28006(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28006  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  181   

Bogotá,  D.  C.,   veintiséis (26) de  septiembre de dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano HERNÁN LOAIZA QUINTERO.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.  El Gobierno de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota Verbal número 1930 del 12 de julio del año en curso,  a  través de su Embajada en Colombia, solicitó formalmente la extradición del  ciudadano      colombiano      Hernán      Loaiza  Quintero.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI07-19105-DIJ-0100  del  18  de julio de 2007, el Ministerio del Interior y de  Justicia,   luego   de  considerar  perfeccionado  el  expediente,  remitió  la  documentación    relacionada    con    la   solicitud   de   extradición   presentada,    demandando    de    la   Sala   el   respectivo concepto.   

3.  Corrido el traslado de que trata el  inciso  primero  del  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la  defensora  del  solicitado  en  extradición,  en  escrito presentado dentro del  término  legal,  pide  a  la  Corte  tenga como medios de prueba los siguientes  documentos:   

3.1.   Carné  de  la  Secretaría  de  Agricultura expedido por el Departamento del Meta.   

3.2.   Pasado  judicial expedido por el  D.A.S., fechado el 7 de marzo de 2006.   

3.3.    Carné   de   “coleador”,  emitido  por  la Federación  Colombiana de Coleo.   

3.4.   Licencia de conducción expedida  por el Ministerio de Transporte.   

3.5.   Carné  emitido por Frigorífico  Guadalupe.   

3.6. Finalmente, que tanto la Administración  de   Impuestos  Nacionales  como  el  Instituto  Geográfico  Agustín  Codazzi,  informen  si  su  defendido  es  o  no contribuyente y si posee bienes raíces a  nivel nacional.   

     

1. Extractos   de  la  cuenta  N°  24510823573    a    nombre    de    Hernán   Loaiza  Quintero.   

2. Memorial firmado por varias personas  que  hacen  constar  sobre  la  actividad  económica,  familiar  y  personal de  Loaiza Quintero.     

     

1. Constancia    expedida   por  Agroveterinaria      “El     Establo” de Granada (Meta).     

     

1. Constancias  expedidas  por Jorge  Alonso  Aristizábal,  por  Inseragro  (Fuente  de  Oro,  Meta), por el Almacén  “Los  Amigos”,  por  el  Supermercado       “El      Bodegón”   y   por   Insumos   y   Granos   Ltda.  (Granada  –  Meta),  las  cuales  certifican  las  transacciones  comerciales que han sostenido con Loaiza  Quintero.     

     

1. Recomendación  expedida  por  el  Párroco de Granada (Meta), presbítero Daniel Mejía Flórez.     

     

1. Certificado   emitido  por  la  administradora  del conjunto Condominio Bosques de Abajam, el cual da cuenta que  el  señor  Loaiza  Quintero  reside en dicho lugar hace cuatro años.     

     

1. Registros civiles de nacimiento de  sus  dos  menores  hijas  y  de  matrimonio celebrado entre su representado y la  señora Adriana del Pilar González Otalba.     

Sostiene  la defensora que dichos documentos  tienen  como fin demostrar “la vida laboral, personal  y    familiar    del    señor    Hernán    Loaiza  Quintero”.   

Por   último,   agrega   la  defensa  que  “al  revisar la acusación formal en lo que respecta  al  señor  Loaiza Quintero,  en  la  misma  hacen  mención  a  la  incautación de una mercancía en la cual  supuestamente  tiene participación este último en razón a llamadas realizadas  y  ejecutadas que a la postre culminan con dicha incautación en Panamá, mas no  en  el  País  requirente;  razón  por  la  cual sería del caso revisar si los  hechos  que  se  le imputan a mi cliente tuvieron comisión en Estados Unidos de  América  o  los mismos afectaron de manera tangencial a dicho País”.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Teniendo en cuenta que el concepto  de  la Sala acerca de la viabilidad o no de la extradición, se fundamenta en la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento de los tratados públicos, según así lo dispone el  artículo  502 del Código de Procedimiento Penal, necesario es entonces que las  pruebas  solicitadas  tengan  estricta  relación con dichos aspectos y que así  los sustente el peticionario.   

Por  consiguiente,  lo  concerniente  a  la  aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rige  por  las  reglas  generales  que  establecen  la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido  resolviendo  por la Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de  convicción  que  no  conduzcan  a  evidenciar  o  a enervar los fundamentos del  concepto  o  los  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y los  manifiestamente superfluos.   

Consecuente  con  lo  anterior,  las pruebas  solicitadas    por    la    defensa   serán   negadas   por   impertinentes   e  inconducentes.   

En  efecto,  los documentos que aportó, los  que  pide ser tenidos en cuenta en la oportunidad procesal correspondiente y con  los  cuales  pretende básicamente demostrar “la vida  laboral,  personal  y  familiar  del  señor  Hernán  Loaiza  Quintero”,  para de esa manera cuestionar la  autoría  y  responsabilidad  penal frente al cargo imputado que dio origen a la  solicitud  de extradición, no son aspectos sobre los cuales la Sala debe emitir  su  concepto,  pues  la  Corte  no  actúa  como  juez  de juzgamiento, ni puede  reemplazar  en su autonomía y soberanía al juez extranjero, por lo que en este  trámite  no tienen cabida cuestionamientos relativos a las relaciones sociales,  familiares   y  laborales  y  a  la  situación  económica  del  solicitado  en  extradición.   

Como  lo tiene dicho la jurisprudencia de la  Sala,  “la  extradición no corresponde a la noción  de  un  proceso  judicial  en  el que se juzgue la conducta de aquél a quien se  reclama  en  extradición,  sino  que  obedece  a un instrumento de cooperación  internacional  previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo,  Constitución  o ley, según el caso), con la finalidad de evitar la evasión de  la  acción  de  la  justicia  por  parte  de quien ha realizado comportamientos  delictivos  escondiéndose en el territorio sobre el cual carecen de competencia  las  autoridades  jurisdiccionales que solicitan su presencia, y pueda responder  personalmente  por  los  cargos  que  le  son  imputados  y por los cuales se le  convocó a juicio criminal.   

“Debido a ello, en  su  trámite  no tienen cabida cuestionamientos relativos a la validez o mérito  de  la  prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del  hecho,    el    lugar    de   su   realización   (en  principio),  la  forma de participación o el grado de  responsabilidad  del encausado; la normatividad que prohíbe y sanciona el hecho  delictivo;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena  que  le  correspondería  purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable;   pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente   de  las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  o controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso con  recurso  a  los  instrumentos dialécticos que prevea la legislación del estado  que  formula  el pedido”.1   

En  esas  condiciones, es claro observar que  los  documentos  aportados por la defensora no guardan relación con el concepto  que  la Corte debe emitir, sino que pretende que la Sala suplante los tribunales  extranjeros  en  lo  relativo  a que juzgue la responsabilidad del solicitado en  extradición  por el cargo formulado en su contra, lo que, como quedó expuesto,  resulta  improcedente,  razón  por  la  cual,  se  reitera,  las  mismas serán  negadas.   

En consecuencia, como quiera que las citadas  pruebas  se  negarán  en  su integridad, se ordenará que por Secretaría de la  Sala  se  le devuelvan a la memorialista los documentos que anexó a su escrito,  visibles entre los folios 17 y 44.   

2.  Por último, sin que esté apoyada en la  solicitud   de   una   prueba   específica,  la  defensora  del  solicitado  en  extradición,  a  título  de  comentario,   pone  en tela de juicio que la  conducta  punible  imputada a su representado por el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  California,  haya  sido  cometida  o  consumada en el país requirente.   

Sin   embargo,   dicho  comentario  no  es  consecuente  con la información contenida en los documentos que sirven de apoyo  al  requerimiento  del Estado solicitante, toda vez que, por ejemplo, en la Nota  Verbal  N°  1930  del  12 de julio de 2007, en cuanto al acontecer fáctico, de  manera clara se dice:   

“La  organización,  dirigida  por García-Buitrago, obtenía la heroína en Colombia  y    luego   empleaba   a   varios   ‘correos’  para    llevarla    de    contrabando    a    los   Estados   Unidos”.   

Más  adelante, refiriéndose al específico  comportamiento  de  Hernán Loaiza Quintero, precisó:   

“Las  investigaciones    también    han   confirmado   el   papel   de   Loaiza-Quintero  en  esta  organización  como  responsable  de  reclutar  individuos desde lugares tales como Argentina y  Perú  para  llevar  de  contrabando  los  cargamentos  de  heroína  de García  Buitrago.  Interceptaciones  telefónicas  realizadas  legalmente  en las cuales  Loaiza-Quintero   habla  detalles  sobre  las  operaciones  de contrabando de narcóticos condujeron a la  detención       de       un      ‘correo’  en  Panamá  el 13 de abril de 2006, y a la incautación de 3 kilogramos de heroína  que   estaba   siendo   llevada  de  contrabando.  La  interceptaciones  legales  igualmente    confirman    la    participación   de  Loaiza-Quintero   en  el  exitoso  despacho  de contrabando de 5 kilogramos de heroína a New Jersey el 26  de abril de 2006”. (Se subrayó).   

Las anteriores trascripciones, las cuales se  corroboran  con  los  demás  documentos  allegados  a  este  trámite, permiten  colegir  que  la  conducta  punible  imputada a Hernán  Loaiza  Quintero se inició en Colombia y, finalmente,  se  consumó en territorio de los Estados Unidos, aspecto que, sin duda, le hace  perder  sustentó alguno al cometario realizado por la memorialista y, por ende,  su pretensión finaliza sin ninguna vocación de éxito.   

3.   En  esas  condiciones, conforme lo  dispone  el último inciso del artículo 500 del Código de Procedimiento Penal,  una  vez  cobre  ejecutoria la presente providencia, se correrá traslado por el  término  de  5  días  para que las partes, si lo estiman a bien, presenten las  alegaciones respectivas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR  la práctica de las pruebas pedidas  por   la   defensora   del  ciudadano  HERNÁN  LOAIZA  QUINTERO, solicitado en extradición.   

2.    Por  Secretaría  de  la  Sala,  devuélvansele  al  memorialista  los  documentos  que  incorporó  a su escrito  petitorio,   visibles   entre   los   folios   19   y  33  del  cuaderno  de  la  Corte.   

3.     Ejecutoriada   la   presente  providencia,  conforme  lo dispone el artículo 518 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase  traslado  de  5  días,  para  que  las  partes, si lo estiman  conveniente, presenten alegaciones.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                     

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                             JAVIER   ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                                                                           Secretaria     

1  Concepto del 8 de agosto de 2000.     

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