26624(21-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26624  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado acta No. 25   

Bogotá  D.C.,  veintiuno (21) de febrero de  dos mil siete (2007)   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  con  la  que se sustenta el recurso extraordinario de casación  interpuesto  contra la sentencia dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá D. C., el 16 de junio de 2006, que confirmó  la  de  primera  instancia  mediante la cual el Juzgado 37 Penal del Circuito de  esta   ciudad,   condenó  al  procesado  JUAN  CARLOS  PATARROYO  RODRÍGUEZ  a la pena principal de 36 meses  de  prisión,  multa  de  $50.000  y  a  la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  los  derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la pena  privativa  de  la  libertad,  como responsable del concurso de delitos de fraude  procesal y estafa.   

HECHOS  

En la sentencia impugnada, la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá D. C., hizo la siguiente  síntesis:   

“Según indica el  paginario,  en época y denuncios sucesivos datados del 20 de abril y 2 de junio  de  1999,  ORLANDO  GALVIS  RODRÍGUEZ  y  EDGAR  GALVIS  RODRÍGUEZ pusieron en  conocimiento  de  la  Fiscalía  que  al  solicitar  certificado  de  libertad y  tradición  del  inmueble  con matrícula inmobiliaria Nro. 50C-365172 y cédula  catastral  Nro.  48916  lo  encontraron  afectado  por  hipoteca  en  la suma de  $17’000.000   según  escritura  pública  Nro.  2068  del 14 de octubre de 1997, de la Notaría 26 de  Bogotá  aparentemente  suscrita  por su progenitora ANA MERY RODRÍGUEZ BARAJAS  fallecida el 31 de enero de 1987.   

La  hipoteca  aparecía  a  favor  de JOSÉ  GUSTAVO  AYALA  VILLAMIL  quien había iniciado acción judicial ante el Juzgado  18  Civil  del  Circuito  de  Bogotá,  logrando  el  embargo  y  secuestro  del  inmueble.   

En  atención  a  los hechos denunciados la  fiscalía  inició  investigación  previa  el  29  de  abril de 1999 (fls. 17);  luego,  el  17  de  julio  de  2000  ordenó  la  apertura  de la investigación  disponiendo,  según  las  evidencias  allegadas, la indagatoria de JUAN    CARLOS   PATARROYO   RODRÍGUEZ   (fls.   81)”    

Con  base en los anteriores hechos, el 26 de  marzo  de  2002,  la  Fiscalía General de la Nación, a través de la Fiscalía  181  Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito de Bogotá D. C., calificó  el  mérito  de  la  actuación  sumarial,  acusando  al  procesado JUAN   CARLOS  PATARROYO  RODRÍGUEZ  como  probable  autor  del  concurso de delitos de estafa agravada y falsedad personal  para obtener documento público (fl. 154 c # 1)   

LA  DEMANDA   

El  defensor  del  procesado  JUAN  CARLOS PATARROYO RODRÍGUEZ presentó  demanda  de  casación contra la sentencia de segunda instancia proferida por la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D. C., en la  que indica como objeto:   

“a.  Es  con el fin de que la distinguida  Sala  de  la  Corte Suprema de Justicia CASE parcialmente la sentencia del 30 de  marzo  de  2.006  del  Juzgado 37 Penal del Circuito de Bogotá, en lo que tiene  que  ver  con la Tipificación del Punible de Fraude Procesal y en su defecto se  varíe  dicha  calificación  ya  que  en mi sentir no se ha cometido el punible  (conducta) de fraude procesal.   

b.  Se  disminuya  la  caución de los tres  salarios  mínimos a un salario en razón a la precaria situación económica de  mi defendido.”   

Sostiene,  además,  que  su defendido nunca  cometió  la  conducta,  pues  la cometió un tercero y quien indujo en error al  funcionario fue la persona que suplantó a la ya fallecida.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  que  sustente  el  recurso  de  casación  necesariamente  debe  caracterizarse  por presentar de manera clara y  precisa  los  errores en que pudieron incurrir los juzgadores de instancia; así  mismo,  el  reproche  a  la sentencia acusada debe ser de objetiva comprensión,  exigencia  que  parte  de la naturaleza y alcance de las normas que gobiernan el  recurso extraordinario.   

De esta manera, es clara la enorme dificultad  con  la  que el recurrente abordó la confección de la demanda, pues, a primera  vista,  se  observa  que  no  acató  los requisitos mínimos para presentar los  cargos,  pues,  en  primer  lugar,  omitió  afianzar  el reproche en una de las  diversas  causales de casación, guardando absoluto silencio en relación con la  forma  como  pretendía conducir el debate, si por la causal primera, bien   por   la   vía  directa  por  falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación  errónea  de  una norma sustancial ora indirecta por cualquiera  de  sus  sentidos  bien  por  falso  juicio de legalidad ora por falso juicio de  convicción,  encauzando  el reproche por la eventual violación indirecta de la  ley  sustancial  por  error de derecho por falso juicio de legalidad, caso en el  cual  le  era  imprescindible  indicar  el  medio probatorio que fue ilegalmente  incorporado  al  proceso y valorado en perjuicio del procesado o, estructurar de  qué  manera  los  funcionarios de instancia incurrieron en error de derecho por  falso juicio de convicción.   

Ahora  bien,  si  pretendía  orientar  la  discusión  por  la  senda del error de hecho, le era forzoso indicar el sentido  de  la violación, bien por falso juicio de identidad, ora de existencia o falso  raciocinio sobre los cuales no hizo mención alguna.   

Obsérvese,  entonces,  que  el  libelo  se  distancia  de  la  técnica  exigida  para  la  demostración  del  yerro que le  atribuye  a  la  sentencia  de  instancia  y,  obviamente, de la procedencia del  recurso  extraordinario de casación, porque no menciona por cual causal encauza  la  censura, de imperiosa observancia, debido a que cada uno de ellas responde a  distintos motivos que imponen su comprobación de diferente manera.   

De esta manera, es claro, que el libelista no  hizo  ningún  esfuerzo,  para  ajustarse a la metodología inherente al recurso  extraordinario  de casación dejando a la Corte, sin conocer a ciencia cierta el  motivo  de  disenso con la sentencia impugnada y, menos aún, de qué manera los  funcionarios judiciales incurrieron en el supuesto yerro enunciado.   

Ahora  bien,  de  acuerdo  con  el  criterio  jurisprudencial,  la  casación  no  es  una  tercera  instancia,  donde resulta  posible  entrar a controvertir las conclusiones fácticas o jurídicas del fallo  impugnado,  sino  que,  el recurso extraordinario comporta la realización de un  juicio  a  su  legalidad  que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico, no se trata, pues, de  una  tercera  oportunidad  para  debatir los hechos o discutir las pruebas de la  responsabilidad,   sino   donde   se   justiprecia   la   juridicidad   de   los  pronunciamientos   de  los  juzgadores  de  instancia  y,  además,  el  recurso  extraordinario  está  regido,  entre otros, por el principio de limitación, de  tal  manera  que  las  múltiples deficiencias que presenta el escrito no pueden  ser  remediadas  por  la  Sala,  en  tanto que no le corresponde asumir la tarea  argumentativa  propia del recurrente, para complementar, adicionar o corregir su  libelo de impugnación.   

Al  margen  de  los  yerros  de técnica que  presenta  el  escrito,  la  Sala  no  advierte,  en  los  fallos,  ni ostensible  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  ni  causales  de  nulidad que la  obliguen a un pronunciamiento oficioso.   

Por  los motivos señalados precedentemente,  dado  que  el  memorial examinado no reúne los requisitos formales mínimos que  prevé  el  artículo  212 del Código de Procedimiento Penal, se inadmitirá la  demanda de casación.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.-  INADMITIR  la  casación  interpuesta a  nombre  del  procesado JUAN CARLOS PATARROYO RODRÍGUEZ  por las razones anotadas precedentemente.   

2.-   Declarar   desierto   el   recurso  extraordinario   de   casación   y   devolver  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZON   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                                                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ    

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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