26235(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26235   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 28  

          Bogotá   D.C.,   febrero   veintiocho   (28)   de   dos  mil  siete  (2007).   

VISTOS  

          La  Sala  decide  el  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  defensor     de     JOSÉ    HERNANDO    RODRÍGUEZ  ERAZO,  requerido  en  extradición por el Gobierno de  los  Estados  Unidos,  contra la providencia del pasado 1° de febrero, por cuyo  medio  negó  la práctica de las pruebas solicitadas en el término de traslado  dispuesto por el artículo 518 de le Ley 600 de 2000.   

ANTECEDENTES  

1. Mediante auto del pasado primero (1°) de  febrero  del  año  que  avanza,  la  Sala  denegó  las  pruebas cuya práctica  demandó  el  defensor,  dirigidas  a  que  se  indagara  si  el  solicitado  en  extradición  ha  salido  o  no  de  Colombia, si tiene o no pasaporte, si es la  misma     persona     requerida     y     si     existe     una     orden     de  repatriación.     

Ello  por  cuanto  se  consideró  que  la  finalidad  perseguida  a  través  de  dichas  pruebas,  desborda  el  marco del  concepto  que  esta  Sala  debe  emitir,  en  la  medida que apuntan a demostrar  aspectos  que ninguna relación tienen con aquellos taxativamente señalados por  el artículo 520 de la ley 600 de 2000.   

En cuanto a la aducción a este trámite, del  expediente  relativo  a  la  presunta  orden  de  repatriación  de JOSÉ  HERNANDO RODRIGUEZ ERAZO, dictada el  10  de  mayo de 2004, se adujo  que  además de que no se precisó la utilidad que pueda generar la práctica de  esa  prueba,  versa  sobre un tópico ajeno a los temas cuyo análisis compete a  la Corporación por expresa disposición legal.   

2.  Inconforme  la  defensa con la decisión  adoptada   por   la  Sala,  dentro  del  término  legal  interpuso  recurso  de  reposición  con  la  aspiración  de que se revoque la providencia que viene de  reseñarse,     petición     que     se     apoya     en     las     siguientes  consideraciones:   

(i).    La    decisión   impugnada   es  contradictoria,  porque  aunque indica que no se individualizaron plenamente las  pruebas  solicitadas  ni  se  señalaron  sus  fines  en  forma  que  posibilite  establecer  su  conducencia,  pertinencia y utilidad, en la misma determinación  se  concluye  que ellas se orientan a demostrar si el solicitado en extradición  ha  salido  o  no del país, si tiene o no pasaporte, si es realmente la persona  requerida y si existe una orden de repatriación.   

De lo anterior se infiere que, contrario a lo  que  indica  la Sala como fundamento de su decisión, la mayoría de las pruebas  evidencian  su  finalidad  y,  por  consiguiente,  su  utilidad,  conducencia  y  pertinencia,  sin  necesidad  de  que ello se manifieste expresamente, exigencia  que  resulta  contraria  al  principio de finalidad del  procedimiento  consagrado en el artículo 16 de la Ley  600  de  2000,  según  el cual los funcionarios judiciales harán prevalecer el  derecho  sustancial  y  buscarán  su  efectividad, en este caso el derecho a la  defensa.   

(ii).  El  argumento  de la Corte es válido  cuando  la  prueba  solicitada  es  manifiestamente impertinente e inconducente,  pero  no  se  aplica  a  las probanzas aquí solicitadas por el defensor, porque  ellas  se  relacionan  con  la  identidad  del  requerido  y así lo reconoce la  Corporación  cuando  precisa que ya obran sobre tal aspecto elementos de juicio  suficientes  para  realizar  el  juicio  de  identificación  plena,  propio del  concepto que le corresponde emitir.   

De esa forma, no encuentra razón para que no  se   practiquen   las   pruebas   atinentes   a  la  identidad  de  JOSÉ  HERNANDO  RODRÍGUEZ  ERAZO, más si  se  advierte  que  la  solicitud  de  extradición se refiere a varios nombres o  alias  entre  ellos  ALVARO  SANCHEZ  HERRERA, JEISSON  MOISES,  ÁNGEL  LUÍS  AYALA, JOSÉ HERNANDEZ RODRÍGUEZ, PORCELANA.   

(iii).  Aunque  este  trámite  no tiene por  objeto  controvertir  la  responsabilidad  o  inocencia  del acusado, la defensa  estima  que  es  su  deber  destacar algunos aspectos que podrían incidir en la  concesión  o no concesión de la extradición, no necesariamente del resorte de  la  Corte  sino del Gobierno Nacional, pero que no pueden ser negadas ahora dada  la  inexistencia  de  oportunidad  probatoria  en el diligenciamiento ante éste  último.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Desde  ya  se  advierte que los argumentos en que basa el recurrente  su  petición  dirigida  a  que se reponga el auto de esta Sala de fecha febrero  1°  del  año en curso, no la persuaden para que modifique su criterio de negar  las  pruebas  que ha solicitado, conforme se analiza a continuación preservando  el orden en que ellos fueron expuestos:   

          1.  Como  lo  ha  sostenido  la  Sala  en  múltiples oportunidades,  “…a   través   del  recurso  de  reposición  el  impugnante  sugiere  al  funcionario  judicial que adoptó la determinación, se  ocupe  nuevamente  de su examen, de cara a los argumentos por él expuestos, con  el  ánimo  de  que  corrija  los  errores  en  que  eventualmente ha incurrido,  mediante  su  revocatoria, aclaración, modificación o adición. Siendo esta la  naturaleza  del recurso, corresponde al recurrente la carga de exponer de manera  clara  y  coherente los motivos por los cuales considera que la providencia debe  ser                   enmendada”.1   

          Este  marco  conceptual  es ignorado por el recurrente al exponer el  primero  de  sus argumentos, centrado en señalar que la negativa a la práctica  de  las  pruebas solicitadas obedece a que no se determinó su finalidad, cuando  en  realidad  lo  fue  porque ellas no consultan los temas sobre los cuales debe  versar  el  concepto  que  por  disposición legal corresponde emitir a la Sala.   

          Sobre  ese  particular  aspecto, ninguna razón ofrece el recurrente  para  justificar  la  revocatoria de la decisión que impugna, que en esa medida  no puede prosperar.   

Ha  señalado  la  defensa  del requerido en  extradición,  como  complemento  a  su tesis inicial, que exigir de las pruebas  solicitadas  relación  con los fines de este trámite es contrario al principio  de    finalidad   del   procedimiento   consagrado  en el artículo 16 de la Ley 600 de 2000, según el cual  los  funcionarios judiciales harán prevalecer el derecho sustancial y buscarán  su  efectividad,  en este caso el derecho a la defensa.   

Se  debe  insistir  en  que  el concepto que  le   corresponde  rendir  a  la  Corporación,  antecedente  a la decisión  gubernamental  sobre  la  viabilidad  de  conceder  o  no la extradición, está  restringido  a  los  específicos contenidos previstos en el artículo 520 de la  Ley  600 de 2000 para los eventos en que el trámite no se rija por los Tratados  Públicos  aprobados  por Colombia, sino en forma supletoria, por las normas del  estatuto  procesal  penal,  como  así  lo señaló para el presente trámite el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  en  el  oficio  OAJ.E.  1805  del  29 de  septiembre de 2006.   

          Por  esta  causa,  como  lo  ha  sostenido  la  Sala  en  múltiples  oportunidades,  el  decreto  de  las  pruebas  solicitadas por las partes, está  regido  por  la  circunstancia  de  que  ellas  sean  necesarias,  pertinentes y  conducentes  para los fines taxativamente indicados en la norma; obligación que  no  implica  desconocimiento  de  la  finalidad  del procedimiento ni lesión al  derecho de defensa a que alude el impugnante.   

Posición  contraria  tornaría nugatoria la  presencia  del  funcionario  judicial en punto de la dinámica probatoria, hasta  el  extremo  de  que  tendría  que  avalar, sin reparo alguno, todas las que se  soliciten,   aún   advirtiendo   que   son   impertinentes,   inconducentes   o  innecesarias,   lo   que   iría   en   detrimento   de   la   eficaz   función  judicial.   

De  manera  que,  si  como  se  ha  dicho la  petición  de  la  defensa  desconoce  estos  requerimientos, no se revocará la  decisión recurrida.   

2.  El  segundo  argumento  de  la  defensa  consiste  en insistir, en la práctica de pruebas encaminadas a obtener la plena  identidad  del  requerido  en  extradición,  asunto  que,  destaca,  es  uno de  aquellos  cuyo  análisis  compete a la Corporación para emitir el concepto que  le atañe, de acuerdo el artículo 520 de la Ley 600 de 2000.   

En torno a este aspecto, la Sala precisó en  la  decisión  impugnada  que  el  trámite  cuenta  ya  con elementos de juicio  suficientes  para realizar el análisis que corresponde a la identidad plena del  acusado  al momento de emitir el concepto respectivo, sin que el recurrente haya  ofrecido  argumentos suficientes para cambiar el criterio así esbozado, pues se  limitó  a  señalar  que la solicitud de extradición menciona varios alias que  se atribuyen al requerido.   

Consecuentemente,  si  el  defensor  no  ha  logrado  demostrar  cuál  sería la necesidad de esas pruebas, no cabe duda que  la  decisión  que  corresponde  adoptar  es  la de confirmar el auto impugnado.   

3.  Por  último, en punto a la crítica que  hace  el defensor a la labor que la Sala realiza en materia de extradición, con  la    pretensión   de   que   ella   se   extienda   a   asuntos   “…que  no  necesariamente  serían  del resorte de la Corte sino  del  Gobierno”,  se  dirá  que  corresponde  a  una  apreciación  subjetiva que desconoce la naturaleza reglada de las funciones que  competen  a  la  Sala  en este especial trámite, en tanto su intervención, por  razones  de  orden legal, no por capricho, se dirige a examinar si concurren los  presupuestos  jurídicos,  que  no  políticos,  que hagan viable la entrega del  ciudadano  requerido  en  extradición,  examinando para ello el cumplimiento de  los  requisitos contenidos en el artículo 520 de la Ley 600 del 2000, así como  los  condicionamientos  básicos de que trata el inciso segundo del artículo 35  de la Constitución Política.   

Y  como  es  apenas  natural,  unos  y otros  requisitos  disciplinan  también el decreto y práctica de pruebas, en la forma  que  se  viene  comentando, ignorada en este caso por el defensor conforme se ha  puntualizado.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.-  NO REPONER  la  providencia  del  pasado  1°  de febrero del año en curso, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

2.-  CORRER  el  traslado previsto en el inciso  final  del  artículo  518  del  Código  de  Procedimiento  Penal, para que los  intervinientes presenten sus estudios previos al concepto de fondo.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

         

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                      ÁLVARO    ORLANDO    PÉREZ    PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                            JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

                                                Secretaria     

1 Sent.  Jun 25/02 Rad. 16707     

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