27120(21-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27120   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 42  

          Bogotá    D.C.,   marzo   veintiuno   (21)   de   dos   mil   siete  (2007)   

VISTOS  

          De  plano  adopta  la  Sala  la  decisión  que  en  derecho resulte  procedente  en relación con la solicitud elevada por el fiscal treinta delegado  de  la  Unidad  Nacional  de  Derechos Humanos y DIH, orientada a obtener que se  disponga  el  cambio de radicación del proceso que se sigue contra JOSÉ    EZEQUIEL    MORA   CONVERS   y   WILSON   ANTONIO   PAYARES  MENDOZA,  acusados de ser coautores, el primero de los  delitos  de  sedición y extorsión agravada cometidos en concurso heterogéneo,  y  el segundo del delito de sedición, proceso cuyo juicio corresponde adelantar  por  competencia al Juzgado Penal Único Especializado del Circuito de Riohacha,  Guajira.   

ANTECEDENTES    Y  SOLICITUD   

          Los  hechos que motivaron este diligenciamiento fueron resumidos por  la  Fiscalía  en  la  petición  que ahora se resuelve,  en los siguientes  términos:   

“Esta  investigación  surgió  de  la  ruptura  de la unidad procesal que se produjera  dentro  de la investigación que se adelantó bajo el radicado 2000, relacionado  con  la  actividad  delincuencial del autodenominado Frente de Contrainsurgencia  Wayúu,  adscrito  al  Bloque  Norte  de  las AUC, la cual ha afectado de manera  directa  a  la  población  civil  de  la ciudad de Maicao y sectores aledaños.   

Dentro  de  los  atropellos endilgados a los  miembros  de  las  autodefensas,  se  denuncian  las  exigencias económicas que  éstos  efectuaron  bajo  la  amenaza de dar muerte o desplazar a quienes no las  cumplieran,  básicamente  contra  los  comerciantes  de  la plaza de mercado de  Maicao,  La  Guajira,  así  como  la  realización  de incursiones violentas en  fincas  de  la  provincia, donde aparte de apropiarse de las pertenencias de sus  moradores,   en   varias  ocasiones  perpetraron  atentados  contra  sus  vidas,  conociéndose   mediante  informes  de  policía  judicial  más  de  diecisiete  episodios   de   masacres  u  homicidios  aislados,  en  los  que  presuntamente  participaron  miembros  del Frente Contrainsurgencia Wayúu, de los cuales cinco  casos fueron acumulados a esta investigación.   

Por  los  hechos investigados, esta Delegada  profirió  resolución  de acusación el pasado 3 de octubre de 2005, llamando a  juicio  a  treinta y cuatro (34) de los cincuenta y nueve (59) sindicados por el  delito  de  concierto  para  delinquir agravado por el numeral 2° del artículo  340  del  C.P.,  derivando  a  varios  de  ellos  el  concurso  con  el reato de  Extorsión  Agravada  y  a dos del de Homicidio Agravado por la muerte del menor  CESAR  JALETH  IGUARAN  BOSCAN;  proveído que fuera confirmado en su integridad  por  parte  de  la  Fiscalía  Delegada  ante  el honorable Tribunal Superior de  Bogotá, mediante decisión del 2 de marzo de 2006”.   

Habida  cuenta  que  esta  calificación  no  cobijó  a  todos  los  procesados, la investigación continuó bajo el radicado  2000  A  respecto  de  los  demás,  entre  ellos JOSÉ  EZEQUIEL  MORA CONVERS y WILSON PAYARES MENDOZA, contra  quienes   la  Fiscalía  profirió  en  diciembre  21  de  2006  resolución  de  acusación  actualmente ejecutoriada, como coautores del delito de sedición, en  el  caso  de  MORA CONVERS en  concurso heterogéneo con extorsión agravada.   

El fiscal instructor demanda entonces que se  cambie  la  radicación que corresponde al proceso para el trámite del juicio y  con   ese  propósito  aduce  que  para  arribar  a  esta  calificación  fueron  determinantes  los testimonios y diligencias de reconocimiento fotográfico y en  fila  de  personas  cumplidos  con la participación de ciudadanos afectados con  los  actos delictivos enunciados, entre ellos Edilberto  Baquero  Cuadro,  Nelly Johana Salles Tatis, Santiago Valencia Caballero y Anuar  Enrique  Baquero Cuadro, quienes a causa del riesgo que  les  generó  su  intervención  en  la investigación debieron ser incluidos en  forma  definitiva  en  el  Programa  de  atención  y  asistencia  a víctimas y  testigos  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación en el que aún continúan.   

De  igual  manera  se  advirtió  necesario  otorgar  protección  y  ayuda  humanitaria  a  Alfonso  Nelson  Barros  Epiayú,  Luís  Ángel  Barros  Epiayú,  Libia Helena Boscán,  Mercedilla   Paz   Jusayú   y   Jorge   Andrés   Aragón  Castillo,  quienes  también  concurrieron a rendir declaración en el mismo  proceso.   

Durante la investigación fue preciso además  iniciar   acción   penal  y  disciplinaria  contra  los  abogados  Guillermo    Rafael    Luna    Arroyo    y   Unaldo   David   Cuello  Vengal,    dado    que   el   testigo   Edilberto   Baquero   Cuadro  informó  la  existencia  de presiones y ofrecimiento de dádivas por parte de éstos a cambio  de  retractarse  de  su  testimonio,  lo  que  en  efecto  aconteció aunque fue  comunicado   posteriormente   por   este  testigo,  quien  debió  ser  incluido  nuevamente  en el Programa de protección a víctimas y testigos de la Fiscalía  luego  de  que abandonara la ciudad donde se encontraba al haber sido contactado  por  familiares  de  los  procesados.      

Todas  estas  circunstancias  que continúan  vigentes,  aconsejan  siguiendo  la  jurisprudencia  de  la  Sala  el  cambio de  radicación,  habida  cuenta  que,  de  una parte, inciden de manera grave en la  seguridad  o  integridad  personal  de  los  sujetos procesales al punto que los  testigos  que  declararon  en  el  proceso  han  debido  ingresar al Programa de  protección   aludido,  y  de  otra,  lesionan  el  respeto  de  las  garantías  procesales  concretamente  los  principios  de igualdad y legalidad, dado que la  situación   de   inseguridad  de  los  testigos  determina  que  se  pierda  la  objetividad  de  la  prueba en beneficio de determinados sujetos procesales, que  su  recaudo  se produzca de manera irregular y que por esa vía se desconozca la  finalidad del procedimiento.   

Como fundamento de la petición allega copias  de  las  comunicaciones emitidas por la Dirección del Programa de protección a  víctimas  y  testigos  de  la  Fiscalía General de la Nación para informar la  incorporación  a  éste  de los declarantes que menciona y de algunas novedades  atinentes   a   ellos,   de  la  certificación  expedida  por  la  Juez  Quinta  Especializada   de  Bogotá  en  torno  a  la  comparecencia  como  testigos  de  Anual  Baquero  Cuadro,  Santiago  Valencia Caballero,  Edilberto  Baquero y José Gregorio Álvarez Andrade en  la  causa  005-2006-0080,  de  la  resolución  de  acusación  proferida contra  WILSON   PAYARES   MENDOZA   y  JOSÉ  EZEQUIEL  MORA  CONVERS, de las actuaciones cumplidas por la Fiscalía  con     motivo    de    las     denuncias    del    testigo    Edilberto   Baquero   Cuadro  contra  los  abogados  Guillermo  Rafael Luna Arroyo y Unaldo David  Cuello  Vengal, y de las comunicaciones enviadas por la  Unidad  de  Derechos  Humanos a la Coordinación del Proyecto de lucha contra la  impunidad   de   la   presidencia  de  la  República,  solicitando  apoyo  para  declarantes  en  la  investigación  de  la  cual  se  deriva  esta 1.   

Así mismo, el fiscal delegado cita en apoyo  de  su petición  las decisiones de octubre 10 de 2006 y de diciembre 13 de  2005  proferidas  por  la  Sala  en el proceso del que se deriva éste y en caso  similar  adelantado  por  la  fiscalía  17  de  la  Unidad Nacional de Derechos  Humanos, en las que se dispuso el cambio de radicación.    

          Por  último  demanda  que  “…ante  la  inminencia  de  nuevos  pronunciamientos  que  seguramente llevarán a practicar  nuevas  rupturas de la unidad procesal, se solicita respetuosamente que frente a  ellas  también  opere  el cambio de radicación…”,  petición que apoya en los mismos supuestos de hecho.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Como  el solicitante demanda expresamente el  cambio  de  radicación del proceso a un distrito judicial diferente de aquel en  el  cual se adelanta el juicio, la Sala es competente para resolver la petición  de  conformidad con la preceptiva del numeral 8º del artículo 75 de la Ley 600  de 2000.   

Reiteradamente  ha  señalado la Sala que el  cambio  de  radicación  es un mecanismo residual y extremo, por virtud del cual  se  alteran  las  reglas  de  competencia  por  razón del territorio, que sólo  procede  cuando  se  demuestra  de  manera  contundente que en el lugar donde se  adelanta  la  actuación  procesal  existen circunstancias que afectan de manera  real  y efectiva “el orden público, la imparcialidad  o   la   independencia   de  la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad  del juzgamiento, la seguridad o integridad personal  de   los   sujetos  procesales  o  de  los  funcionarios  judiciales” (artículo 85 de Ley 600 de 2000).   

Para  que tales situaciones tengan la virtud  excepcional  de variar el mencionado factor de competencia, es preciso que quien  las  invoca  proceda  a acreditarlas probatoriamente, pues de conformidad con lo  establecido  en el artículo 87 del estatuto procesal penal tiene la carga de la  prueba.  Además,  es  necesario  demostrar  que  aquellas circunstancias poseen  aptitud  suficiente,  trascendente  y  concreta  para  vulnerar o poner en grave  peligro  la  función  jurisdiccional  en el sitio o región donde se tramita el  juicio  o  desvirtuar  la  imparcialidad que debe regirlo, y por tanto, permitan  vislumbrar  su  efectiva injerencia en el trámite cuyo cambio de radicación se  solicita.   

Impera  precisar, que como reiteradamente lo  ha  dicho  la  Sala,  la  alteración  del orden público en determinada región  producto  de  la  presencia de grupos armados al margen de la ley, no constituye  por  sí  sola motivo para disponer el cambio de radicación de un proceso, pues  de  ser  ello  así, ante la presencia de tales circunstancias en gran parte del  territorio  patrio,  se arribaría en la práctica a una parálisis generalizada  de la administración de justicia.   

No  obstante lo anterior, las peculiaridades  de  este  asunto  imponen  un  análisis  conjunto  de los diversos factores que  confluyen  a  que  la  petición  de  cambio  de  radicación esté llamada a la  prosperidad,  habida  cuenta que los motivos señalados por el fiscal instructor  se  ajustan  a  las exigencias dispuestas por el legislador sobre el particular,  por las siguientes razones:   

En primer término se tiene que en efecto, el  fiscal  solicitante  allegó  documentos emitidos por la Dirección del Programa  de  protección  y  asistencia a víctimas y testigos de la Fiscalía General de  la  Nación,  a  través  de  los cuales se acredita que esa dependencia, previa  evaluación  de  amenaza  y  riesgo,  optó por incorporar al aludido Programa a  Edilberto Baquero Cuadro, Carmen Cuadro Herrera, Anwar  Enrique   Cuadro  Herrera,  Anuar  Enrique  Baquero  Cuadro,  Santiago  Valencia  Caballero  y  Yudys  Cecilia Airiarte Castillo, quienes  aparecen  mencionados  como  principales  testigos de cargo en la resolución de  acusación  de  21  de diciembre del año anterior proferida contra JOSÉ  EZEQUIEL  MORA  CONVERS y WILSON PAYARES MENDOZA.   

De  igual  manera  se  allegó  copia  de la  comunicación  dirigida  por fiscales adscritos a la Unidad Nacional de Derechos  Humanos  y  DIH  al  Coordinador del Proyecto de lucha contra la impunidad de la  Vicepresidencia  de  la  República  para  requerir  apoyo  económico  y  ayuda  humanitaria  en el curso de investigaciones atinentes a actuaciones ilegales que  se  vienen  implementando  contra  miembros  de  las  etnias wayúu y wiwa en el  departamento  de  La  Guajira,  a  la  que pertenecen los testigos citados en el  proceso cuyo cambio de radicación se pide.   

En segundo lugar se advierte que se aportaron  copias  del   testimonio  rendido  por  Edilberto  Baquero  Cuadro  acerca  de  las  presiones  y ofertas  económicas  que  recibió para que cambiara su versión de los hechos, de parte  de   Guillermo   Rafael   Luna  Arroyo,  defensor  de  uno  de  los  procesados,  acusaciones  en  las que le  acompaña   Eliana  Inés  Durango  López con quien convive.    

          Por  tanto,  no hay duda que las referidas circunstancias configuran  un  ambiente  hostil  que  no  se  compadece con las condiciones que normalmente  deben   rodear   la  etapa  del  juzgamiento,  en  virtud  de  las  cuales,  los  funcionarios  judiciales  (juez y fiscal) y demás intervinientes en el trámite  (declarantes,  procesado,  defensor  y  Ministerio  Público) no cuentan con las  garantías necesarias para cumplir sus diversos cometidos.   

          De  otra  parte, como ya tuvo ocasión de precisarlo la Sala en auto  proferido  en el proceso contra RAFAEL ANDRADE GARCIA y  otros,  génesis de la investigación respecto de  la  cual se pide cambio de radicación, “…tanto las  víctimas  (en  su gran mayoría) como los testigos de cargo, son integrantes, o  se  encuentran  vinculados  con la población indígena wayúu, o con la región  en   la   cual   ejerce  su  actividad  delictiva  el  denominado  “Frente  de  Contrainsurgencia  Wayúu,  siendo  significativo  que precisamente el nombre de  “combate”   sea   éste,   en   demostración   clara  de  quienes  son  los  destinatarios   de  sus  actividades  delictivas”2   

Así  las  cosas,  con  el  propósito  de  garantizar  el imperio de la justicia ante las dificultades ya reseñadas y a la  postre  para  proteger  la seguridad y la integridad de los intervinientes en la  fase  del juicio dentro de este diligenciamiento, lo aconsejable es autorizar el  cambio  de  radicación  solicitado  por  la  defensa3   

.  

Por  las razones expuestas, se dispondrá el  cambio  de  radicación del proceso al Distrito Judicial de Bogotá, lugar donde  se  adelantó  el ciclo instructivo, a fin de que la fase del juicio sea asumida  por el juez penal del circuito con sede en esta Capital.   

Cuestión final:  

Por  último, en respuesta a la solicitud de  cambio  de  radicación  de  todas  las  actuaciones que se puedan generar en la  ruptura  de  la  unidad procesal de la investigación a cuyo traslado se accede,  se  precisa  que  tal alteración de la competencia por razón del territorio es  una  medida  reactiva frente a una circunstancia específica y concreta que así  la  aconseje  por presentarse alguna de las situación especiales mencionadas en  el artículo 85 del código de procedimiento penal.   

De  manera  que  no  es  dable concederla en  términos  abstractos  ni  con  fundamento  en  sucesos  como  los  que alude la  Fiscalía,  eventuales  rupturas  de  la unidad procesal, cuya ocurrencia apenas  resulta  probable;  por  otra  parte, el cambio de radicación opera en la etapa  del  juicio  a la que al menos por ahora no hay certeza de que se llegue, razón  adicional  para que no pueda accederse a la petición de la Fiscalía, concebida  en esos términos.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

  RESUELVE   

1.  ORDENAR el  cambio    de    radicación   del   proceso   adelantado   contra   JOSÉ  EZEQUIEL  MORA  CONVERS  y WILSON PAYARES MENDOZA,  del  Distrito  Judicial  de  La  Guajira  al Distrito Judicial de  Bogotá,   de   conformidad   con   las   razones   expuestas   en  la  anterior  motivación.   

2.            COMUNICAR esta  decisión  a  la  Fiscalía  30  Delegada  ante  los Jueces Penales del Circuito  Especializado,  adscrita  a  la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH, a fin  de  que remita el expediente a la Oficina de Reparto de los Juzgados Penales del  Circuito de Bogotá.   

3.    NO   ACCEDER   al  cambio  de  radicación  que  en forma abstracta reclama la el  fiscal  treinta  delegado,  para  futuras  actuaciones  derivadas  de eventuales  rupturas  de  la  unidad  procesal  en  el  curso  de  la  investigación  a  su  cargo.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

          Devuélvase a su lugar  de origen.   

          Cúmplase,   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Excusa justificada  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Fls.  10 a 97 c.o.   

2 Auto  10 de octubre de 2006 Rad. 26.119   

3  En  este  sentido autos del 18 de enero de 2001. Rad 17933 y del 23 de mayo de 2006.  Rad. 25452.     

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