisión  intramural  por  la  del  lugar  de  su  residencia”,  decisión    contra    la    cual    el    procesado    interpuso   recurso   de  apelación.   

3.   Mediante  auto  del  29  de  junio  siguiente,  el  citado  Juzgado  Quinto  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de  Seguridad  de  Medellín  concedió el recurso en el efecto suspensivo para ante  el     juzgado     que     profirió    el    fallo  condenatorio  (Juzgado Treinta y Siete Penal Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de  la  citada  ciudad), de conformidad con lo  dispuesto en el artículo 478 de la Ley 906 de 2004.   

4.   Por  auto  del  26  de  julio  del  presente  año,  el  Juzgado  Treinta  y  Siete Penal Municipal con funciones de  conocimiento  se  declaró  incompetente  para  desatar el recurso de apelación  interpuesto,  toda  vez  que,  en su criterio, el juzgado de ejecución de penas  “confundió   los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena    (­suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena y libertad condicional –artículos  63 y 64 del Código Penal-)  con  la  prisión  domiciliaria,  como  sustitutiva de la prisión (artículo 38  ibídem)”.   

Por  ello,  dice que, de conformidad con los  artículos  34,  numeral  6°,  y 38, parágrafo 1°, de la Ley 906 de 2004, son  los  tribunales  superiores  los  competentes  para  conocer  de las apelaciones  interpuestas  contra  las  decisiones  de  los juzgados de ejecución de penas y  medidas   de   seguridad   que   “versen  sobre  los  mecanismos  sustitutivos de la pena privativa de la libertad o cuando se refiera  a  la  rehabilitación del condenado, acorde con lo previsto artículo 478 de la  Ley  906,  no  estando  el  presente  caso  dentro  de las competencias del juez  fallador”.   

En  consecuencia, remitió las diligencias a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  para  que conozca de la  mencionada apelación.   

5.   La  Sala  de  Decisión  Penal del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  mediante  auto  del  29  de  agosto de 2007,  consideró  que,  de  acuerdo con lo consagrado en el artículo 32 de la Ley 906  de  2004, es la Corte la llamada a definir el tema de la competencia, motivo por  el cual remitió las diligencias a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.   Dentro  de las atribuciones que el  numeral  4°  del  artículo 32 de la Ley 906  de 2004 asigna a Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  se  halla  la  definición de competencia cuando se trate de aforados  constitucionales      y      legales,      o     de  tribunales,  como  en  este  caso,  o  de  juzgados de  diferentes  distritos.  Por  ello,  como  ya lo ha indicado la jurisprudencia de  esta                  Corporación,1  es  de  su resorte definir la  manifestación  de  incompetencia proveniente de un juzgado cuando éste señala  como  competente a un tribunal, conforme sucede con el presente asunto, donde el  Juzgado  Treinta  y  Siete  Penal  Municipal  con  funciones  de conocimiento de  Medellín  indicó que corresponde al Tribunal Superior de esa ciudad conocer de  este asunto en segunda instancia.   

En  consecuencia, por ser de su competencia,  la  Corte  procede a definir qué autoridad judicial es la llamada a resolver la  apelación  interpuesta  por  el  condenado  Jhon Fredy  Gómez  contra  la providencia del 16 de mayo de 2007,  mediante  la  cual  el  Juzgado  Quinto  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de  Seguridad de dicha ciudad le negó la prisión domiciliaria.   

2.   De  otra parte, teniendo en cuenta  que   esta   actuación   se   adelantó   integralmente  bajo  la  normatividad  procedimental  de  la  Ley  906  de 2004, pues en el año de 2006 en el Distrito  Judicial  de Medellín regía el nuevo sistema de enjuiciamiento, y toda vez que  en  el  presente  asunto dos entidades judiciales (Juzgado Treinta y Siete Penal  Municipal  y  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de Medellín)  discuten   sobre  su  competencia  para  conocer  de  la  apelación  contra  la  providencia  a  través  de  la  cual el Juzgado Quinto de Ejecución de Penas y  Medidas   de   Seguridad   negó   la   prisión   domiciliaria  a  Jhon  Fredy  Gómez,  resulta  conveniente  recordar  lo  que  la  jurisprudencia  de  la  Corte ha precisado respecto de la  aparente  incompatibilidad  entre  los  artículos  34.6  y  478  del Código de  Procedimiento Penal.   

“El  artículo  34.6  ibídem  asigna  a  las  salas  penales  de  los  tribunales superiores el  conocimiento  del recurso de apelación interpuesto contra la decisión del juez  de ejecución de penas.   

“En  extremo  distinto,  el  artículo 478 del mismo cuerpo normativo establece que cuando las  decisiones  que  adopte  el  juez de ejecución de penas y medidas de seguridad,  en  relación  con mecanismos sustitutivos de la pena  privativa  de  la  libertad son apelables ante el juez  que   profirió   la   condena   en   primera   o  única  instancia.   

“La resolución  del  aparente  conflicto  normativo  reclama  la  atención  hacia los criterios  generales    de    interpretación    de   las   normas   procesales.    

“Sobre   el  particular, la ley 57 de 1887 enseña:   

‘Artículo  5°.   Cuando  haya  incompatibilidad entre una disposición constitucional  y  una legal, preferirá aquella.   

‘Si  en  los  códigos  que  se  adopten se hallaren algunas disposiciones incompatibles entre  sí, se observarán en su aplicación las reglas siguientes:   

‘1.   La  disposición  relativa  a  un  asunto especial prefiere a la que tenga carácter  general.   

‘2.  Cuando las  disposiciones  tengan  una  misma  especialidad o generalidad, y se hallen en un  mismo   código,   preferirá   la   disposición  consignada  en  el  artículo  posterior…’.   

“El  artículo  34.6  consagra la regla general de competencia de los tribunales para conocer de  los  recursos de apelación contra las decisiones de los jueces de ejecución de  penas;   no  obstante,  el  artículo 478, norma posterior dentro del mismo  código,  contiene una circunstancia de concreción y exactitud  referida a  las  decisiones  que  adoptan  estas  mismas  autoridades, pero sobre mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la libertad, en cuyo caso se aplica la  regla  de competencia especial para los sentenciadores de primera o única   instancia.   

“El artículo 478  de  la  ley  906  de 2004 preceptúa una excepción al  factor  funcional  de competencia de los tribunales en  lo  que  tiene  que ver con los recursos de apelación contra las decisiones del  juez  de  ejecución  de penas y medidas de seguridad relativas a los mecanismos  sustitutivos    de    la    pena    privativa    de    la    libertad    y    la  rehabilitación.   

“La controversia  se  dirime  por  el  principio  de  especialidad  de la norma procesal, a la que  auxilia  el criterio del precepto posterior, porque el artículo 478 ejusdem que  se  revisa  hace  parte  del  Libro  IV,   que   desarrolla  única  y  específicamente  la  temática  de  la  ejecución  de la sentencia.    

“Adicionalmente,  la  norma examinada  en concreto escinde de la multiplicidad de materias de  las  que  conocen  los jueces de ejecución de  penas -redención de penas,  acumulación  jurídica  de  penas,  aplicación  de  penas accesorias, libertad  vigilada,  extinción de la condena, entre otras- aquellas que deciden sobre los  mecanismos  sustitutivos  privativos  de  la  libertad;  lo  que  devela que por  excepción  y  especialidad,  estos  temas  son  del  conocimiento  del juez que  profirió la condena.   

“El  asunto por  resolver  no  puede  definirse  con categorías de conveniencia o funcionalidad,  como  lo  expone  el  Juez  que profirió el fallo, porque la competencia es una  categoría    procesal   que   se   corresponde   con   el   principio   de   la  legalidad.   

“La  pena  y su  régimen  de  ejecución  y  vigilancia  no son ajenos a este principio, el cual  comprende,  también,  al  juez  natural  de estos asuntos, con fundamento en la  preceptiva  superior  (artículo 29, Inc.3°). Entonces, a menos que se trate de  un  supuesto  de  hecho  que  obligue  a  aplicar la excepción de legalidad del  artículo  6°, no podrá invocarse ley procesal distinta a la vigente al tiempo  de la actuación procesal.   

“Conclusión:  respecto  de  las  decisiones  que  adoptan  los jueces de ejecución de penas y  medidas   de   seguridad   en   relación   con   mecanismos   sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  el  competente,  por  mandato expreso, concreto y posterior  de  la  Ley 906 de 2004, es el juez que profirió la condena en primera o única  instancia,  siempre y cuando  la  actuación  se  haya iniciado y adelantando, en su  integridad,    con   el   nuevo   sistema   de  enjuiciamiento         criminal”.2   

En  esas  condiciones,  surge  claro que las  decisiones  que  dictan los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad  relacionadas  con  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la  libertad  y  que  son  objeto  de  apelación,  el  competente  para  desatar la  impugnación  es  el  juez  que  profirió  la  sentencia  en  primera  o única  instancia.  Por  el  contrario,  los  asuntos  que no se relaciones con aquellos  aspectos,  el  competente  para  conocer  de la apelación es el correspondiente  tribunal superior.   

3.  Ahora bien, en el caso que ocupa la  atención  de  la  Corte,  el Juez Treinta y Siete Penal Municipal, despacho que  dictó  sentencia  condenatoria en este asunto, afirma que no es competente para  conocer  de  la  multicitada apelación, por cuanto que la prisión domiciliaria  no es un mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la libertad.   

Es  evidente  que  tal  afirmación  resulta  jurídica y legalmente acertada, por las siguientes razones:   

   

Recuérdese  que los mecanismos sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad se encuentran consagrados en el Capítulo  Tercero  del  Título  IV del Libro Primero del Código Penal (Ley 599 de 2000),  dentro  del cual, de manera específica, se contemplan como tales la suspensión  condicional  de  la  ejecución de la Pena y la libertad condicional (artículos  63  y 64 de la Ley 906 de 2004), institutos que, dada su naturaleza y finalidad,  la   ley  los  erigió  en  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad, es decir, que reunidos los  requisitos  que  el legislador les ha señalado, su reconocimiento conlleva a la  libertad  del  sentenciado,  quien  debe  cumplir unas obligaciones expresamente  contempladas en el artículo 65 ibidem.   

Por  su  parte,  la  prisión  domiciliaria,  consagrada  en el artículo 38 de Código Penal, si bien es cierto se constituye  en  una  medida sustitutiva, también bien lo es que la misma sólo sustituye la  prisión  penitenciaria  o  intramural,  implicando que el sentenciado continúa  privado  de  la  libertad  aun  cuando en el lugar de su residencia, sitio donde  debe purgar la pena de prisión impuesta.   

Así, entonces, surge lógico que la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión  penitenciaria es un instituto  diferente  a  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y a la  libertad  condicional  como  mecanismos  sustitutivos de la pena privativa de la  libertad,  al punto que el legislador, como quedó visto, los ubicó en ámbitos  normativos   distintos,   dada   la   naturaleza   y  características  de  cada  uno.   

Por consiguiente, es claro que el recurso de  apelación  interpuesto  contra la providencia dictada por el juez de ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad que resuelve lo relacionado con la prisión  domiciliaria,  es  regulado por el numeral 6° del artículo 34 de la Ley 906 de  2004,  preceptiva  que fija en las salas penales de los tribunales superiores de  distrito la competencia para desatar dicha impugnación.   

A su turno, las decisiones que adopte el juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad en relación con mecanismos  sustitutivo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad y la rehabilitación, son  apelables  ante  el  juez  que  profirió  la  condena  de  en  primera o única  instancia,  según así lo dispone el artículo 478 del Código de Procedimiento  Penal.   

Por ello, razón le asiste al Juez Treinta y  Siete  Penal  Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de  Medellín  cuando  concluyó  que no es competente para conocer de la apelación interpuesta contra  la  providencia  del  17 de mayo de 2007, a través de la cual el Juzgado Quinto  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de la misma ciudad negó al  condenado    Jhon    Fredy    Gómez    el  reconocimiento  de  la prisión domiciliaria, toda vez que, como  se  indicó,  la  prisión  domiciliaria  no  la  contempla  ley  como mecanismo  sustitutivo  de  la pena privativa de la libertad, razón por la cual el llamado  a  desatar  la impugnación es la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín,  al   tenor   de  lo  dispuesto  en  el  mencionado  numeral  6°  del  artículo  34.      

En síntesis, la competencia para conocer del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la decisión del Juzgado Quinto de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Medellín, que negó la prisión  domiciliaria     al     condenado     Jhon    Fredy  Gómez,  es  la Sala Penal del Tribunal Superior de la  misma ciudad, lugar a donde se remitirá la actuación.   

En  mérito  de  lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

   

R E S U E L V E  

1.   DECLARAR  que  la  competencia  para  conocer  de este  asunto  corresponde  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior   de   Medellín,  al  que  de  inmediato  se  remitirán las diligencias.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  remítanse  copias  de  esta  decisión  a  los Juzgados Quinto de Ejecución de  Penas  y Medidas de Seguridad y Treinta y Siete Penal Municipal con funciones de  conocimiento de Medellín, para su conocimiento.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Permiso  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                     

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                                                                          Secretaria     

1  Radicación  24964,  auto  del 30 de mayo de 2006, y radicación 26517, auto del  30 de noviembre de 2006.   

2  Definición de competencia 27612, auto del 13 de junio de 2003.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *