27504(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27504  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado  acta No.  083      

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Bogotá,    D.    C.,    treinta   de   mayo  del  año  dos  mil  siete.   

Procede  la  Corte  a resolver el conflicto  negativo    de    competencias   suscitado   entre   el   Juzgado   Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Buga, y el Primero  Penal    el    Circuito    de    Tuluá,    ambos    en    el   Departamento   del   Valle,   para  el  proferimiento  del fallo en el  proceso    seguido    en    contra   de  MARÍA  YULIETH FERNÁNDEZ,    quien    fue   acusada   por   el  delito  de  extorsión  de  que  trata  el  artículo  244  del  Código  Penal-  modificado  por  el  artículo  5º de la Ley 733 de 2002, en concurso con el de  estafa,  definido por el artículo 246 –inciso último-, ejusdem.   

1.- ANTECEDENTES.  

    

1.1.-   La  cuestión  fáctica,  aparece  reseñada  por  la  Fiscalía  en  providencia a través de la cual calificó el  mérito probatorio del sumario, en los siguientes términos:   

“Entera  a  la  justicia  la  señora NANCY CONSUELO GARCÍA que firmó una letra en blanco a su  hija  de  crianza  MARÍA  YULIETH por valor de cuatro millones de pesos, que al  parecer  necesitaba  para  respaldar  un  crédito  de  un  viaje  para México,  debiendo  pagar  el  10  por  ciento  de ese préstamo, dándole después ciento  cincuenta   mil   pesos   y   el  día  29  de  marzo  le  exigía  la   suma   de  doscientos  mil  pesos,  diciéndole  que  si no conseguía ese dinero alguien de la casa se iba a morir.  Decidiendo  denunciar porque se había dado cuenta que la estaban extorsionando.   

“Adelantada  la respectiva investigación  por  parte  del  Gaula  Policía  adscrito  a  este  Distrito,  se verificó que  efectivamente  la  deuda  argumentada  por  la  encartada  era  ficticia  y  que  lo   que   se  quería  era  extorsionar  a  la  anciana, que efectivamente no  existía  la  persona  beneficiaria  de  la letra y que el dinero que le hacían  pagar  era  para  malgastarlo  en  la  compra  de alucinógenos, toda vez que es  consumidora de los mismos”.   

1.2.-  Mediante providencia de veintisiete   de   julio   de  dos  mil  cuatro,   la   Fiscalía  Sexta  Especializada  Antisecuestro  y Extorsión con  sede           en          Tuluá-Valle,  calificó el mérito probatorio  del  sumario  profiriendo  resolución  de  acusación  en contra de               la  procesada  MARÍA  YULIETH  FERNÁNDEZ  como presunta    responsable    del   concurso    de   delitos   de   extorsión   y   estafa,   al   tiempo  que   precluyó    la    investigación    a    favor   de   ALEXANDER   RAMÍREZ  GARCÍA,  mediante  determinación  que  causó  ejecutoria en esa instancia al no haber sido objeto  de   impugnación   (fls.   81   y   ss.).   

1.3.- El asunto correspondió por reparto al  Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado con  sede  en Guadalajara de Buga. Esta autoridad, mediante  providencia     de    treinta    de    agosto   de   dos   mil   cuatro, avocó  el  conocimiento   y  dispuso correr el traslado  que  para  la  celebración de la audiencia preparatoria prevé el artículo 400  del      Código      de     Procedimiento     Penal     de     2000.              Posteriormente,    el   diez  de  noviembre  siguiente llevó a  cabo        diligencia       de       audiencia  preparatoria,  y  el  doce de enero de dos mil cinco  realizó   la   diligencia   de   audiencia  pública,  habiendo  ingresado  las  diligencias  al  Despacho  el  día trece de esos mismos mes y año (2005), para  proferir el fallo correspondiente.   

1.4.-   No   obstante,   por   medio  de  auto   proferido   el  veintisiete  de  marzo  de dos mil siete, dispuso  la   remisión   del  diligenciamiento  al  Juzgado  Penal     del     Circuito     de    Tuluá,  al  tiempo  que  le  propuso  colisión de competencias negativa.   

Consideró  al  efecto  que  resultaba   carente   de   competencia  para  conocer  del  asunto  “atendida     la  promulgación  y  vigencia de la Ley 1121 del 29 de diciembre de 2006, que en su  artículo  23  modifica  los numerales 6 y 7 del artículo 5º transitorio de la  Ley  600  de 2000, y que para el caso concreto se traduce en que el conocimiento  del   delito   de   extorsión  compete  a  los  Juzgados  Penales  de  Circuito  Especializado  cuando  la  cuantía  de  lo  exigido sea superior a 150 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes”,   cuestión   que   no  ocurrió  en  este  el  caso.   

1.3.-   Una  vez  fueron  recibidas  las  diligencias   por   parte   del   Juzgado   Primero  Penal     del     Circuito     de    Tuluá,          dicha    autoridad,    mediante    proveído    de    diecisiete   de   abril   de  dos  mil  siete,    aceptó  la  colisión  negativa  de  competencias    que   le   fuera   propuesta   por   el   Juzgado   Especializado  de  Buga, se abstuvo de  avocar  el  conocimiento  del  proceso y dispuso enviar la actuación a la Corte  para su definición.   

Argumentó  que  para  la  época  de realización de la conducta, el  competente  para  conocer  del  delito  de  extorsión  era el Juzgado Penal del  Circuito  Especializado y  no  el  Penal  del  Circuito, por lo que, en obedecimiento al principio del juez  natural,   es   esa  autoridad  la  que  debe  proferir  el  fallo  (fls. 3 y ss.).    

SE  CONSIDERA   

1.-  Naturaleza  de la controversia planteada.   

Como   la  disparidad  de  criterios  en  relación  con  la  competencia  para  conocer  del  juicio,  se  presenta entre  un  Juez Penal  del  Circuito  y un Juez Penal  del  Circuito  Especializado, se configura colisión  de  competencias  de conformidad con lo dispuesto en el artículo 93 del Código  de Procedimiento Penal de 2000.   

Preciso  resulta  anotar,  además, que la  Corte   es   competente   para   resolver  el  conflicto  que  se  somete  a  su  consideración,    de   acuerdo   con   lo   dispuesto   por   el   artículo  18 transitorio de  la  Ley  600 de 2000 según el cual  le  corresponde  a  esta  Corporación     conocer    “de    los  conflictos  de  competencia que se presenten en asuntos de la  jurisdicción  penal  entre  los jueces penales del circuito especializados y un  juez penal de circuito”.   

2.- La solución  que el caso concreto amerita.   

2.1.-  No  se  discute  por ninguno de los  funcionarios   trabados  en  conflicto  la  calificación  jurídica  de  la  conducta, ni que ésta   corresponde  al  delito  de  extorsión  en cuantía inferior a ciento cincuenta  salarios  (150)  mínimos  legales  mensuales,  por lo que de conformidad con lo  establecido  en  el artículo 23 de la Ley 1121 de 2006, la competencia escapa a  los Juzgados Penales del Circuito Especializados.   

No obstante lo anterior, la discrepancia se  advierte   en   el   Juzgado   Primero   Penal   del  Circuito  de  Tuluá,  cuya  titular  considera  que  atendiendo  el  principio  de  Juez  Natural, es decir el preconstituido para la  época   de   ocurrencia   de   los   hechos,   debe  operar  la  figura  de  la  prórroga de competencia,  y  en  tal  medida  el  competente  es  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Buga  que ha debido proferir el  fallo  hace  más  de  dos  años:  “Y  es  que ni  siquiera  bajo conceptos de favorabilidad podría plantearse este caso, no sólo  porque  jurídicamente  la  competencia  no  involucra esa clase de prerrogativa  sino  porque  incluso  este  cambio  pretendido por el juez especializado lo que  resulta  es  oprobioso  para  la acusada, no sólo por la falta de seguridad que  para  ella representa este vaivén judicial sino porque en términos de justicia  material   es  jurídicamente  aberrante  que  este  proceso  lleve  tantísimo  tiempo  sin  ser  definido,  lo  que desde ya es una  afrenta  para  quien  está  siendo  juzgada  y se encuentra detenida y para los  intereses   de   la   justicia   en  un  Estado  Social  de  Derecho”       (fl.      149).   

2.2.-  A fin de  resolver   la   cuestión   planteada,   pertinente  resulta   traer  a  colación  el  reciente  criterio de la Sala1, sentado en  asunto similar al que ahora ocupa su atención:   

“Necesario es recordar que a partir de la  expedición  de la Ley 600 de 2000, el delito de extorsión residualmente era de  competencia  de  los  juzgados  penales  del  circuito  en  cuantía  superior a  cincuenta  salarios  mínimos  legales  mensuales,  pues  siendo inferior estaba  asignada  expresamente  a los juzgados penales municipales (artículos 77 y 78).  Disposiciones  modificadas  por  el  artículo  14  de  la  Ley 733 de 2002, que  dispuso  “el  conocimiento de los delitos señalados en esta ley corresponde a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados”,  la cual incluyó los de  secuestro  simple,  secuestro  agravado,  extorsión,  concierto para delinquir,  omisión   de   denuncia   de   particular   y   fuga  de  presos  en  modalidad  culposa.   

“Disposiciones  que continúan vigentes,  pues  el  artículo 23 de la Ley 1121 de 2006, con fundamento en el cual el juez  especializado,  en  este  caso, se desprende del conocimiento del proceso, sólo  lo  modificó en relación con la cuantía, por la referencia expresa que hace a  tal  aspecto  en el sentido de que los jueces penales del circuito especializado  conocerán,  a  partir  de  su vigencia, del delito de extorsión cuyo monto sea  superior a ciento cincuenta salarios mínimos.   

“Como  el  artículo 78 de la Ley 600 de  2000,  fue  modificado  por  el  artículo  14  de  la  Ley  733  de 2002, en lo  concerniente  a la competencia de los jueces penales municipales para conocer de  la  extorsión,  actualmente no existe norma que determine formalmente cuando el  hecho   no   supera   el  monto  aludido,  a  qué  funcionario  corresponde  su  conocimiento,   debe aplicarse el literal b) del numeral 1 del artículo 77  de  la  Ley  600, el cual señala que los jueces penales del circuito conocen en  primera  instancia  “de los delitos cuyo juzgamiento no esté atribuido a otra  autoridad”,   a   quienes   el   juez   especializado   debió   remitir   las  diligencias.   

“No obstante lo anterior, la competencia  para  continuar  conociendo  de  este específico asunto, corresponde al Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla,  por  razón  del  fenómeno  jurídico-procesal  de  prórroga de competencia, como reiteradamente  lo  ha  venido  sosteniendo la Sala, al considerar que el artículo 40 de la Ley  153  de  1887  establece  que  “las  leyes concernientes a la sustanciación y  ritualidad  de  los  juicios prevalecen sobre las anteriores desde el momento en  que  deben empezar a regir. Pero los términos que hubieren empezado a correr, y  las  actuaciones  y  diligencias que ya estuviesen iniciadas, se regirán por la  ley vigente al momento de su iniciación” (negrillas de la Sala).   

“En el caso bajo examen se observa que el  Juzgado  Único Penal del Circuito de Barranquilla adelantó la etapa del juicio  en  desarrollo de la competencia otorgada por la Ley 733 de 2002 y el 7 de julio  de  2006  culminó  la audiencia pública de juzgamiento, por lo que únicamente  se  encuentra  pendiente  de  emitir  la  sentencia  respectiva, para lo cual el  término  respectivo  comenzó a correr en vigencia de la referida legislación,  por  lo  que  con  base  en  el  artículo 40 de la Ley 153 de 1887, conserva la  competencia  para  emitir  aquella decisión, porque como ya se advirtió, dicho  terminó   se   refiere   única   y   exclusivamente   al   proferimiento   del  fallo.   

“Lo anterior adquiere especial sentido al  interpretar  sistemáticamente  el aludido artículo con los 4 y 7 de la Ley 270  de  1996, que establecen los principios de celeridad y eficiencia en la función  judicial   en   los   siguientes   términos:  “La  administración   de   justicia  debe  ser  pronta  y  cumplida.  Los  términos  procesales  serán  perentorios  y  de  estricto  cumplimiento  por parte de los  funcionarios  judiciales”,  y,  “La  administración  de  justicia  debe ser  eficiente.  Los  funcionarios  y empleados judiciales deben ser diligentes en la  sustanciación  de  los  asuntos  a su cargo, sin perjuicio de la calidad de los  fallos   que   deban  proferir  conforme  a  la  competencia  que  les  fije  la  ley”.   

“Al  armonizar el citado artículo 40 de  la   Ley   153   de   1887   con  los  referidos  principios  que  gobiernan  la  administración  de justicia, se impone concluir, con el propósito de evitar la  migración  de  expedientes  de  un despacho judicial a otro con ocasión de los  frecuentes   cambios   legislativos,  en  seguro  desmedro  de  la  celeridad  y  eficiencia  debidas tanto al usuario de la administración de justicia como a la  sociedad,  que habiendo comenzado a correr el término señalado por la ley para  dictar  sentencia,  no  hay lugar a variar la competencia por el advenimiento de  una  nueva  ley  procesal  que  la  modifique,  porque  como  ya  se acotó, los  términos  que  hubieren  empezado  a  correr  se regirán por la ley vigente al  tiempo de su iniciación.   

“Lo  anterior, porque el artículo 40 de  la  Ley  600 de 2000 dispone que una vez realizada la diligencia de formulación  y  aceptación  de  cargos,  “las diligencias se remitirán al juez competente  quien,  en el término de diez (10) días hábiles dictará sentencia”. Por su  parte  el  artículo  410  ibídem  establece  que “finalizada la práctica de  pruebas  y  la  intervención de los sujetos procesales en la audiencia, el juez  decidirá dentro de los quince (15) días siguientes”.   

“Se exceptúan del planteamiento anterior  aquellos  casos  en  los  que  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura   ha dispuesto en ejercicio de sus facultades, señaladas en los  artículos  257  de  la  Constitución  Política,  19, 63 y 85 de la Ley 270 de  1996,  así  como  528  de  la  Ley  906  de 2004, entre otros, que funcionarios  diferentes    a   los   que   tramitaron   el   juicio   dicten   la   sentencia  respectiva”.   

Con    fundamento    en    las   estas  consideraciones,  aun cuando este caso se tramita por el delito de extorsión en  cuantía  inferior  a  ciento  cincuenta  salarios mínimos legales vigentes, se  asignará   al  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Buga su  conocimiento  por  ser el funcionario para quien, luego de culminar la audiencia  pública  de juzgamiento, comenzó a correr el término dispuesto para dictar la  sentencia  que en derecho corresponda, sin que después de haber transcurrido un  lapso considerable haya procedido a ello.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

PRIMERO.    DIRIMIR   la  colisión negativa de competencias planteada, en el sentido de  atribuirle   el   conocimiento   del   proceso  adelantado  contra  MARÍA  YULIETH  FERNÁNDEZ, al Juzgado  Primero   Penal   del   Circuito  Especializado  de  Buga,   Despacho   a   donde   será   remitido  el  expediente.   

SEGUNDO. Enviar  copia   de   esta   decisión   al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Tuluá   (Valle),   para   su  información.   

La  Secretaría  de  la  Sala proveerá al  respecto y librará las comunicaciones respectivas.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ         ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA             JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1  Cfr. Auto Colisión mayo 23 de 2007. Rad. 27487     

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