26802(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26802   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 028.  

Bogotá  D.C., febrero veintiocho (28) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

La Sala se pronuncia acerca de los requisitos  de  lógica  y  adecuada fundamentación de los libelos de casación presentados  por  el  defensor  de  los  procesados  MAURICIO  CRUZ  FERNÁNDEZ  y RICARDO ANTONIO PIZARRO PÉREZ, contra la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior Militar el 31  de  mayo  de  2006,  confirmatoria  de  la  dictada  por  el  Juzgado de Primera  Instancia  del Departamento de Policía del Valle, mediante la cual los condenó  como   autores   penalmente   responsables   del   delito   de  prevaricato  por  omisión.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los    hechos    que    motivaron   este  diligenciamiento   fueron   adecuadamente   sintetizados   por  el  ad     quem     de     la     siguiente  manera:   

“En  horas de la  mañana  del  día 29 de marzo de 2004, los policiales MARTÍNEZ ESPINOSA WILDER  ALEXANDER  Comandante  de  Escuadra  de  Vigilancia,  CRUZ FERNÁNDEZ MAURICIO y  PIZARRO  PÉREZ  RICARDO ANTONIO, como tripulantes de patrulla, adscritos al CAI  ‘Las  Delicias’,  ubicado  en Palmira, Departamento de  Policía  Valle,  mientras  realizaban un patrullaje por el sector conocido como  ‘La   Olla’,  interceptaron  al  joven JOSÉ DAVID  HIDALGO  GONZÁLEZ,  en  cuyo  poder  incautaron  una  suma de dinero superior a  $500.000  mil  pesos,  por  presunta  procedencia  ilícita  y  que  después de  retenerlo  y  conducirlo por algunos lugares de la ciudad, procedieron a dejarlo  en  libertad,  sin  acceder a entregarle estos emolumentos, hechos que omitieron  reportar  oportunamente  ante  su  superior  jerárquico  inmediato  el Sargento  Segundo  OMAR  VELASCO  SARRIA,  ni  registraron  en  los  libros  de la guardia  implementados  para  tal  efecto  y  que  solo  se  conocieron  a  través de la  intervención  de la Procuraduría Provincial de Cali y la Personería Municipal  de   Palmira,   organismos   de   control   ante   los   cuales   se  quejó  el  afectado”.   

El  Juzgado  Ciento  Cincuenta  y  Ocho  de  Instrucción  Penal Militar con sede en Cali declaró abierta la investigación,  en  cuyo marco vinculó mediante indagatoria a MAURICIO  CRUZ   FERNÁNDEZ,  RICARDO  ANTONIO     PIZARRO     PÉREZ    y    Wilder   Alexander   Martínez   Espinosa,  resolviéndoles   su   situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva con derecho a libertad provisional, como posibles autores  del  delito  de  prevaricato  por  omisión,  decisión en la cual se abstuvo de  imponerles   la   misma   medida   en   razón   del   delito  de  peculado  por  apropiación.   

Clausurado el instructivo, el 20 de abril de  2005  la  Fiscalía  Ciento  Cuarenta  y Ocho Penal Militar de Cali calificó el  mérito  del  sumario con resolución de acusación en contra de los procesados,  como  presuntos  autores del delito que sustentó la medida de aseguramiento. En  la   misma   decisión   profirió   “CESACIÓN  DE  PROCEDIMIENTO”  a  favor de los mismos por el delito  de peculado por apropiación.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  de  Primera  Instancia  del  Departamento  de  Policía  del Valle,  despacho  que  una  vez surtido el rito correspondiente profirió fallo el 27 de  julio    de    2005,    por    cuyo    medio   condenó   a    MAURICIO   CRUZ  FERNÁNDEZ,  RICARDO    ANTONIO   PIZARRO   PÉREZ   y  Wilder   Alexander   Martínez   Espinosa  a  la  pena  principal  de dos (2) años de prisión, multa por la  suma   equivalente   a   diez   (10)   salarios  mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por cinco  (5)  años,  como  autores penalmente responsables del delito de prevaricato por  omisión.  En  la  misma  oportunidad  les  concedió  el  subrogado penal de la  condena de ejecución condicional.   

Impugnada la sentencia por el defensor de los  acusados,  el  Tribunal  Superior  Militar la confirmó mediante fallo del 31 de  mayo  de 2006, decisión contra la cual el mismo sujeto procesal interpone ahora  recurso  extraordinario  de  casación  en nombre de los dos primeros procesados  atrás mencionados.   

LAS DEMANDAS  

Dado  que  el recurrente allega dos libelos,  uno  en nombre de MAURICIO CRUZ FERNÁNDEZ y   otro  en  representación  de  RICARDO  ANTONIO  PIZARRO PÉREZ, los cuales son sustancialmente  similares,   tanto   su   resumen   como   análisis   de  realizará  en  forma  conjunta.   

          Al  amparo  de  la  causal  primera de casación, cuerpo primero, el  demandante  afirma  que  los  falladores incurrieron en violación directa de la  ley  sustancial  en cuanto erraron en la selección de la norma aplicable a este  asunto.   

En la fundamentación del reproche planteado  aduce  que  si  bien  el  artículo 414 del estatuto penal tipifica el delito de  prevaricato  por  omisión,  en  este caso “no se dio  (sic)   con  la  intensidad  necesaria  que  quebrantara  el bien jurídico tutelado de la administración de  justicia”.   

Añade  que  pudo  tratarse  de  un abuso de  autoridad,    una   detención   arbitraria   o   un   constreñimiento   ilegal  “si  se  hubiera  detectado  la  voluntad de atentar  contra  el  bien jurídico amparado”. Igualmente dice  que  para  que  se  configure el delito de prevaricato por omisión es necesario  que  el  autor  se coloque al margen de la ley de manera deliberada y contraria,  circunstancia que no fue la que aquí ocurrió.   

Puntualiza que “el  error  de  hecho  se  demuestra al comprobarse que se le dio a la prueba que son  los  hechos  un  valor que la ley no le confiere y se apartó ostensiblemente de  la sana crítica”.   

También señala que el delito de prevaricato  por  omisión es unipersonal, motivo por el cual, si la patrulla de policía que  intervino  en  el  procedimiento la integraban tres personas, dos de las cuales,  MAURICIO  CRUZ  FERNÁNDEZ y  RICARDO    ANTONIO    PIZARRO    PÉREZ,   se   encontraban  representados  por  su  superior  Wilder  Alexander  Martínez  Espinosa, de  acuerdo  con  las  reglas  que gobiernan la responsabilidad de los agentes de la  fuerza   pública,   este   fue   el   único   responsable   de   la   conducta  investigada.   

          Concluye,  en  consecuencia,  que  se  violó  a sus patrocinados el  derecho  al  debido  proceso  al  condenárseles  como autores del ya mencionado  delito contra la administración pública.   

          Indica  que  “en  buena  hora  se  puede  recurrir  en  una  CASACIÓN  EXCEPCIONAL como la presente, no solamente PARA EL  DESARROLLO  DE  LA  JURISPRUDENCIA  que muy acertadamente trae en su concepto la  PROCURADURÍA  EN  LA  SEGUNDA  INSTANCIA  con citas claras y precisas, sino que  también  se  impide  la  violación  a  la GARANTÍA DEL DERECHO FUNDAMENTAL DE  DICTARSE  UNA  SENTENCIA  CON  VIOLACIÓN  DE  UNA  NORMA SUSTANCIAL”.   

Con  base  en  lo  expuesto,  el  demandante  solicita  a la Sala casar el fallo atacado para, en su lugar, proferir sentencia  absolutoria en favor de sus asistidos.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          La   Sala  observa  ab  initio  sin  dificultad  en  este  asunto  que, por tratarse del delito de  prevaricato  por  omisión, sancionado en el artículo 414 de la Ley 599 de 2000  con  pena  de  dos  (2)  a cinco (5) años de prisión, esto es, cuyo máximo no  supera  los  ocho  (8)  años  de  privación  de  la libertad, correspondía al  recurrente  acudir  a  la impugnación extraordinaria por la vía discrecional o  excepcional.   

          Advertido  lo  anterior se tiene que cuando se trata de la casación  discrecional  es  deber  del  impugnante  exponer con  claridad  y  precisión los motivos por los cuales debe  intervenir  la  Corte,  ya  para  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio de  autoridad  respecto  de  un tema jurídico especial, bien para unificar posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no  desarrollado,  con  el  deber  de indicar de qué manera la decisión solicitada  tiene  la  dual  utilidad  de brindar solución al asunto y servir de guía a la  actividad judicial.   

Cuando  la  pretensión del casacionista se  orienta  a asegurar la garantía de derechos fundamentales, tiene la obligación  de  demostrar  la  violación e indicar las normas constitucionales que protegen  el    derecho   invocado,   así   como   su   desconocimiento   en   el   fallo  recurrido.   

También  se  ha  precisado que el censor no  puede  acudir  simultáneamente  a  las  dos  especies de casación (ordinaria o  común  y  discrecional)  en  cuanto  son  excluyentes,  dado  que la segunda es  sucedánea  de  la  primera, esto es, únicamente procede en la medida en que no  resulte viable la casación ordinaria.   

         Ahora,  al  observar  el  libelo  de  casación  presentado  por el  defensor  de  los        incriminados,  pronto se  establece    que    no   cumple   con   su  obligación  de  ofrecer  argumentos  encaminados  a  demostrar  alguna  de  las  posibilidades  para  que  la  Sala  admita discrecionalmente su  demanda,    pues   si   bien   aduce   que  es  necesario  el  desarrollo de la  jurisprudencia  y  la  protección del derecho al debido proceso de MAURICIO  CRUZ  FERNÁNDEZ y RICARDO   ANTONIO   PIZARRO  PÉREZ,  lo  cierto  es  que  no identifica en concreto la temática  que  debe  abordar  el  pronunciamiento,  no  dice si sobre el particular ya hay  jurisprudencia  y,  de  ser  así,  cuáles son las decisiones que se ocupan del  asunto  y  cómo  se relacionan con el caso objeto de estudio, omisión que a la  postre  le  impide  identificar  el  punto dudoso, la existencia de providencias  contradictorias,  o  el  vacío que corresponde dilucidar jurisprudencialmente y  cómo  el  desarrollo  del concepto reclamado tiene la doble utilidad de servir,  tanto    para    este    trámite,    como    para   la   solución   de   casos  similares.   

Tampoco del cuerpo de la demanda se consigue  establecer  con  precisión  la  denuncia  de  agravio  alguno  a  los  derechos  fundamentales  de  los acusados, pues aunque el actor plantea que los falladores  incurrieron   en   violación  directa  por  indebida  selección  del  precepto  sustancial,    en   el   desarrollo   del   reproche   se   ocupa   de   asuntos  diversos.   

En efecto, alude indistintamente a toda clase  de   situaciones,   desde   la   falta  de  lesión  al  bien  jurídico  de  la  administración  pública,  pasando por aseverar que los falladores no otorgaron  a  las  pruebas  el valor conferido por la ley, lo cual corresponde al discurrir  propio  de la violación indirecta de la ley sustancial por error de derecho por  falso  juicio  de  convicción,  amén  de  aducir  que  los  sentenciadores  se  apartaron  de  las reglas de la sana crítica, planteamiento propio del error de  hecho  por  falso  raciocinio, e inclusive, propone una supuesta responsabilidad  penal  del  superior  funcional  de  la patrulla de policía que intervino en el  procedimiento,  en  virtud  de la cual estima excluida la responsabilidad de sus  patrocinados,  para  finalmente  decir, sin más, que les fue violado su derecho  al debido proceso.   

          Como  puede  verse,  el  impugnante  procede de manera desordenada a  ofrecer  diversos  argumentos  indemostrados  en  procura  de  sacar  avante  su  propuesta  casacional,  pero  no atina a ser claro en su planteamiento, como que  únicamente  expone  su particular ponderación de los medios de prueba y ensaya  su  cotejo  con  la  apreciación  judicial  de los mismos, pero no se detiene a  identificar  errores  y  tanto menos a acreditarlos y demostrar su trascendencia  en el fallo.   

Finalmente  es oportuno señalar que si bien  el  defensor plantea que hubo un yerro en la selección de la ley sustancial con  base  en  la  cual  fueron condenados sus defendidos, no ordena su exposición a  demostrar  que la corrección del error supone la aplicación de otro precepto y  en  tal  caso,  debía señalar cuál, pues pese a ello, solicita la absolución  de aquellos.   

Tampoco  expone con nitidez si su reclamo se  orienta     a    conseguir    que    se    declare    atípica    la    conducta  investigada.   

Lo   expuesto   permite  concluir  que  el  recurrente  no  cumple  con  los  postulados  requeridos para que resulte viable  admitir  discrecionalmente  el  estudio  del  recurso  de casación interpuesto,  además  de  que  tampoco  la  Sala  advierte  violación alguna de los derechos  fundamentales  o  garantías  de los procesados, como para que tal circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  de naturaleza legal que le  asiste a esta Corporación sobre el particular.   

          Así  las  cosas,  encuentra  la Sala que el libelo acusa las graves  fallas  destacadas,  que  no  pueden en modo alguno ser enmendadas por la Corte,  pues   ello  lo  impide  el  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano  su  inadmisión  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor del procesado MAURICIO    CRUZ    FERNÁNDEZ    y    RICARDO    ANTONIO    PIZARRO  PÉREZ,  por  las  razones  expuestas  en  la anterior  motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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