28161(10-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28161  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta No. 193                                                                                                        Magistrado Ponente:   

                                     Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

Bogotá,  D.  C.,  diez de octubre de dos mil  siete.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de los procesados  Franky  Norbey  García  Avila, Cricival García Avila  y  Mario  Alejandro  Burgos  Rojas,  contra  la  sentencia  dictada el 7 de mayo de  2007  por  el Tribunal Superior de  Bogotá, mediante la cual confirmó con  modificaciones  la  emitida  el  20  de febrero del mismo año por el Juzgado 34  Penal  del  Circuito  de  conocimiento  de  la  misma ciudad, que condenó a los  procesados  a 50 meses de prisión por los delitos de hurto calificado agravado,  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal  y  cohecho por dar u  ofrecer.   

Hechos.  

El primero de septiembre de 2006, tres sujetos  provistos  de  armas  de  fuego  llegaron  hasta  la  residencia  de  la señora  María   Esperanza   Reyes   Camargo,   ubicada  en  la carrera 8ª No.32-20 Sur de Bogotá, y se apoderaron  de  35  millones  de  pesos,  después  de  obtener que abriera la puerta con el  pretexto   de   que   necesitaban   hacerle   entrega   de   unas  flores  y  un  mensaje.   

Informada  la  policía  de  lo  ocurrido, el  agente   Jorge   Enrique  Pérez  Jejen  se  dirigió  al  lugar y se entrevistó con la señora María   Esperanza   Reyes   Camargo  para  informarse  de  los  hechos.  Cuando  se ocupaba de esta labor, observó que dos  agentes    de    la   policía,   identificados   después   como   Alexánder  Ortiz  Mantilla  y Miguel  Adolfo Vergara Flórez, descendían  del interior del inmueble.     

Al  ser  preguntados  por  la  suerte  de los  delincuentes,  los  mencionados policiales manifestaron que habían huido por la  parte  superior  del  inmueble  y que se disponían a perseguirlos en sus motos.  Pero   como   la   señora   Angela  Patricia  Rueda,  quien  reside  en  el  segundo  piso, informó que los  delincuentes   se   hallaban  todavía  en  el  lugar,  el  agente  Pérez  Jejen decidió revisar el inmueble,  hallando a los tres sujetos.   

Al  proceder  a  su  captura, uno de ellos le  manifestó  que  parte  del  dinero hurtado lo habían entregado a los otros dos  uniformados  para  que  los  dejaran  ir  y no los judicializaran. Los detenidos  dijeron  llamarse Franky Norbey García Avila, Cricival  García   Avila   y   Mario  Alejandro  Burgos  Rojas.  En su poder fueron halladas  dos   armas   de   fuego   de   defensa  personal  (pistolas)  y  $7’230.000 en dinero efectivo.   

Actuación  procesal  relevante.   

1.  El  2 de septiembre de 2006 se llevaron a  cabo  en  el  Juzgado 34 Penal Municipal con funciones de control de garantías,  las  audiencias de legalización de la captura, formulación de la imputación e  imposición  de medida de aseguramiento. Los implicados aceptaron cargos por los  delitos  de hurto calificado agravado, porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal y cohecho por dar u ofrecer.   

2.  El  20  de febrero de 2007, el Juzgado 34  Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento, condenó a los implicados a  la  pena  principal  privativa  de  la  libertad  de  50 meses de prisión, como  coautores  responsables  de  los referidos delitos. En la dosificación punitiva  aplicó  las rebajas de pena previstas en los artículos 269 del Código Penal y  351  inciso  primero  de  la  ley  906  de  2004,  por indemnización integral y  aceptación de cargos, respectivamente.   

3.  Este  fallo fue apelado por el Fiscal del  caso  y  el defensor de los procesados. El primero para pedir la eliminación de  la  rebaja  de  pena  por  indemnización  integral,  con el argumento de que la  cuantía  del  hurto  ascendía a 35 millones de pesos y que la recuperación de  los   $7’230.000 y la  indemnización  ofrecida por los procesados (un millón quinientos mil pesos) no  satisfacía  las  finalidades  de la norma. El segundo, para pedir la variación  de  la  imputación  de hurto consumado a hurto tentado, y el otorgamiento de la  suspensión   de   la   ejecución  de  la  pena  o  la  prisión  domiciliaria.   

4.  El  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en  decisión  de  7  de  mayo  de 2007, accedió a las pretensiones de la Fiscalía  orientadas  a  obtener  la revocatoria del otorgamiento de la rebaja de pena por  indemnización   integral,  por  considerar  que  la  víctima  no  había  sido  indemnizada  integralmente,  y  negó  las  de  la  defensa,  por estimar que la  solicitud  de  modificación  de  la  tipificación de la conducta envolvía una  retractación.   

Contra esta decisión recurre en casación la  defensa.   

La         demanda.   

Dos  cargos,  ambos  al  amparo  de la causal  primera  de  casación, por violación directa de la ley sustancial, presenta el  demandante contra la sentencia impugnada.   

Cargo primero: Falta  de  aplicación  del  artículo  27  del Código Penal, que define la tentativa.  Sostiene   que   la   defensa  solicitó  la  aplicación  de  este  dispositivo  amplificador  del  tipo  al  Juez,  quien  se  limitó  a sostener que resultaba  improcedente,  y  que  al  insistir  ante  el  superior en su reconocimiento, el  Tribunal  lo  negó  por igual motivo, argumentando que comportaba la variación  de la imputación típica.    

Transcribe doctrina y jurisprudencia sobre el  momento  consumativo  del  delito  de hurto, para afirmar, con fundamento en los  contenidos  de  estas  enseñanzas,  que  los procesados no consumaron el delito  contra  el  patrimonio  económico  porque  en ningún momento tuvieron la libre  disponibilidad  del  dinero,  apreciación  que  no  puede  ser  tenida como una  controversia  probatoria, sino como una mera manifestación de que solo existió  un conato de hurto.   

Postular  que  el  hurto  se consumó, sería  aplicar   la   vieja   teoría   de   la   aprehensio  rei  o  el  mero  toque  del  bien  mueble  ajeno para  entender  que  existió  el  apoderamiento  y  por  tanto su consumación. “Recuérdese que los imputados no  ingresaron  un  solo  peso  a  su  patrimonio  particular,  máxime  que todo el  episodio  delictual  se  desarrolló  dentro  de  la vivienda de la víctima; de  allí,  se itera, sin dubitación ninguna, que por parte de los hoy rematados no  hubo ninguna clase de apoderamiento”.   

El  error  cometido  por  los  juzgadores  es  fundamental,  porque  al omitir la aplicación de la norma sustancial contentiva  del  dispositivo  amplificador  del  tipo conocida como tentativa, quebrantó la  efectividad  del  derecho  material. Advierte que este planteamiento no comporta  una  divergencia  de  criterios  entre  el juzgador y el recurrente, sino en una  clara   disparidad  entre  la  sanción  impuesta  y  la  que  realmente  debió  aplicarse.   

Como  corolario,  pide  a  la  Corte casar la  sentencia  impugnada  y disponer la aplicación del inciso primero del artículo  27  del  Código  Penal, imponiendo una pena de treinta meses de prisión por el  delito de hurto en la modalidad de tentado.   

Cargo   segundo:  Violación  directa  de la ley sustancial por falta de aplicación del artículo  269  del  Código  Penal,  que  ordena disminuir las penas establecidas para los  delitos  contra  el  patrimonio económico de la mitad a la tres cuartas partes,  cuando  antes  de  la  sentencia  de  primera o única instancia, el responsable  restituye  el  objeto material del delito o su valor, e indemniza los perjuicios  ocasionados al ofendido o perjudicado.   

Explica  que en el caso analizado, el Juez de  instancia  reconoció  la diminuente por indemnización, pero que el Tribunal, a  instancias  de  la  Fiscalía,  la  revocó  aduciendo  que  solo  habían  sido  recuperados  $7’230.000 de  los  $35’000.000 objeto de  la  apropiación,  y  que  la manifestación del apoderado de la víctima de que  “se  daba  por  satisfecho  con  lo  recuperado”  y con la indemnización de  $1’500.000 ofrecida por los  procesados, no cumplía la finalidad de la norma.   

Reproduce apartes de la decisión de la Corte  de  22  de  junio  de  2006,  en  la  que se analizó el tema relacionado con la  reparación  económica  prevista  en  el  artículo 269 del Código Penal, para  concluir,  con  fundamento en lo allí expuesto, que el Tribunal incurrió en un  craso  error  al  revocar  el  otorgamiento  de  la  rebaja de pena, no obstante  hallarse  reunidos  todos  los requisitos exigidos para su reconocimiento por la  ley y la jurisprudencia, así:   

1.  Está  acreditado que el apoderado de las  víctimas  llegó a un acuerdo con los imputados en relación con el monto de la  reparación,     al     recibir    $7’230.000   correspondiente  al  dinero  recuperado  y  $1’500.000  por indemnización, declarando  extinguida  la  obligación, según lo manifestó en el trámite incidental y en  la audiencia en segunda instancia.    

2. La transacción fue producto de un acuerdo  libre  y  voluntario, realizado entre el representante judicial de las víctimas  y  los  victimarios,  dentro del trámite del incidente de reparación integral,  en  presencia  del  juez,  antes  de  dictarse  sentencia  de primera instancia.   

3. El pago se hizo en efectivo. Los procesados  García    Avila   y   Burgos   Rojas   pusieron   fin   a  la  obligación  civil  derivada  de  su  actuar  delincuencial  mediante  el pago en dinero efectivo que hicieron al apoderado de  la    víctima,    dentro    del   trámite   del   incidente   de   reparación  integral.   

Pide,  en  consecuencia,  casar  la sentencia  impugnada,  disponiendo  en  su lugar la modificación del quantum punitivo y la  aplicación  para cada uno de los procesados de 36 meses de prisión y una multa  de  17.5  salarios  mínimos  legales mensuales, atendiendo las cuantificaciones  del  fallador  primario  y  “siguiendo  las voces del artículo 31 del código  material  eurítmicamente con los mandatos contenidos en los artículos 27 y 269  del Código Penal”.   

SE        CONSIDERA:   

La admisibilidad de la demanda de casación en  el  nuevo  sistema está condicionada al cumplimiento de ciertos presupuestos de  carácter   procesal,  sustancial  y  formal,  que  la  propia normatividad  establece,  entre  los  que  se  mencionan,  de manera expresa, la existencia de  interés  para recurrir, la indicación de la causal de casación que se invoca,  la  debida  sustentación del cargo planteado y la demostración de la necesidad  de  que  la  Corte  asuma  su  estudio  para  la realización de los fines de la  casación1.   

En    relación   con   el   interés   para  recurrir,  aspecto  cuyo  estudio  se  impone  abordar  previamente en el caso analizado, la Corte ha sido  insistente           en           sostener2    que    su    existencia  o  inexistencia se vincula con  los  conceptos  de  agravio  o  perjuicio,  en  cuanto  que solo tiene derecho a  impugnar  la  decisión  quien  ha sufrido perjuicio con ella, por ser en todo o  parte  desfavorable  a  sus  pretensiones,  y por el contrario, que no lo tiene,  quien  no  ha  recibido  agravio  con la decisión, por coincidir en un todo con  sus  expectativas.    

En  aplicación  de  estas  directrices,  la  doctrina  y  la jurisprudencia penal han entendido que el sujeto procesal carece  de  interés  para recurrir en casación cuando la sentencia impugnada satisface  integralmente  sus  pretensiones,  bien  porque acoge sus posturas defensivas, o  porque  se  dicta  en  total  correspondencia  con los acuerdos que ha realizado  dentro  de  los  marcos de la justicia consensuada, y que tampoco tiene interés  para  hacerlo  cuando  siendo  la  decisión  desfavorable, es consentida por el  afectado3.   

La limitación a la posibilidad de discutir o  controvertir   los   términos   de   las   aceptaciones  o  acuerdos,  ha  sido  normativamente  regulada  por  la  ley  a  través  de  lo  que la doctrina y la  jurisprudencia   ha   denominado   principio   de  irretractabilidad4, que comporta,  precisamente,  la  prohibición de  desconocer el convenio realizado, ya en  forma  directa,  como  cuando  se  hace  expresa  manifestación  de deshacer el  convenio,  o de manera  indirecta, como cuando a futuro se discuten expresa  o veladamente sus términos.    

En  el caso en estudio, los procesados, en la  audiencia  de  imputación  de  cargos,  aceptaron  libre  y  voluntariamente su  responsabilidad  por  los  delitos de hurto calificado agravado, porte ilegal de  armas  de  defensa  personal  y  cohecho  por  dar  u  ofrecer.  Esto significa,  (i)   que  aceptaban  la  responsabilidad penal por estos delitos, (ii) que  admitían  que la justicia los condenara por ellos, y (iii) que renunciaban a la  facultad   de   controvertir   las   decisiones   que   se  adoptaran  en  dicho  sentido.   

En  el  primer  cargo  de  la  demanda,  el  casacionista  propone  a  la  Corte  degradar  el  delito  contra  el patrimonio  económico  de  consumado  a  tentado,  por considerar que la acción típica no  logró  cabal  realización. Esta propuesta, resulta inaceptable, por comportar,  de  acuerdo  con  lo  que  se  ha  dejado  visto, una retractación a los cargos  aceptados  en  la audiencia de formulación de la imputación, y por ausencia de  interés  para  impugnarla,  si  es  tomado  en  cuenta  que  los  juzgadores se  limitaron  a  acoger  en  este  punto  las  peticiones  de los procesados, y que  miradas  las  cosas  desde  esta  perspectiva,  ningún  perjuicio  en  concreto  habrían recibido con esta decisión.       

La situación es distinta en relación con el  cargo  segundo,  por   inaplicación  de  la  rebaja de pena prevista en el  artículo  269  del  Código  Penal por reparación integral, pues respecto  de  este  reparo  no solo se cumplen las condiciones de legitimidad y existencia  de  interés  para recurrir, sino también los requerimientos de fundamentación  adecuada  y  pertinencia sustancial del cargo, previstos en el artículo 184 del  estatuto procesal penal para su admisión.   

En  síntesis, la Corte inadmitirá el primer  ataque,  relacionado  con  la  violación  de  la  ley  sustancial  por falta de  aplicación  del  artículo  27  del Código Penal, que define la tentativa, por  ausencia  de interés, y admitirá el segundo, a través del cual se denuncia la  inaplicación  de  la  rebaja de pena por indemnización integral prevista en el  artículo  269  del  Código  Penal,  el  cual  deberá  ser  sustentado  por el  recurrente  en  audiencia, para cuya realización se fijará fecha una vez cause  ejecutoria la presente decisión.   

         

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir  por  falta  de interés el cargo primero de la demanda  presentada  por  el  defensor  de los procesados Franky  Norbey     García     Avila,     Cricival     García     Avila    y    Mario   Alejandro   Burgos   Rojas,  relacionado  con  la  inaplicación de la figura de la  tentativa.    

2.    Admitir  el  cargo  segundo  de  la  demanda  presentada por el  defensor  de  los  procesados  Franky  Norbey  García  Avila,   Crivical   García   Avila   y  Mario   Alejandro   Burgos   Rojas,   por  inaplicación de la rebaja de pena por reparación integral.   

    

Contra  la  decisión contenida en el numeral  primero   procede   el   recurso   de   reposición5.     

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ             MARIA    DEL   R.  GONZALEZ DE L.   

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN             JORGE      L.     QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS             JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

                                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                Teresa Ruiz Núñez   

                                                   SECRETARIA   

    

1  Artículo 184 de la ley 906 de 2004.   

2  Casación 25248 de 10 de mayo de 2006, entre otras.   

3  Casación  15488  de  16  de julio de 2001 y Casación 24026 de 20 de octubre de  2005.   

4  Artículo  37 B numeral 4° del Decreto 2700 de 1991, artículo 40 de la ley 600  de 2000 y 293 de la ley 906 de 2004.   

5  Confrontar casación 27477 de primero de agosto de 2007.     

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