26858(21-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26858   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 025.  

Bogotá  D.C., febrero veintiuno (21) de dos  mil siete (2007)   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala acerca de las exigencias  de  lógica  y  debida  fundamentación  del libelo casacional presentado por el  defensor     del     procesado     MAURICIO    ROJAS  ROJAS,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  5  de  octubre de 2006,  confirmatoria   de  la  dictada  por  el  Juzgado  Décimo  Penal  Municipal  de  Conocimiento  de  la  misma  ciudad  el 16 de agosto del referido año, por cuyo  medio  lo  condenó  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de hurto  calificado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los   hechos   que  dieron  lugar  a  este  diligenciamiento  fueron sintetizados adecuadamente en el fallo de segundo grado  de la siguiente manera:   

“El pasado catorce  (14)    de    enero    de   este   año   (2006,   se  aclara),  a  eso de las 12:20 p.m., frente a la unidad  móvil  de  denuncias  ubicada en la carrera 27 con calle 53 de esta capital, el  patrullero   Eliécer   Alvarado  Peña  dejó  asegurada  la  bicicleta  de  su  propiedad,  no  obstante  lo  cual  llegó  un sujeto que utilizando una cizaña  (sic)  cortó  la  guaya  de  seguridad  y  emprendió  la  huída llevándose el velocípedo. Como el mentado  patrullero  notó  la ocurrencia del hecho aludido, en compañía del intendente  Rojas  Montaño,  emprendieron  la  persecución del delincuente hasta lograr su  captura  y  la  recuperación  del bien sustraído. El aprehendido dijo llamarse  Mauricio Rojas Rojas”.   

Legalizada la captura ante el Juez Veintiocho  Penal  Municipal con funciones de Control de Garantías de Bogotá, la Fiscalía  le  formuló  imputación  en  audiencia  por  la  comisión del delito de hurto  calificado  por  la  violencia  ejercida  sobre  las  cosas.  Como se dispuso la  suspensión  de  la  referida  diligencia  y  al  ser  reanudada  el imputado no  compareció,  se le declaró contumaz y continuó el trámite con el defensor de  confianza que designó.   

Posteriormente  la  Fiscalía,  MAURICIO  ROJAS y su defensor suscribieron  un  preacuerdo,  por cuyo medio el imputado aceptó su responsabilidad penal por  la comisión del delito objeto de investigación.   

El  Juzgado  Décimo  Penal  Municipal  con  funciones   de   conocimiento   realizó   la   correspondiente   audiencia   de  verificación   de   imputación,   individualización   de  pena  y  sentencia,  condenándolo  mediante  fallo  proferido  el 16 de agosto de 2006 a la sanción  principal  de seis (6) meses y quince (15) días de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso.  En la misma oportunidad le negó el subrogado penal de la condena  de ejecución condicional.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa,  el Tribunal Superior de  Bogotá  la  confirmó  mediante  fallo  del 5 de octubre de 2006, decisión que  ahora  es  objeto  de  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto por el  defensor    de   MAURICIO   ROJAS   ROJAS.   

LA DEMANDA  

El  recurrente formula un reproche contra el  fallo  de  segundo  grado  al  amparo de la causal primera de casación, citando  para  ello  el  numeral 1º de los artículos 207 de la Ley 600 de 2000 y 181 de  la Ley 906 de 2004.   

Luego  de  hacer  una  breve  reseña de los  hechos y de la actuación procesal, manifiesta lo siguiente:   

“Se ha violado una  norma  de  derecho  sustancial, en la apreciación de la prueba, ya que (…) se  están  solicitando  a  favor del procesado Mauricio Rojas Rojas tres (3) normas  de derecho sustancial:   

“a)  Libertad  provisional  ya  que  la  sentencia  impuesta  en  estos momentos es de seis (6)  meses,  pero  que  se le ha negado por las sentencias condenatorias que tiene, a  lo  cual  me  opongo,  ya que dichas sentencias son fruto de otros procesos y en  algunos  se  le  ha  concedido  libertad  provisional, y por lo tanto, no tienen  porque       (sic)  insidir (sic) en este proceso  para concederle la libertad”.   

“b) Se le conceda  la  Medida  de  Aseguramiento contemplada en el artículo 307 del Nuevo C. de P.  Penal  Ley  906 de 2004: ‘B.  No privativa de la libertad (…)”.   

“c) Se le conceda  (…)  la  Prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de la Prisión tal como lo  dispone    el    artículo    38    de    la   Ley   599   de   2000”.   

Con  base  en  lo  anterior,  el  impugnante  solicita   a   la   Sala   casar   la   sentencia  impugnada  y  “obrar    de    conformidad”    a   sus  peticiones.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ab initio se impone  señalar  que  los  artículos  530  y  533  de  la Ley 906 de 2004 disponen, el  primero,  que  “el sistema se aplicará a partir del  1º  de enero de 2005 en los distritos judiciales de Armenia, Bogotá, Manizales  y   Pereira”,  el  segundo,  que  tal  legislación  “regirá    para   los   delitos   cometidos   con  posterioridad  al  1º  de  enero del año 2005”, por  tanto,  es  claro  que si la conducta investigada ocurrió en esta capital el 14  de  enero  de  2006,  se rige por la normatividad citada y no, por la Ley 600 de  2000,  también invocada por el censor en su libelo como fundamento instrumental  para interponer el recurso extraordinario.   

Precisado  lo  anterior,  oportuno se ofrece  indicar  que,  como ya lo ha puntualizado la Sala, si bien en la Ley 906 de 2004  no  se  distingue  entre  recurso  de  casación  por  la  vía  común y por la  discrecional,    pues    se    eliminó    la    exigencia    del   quantum  de  pena del delito por el que se  procede  para  acceder  a  tal  impugnación,  lo  cierto  es que corresponde al  demandante  acreditar  la afectación de derechos o garantías fundamentales, lo  cual   le  impone  contar  con  interés  para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del  recurso  y  demostrar  que  es  necesario  el  fallo  de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el legislador en el artículo 180 para tal medio impugnaticio, es decir, la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  estos  y  la  unificación      de      la      jurisprudencia1.   

         Adicionalmente    se   tiene   que   de   acuerdo   con  la  preceptiva  del  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, no será  seleccionado  el  libelo  de casación cuando el demandante carezca de interés,  no  señale  la  causal,  no  desarrolle  adecuadamente  los cargos propuestos o  cuando  se  advierta  que  no  es  necesario el fallo para cumplir alguna de las  finalidades del recurso.   

          Además,  en  el  estudio  sobre la admisibilidad de las demandas de  casación  corresponde  a  la  Sala  verificar  que los recurrentes formulen sus  reproches  con  sujeción  a los requisitos de lógica y adecuada argumentación  definidos  por el legislador y desarrollados por la jurisprudencia, a fin de que  este    recurso   extraordinario   no   se   convierta   en   una   tercera  instancia.  Tales  exigencias  se  orientan  a  conseguir  que  los  libelos  se  enmarquen dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  desarrollo  de  los cargos  propuestos,  de  suerte  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y claros,  dado  que no corresponde a la Sala en su función constitucional y legal develar  o   desentrañar   el   sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones de los impugnantes en casación.   

Ahora, en la labor  de  analizar  el  cumplimiento  o  no  de las referidas exigencias por parte del  defensor  de MAURICIO ROJAS  en    su   demanda   de   casación,   observa   la  Sala  sin  dificultad  que  le   asiste  interés,  en  cuanto  no pretende de manera alguna la retractación respecto de la aceptación  de  cargos  imputados  en  la  respectiva  audiencia, sino que se circunscribe a  cuestionar  la  forma en que será ejecutada la sanción impuesta, la cual en su  criterio irroga perjuicio a su patrocinado.   

Como  el recurrente invoca la causal primera  de  casación, tanto de la Ley 600 de 2000 como de la Ley 906 de 2004, encuentra  la  Sala  que  postula la violación directa de la ley sustancial, la cual tiene  lugar  cuando  a  partir  de la ponderación de los hechos objeto de juzgamiento  legal  y  oportunamente  allegados  a  la  actuación,  los  falladores dejan de  aplicar  la  disposición  que  se ocupa de la situación en concreto, en cuanto  yerran  acerca  de  su  existencia (falta de aplicación o exclusión evidente),  realizan  una  equívoca  adecuación de los hechos probados a los supuestos que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le atribuyen a la norma un  sentido  que  no tiene o le asignan efectos diversos o contrarios a su contenido  (interpretación errónea).   

En  tal caso, cualquiera sea la modalidad de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  yerro de los juzgadores recae  necesaria  e inmediatamente sobre la normatividad, circunstancia que traslada el  debate  a  un  ámbito  estrictamente  jurídico,  sea porque se deja de lado el  precepto  regulador de la situación específica demostrada, ora porque el hecho  se  adecua a un precepto estructurado con supuestos distintos a los establecidos  o  bien  porque  se desborda la intelección propia de la disposición aplicable  al  caso  concreto,  todo lo cual exige como punto de partida, la aceptación de  la  realidad  fáctica  definida  en  las  instancias e inmodificable dentro del  proceso.   

Sobre  al  particular  ha  puntualizado  la  jurisprudencia  de  esta  Sala  que  si el desacuerdo se predica de la actividad  probatoria  y su ulterior ponderación por parte de los funcionarios judiciales,  la  vía  de  ataque  legalmente  adecuada es la indirecta, que corresponde a la  causal  tercera  consagrada  en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, dado que  la  infracción  a  la  ley  sustancial  se  lleva  a cabo de manera mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

En  la censura objeto de estudio se observa  que  si bien el casacionista plantea la violación directa de la ley sustancial,  su  queja  no  es de índole jurídico –    conceptual,   pues   refiere   que   los   falladores   erraron  “en   la  apreciación  de  la  prueba”,    motivo    por    el    cual    se   advierte   que    en  manifiesto  quebranto  de  toda  ordenación  lógica  inherente  a  este  medio  impugnaticio,  pretende  aducir errores de apreciación probatoria propios de la  causal  tercera  de  casación  en  la  Ley  906  de  2004, circunstancia que le  imponía  acudir a la violación indirecta de la ley sustancial, indicando si se  trató  de  errores  de  hecho  (falso  juicio  de  existencia,  falso juicio de  identidad  o falso raciocinio) o de derecho (falso juicio de convicción o falso  juicio de legalidad), acometiendo la respectiva demostración.   

Adicional  a  lo  anterior, el impugnante no  identifica  alguna  de  las  especies  de  error  mencionadas, omisión que a la  postre  le  impide  acometer  en  debida forma la acreditación del reproche que  formula,  deja  sin  comprobar  la  configuración  del  error,  amén de que no  demuestra  su  trascendencia  en  el  fallo,  falencia que unida a la confusión  argumentativa, deja ayuno de demostración el cargo.   

          Tampoco   el   recurrente  señala  a  la  Corte  las  consecuencias  derivadas  de  la  casación  de  la  sentencia  impugnada,  lo  cual  le impide  demostrar  que  se precisa del fallo para cumplir algunas de las finalidades del  recurso  extraordinario,  esto es, que la violación de derechos o garantías de  su  representado  debe ser enmendada a través de una providencia que repare los  agravios sufridos o unifique la jurisprudencia.   

         Las  razones anteriores irrumpen como suficientes para inadmitir la  demanda objeto de estudio.   

          Para   concluir   es   necesario   señalar  que  no  se  observa  con ocasión del fallo impugnado o dentro del    diligenciamiento   violación   de  derechos     o     garantías    de    MAURICIO  ROJAS  ROJAS, como para que tal  circunstancia  impusiera  superar  los  defectos  del  libelo  para  decidir  de  fondo,  según  lo  dispone  el  inciso 3º del   artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

          Cuestión final   

          Habida  cuenta  que  contra  la  decisión  de  inadmitir  el  cargo  propuesto  por la defensa procede el mecanismo de insistencia de conformidad con  lo  establecido  en  el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, impera precisar que  como  dicha  legislación  no regula el trámite a seguir para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  cumplirse       para       su       aplicación2, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor del procesado MAURICIO  ROJAS  ROJAS,  por  las  razones  expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906  de     2004,    es    facultad    del    demandante    elevar    petición    de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322, entre otros.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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