26801(22-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26801  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No.043  

Bogotá.  D.  C., veintidós (22) de marzo de  dos mil siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Examina la Sala las bases jurídicas, lógicas  y  argumentativas  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de  AURA  MARÍA LOZANO SÁNCHEZ,  contra  la sentencia proferida el 3 de abril de 2006 por el Tribunal Superior de  Bogotá.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Según Acta No 121 del 29 de enero de 1997,  los  Socios  de  la  Corporación  El  Dorado  Country  Club de Melgar (Tolima),  aprobaron   por   unanimidad   la   propuesta   de  la  presidente  AURA  MARÍA  LOZANO  SÁNCHEZ, consistente  en  fijar  una  cuota  extraordinaria    por  valor  de quinientos mil  pesos,  que  los  socios  del club debían cancelar, obligatoriamente, junto con  las  cuotas de administración atrasadas y los respectivos intereses legales, en  el  término  de  dos  meses  o, en su defecto, se acudiría a la vía judicial.   

En  el  documento,  que  fue  avalado  por la  presidente  y  la  secretaria  MARÍA  CRISTINA CORCHUELO CAMARGO, aparecen como  asistentes  a  la  Asamblea  los señores Gabriel Beltrán, quien para esa fecha  había  fallecido, Fidolo Antonio Sotelo, Héctor Guevara G., Antonio José Mora  Ortiz,  Álvaro  Nieto  Garzón,  Bertha  Inés  Lamprea  Sánchez, Priscelia de  Moreno,  Ricardo  Párraga,  Jaime  Mariño  y  Alfonso  Laguna Pubiano, quienes  aseguran no haber asistido porque nunca fueron citados.   

2.  Adelantada  la  investigación,  el 30 de  noviembre  de 2001 la Fiscalía 89 Seccional, adscrita a la Unidad Primera de Fe  Pública  y  Patrimonio  Económico  de  Bogotá,  dictó resolución acusatoria  contra   las  señoras  LOZANO  SÁNCHEZ  y   CORCHUELO  CAMARGO,  como  presuntas  coautoras  del  delito  de  falsedad  en  documento  privado,  decisión  que  la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal confirmó el 20 de septiembre de 2002.   

3.  El  19  de  noviembre de 2004, el Juzgado  Cuarenta  y  Siete  Penal  del Circuito de Bogotá condenó a las procesadas por  esa  misma  conducta punible, a la pena principal de un (1) año y, por el mismo  lapso,  a  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas. Les  reconoció el derecho a la condena de ejecución condicional.   

4.  El Tribunal Superior de Bogotá confirmó  la    decisión    del    A   quo,   en  providencia  de  abril  3  de  2006,  objeto  del  recurso  de  casación.   

LA DEMANDA  

El libelista formula dos cargos, así:  

En        el        primero,  afirma  que el Tribunal Superior  de  Bogotá  dictó  su  fallo  en  un  juicio  viciado de nulidad, porque en la  diligencia  de  indagatoria,  donde  es  imperativo que el sindicado conozca los  hechos  que  se  le  imputan  y  los delitos que se le atribuyen, a su defendida  “no  se  le  formuló cargo alguno, ni se le puso en conocimiento el objeto de  la   diligencia   en   lo   atinente   al  acta  No  121  del  29  de  enero  de  1997”.   

Esta  situación  conlleva  a  la carencia de  vinculación    legal    de    AURA   MARÍA   LOZANO  SÁNCHEZ  y,  por  ende,  a  la  inexistencia  de  los  subsiguientes  actos  procesales,  pues  el  debido  proceso  y  el derecho a la  defensa   surgen  desde  el  momento  en  que  la  autoridad  judicial  hace  la  imputación de una conducta punible.   

A  la procesada se le puso en conocimiento el  folio  que  contiene  el  acta del 23 de febrero de 1994, respecto de la cual se  decretó  la  prescripción de la acción penal, pero nada se le dijo acerca del  acta  121  del  29  de  enero  de 1997, por la cual se profirió acusación y se  emitieron  los  fallos  condenatorios  de  instancia,  cuando  la ocurrencia del  defecto denunciado impedía efectuar dichos pronunciamientos.   

De  esa  manera  se socavó la estructura del  proceso  que resulta imperativo corregir a través de la nulidad, a partir de la  diligencia  de  indagatoria,  en orden a que se surta de nuevo, para que “a la  procesada  se  le  indiquen  los  hechos  materia de investigación y el posible  delito por el que se le investiga”.   

Y    en    el  último,   argumenta que el sentenciador de segunda instancia incurrió en un  error  de  derecho  por  falso juicio de legalidad, por haberle otorgado validez  jurídica a una copia simple del acta 121 del 29 de enero de 1997.   

Se  desconoció  lo dispuesto en el artículo  274  del  decreto  2700 de 1991, vigente para la época de los hechos, según el  cual,  los  documentos  deben aportarse en original o en copia auténtica; de no  ser  posible,  se  reconocerán  en  inspección  y se obtendrá una copia o, si  fuere    necesario,    se    tomará    el   original   y   se   dejará   copia  auténtica.   

La prueba aportada irregularmente incidió en  el  desarrollo  del  proceso  porque  con base en ella se dispuso la apertura de  instrucción,   se   calificó   el  mérito  del  sumario  con  resolución  de  acusación,  e  igualmente  sirvió  de fundamento a las sentencias de primera y  segunda instancia.   

En  consecuencia,  se  debe  casar  el  fallo  recurrido,  en  el  sentido  de  desestimar  la  validez  jurídica  del acta en  cuestión y proferir la decisión que en derecho corresponda.   

CONSIDERACIONES  

El  libelo  que  se examina no cumple con los  requisitos  que  para  su  admisión  exige  el  artículo  212  del  Código de  Procedimiento Penal.   

En   el   cargo  primero,  en  el  que  se  postula  la  nulidad  de lo  actuado,  el  demandante omite demostrar la existencia del vicio denunciado, las  disposiciones  que  resultaron  transgredidas  y  su  trascendencia  en el fallo  recurrido.   

De  la  revisión  que  se  debe  hacer de la  integridad  del  expediente  para efectos de establecer si se han respetado o no  las  garantías  y  derechos  de  las partes, o si existen palpables causales de  nulidad,    y   de   la   percepción  netamente  objetiva de las diligencias, se desprende sin duda que  el   10   de   mayo   de   1999   AURA  MARÍA  LOZANO  SÁNCHEZ  fue  vinculada mediante indagatoria, acto al  que asistió acompañada de su defensor de confianza.   

En  desarrollo  de  la misma, la fiscalía le  puso  en  conocimiento  los  señalamientos que los socios de la Corporación El  Dorado  Country  Club  hicieron  en  relación  con  las actas “del catorce de  octubre   de   mil   novecientos   noventa  y  cuatro   y    el   veintinueve   de   enero   de   mil  novecientos  noventa  y  siete” (fl. 86, c.1).   

En  consecuencia,  no se ajusta a la realidad  procesal  el  reproche  por carencia de vinculación legal de la procesada y por  no  habérsele  dado  a  conocer  el objeto de la diligencia en relación con el  acta  121,  que  es  la  que  corresponde  a  la  elaborada  el  29  de enero de  1997.   

Para   la   época   en   que  AURA   MARÍA   LOZANO   SÁNCHEZ  rindió  indagatoria,  -10  de  mayo  de  1999-  se encontraba vigente el Decreto 2700 de  1991.  El  artículo  360 de esa normativa establece que al implicado se le debe  interrogar    en    relación    “con    los    hechos   que   originaron   su  vinculación”,  situación que se cumplió a cabalidad.   

Bajo   esta  perspectiva,  es  evidente  la  ausencia  de  fundamento  de  la  censura.  No  solo  es  ajena a la realidad procesal, sino a las exigencias  lógicas  y  técnicas  de la casación en punto de la causal de nulidad, porque  no   es  admisible  invocar  irregularidades  sin  ninguna  repercusión  en  el  trámite.  Solamente  pueden ser invocadas aquellas que necesariamente conduzcan  a su invalidez.   

Como  en este caso se aduce una irregularidad  inexistente,  es  claro  que los demás argumentos no sirven para  soportar  la  presunta  violación  de las garantías fundamentales de la procesada, ni de  la  estructura  del  proceso,  pues  también  olvida  el casacionista que ambos  conceptos   tienen   contenido  propio  y  naturaleza  diversa;  por  tanto,  su  desconocimiento  no  puede  ser  planteado indistintamente, sino demostrando con  nitidez cómo resultó vulnerado cada uno.   

En   las  mismas  deficiencias  incurre  el  demandante     en     la     fundamentación   argumentatitva   del  cargo  segundo por falso juicio de legalidad.   

De  la  observación  igualmente objetiva  de  la  ley  y  del  expediente  resulta  que  si  bien  es  cierto  el  artículo  274  del Decreto 2700 de 1991  consagra  una serie de requisitos para el aporte de documentos al proceso penal,  también  lo es que este mandato tiene que ser armonizado con lo dispuesto en el  artículo 277 del mismo estatuto, que establece lo siguiente:   

Son auténticos los documentos escritos, las  reproducciones    fotográficas    o    cinematográficas,    las    grabaciones  fonográficas,  las  xeroscopias,  las  fotocopias,  el  télex  y, en  general cualquier otra declaración o representación mecánica  de  hechos  o cosas, si el sujeto procesal contra el cual se aducen no desconoce  antes  de  la  finalización  de  la  audiencia pública, su conformidad con los  hechos o las cosas que se expresan.   

En  ese  orden, es claro que para demandar la  validez  jurídica  del acta 121 del 29 de enero de 1997, el casacionista tenía  la  carga  de  fijar  el  alcance  de  esa impugnación de cara a las normas que  regulan  la  materia y al restante material probatorio que sirvió de fundamento  a la sentencia recurrida.   

En complemento, cuando se reprochan errores de  apreciación  probatoria,  se  debe acreditar su trascendencia, es decir, que de  no  haberse cometido el yerro, la decisión habría variado de manera sustancial  y  favorable  a  los  intereses de la parte que se representa.      

Ninguno  de  estos presupuestos se cumplen en  esta oportunidad y por esa razón la demanda no puede ser aceptada.   

Como,  de otra parte, no se observan causales  de  nulidad  ni  flagrantes violaciones de derechos fundamentales, no es posible  que la Corte entre a pronunciarse de oficio.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de  casación presentada por el defensor de AURA MARÍA  LOZANO SÁNCHEZ.   

En     consecuencia,     DEVOLVER  la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                                 ÁLVARO     O.     PÉREZ  PINZÓN           

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                               JORGE     L.     QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA              JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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