26623(14-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26623  

CORTE SU PREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado acta N° 17  

Bogotá,  D. C., febrero catorce (14) de dos  mil siete (2007)   

VISTOS  

Examina la Sala si  se   reúnen   los   presupuestos   lógicos   y   de  adecuada  argumentación,  indispensables  para  la  admisión  de  la  demanda  de  casación  interpuesta  por el defensor de JEFERSON  ALEXANDER  LOAIZA RODRÍGUEZ  contra    la   sentencia   proferida   el   21  de  julio  de  2006  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  confirmatoria de la de  carácter  anticipado  que  emitió   el  Juzgado  Treinta  y  Cinco  Penal  del  Circuito  de  esta  ciudad  el  21  de marzo del mismo año, fallos por virtud de  los   cuales   se  condenó  al  procesado  a  las  penas  principales     y    accesoria    de  veintinueve  (29)  meses de prisión, multa de ciento cincuenta  (150)  salarios  mínimos  legales  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por igual lapso    al    de    la   sanción      privativa     de     la  libertad,   como   autor   penalmente   responsable  del  concurso de delitos de  estafa y falsedad en documento privado.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

1.- Los hechos por los cuales se declaró la  responsabilidad  penal  del  procesado, fueron reseñados en el fallo de segundo  grado en los siguientes términos:   

“ … El 14 de octubre de 2004, se puso al  descubierto  un  grupo de personas que en cercanías de la Procuraduría General  de   la   Nación,  vendían  a  los  particulares  interesados  en  obtener  el  certificado   de   antecedentes,   consignaciones  supuestamente  efectuadas  en  Bancafé  por  $3.000, en $4.000, reconociendo así, supuestamente, el ciudadano  mil  pesos  como retribución a no tener que hacer la fila correspondiente en la  entidad  financiera.  Dichos  comprobantes de banco fueron analizados y tachados  de  falsos,  encontrándose  en  la  residencia  de  los  implicados  sellos  de  Bancafé,  comprobantes  de  dicha entidad y planchas de tiras de consignación.  Así se comprobó que la entidad fue defraudada en $43.722.500”.   

2.-   Iniciada la investigación, fueron vinculados mediante  ingadatoria  un total de catorce personas involucradas en los anteriores hechos,  entre  ellos  JEFERSON  ALEXANDER  LOAIZA RODRÍGUEZ,  quien  posteriormente  fue  afectado  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  luego  sustituida  por domiciliaria.   

Posteriormente, el sindicado hizo expreso su  deseo  de  acogerse al instituto de sentencia anticipada lo cual motivó que con  fecha  12  de  abril  de  2005,  se llevara a cabo audiencia con presencia de su  defensor,  durante la cual le fueron formulados cargos por los delitos de estafa  en  concurso  homogéneo sucesivo y falsedad en documento privado, cargos que en  el mismo acto aceptó voluntariamente el procesado.   

Verificado  el  anterior acto, correspondió  conocer  del  proceso  al  Juzgado  Treinta  y  Cinco Penal del Circuito de esta  ciudad,  despacho  judicial  que   tras  declarar  la  legalidad  del  acto  mediante  el  cual  el procesado se acogió a sentencia anticipada, con fecha 21  de  marzo  de 2006 profirió sentencia condenatoria en su contra por los delitos  cuya  comisión  voluntariamente  aceptó, imponiéndole las penas principales y  accesoria indicadas en el introito de esta providencia.   

Apelada  la  sentencia por la defensa, quien  reprochó  de  ella  sólo  lo  relativo  a la tasación de la multa impuesta al  procesado,  mediante  sentencia  proferida  el  21 de julio de 2006, el Tribunal  Superior  de  Bogotá le impartió confirmación, fallo contra el cual, el mismo  sujeto procesal interpuso recurso extraordinario de casación.   

SÍNTESIS DE LA DEMANDA  

El censor formula un cargo contra el fallo de  segundo  grado,  al  amparo  de  la  causal tercera de casación, denunciando la  vulneración  del  debido  proceso, que considera fue lesionado en cuanto que en  el  fallo de primer grado, confirmado integralmente por el de segunda instancia,  se  sostuvo  que  “…  todas  las consignaciones y  elementos   incautados   fueron   sometidos  a  estudio  grafológico  donde  se  estableció  que  respecto a las consignaciones encontradas en poder de JEFERSON  ALEXANDER  RODRÍGUEZ,  los  que  corresponden  al  numeral  2  de  tal estudio,  se tiene que los formatos son auténticos”.    

Por  ello,  considera  el  actor  que si del  acervo  probatorio  emanaba  que  los  documentos  en  poder  del procesado eran  auténticos,  resulta  ilógico  y  contradictorio  que se hubiere emitido fallo  condenatorio en su contra.   

Igualmente,  indica que en el mismo fallo se  hizo  mención a que no había sido posible establecer la autenticidad del sello  húmedo  visible en los formatos de consignación, como tampoco determinar si el  dinero  consignado entró a las arcas de la entidad bancaria, motivo por el cual  también   se   ofrece   contradictorio   que   se   haya   proferido  fallo  de  condena.   

Por  tanto, estima el demandante que como no  existía  certeza  para  dictar fallo condenatorio, el procesado “…   no   podía  suscribir  ningún  acuerdo  ni  menos  dictarse  sentencia  anticipada,  por cuanto es presupuesto básico que obre en el proceso  prueba  que  conduzca a la certeza del hecho punible y de la responsabilidad del  sindicado”.   

En  otro  capítulo  de  la  demanda  que el  casacionista   denomina   como  “trascendencia  del  vicio”,  sostiene  que  el  fallador  tergiversó el  sentido  material  del  dictamen  “… que echa por  tierra   cualquier   relación   con   el   hecho   investigado”  distorsión   que,   según   precisa,   se  materializó  por   “…    restarle   importancia   al  concepto  pericial  afirmando  que  el  procesado  elaboró  consignaciones  a  nombre del  Ministerio  Público a pesar que las consignaciones que le fueron incautadas son  auténticas   y  no  probó  que  éste  no  consignara  los  importes  de  cada  una”.   

Por  las  anteriores  razones, el demandante  solicita  a  la  Sala  casar  el fallo impugnado y ordenar  “…  rehacer  el  proceso,  enviando  las  diligencias  para que se  rehaga  la  actuación  y  se proceda a conceder la libertad definitiva mediante  auto  de preclusión, dado que el procesado JEFERSON ALEXANDER LOAIZA RODRÍGUEZ  es  persona inocente como se desprende de los razonamientos del mismo fallador y  pruebas aportadas al procesado”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          En  orden  a  definir  si  la  demanda  presentada  reúne  o no los  requisitos  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000,  se  impone  recordar  que,  según  tiene   dicho  esta Sala, para acudir a los  mecanismos  legales  de  impugnación,  entre ellos al recurso extraordinario de  casación,  no  basta con que quien acude a ellos ostente la condición de parte  reconocida  dentro  de  la  actuación.  Es  también necesario que le asista la  legitimación  en  la  causa  por la que aboga, esto es, interés jurídico para  impugnar,  el  cual  deriva del agravio o perjuicio que la decisión cuestionada  le hubiere podido causar.   

Por  su  parte,  tratándose  de  sentencias  anticipadas,  la propia ley -artículo 40 del estatuto  procesal  penal-  restringe  el interés de la defensa  para  recurrir el fallo condenatorio, a temas específicos como la dosificación  de  la pena, los mecanismos sustitutivos de la sanción privativa de la libertad  o   la   extinción   del   dominio   sobre  los  bienes,  siendo  reiterada  la  jurisprudencia  de  esta  Sala en señalar que, por regla general, a esas mismas  temáticas  queda  limitado  el recurso extraordinario de casación cuanto versa  sobre  fallos  adoptados  en  el  trámite  abreviado  que  se  provoca  por  la  aceptación de cargos del procesado.   

Y  ello  es  así  porque,  como  resulta de  elemental  rigor  entender,  si  el  pronunciamiento  de segunda instancia sólo  puede  provocarse  para  que  el  ad quem revise  alguna  de  las  temáticas  antes referidas, los errores de  juicio  o  de  procedimiento  que  pueden  cometerse  estarían,  en  principio,  directamente relacionados con esas mismas materias.   

Pese a lo anterior, también ha reconocido la  Sala  que  el  imperativo  constitucional  y legal que obliga a los jueces a ser  garantes  de  los  derechos  fundamentales  de los intervinientes en el trámite  procesal,  tiene  las  mismas  repercusiones  en el trámite ordinario que en el  abreviado,  motivo por el cual se admite en este último, de manera excepcional,  la  procedencia  del  recurso  extraordinario  de casación cuando quiera que se  oriente  a  denunciar  la  existencia  de  irregularidades  sustanciales que, al  afectar  la  validez  de  todo  o parte del trámite  cumplido, reclamen la  declaratoria  de  nulidad  con  el  fin  de  restablecer  la garantía afectada,  eventos  en  los  cuales  resulta predicable claro interés jurídico  para  recurrir  extraordinariamente,  siempre y cuando, claro está, no se utilice ese  motivo  de  ataque  como  pretexto para plantear una velada retractación de los  cargos                   aceptados1.   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  resulta  evidente  que  al  defensor  del  procesado  no le asiste interés para  recurrir   extraordinariamente   la  sentencia  adversa  de  segunda  instancia,  confirmatoria  de  aquella  de  carácter  anticipado  proferida  por el juez de  primer  grado,  si  en cuenta se tiene que la censura lo que en esencia comporta  es   una  implícita  retractación  de  los  cargos  libremente  aceptados  por  JEFERSON ALEXANDER LOAIZA RODRIGUEZ.   

En efecto, resulta notorio que el demandante,  con  el pretexto de postular una nulidad, lo que en verdad cuestiona es la menor  importancia  que  dice  se  otorgó  en las instancias a una prueba grafológica  reveladora,  según su parecer, de la inexistencia o, a lo sumo, la duda obrante  en  autos  en lo atinente al delito de falsedad en documento privado por el cual  se  declaró  la  responsabilidad  penal  del  procesado, para lo cual toma como  punto  de  partida  la  circunstancia  de  que en dicho peritaje se dijo que los  formatos  de  consignación  hallados  en poder del procesado eran auténticos y  que  allí  mismo  no  pudo  establecerse  si  el  sello que ostentaban era o no  auténtico   o  si  los  importes  habían  ingresado  o  no  a  las  arcas  del  banco.   

No  obstante, parece olvidar el casacionista  que  durante  el  trámite  procesal  nunca  se discutió la autenticidad de los  formatos  preimpresos  que sirvieron para efectuar consignaciones y a los cuales  puede  acceder  cualquier  persona  y,  en  cambio si, la veracidad de los pagos  efectuados   por   su  medio,  aspecto  último  que  fue  precisamente  el  que  constituyó  materia  de la aceptación de los cargos en desarrollo del trámite  para  sentencia  anticipada  durante  el  cual  el  procesado a ellos se acogió  libremente.   

Si  lo  anterior  así,  como  en  efecto  lo  es,  irrumpe   evidente   que   resulta   imposible  reconocer   para   efectos  del  recurso  extraordinario  de  casación  que  el  recurrente  ostente  pleno  interés  jurídico,  pues  lo  que  se  observa sin  dificultad  es  que,  so pretexto de que pudo   haberse   presentado   una   lesión   al   debido  proceso,  lo que en realidad pretende  es entrar a discutir lo que  constituyó   materia   directa   de   la   aceptación   de  cargos    con    fines   de    sentencia  anticipada.     Por     ello,     sin     que     se    ofrezcan    indispensables  argumentos  adicionales,  es claro que la decisión  que   se  impone  adoptar  no  es otra que  la de  inadmitir  la  demanda de plano con fundamento en lo normado en el artículo  213 del estatuto procesal penal.   

         

         Por   último,   es   de  precisar  que  no  se observa dentro de la  actuación     ni    por    razón    del  fallo  reprochado,  violación  de derechos o garantías de los  procesados,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio de la  facultad  oficiosa que sobre el particular le confiere el legislador en punto de asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  JEFERSON   ALEXANDER  LOIZA  RODRÍGUEZ,  por  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.    

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra esta decisión no  procede recurso alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ             ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA PULIDO DE  BARÓN              JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANES                                 

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS               JULIO  ENRIQUE   SOCHA   SALAMANCA                         

MAURO    SOLARTE   PORTILLA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sentencia de Casación del  9 de junio de 2004, radicado 13.594.     

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