27350(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27350   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.73  

Bogotá D.C., dieciséis (16) de mayo de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala la admisibilidad de la demanda  de  casación  presentada por la defensora de CARLOS JULIO MONTAÑA PACANCHIQUE,  contra  el  fallo mediante el cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cundinamarca,  de  oficio,  redujo  la  pena  principal impuesta en la sentencia  emitida  por el Juzgado Penal del Circuito de Funza, por cuyo medio lo condenó,  con  Luís  Rosalino  Bejarano  Beltrán, como coautor penalmente responsable de  hurto calificado y agravado, en concurso homogéneo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Según  constancias procesales, el 20 agosto  de   2005   agentes   de   la   Policía  de  la  Estación  Cota  (Cundinamarca),  fueron  alertados en horas  de  la  madrugada,  por  una  llamada telefónica, acerca de la presencia de dos  sujetos     sospechosos    en    el    sitio    conocido    como    “Parcelas”,   al  que  llegaron  los  uniformados  y al amonestarlos para una requisa, uno huyó, en tanto que el otro  fue  retenido  en  posesión  de una pistola a gas neumática, así como con dos  morrales  con  elementos  de  valor  (una guadañadora,  cuatro  estuches  con  120  CDS., un carro de juguete a control remoto, el panel  frontal  de  un  radio  para  automotor, un radio de perifoneo, etc.)  clandestinamente  sustraídos, y con violencia, de tres inmuebles  de  ese  sector  y  de  los  vehículos  que  en  los mismos predios se hallaban  parqueados.   

El  aprehendido,  identificado  como  Luís  Rosalino   Bejarano   Beltrán,   fue   escuchado  en  indagatoria  —en  la que señaló como compañero de  ilicitud     a     JULIO    MONTAÑA—,  y  el  29  de agosto de 2005 su situación jurídica se resolvió  provisionalmente  con  detención  preventiva, sin excarcelación, por el delito  de hurto calificado y agravado, cometido en concurso homogéneo.   

Identificado   el   otro   partícipe  del  latrocinio  como  CARLOS  JULIO  MONTAÑA PACANCHIQUE, se ordenó su captura, la  cual  ocurrió el 5 de diciembre de la citada anualidad, y tras ser escuchado en  indagatoria,  la  situación  jurídica  provisional  le  fue  resuelta el 13 de  diciembre  siguiente  en  los mismos términos que los de su compañero de causa  criminal.   

Con  el primero de los citados y a solicitud  del  mismo,  el  6  de  diciembre  de  2005  se  llevó  a  cabo  diligencia  de  formulación  de cargos con fines de sentencia anticipada, actuación igualmente  cumplida  con  MONTAÑA PACANCHIQUE el 11 de enero de 2006 conforme lo pidió en  la  indagatoria,  motivo  por  el  que  se les formuló cargos como coautores de  hurto  calificado y agravado, al tenor de los artículos 240, numerales 2 y 3, y  241,  numeral  10,  de  la  Ley  599 de 2000, cometido en concurso homogéneo de  conformidad  con  el artículo 31 ibidem, los cuales aceptaron los procesados en  forma libre, consciente y voluntaria.   

Así  arribó la actuación al Juzgado Penal  del  Circuito  de  Funza,  despacho  que  el  10  de  febrero de 2006 emitió el  respectivo  fallo,  en el sentido de condenar a los acusados a purgar, cada uno,  pena  principal  de cincuenta y seis (56) meses de prisión, mas la accesoria de  “interdicción    de    derechos    y   funciones  públicas”   por   igual   lapso   como   coautores  responsables  de  la conducta punible atribuida en la formulación de cargos; se  abstuvo  de  imponerles  condena  por  daños  y  perjuicios,  y  les  negó  la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

Para  dosificar la pena, tras establecer los  límites   objetivos  de  conformidad  con  la  calificación  jurídica  de  la  conducta,  el  juez  escogió  el  cuarto  mínimo  para  su  individualización  (de  42  a 67,5 meses) por la  ausencia   de   circunstancias  genéricas  de  agravación,  y  atendiendo  los  criterios  señalados  en el artículo 61, inciso tercero, del Código Penal, en  concreto,  la  gravedad  del  delito,  partió  de  sesenta  meses,  los  cuales  incrementó  en  veinticuatro  en razón del concurso homogéneo, y al resultado  obtenido  le restó una tercera parte por el acogimiento a sentencia anticipada,  concretando así la pena finalmente impuesta.   

Del  referido fallo únicamente apeló Luís  Rosalino  Bejarano  Beltrán,  aduciendo  que  su  inconformidad  se orientaba a  buscar  una  rebaja  de  la sanción, manifestación que el Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  de Cundinamarca tuvo como sustentación idónea y suficiente  de  la  alzada,  y  que  interpretó  en  el  sentido  de que como la actuación  feneció  a  través  de la figura de sentencia anticipada, lo que pretendía el  apelante  era  la aplicación, en acatamiento de los principios de favorabilidad  e  igualdad,  de  la  máxima  reducción de pena prevista en la Ley 906 de 2004  para los casos de aceptación de la imputación.   

El 28 de noviembre de 2006, de acuerdo con lo  anterior  y  acatando  jurisprudencia  de  la Corte Constitucional acerca de los  aludidos  institutos,  el  ad-quem  dictó  fallo en el que en aplicación de lo  normado  en  el  artículo  351  de  la  Ley  906  de  2004,  resolvió conceder  reducción  de  pena  del  42  %  sobre  la  cantidad de la que partió el a-quo  (84  meses), y en definitiva  impuso    al    apelante    prisión    de   cuarenta   y   ocho   (48)   meses  y  veintidós  (22) días, decisión que hizo “…extensiva  al  no apelante Carlos Julio montaña Pacanchique,  en  consideración a la comisión de los mismos hechos delictivos, en idénticas  circunstancias  de  modo,  tiempo  y  lugar,  y  el  sometimiento a la figura de  sentencia  anticipada  con  posterioridad  a  la  resolución  de  la situación  jurídica,   es   decir,   su   situación   jurídica  es  igual”.   

Dentro  del término de ejecutoria del fallo  de    segundo   grado   la   defensora   de   MONTAÑA   PACANCHIQUE   interpuso  casación.   

LA DEMANDA  

El  23 de enero de 2007 el ad-quem concedió  el  recurso de casación y ordenó correr traslado para sustentarlo, fecha en la  que  la  defensora  de  MONTAÑA PACANCHIQUE presentó escrito en el cual afirma  cumplir  con  éste  requisito,  y sin mencionar causal alguna, ni aludir yerros  típicos  de  la  impugnación  extraordinaria,  o  la  violación de garantías  fundamentales,  simplemente  alega que la intervención de su representado en el  punible  fue  a  título  de  cómplice,  y que como desde la injurada solicitó  sentencia  anticipada,  él  merecía  “rebaja         de        pena        más        amplia”.   

El  traslado  para  presentar  la demanda se  cumplió  del 5 de febrero al 16 de marzo del año en curso, pero sólo hasta el  20  de  marzo  la  defensa  allegó libelo en el que dice apoyar el “PRIMER   CARGO”   en  el  artículo  207-1°,  del  Código  de Procedimiento Penal (Ley 600  de  2000),  y  agrega  que con fundamento el artículo  212,     numeral    4,    ibidem    “…desarrollará  la demanda a través de un cargo, fundamentado en  causal  distinta  y propuestos de manera subsidiaria cuya sustentación se hará  en  capítulo separado con el objeto de preservar el principio de contradicción  que  rige  el  recurso  extraordinario  de  casación,  al  interior de un mismo  cargo”.   

Puntualiza   que  también  es  objeto  de  impugnación  el  fallo  en la “…causal PRIMERA de  CASACIÓN   por   VIOLACIÓN   DIRECTA   DE   LA  LEY  SUSTANCIAL…”,  y  seguidamente  expresa inconformidad con la dosificación de  la  pena  por  parte  del  a-quo,  porque aun cuando era justo partir de sesenta  meses  por uno de los delitos de hurto calificado y agravado, en su opinión, el  incremento  por  el concurso debió ser de diez meses y no de veinticuatro, y la  rebaja  concedida por el ad-quem tendría que haber sido del 50 % y no del 42 %,  para   obtener   en   definitiva   una   pena   de  treinta  y  cinco  meses  de  prisión.   

Sostiene  que los falladores “…no  hablan  de que había atenuantes que no se tomaron en cuenta  como   son…”   que  los  bienes  hurtados  fueron  devueltos  “ANTES  DE  QUE  SE  CUMPLIERAN  LAS  24  HORAS”,    aspecto    que   identifica   como   un  “error  de hecho”, y con  igual  connotación  califica  no  advertir  que su prohijado no “se  fue a sentencia anticipada” después  de  resuelta  la  situación  jurídica,  como  ocurrió  con el otro procesado,  “…SINO  QUE  FUE  EN  FORMA INMEDIATA, existiendo  todo  ahorro  a  la  administración  de  justicia  para  su caso…”.   

Finalmente   señala  que  “Como  resultado  de  la  violación  de las normas instrumentales o  reguladoras  de  la actividad probatoria, se condujo por parte del fallador a la  VIOLACIÓN  INDIRECTA POR APLICACIÓN INDIRECTA para la aplicación de la pena a  imponer”     y     pide     que     “conforme  al  cargo  demostrado  la  HONORABLE  CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  CASE TOTALMENTE la sentencia impugnada y  dicte  en  forma  modificadora  una  sentencia  de  acuerdo con los atenuantes y  favorecimiento   a   que   tiene   derecho…”   el  procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  el  artículo  205 del  Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley   600  de  2000),  vigente  para  la  época de los hechos y para  cuando  se  adoptaron  los  fallos  de  primero  y  segundo  grado,  el  recurso  extraordinario  de  casación  es  viable  respecto  de  sentencias “proferidas  en  segunda  instancia por los Tribunales Superiores  de  Distrito  Judicial  y  el  Tribunal  Penal  Militar  en  los procesos que se  hubieren  adelantado  por  los delitos que tengan señalada pena privativa de la  libertad    cuyo    máximo    exceda    de    ocho  años”   (negrillas fuera de texto).   

También  establece el citado precepto en su  inciso   tercero   que  la  Sala,  excepcionalmente  y  en  forma  discrecional,  “puede  admitir  la  demanda  de  casación  contra  sentencias   distintas  a  las  arriba  mencionadas”  “cuando  lo  considere necesario para el desarrollo  de     la     jurisprudencia     o     la     garantía    de    los    derechos  fundamentales”         y         “siempre  que  reúnan  los  demás  requisitos  exigidos  por la  ley”.   

En  el  asunto sometido a estudio se observa  que   por   tratarse   de  un   hurto  calificado  y  agravado,   de   conformidad   con  la  valoración    jurídica   hecha en la diligencia de formulación y  aceptación  de  cargos  (Ley 599 de 2000, artículos  239,  240, numerales 1 y 3,  y     241,    numeral  10),  el  máximo  de pena  para    tal    conducta    (12    años)  superaba  el  limite  fijado  en el aludido precepto,  luego era viable por la vía ordinaria el recurso extraordinario  de casación.   

No  obstante,  ese  requisito objetivo no es  suficiente  para concluir la procedencia de la impugnación extraordinaria, como  que  para  ello es también determinante el interés jurídico que debe ostentar  el  sujeto  procesal  que  demanda,  presupuesto que no se cumple en el presente  asunto.   

En efecto, de conformidad con lo dispuesto en  el   artículo   209   del   Código   de   Procedimiento   Penal  (Ley  600  de 2000), la demanda de casación  puede  ser  promovida  por  el Fiscal, el Ministerio Público, el Defensor y los  demás  sujetos  procesales,  empero  éstos  últimos,  sólo  podrán  hacerlo  “directamente,  si  fueren  abogados    titulados    y    autorizados    legalmente    para    ejercer    la  profesión”;   en   otras  palabras  dicho,  en  materia  de  la  impugnación  extraordinaria, las únicas  personas   habilitadas   para   ejercer   el   derecho   de  postulación  deben  necesariamente ostentar la condición de abogado titulado.   

Sin    embargo,    esa    “legitimación”   de  que  trata  la  aludida  norma  es  apenas formal, o por mejor decirlo, abstracta, ya que lo que  legitima  en  concreto  el derecho a impugnar es el interés jurídico, toda vez  que  los  recursos  están previstos como instrumentos al servicio de las partes  con  el  fin de conseguir la reparación de un agravio sufrido por la decisión;  son  los  recursos un medio procesal a través del cual es posible, bien, que el  mismo  funcionario  que profirió la providencia enmiende o subsane el perjuicio  inferido  a  alguna  de las partes, o ya, que el inmediato superior funcional, o  el  que determine la ley, revise dicha decisión a fin de restaurar la legalidad  de la actuación.   

En  materia  del  recurso  extraordinario de  casación,  tiene  dicho la jurisprudencia de esta Sala que es indispensable que  el  sujeto  procesal  que  acude a ese mecanismo, haya impugnado la sentencia de  primera  instancia, pues la no interposición o sustentación debida del recurso  de  apelación  respecto  del  fallo  de primer grado, estando en condiciones de  hacerlo,  indica  aceptación  del  contenido  de tal providencia, motivo por el  cual  el  no  recurrente  carecerá  de  interés  jurídico para impugnar la de  segunda  instancia  que  no  reforme aquélla en perjuicio de su situación, sin  que  pueda  a  última  hora  invocar  un  agravio, con el fin de legitimarse en  casación.   

Respecto  de  sentencias  anticipadas,  el  interés  jurídico  para  recurrir  además  se  encuentra  limitado  para  los  procesados  y  defensores, tanto en apelación como en casación, a los temas de  la  dosificación  de  la pena, el mecanismo sustitutivo de la pena privativa de  la  libertad y la extinción de dominio sobre bienes, de acuerdo con lo previsto  en  el  artículo  40 de la Ley 600 de 2000, de modo que resulta inadmisible por  falta  de  interés  toda  impugnación  que  tenga  el  definido  propósito de  plantear  una retractación del acuerdo, salvo que se advierta una violación de  derechos fundamentales.   

En el caso concreto, tal y como se desprende  de  la  síntesis  de  la actuación, el proceso terminó mediante los trámites  propios  de  la  sentencia  anticipada, y si bien es cierto la pretensión de la  libelista  en  punto  de  la  casación,  en  el  primer  libelo,  se  encuentra  circunscrita  a  la  dosificación  de  la  pena, igualmente es verdad que ni el  procesado     MONTAÑA     PACANCHIQUE     ni    su    defensora    —la misma que ahora funge de impugnante  extraordinaria—  apelaron  del  fallo  de primera instancia en relación con el señalado aspecto ni frente  a  otro  análogo,  razón por la que carecen de intereses jurídico para acudir  al  recurso  de  casación,  máxime  cuando  tampoco se configura alguna de las  excepciones   al   condicionamiento   de  la  previa  apelación  del  fallo  de  instancia.   

La   Corte   ha   puntualizado  que  puede  prescindirse de la señalada exigencia en los siguientes eventos:   

Cuando    aparezca    demostrado    que  arbitrariamente  se impidió a la parte interesada el cabal y completo ejercicio  del recurso apelación a la sentencia de primera de instancia.   

Si  en el fallo de segundo grado, al decidir  la  alzada  interpuesta  por  otro de los intervinientes en el proceso penal, se  modifica  de  manera  negativa,  perjudicial,  desventajosa  o  más  gravosa la  situación  jurídica  de  quien  o  quienes  no  recurrieron  la  decisión  de  instancia.   

Y,  finalmente,  cuando  el  sujeto procesal  proponga  la  nulidad  por  vía del recurso de casación, siempre que medie una  demanda  en  forma,  pues  el silencio de la parte como señal de aceptación de  las  decisiones  contenidas  en  la  sentencia  de  primer grado, únicamente es  válido  si el procedimiento que lo sustenta es legítimo, y porque la casación  es primordialmente un juicio de legalidad en nuestro medio.   

La falta de interés para recurrir, cuando se  ha  dejado  de  apelar  el  fallo  de  primera  instancia,  con  las  salvedades  planteadas,  es oponible a todos los sujetos procesales, sin privilegio distinto  del  que  pueda  surgir  normativamente,  siendo  ostensible  que  en  el asunto  analizado  en  ninguna de las excepciones detalladas se acomoda la situación de  la    aquí    demandante,   pues   ésta   no   ha   manifestado   —y  nada  permite  asumir que así haya  ocurrido— que injustamente  se  le  impidió el ejercicio del recurso de apelación; el motivo de la censura  extraordinaria  tampoco  está  vinculado  con la nulidad de la actuación; y el  fallo  de  segundo grado lejos de inferirle un agravio a su representado, pese a  no  ser  apelante,  modificó  su  situación  de manera favorable al reducir la  cantidad de pena principal impuesta en primera instancia.   

En conclusión, la aquí demandante carece de  interés   jurídico   para  recurrir  en  casación  la  sentencia  de  segunda  instancia.   

Por último merece un comentario a adicional  la  circunstancia  de  que la aquí demandante presentó dos escritos expresando  en  ambos  que  constituían  la  sustentación  del  recurso  de  casación: el  primero,   la   misma  fecha  en  que  el  Tribunal  concedió  la  impugnación  extraordinaria  y  ordenó surtir los respectivos traslados; y el segundo, días  después   de   que   precluyó  el  término  para  allegar  el  recurrente  la  correspondiente demanda.   

Frente a tal dicotomía, la Sala únicamente  puede      considerar      como      sustentación     oportuna     —y  así  debió entenderlo el fallador  de   segundo   grado   al   no   declarar   desierta   la  casación—  la  expuesta  en  el  primero de los  aludidos  libelos,  frente  a  la  cual  son determinantes de su inadmisión las  consideraciones  precedentes por la ausencia de interés jurídico de la actora,  toda  vez  que  en  punto de la pena impuesta no solo no esgrimió el recurso de  apelación,  sino  que  la  decisión  de  segundo  grado  fue  favorable  a los  intereses  de  su  prohijado,  y además porque el seudo argumento consignado en  dicho  escrito,  relativo  a  que  la  intervención  de  su representado fue en  calidad  de cómplice, en consideración a que los cargos formulados y aceptados  por  éste,  en  presencia de su defensora, fueron como coautor, es inadmisible,  también  por  ausencia  de  interés,  ya  que  implican  retractación  de  la  aceptación de cargos.   

Respecto del segundo, las alegaciones hechas  en  torno  a  la  dosificación  de la pena no son vinculantes por cuanto fueron  presentadas  extemporáneamente; más, si de abundar en garantías se tratara, y  si   acaso   pudiesen   entenderse   como  una  ampliación  de  los  argumentos  inicialmente  presentados,  pues tienen que ver con el monto de la sanción, por  las  mismas  razones suficientemente detalladas en esta decisión, la recurrente  carece de interés jurídico y su réplica es inadmisible.   

Finalmente, no sobra precisar que la Sala de  Casación  Penal no observa que con ocasión del trámite procesal o en el fallo  impugnado,  se  haya  materializado  violación  de  derechos  o  garantías del  procesado  CARLOS JULIO MONTAÑA PACANCHIQUE, como para que se haga necesario el  ejercicio  de  la  facultad  legal  oficiosa  que le asiste a fin de asegurar su  protección.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

INADMITIR   la  demanda  de  casación interpuesta por la defensora del  procesado  CARLOS  JULIO  MONTAÑA  PACANCHIQUE,  contra la sentencia de origen,  fecha  y  naturaleza atrás consignadas, de acuerdo con las razones expuestas en  esta providencia.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                         JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                           JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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