27418(02-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 27418  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Bogotá,  D.C.,  dos  (02) de mayo de dos mil  siete (2007)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Resuelve   el   Despacho   la  impugnación  presentada   por   el   ciudadano   LUIS  CARLOS  MORA  VELEZ,  contra la providencia del 19 de abril de 2007,  por  medio  de  la  cual un Magistrado del Tribunal Superior de Pereira declaró  improcedente  la  acción de Habeas Corpus  que  interpusiera  contra  el  Juez  2° Penal del Circuito de Dos  Quebradas, Risaralda.   

ANTECEDENTES  

1.  Manifiesta  el  accionante  que  se  encuentra  detenido  desde  el  17  de septiembre de 2006 a  órdenes  del  citado  despacho  judicial, y a la fecha han transcurrido 6 meses  sin  que  se  haya  resuelto  su  situación  a  causa  del  aplazamiento de las  audiencias  correspondientes  al juicio oral, en perjuicio del normal desarrollo  del proceso.   

Considera  que  se  encuentra  privado  de la  libertad  en  forma  arbitraria  por  el  vencimiento  de  los  términos  de la  actuación procesal.   

2. Asignado el asunto  a  uno  de  los magistrados del Tribunal Superior de Pereira, por auto del 18 de  abril  de  2007 avocó el conocimiento y ordenó practicar inspección judicial,  de  inmediato,  a  las  actuaciones adelantadas por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Dos  Quebradas,  contra  LUIS CARLOS MORA  VELEZ  por  el delito de acto sexual abusivo con menor  de catorce años.   

LA PROVIDENCIA RECURRIDA  

Luego de confrontar la actuación cumplida por  el  funcionario judicial accionado de cara a los artículos 338, 343, 365, y 447  de  la  Ley  906  de  2004,  que  señalan taxativamente los términos para cada  actuación,  observa el A quo  que  el  procedimiento  se  ha desarrollado con apego a los preceptos legales y,  por tanto, la acción es improcedente.   

Aclara  que en la audiencia de juicio oral se  profirió  el sentido del fallo declarando la responsabilidad penal del acusado,  con  lo  que  esa etapa del proceso se tiene por concluida, pues en la audiencia  de  individualización de pena y sentencia, aún pendiente, las partes no tienen  injerencia.  Además,  como  en  este  caso se está adelantando la audiencia de  trámite  del  incidente  de  reparación  y el artículo 447 de dicha normativa  ordena  que  la decisión allí adoptada se incorpore en el fallo definitivo, es  claro que este se debe finiquitar, antes de proferir sentencia.   

Para  finalizar, señala que la entrevista al  accionante   –actualmente  recluido  en  la Cárcel Distrital la 40 de Pereira – no resultó necesaria ante  la  claridad  de las razones de hecho y de derecho expuestas en su escrito, y la  inspección  judicial  efectuada  al  proceso  permitió  verificar  la eventual  estructuración de la causal expuesta en el libelo.   

CONSIDERACIONES  

1.  Es competente el suscrito magistrado para  resolver  la  impugnación  propuesta  por el accionante contra la decisión del  Magistrado   del   Tribunal  Superior  de  Pereira  que  negó  el  Habeas  Corpus  al ciudadano LUIS    CARLOS    MORA   VELÁSQUEZ,   de  conformidad con el artículo 7° de la Ley 1095 de 2006.   

2.  Aún  cuando no se conocen los motivos de  inconformidad  del peticionario, corresponde  examinar en esta instancia la  procedencia  de la acción constitucional propuesta, porque la Ley 1095 de 2006,  reglamentaria  del  artículo 30 de la Carta Política, no consagra un requisito  de  tal  especie.  Si  bien  en el artículo 4º se establece el contenido de la  petición,  en  el  primer inciso se aclara que la ausencia de uno de los puntos  relacionados  no  impedirá  que  se  adelante  el  trámite  si la información  suministrada  es  suficiente  para  ello.  A  su turno, el artículo 7º tampoco  dispone de manera expresa que la impugnación deba estar motivada:   

ARTÍCULO  7o.  IMPUGNACIÓN.     La  providencia  que  niegue  el  Habeas  Corpus podrá ser impugnada, dentro de los  tres  (3)  días  calendario  siguientes  a la notificación. La impugnación se  someterá a las siguientes reglas:   

   

1.  Presentada  la  impugnación,  el  juez  remitirá  las  diligencias  dentro de las siguientes veinticuatro (24) horas al  superior  jerárquico  correspondiente.  El expediente será repartido de manera  inmediata  y  habrá  de  ser  fallado  dentro  de  los  tres (3) días hábiles  siguientes.   

   

2. Cuando el superior jerárquico sea un juez  plural,  el  recurso  será  sustanciado  y fallado integralmente por uno de los  magistrados  integrantes  de  la Corporación, sin requerir de la aprobación de  la  sala  o  sección respectiva. Cada uno de los integrantes de la Corporación  se  tendrá  como  juez  individual  para  resolver las impugnaciones del Habeas  Corpus.   

En ese orden, es claro que por tratarse de un  derecho  fundamental  y,  a la vez, un mecanismo que tutela la libertad personal  cuando   alguien   es   privado   de  ella  con  violación  de  las  garantías  constitucionales   o  legales,  o  ésta  se  prolongue  ilegalmente,  la  ley ha dispuesto un trámite que se  caracteriza  por  su  informalidad  en  virtud  de  los principios de celeridad,  eficacia  y  eficiencia que caracterizan, por antonomasia, la administración de  justicia.   

3.  El  artículo  30  de  la Carta Política  consagra    el   derecho   fundamental   de   Habeas  Corpus,    reconocido    en    varios   instrumentos  internacionales,    como    la    Declaración   Universal   de   los   Derechos  Humanos1   

,  el  Pacto  Internacional  sobre  Derechos  Civiles            y            Políticos2,   la  Convención  Americana  sobre           Derechos           Humanos3 y la Declaración Americana de  Derechos      y      Deberes      del     Hombre4.   

De  igual  modo,  el  artículo  27-2  de la  Convención    Americana   de   Derechos   Humanos5,  y el artículo 4° de la Ley  137    de   1994   -Estatutaria   sobre   Estados   de   Excepción-6   

, incluye el Habeas  Corpus   dentro   de   los   derechos   intangibles.   

Como  corolario  teórico,  el  Habeas  Corpus es un derecho intangible y  de  aplicación  inmediata,  consagrado en la Constitución y reconocido además  en    normas    internacionales    que    forman    parte    del    bloque    de  constitucionalidad.   

Se   trata   de  la   garantía  más  importante  para  la  protección  del  derecho  a la libertad, consagrada en el  artículo  28  de  la  Constitución,  que  reconoce  en  forma expresa que toda  persona  es  libre,  así  como  que  nadie  puede ser molestado en su persona o  familia,  ni  reducido  a  prisión  o  arresto,  ni  detenido,  ni su domicilio  registrado,  sino  en  virtud  de  mandamiento  escrito  de  autoridad  judicial  competente,  con  las  formalidades legales y por motivo previamente definido en  la ley.   

Ahora  bien,  el  derecho  a  la libertad no  obstante  su  consagración  constitucional  e  importancia  no  es  un  derecho  absoluto,  según  se  desprende  de  lo  previsto  en  el  artículo  28  de la  Constitución,  si  bien  el Habeas Corpus  es  el  medio por excelencia para su protección, y así se venía  considerando  tradicionalmente  por  la  legislación  y  la  jurisprudencia, la  naturaleza     ius     fundamental    de  este  derecho  devela  que  el Habeas Corpus es una garantía no  solo  del  derecho  a  libertad,  sino  que  igualmente  lo es de otros derechos  fundamentales  de  la  persona  privada  de la libertad como los de la vida y la  integridad                  personal7.   

4. Desde este contexto constitucional y legal,  deberá  revisarse  si  en  el caso puesto a consideración de esta instancia se  revela  una  de las hipótesis que dan lugar a la protección de la libertad por  esta vía.   

4.1. Se observa, del contenido de la queja, de la inspección  judicial  practicada  a  la  carpeta  que  contiene el proceso adelantado por el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Dos  Quebradas,  Risaralda,  y de la  decisión  que  ha sido objeto de impugnación, que en este caso no se vislumbra  una  privación  de la libertad en forma arbitraria, como lo aduce el accionante  porque,  como bien razonó el funcionario de primera instancia, la actuación se  ha  cumplido  dentro de los términos consagrados en la Ley 906 de 2004, como se  pasa a ver:   

a) Entre la formulación de la imputación -17  de  octubre  de  2006-   y  la  formulación  de la acusación –   14   de   noviembre   de   2006-,  transcurrieron        28       días.   

Según el artículo 175, la fiscalía dispone  de   30   días   para  formular  la  acusación, contados a partir del día siguiente a la formulación  de la imputación.     

b)  Entre  la audiencia de formulación de la  acusación  – 19 de enero  de  2007-  y la audiencia preparatoria –  17  de febrero de 2007- transcurrieron 29  días.   

Según  el  inciso  2º  del artículo 75, la  audiencia  preparatoria  deberá  realizarse  por el juez de conocimiento a más  tardar   dentro   de   los   30   días  siguientes    a    la    audiencia    de    formulación    de    la  acusación.   

c)   Entre   la   audiencia   preparatoria  –17 de febrero de 2007- y  la  audiencia  de  juicio oral -16 de marzo de 2007- transcurrieron 27 días.   

Según   el  artículo  365,  concluida  la  audiencia  preparatoria,  el  juez fijará fecha, hora y sala para el inicio del  juicio,  que  deberá  realizarse  dentro  los 30 días  siguientes   a   la   terminación  de  la  audiencia  preparatoria.   

4.2  De  acuerdo  con  el acta de inspección  judicial,   ninguna  de  estas  audiencias  fue  objeto  de  aplazamiento  y  se  cumplieron  dentro  del  término  establecido  por la ley. La única excepción  surge  en  relación con la audiencia para proferir sentencia, diligencia que no  se  ha  llevado a cabo porque al finalizar la audiencia de juicio oral, luego de  comunicar  el  sentido  de  fallo  a las partes, la representante de la víctima  manifestó  que  quería  iniciar  incidente  de  reparación integral y el juez  fijó fecha para ese efecto.   

Para  el  momento  en  que  se  presentó  la  solicitud  de  Habeas Corpus  -18  de abril de 2007- se habían realizado dos audiencias: la primera, el 30 de  marzo  de  2007;  la  segunda, el 17 de abril siguiente, que debió ser aplazada  por   la   no   asistencia  del  defensor.   

Esta   situación  deja  en  claro  que  el  aplazamiento  de  la  señalada  diligencia  no  es atribuible a la voluntad del  funcionario accionado.   

4.3.  Al  tenor  del  artículo 447, inciso  final,  el  juez  dispone  de  15  días  calendario,  a  partir  de  la  terminación  del  juicio oral, para  proferir  sentencia  en  la  cual  incorporará  la  decisión  que  puso fin al  incidente  de  reparación integral. Pero en el parágrafo, señala expresamente  que  en ese término se emitirá la sentencia absolutoria. De donde se sigue que  solo  hasta  que  culmine  el  trámite  del incidente y se adopte una decisión  final,  no  se podrá emitir el fallo de responsabilidad penal, como también lo  establece el artículo 105 ibídem.   

Así entonces, la interpretación armónica de  los  citado  preceptos  conduce  a  señalar  que  cuando  está de por medio el  derecho  de  la  víctima  a  obtener  la reparación integral de los perjuicios  causados  con  la  acción  delictiva,  no puede atenderse al plazo de 15 días,  máxime  cuando  para ese efecto el interesado cuenta con 30 días para formular  la  solicitud.  De  ahí que para este despacho resulte atinada e ilustrativa la  cita  de  la  sentencia de tutela 22920 del 7 de diciembre de 2005, hecha por el  magistrado del Tribunal Superior de Pereira en su decisión.   

En estas condiciones, no procede la acción de  Habeas Corpus.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  el  suscrito  magistrado   de   la   Sala   de   Casación   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión  del  19  de abril de 2007, proferida por el Magistrado Ivanov Arteaga  Guzmàn,   que  negó  el  Habeas  Corpus  promovido  por  el  ciudadano LUIS CARLOS  MORA VELEZ.   

Notifíquese y Cúmplase  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Magistrado  

    

1  Declaración  Universal  de  los  Derechos  Humanos,  artículos 8º.  9º.:   

“8. Toda persona tiene derecho a un recurso  efectivo  ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos  que  violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la  ley.”   

9. Nadie podrá se arbitrariamente detenido,  preso ni desterrado”.   

2 Pacto  Internacional  sobre  Derechos Civiles y Políticos, aprobado mediante la ley 74  de 1968, artículo 9º.:   

“Artículo  9.   

1.  Todo  individuo  tiene  derecho  a  la  libertad  y  a la seguridad personales. Nadie podrá ser sometido a detención o  prisión  arbitrarias.  Nadie  podrá  ser privado de su libertad, salvo por las  causas  fijadas  por  ley  y  con arreglo al procedimiento establecido en ésta.   

2. Toda persona detenida será informada, en  el  momento  de  su  detención,  de  las razones de la misma, y notificada, sin  demora, de la acusación formulada contra ella.   

3. Toda persona detenida o presa a causa de  una  infracción  penal será llevada sin demora ante un juez u otro funcionario  autorizado  por  la  ley  para ejercer funciones judiciales, y tendrá derecho a  ser  juzgada  dentro  de  un  plazo  razonable  o  a  ser puesta en libertad. La  prisión  preventiva  de  las  personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la  regla  general,  pero  su  libertad  podrá  estar  subordinada a garantías que  aseguren  la  comparecencia  del  acusado  en el acto del juicio, o en cualquier  momento  de  las  diligencias  procesales  y, en su caso, para la ejecución del  fallo.   

4. Toda persona que sea privada de libertad  en  virtud de detención o prisión tendrá derecho a recurrir ante un tribunal,  a  fin  de  que  éste  decida  a  la  brevedad posible sobre la legalidad de su  prisión y ordene su libertad si la prisión fuera ilegal.   

5.  Toda  persona que haya sido ilegalmente  detenida     o    presa,    tendrá    el    derecho    efectivo    a    obtener  reparación”.   

3  Convención   Americana   sobre   Derechos   Humanos  –Pacto  de  San José de  Costa Rica-, aprobada mediante la ley 16 de 1972, artículo 7º:   

“Artículo  7.  Derecho  a  la  Libertad  Personal   

1. Toda persona tiene derecho a la libertad  y a la seguridad personales.   

2.  Nadie  puede ser privado de su libertad  física,  salvo  por las causas y en las condiciones fijadas de antemano por las  Constituciones  Políticas  de  los  Estados  Partes  o  por  las leyes dictadas  conforme  a  ellas.3.  Nadie  puede  ser sometido a detención o encarcelamiento  arbitrarios.   

4. Toda persona detenida o retenida debe ser  informada  de las razones de su detención y notificada, sin demora, del cargo o  cargos formulados contra ella.   

5. Toda persona detenida o retenida debe ser  llevada,  sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para  ejercer  funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo  razonable  o  a  ser  puesta  en  libertad,  sin  perjuicio  de que continúe el  proceso.  Su  libertad  podrá  estar  condicionada a garantías que aseguren su  comparecencia en el juicio.   

6.  Toda  persona privada de libertad tiene  derecho  a  recurrir  ante  un  juez  o  tribunal competente, a fin de que éste  decida,  sin  demora,  sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su  libertad  si  el  arresto o la detención fueran ilegales. En los Estados Partes  cuyas  leyes  prevén  que toda persona que se viera amenazada de ser privada de  su  libertad  tiene  derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de  que  éste  decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser  restringido  ni  abolido.  Los  recursos podrán interponerse por sí o por otra  persona.   

7.  Nadie  será  detenido por deudas. Este  principio  no  limita los mandatos de autoridad judicial competente dictados por  incumplimientos de deberes alimentarios”.   

4Declaración  Americana  de  los  Derechos  y  Deberes  del Hombre,  artículo XXV:   

“Artículo XXV  

Nadie puede ser privado de su libertad sino  en  los  casos  y  según  las formas establecidas por leyes preexistentes. Todo  individuo  que  haya  sido  privado  de  su libertad tiene derecho a que el juez  verifique  sin  demora  la  legalidad de la medida y a ser juzgado sin dilación  injustificada,  o,  de  lo  contrario,  a  ser puesto en libertad. Tiene derecho  también    a    un   tratamiento   humano   durante   la   privación   de   su  libertad”.   

5  Convención americana sobre derechos humanos,   

Artículo 27. Suspensión de garantías  

1. En caso de guerra, de peligro público o  de  otra  emergencia  que amenace la independencia o seguridad del Estado parte,  éste   podrá  adoptar  disposiciones  que,  en  la  medida  y  por  el  tiempo  estrictamente  limitado  a  las  exigencias  de  la  situación,  suspendan  las  obligaciones  contraídas  en  virtud  de  esta  Convención,  siempre que tales  disposiciones  no  sean incompatibles con las demás obligaciones que les impone  el  derecho  internacional  y  no  entrañen  discriminación  alguna fundada en  motivos de raza, color, sexo, idioma, religión u origen social.   

2. La disposición precedente no autoriza la  suspensión  de  los  derechos  determinados  en  los  siguientes  artículos: 3  (Derecho  al  reconocimiento  de  la  Personalidad  Jurídica);  4 (Derecho a la  Vida);  5 (Derecho a la Integridad Personal); 6 (Prohibición de la Esclavitud y  Servidumbre);  9  (Principio  de legalidad y de Retroactividad); 12 (Libertad de  Conciencia  y  de  Religión);  17  (Protección  de la Familia); 18 (Derecho al  Nombre);  19  (Derechos  del  Niño);  20  (Derecho  a  la  Nacionalidad);  y 23  (Derechos  Políticos),  ni  de las garantías judiciales indispensables para la  protección de tales derechos.   

3.  Todo  Estado  parte  que  haga  uso del  derecho  de  suspensión  deberá  informar  inmediatamente a los demás Estados  partes  en  la  presente  Convención, por conducto del Secretario General de la  Organización  de  los Estados Americanos, de las disposiciones cuya aplicación  haya  suspendido,  de  los  motivos  que  hayan suscitado la suspensión y de la  fecha en que haya dado por terminada tal suspensión.   

                

6 – Ley  137 de 1994 -Estatutaria sobre Estados de Excepción-:   

Artículo  4º:  “Derechos  Intangibles. De  conformidad  con  el  artículo  27  de  la  Convención  Americana  de Derechos  Humanos,  y  los  demás  tratados  sobre  la  materia ratificados por Colombia,  durante  los  estados de excepción serán intangibles; el derecho a la vida y a  la  integridad personal; el derecho a no ser sometido a desaparición forzada, a  torturas,  ni  a  tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; el derecho al  reconocimiento  de  la personalidad jurídica; la prohibición de la esclavitud,  la  servidumbre  y  la  trata  de seres humanos; la prohibición de las penas de  destierro,  prisión  perpetua  y  confiscación,  la libertad de conciencia; la  libertad  de  religión;  el  principio  de  legalidad,  de  favorabilidad  y de  irretroactividad  de la ley penal; el derecho a elegir y ser elegido; el derecho  a  contraer matrimonio y a la protección de la familia; los derechos del niño,  a  la  protección  por  parte  de  su  familia; de la sociedad y del Estado; el  derecho  a  no ser condenado a prisión por deudas civiles; el derecho al Habeas  Corpus   y   el   derecho   de   los   colombianos   por  nacimiento  a  no  ser  extraditados.   

Tampoco   podrán   ser  suspendidas  las  garantías  judiciales  indispensables  para  la  protección de tales derechos.   

De  conformidad  con  el  literal  b)  del  artículo   29   de  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  ninguna  disposición  de la Convención, puede ser interpretada en el sentido de limitar  el  goce  y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido  de  acuerdo  con  las leyes de cualquiera de los Estados partes o de acuerdo con  otra Convención en que sea parte uno de estos Estados.”   

Parágrafo  1.  Garantía  de  la  libre  y  pacífica  actividad  política. Los derechos a constituir partidos, movimientos  y  agrupaciones  políticas,  a  formar  parte  de  ellas,  a  participar en sus  actividades  legítimas  y  a hacer oposición, podrán ser ejercidos libremente  dentro  del respeto de la Constitución  Política y sin recurrir a ninguna  forma de violencia”.   

Parágrafo  2. Para asegurar la efectividad  del  derecho  a  la  paz, en ejercicio de las facultades derivadas del Estado de  Conmoción   Interior,  se  podrá  expedir  medidas  exceptivas  encaminadas  a  facilitar  la reincorporación de delincuentes políticos a la vida civil y para  remover  obstáculos  de  índole  administrativa,  presupuestal o jurídico. En  desarrollo  de  estas facultades el Gobierno podrá conceder, por graves motivos  de   conveniencia   pública,   amnistías  o  indultos  generales  por  delitos  políticos y conexos.    

Artículo  5.  Prohibición  de  suspender  derechos.  Las  limitaciones  a  los  derechos  no  podrán ser tan gravosas que  impliquen  la  negación  de la dignidad humana, de la intimidad, de la libertad  de  asociación,  del  derecho  al  trabajo,  del derecho a la educación, de la  libertad   de   expresión  y  de  los  demás  derechos  humanos  y  libertades  fundamentales  que  no  pueden  ser suspendidos en ningún estado de excepción.   

Tampoco   podrán   ser  suspendidas  las  garantías  judiciales  indispensables para la protección de tales derechos. De  todas  formas se garantizarán los derechos consagrados en el artículo 29 de la  Constitución Política”.   

7 Así  lo  enseño  la Corte Constitucional en la sentencia C-187 de 2006, en la que se  efectuó   el   control   previo   de  constitucionalidad  de  la  ley  1095  de  2006.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *