25054(07-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 25054  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No.90  

Bogotá,  D.  C., siete (07) de junio de dos  mil siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  se  pronuncia  de  fondo  sobre la  demanda  de  revisión  presentada  por  la defensora de la doctora Amparo   Rodríguez   Roldán  contra  la  sentencia  proferida el 27 de octubre del 2005 por la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  que,  previa  reducción de la pena impuesta,  confirmó  la  emitida el 16 de julio del 2001 por el Tribunal Superior de Cali,  mediante   la   cual   la  condenó  como  autora  del  delito  de  prevaricato por acción.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El  12  de  junio  del  2000,  la  doctora  Amparo Rodríguez Roldán, en  su  condición  de  Juez  31  Penal Municipal de Cali, con fundamento en que los  términos  de  calificación del sumario habían sido sobrepasados, reconoció a  favor  de  Freddy  Alonso  Aguiño Pineda y William Herrera Buitrago, quienes se  encontraban  recluidos  en  la cárcel de Palmira, el derecho constitucional del  hábeas  corpus y les otorgó  la libertad, que hizo efectiva el día siguiente.   

Los  procesados se encontraban detenidos por  cuenta   de   una   fiscalía  especializada  de  Bogotá,  que  les  adelantaba  investigación  por  los  delitos de lavado de activos y falsedad en documentos,  dentro  de  la  cual había proferido medida de aseguramiento en su contra el 13  de octubre de 1999.   

El  1° de junio del 2000, el delegado de la  fiscalía  había  negado  la libertad provisional, que con base precisamente en  la  expiración  de  ese lapso, había sido solicitada. Lo hizo porque concluyó  que  si  bien  objetivamente  el  factor  temporal había acaecido, también era  cierto  que  la  dilación  había obedecido a maniobras de los apoderados. Esta  decisión   fue   recurrida   el  8  de  junio,  esto  es,  4  días  antes  del  pronunciamiento dentro de la acción constitucional.   

Adelantada  la  investigación,  el  11  de  octubre   del   2000   la   fiscalía   acusó   a   la   doctora   Rodríguez   Roldán   como   autora   de  prevaricato   por  acción,  delito  previsto  en  el artículo 149 del Código Penal de 1980, modificado por  el artículo 28 de la Ley 190 de 1995.   

Contra  la  determinación,  la  procesada  interpuso  recurso de apelación, impugnación que por ausencia de sustentación  fue  declarada  desierta  el  1° de noviembre del 2000, proveído éste que fue  notificado por anotación en estado del 8 del último mes.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

LA DEMANDA  

La  representante de la doctora Rodríguez  Roldán  pide la revisión con  base  en  las causales segunda  y  séptima del artículo 192  del Código de Procedimiento Penal del 2004, porque:   

1. Entre la ejecutoria de la acusación, 1°  de  noviembre  del  2000,  y  la  de  la  sentencia  de segunda instancia, 11 de  noviembre  del  2005,  transcurrieron  5  años  y  10  días,  que superaron el  término  máximo de prescripción de la acción penal, que era de 5 años, pues  el  límite  legal  superior  para el prevaricato, que es de 8 años, en la fase  del  juicio  pasa  a  ser  la  mitad, 4, que aumentados en 12 meses, arrojan ese  total.   

2. La Corte varió favorablemente el criterio  que  sirvió  de  sustento  a  la  sentencia  condenatoria, referido a que no se  agotó  el  trámite  del  artículo  430  del Código de Procedimiento Penal de  19911   

, norma ésta que el 13 de junio del 2001 fue  declarada  inexequible  por  la  Corte  Constitucional,  según sentencia C-620,  decisión  que  preexistía  cuando  se  emitió  el fallo de condena de segunda  instancia,  no  obstante  lo  cual  no  fue considerada por la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia.   

Por tanto, no se puede cargar en contra de la  acusada   no   haber   aplicado  un  procedimiento  cuyo  soporte  normativo  es  inexistente.   

Requiere  sean  declaradas  sin  efectos las  decisiones  demandadas  y  se  ordene  el  reintegro  de la doctora Rodríguez Roldán.   

ESTUDIOS DE LAS PARTES  

1.   La  apoderada  se  pronuncia  por  la  prosperidad  de los reproches, con fundamento en los mismos argumentos expuestos  en la demanda.   

2.  La  Procuradora Primera Delegada para la  Investigación  y  el  Juzgamiento  solicita sean desestimadas las pretensiones,  porque:   

2.1. La acción penal no prescribió, porque  la  mitad  de  la pena prevista para el juicio no podía ser inferior a 5 años,  que  aumentados  en  la  tercera parte -dado que la conducta fue cometida por un  servidor  público en ejercicio de sus funciones- arrojaba un total de 6 años y  8   meses,   que   no   transcurrieron   antes   de   la  sentencia  de  segunda  instancia.   

Incluso, con las cuentas de la demandante, el  total sería de 64 meses, que tampoco se cumplieron.   

2.2.  El  cambio de jurisprudencia al que se  refiere  la  causal  7° de revisión apunta a la variación que haga la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, circunstancia que no concurre  en    este    evento    pues   se   acude   exclusivamente   a   un   fallo   de  inexequibilidad.   

2.3.  Los fundamentos de la Corte Suprema de  Justicia,  que  cita en extenso, permanecen vigentes aún con la decisión de la  Corte  Constitucional,  porque  la condena se sustentó en que había una medida  detentiva  legalmente  producida y que la libertad provisional, reclamada por el  vencimiento  de  los  términos  -argumento  de  la  funcionaria  al conceder el  hábeas  corpus- había sido  negada  por  las  maniobras  dilatorias de la defensa, aspecto omitido por la ex  juez.   

2.4.  La  inconstitucionalidad de una norma,  declarada  con  posterioridad  a la providencia prevaricadora, sin que por parte  alguna  ésta  siquiera hubiera insinuado la contrariedad de la disposición con  la Carta Política, no posibilita la revisión del fallo.   

2.5. La demandante desconoce los fundamentos  de  la  Corte  Constitucional,  que  expresamente  declaró  la  vigencia de las  disposiciones anteriores.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  negará  la  revisión  por  las  siguientes  razones,  que en lo esencial coinciden con el estudio del Ministerio  Público:   

La causal 2ª de revisión.  

Prescripción     de    la    acción  penal.   

En  principio,  la peticionaria yerra en las  fechas  indicadas  como  de ejecutoria del pliego de cargos y de la sentencia de  condena.   

Obsérvese.  

1.  La acusación del 11 de octubre del 2000  fue   notificada   a   la  doctora  Amparo  Rodríguez  Roldán  el  día  12,  momento  en el cual escribió:  “apelo [y] sustentaré por escrito”.   

Como dentro del término de ley no sustentó  el  recurso,  mediante  resolución del 1° de noviembre del 2000 el delegado de  la fiscalía lo “declaró desierto”.   

De  conformidad  con  el  artículo  215 del  Código      de      Procedimiento      Penal      de      1991     –Decreto   2700-,  modificado  por  el  artículo  32 de la Ley 81 de 1993 (vigente en esa época), que tiene su similar  en  el  artículo  194 de la Ley 600 del 2000, la declaratoria de “desierto”  del  recurso de apelación se adopta mediante providencia de sustanciación, que  admite     recurso    de    reposición,  normativa que exige su notificación y ejecutoria, pues solamente  en  el  último  evento  se  tiene  certeza  de  la  pasividad  absoluta  de  la  parte.   

En  ese  contexto, la resolución del 1° de  noviembre  fue  comunicada  por anotación en estado 093 del 8 del mismo mes, de  donde  surge  que  su firmeza la adquirió tres días después (artículos 197 y  187  de  los  Códigos  de Procedimiento Penal de 1991 y 2000, respectivamente),  esto  es,   en la última hora hábil del 14 de noviembre, toda vez que los  días    11,   12   y   13,   sábado,   domingo   y   lunes   festivo,   fueron  inhábiles.   

El 14 de noviembre del 2000, entonces, quedó  ejecutoriada  la  providencia  que  declaró  desierto  el recurso de apelación  propuesto  contra  la  resolución  acusatoria,  y,  por  contera,  en esa fecha  adquirió firmeza el pliego de cargos.   

2.  La  sentencia  de  la  Corte  Suprema de  Justicia  fue  proferida  el 27 de octubre del 2005. Como la misma se produjo en  sede  de  segunda instancia y, como explica la peticionaria, no admitía recurso  alguno,  en  esa  fecha  causó  ejecutoria,  como  surge  con  claridad  de los  artículos    197    y   187   de   los   estatutos   procesales,   derogado   y  vigente.   

Este mandato legal no se desvirtúa porque se  deba    notificar     la   decisión   de   segunda   instancia2   

,  pues  tal  acto  solamente  tiene  como  propósito  la  comunicación  del fallo y la delimitación del momento a partir  del cual se producen sus efectos.   

3.  Entre  las  fechas  de  ejecutoria de la  acusación,  14  de  noviembre del 2000, y de la sentencia de segunda instancia,  27  de  octubre  del  2005,  no transcurrieron siquiera 5 años, límite mínimo  exigido  por los artículos 80 y 84 del Decreto 100 de 1980, y 83 y 86 de la Ley  599 del 2000 para que opere la prescripción en la fase del juicio.   

Y esto es suficiente, inclusive sin tener en  cuenta  el  aumento  de  los términos de prescripción previstos para cuando se  trata  de  delitos  cometidos  por  servidores  del  Estado  en ejercicio de sus  funciones,  circunstancia  que,  sea  cual  sea  la  regla matemática empleada,  implica el incremento del tope prescriptivo.   

La causal 6ª de revisión.  

La      variación      de      la  jurisprudencia.   

Sobre  este  motivo,  establecido  en  los  artículos  232  del  Decreto  2700  de  1991  y  220  de la Ley 600 del 2000, y  reproducido    como    causal    séptima en la Ley 906 del 2004, se precisa:   

1.  La  norma  permite  el  examen  de  la  sentencia  que  ha hecho tránsito a cosa juzgada, exclusivamente en el supuesto  allí  reglado:  cuando  la  jurisprudencia  de la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia haya variado favorablemente el criterio que sirvió  de soporte para la decisión demandada.   

Ese  mandato  legal  torna  improcedente la  revisión,  porque  la  apoderada  no  indica la doctrina de la Corte Suprema de  Justicia  que,  con  posterioridad  al  fallo, haya modificado benéficamente la  situación  de  la  procesada,  y porque la constatación se hace frente a dos o  más  decisiones  precisamente  de la Corte Suprema y no de una decisión suya y  un fallo de inexequibilidad emanado de la Corte Constitucional.   

2.  La  sentencia de constitucionalidad fue  proferida  el  13  de junio del 2001. Por medio de ella fueron “sustraídas”  del  ordenamiento  las  disposiciones  relacionadas  con el procedimiento que se  debía   seguir   para   tramitar   y   resolver   la  acción  de  hábeas  corpus. Pero sus efectos sólo se  produjeron  a  partir  del  31  de diciembre del 2002. Por tanto, esa importante  decisión  no podía tener ninguna incidencia sobre los criterios jurídicos que  sustentaron el fallo condenatorio.   

En  verdad,  los  jueces  en  los  fallos  condenatorios  de  primera  y  segunda instancia, emitidos en idéntico sentido,  esto   es,  que  conforman  unidad  inescindible,  concluyeron  que  la  doctora  Rodríguez   Roldán   era  responsable de la conducta de prevaricato, porque:   

2.1.  Otorgó  el  amparo  a  pesar  de  la  existencia  de  medida  de  aseguramiento  detentiva, legalmente proferida, pero  especialmente  de  una  resolución interlocutoria que había negado la libertad  provisional,    reclamada   con   los   mismos   argumentos   del   hábeas  corpus, determinación que había  sido    recurrida    cuatro    días    antes    de    resolver    la    acción  constitucional.   

2.2.   Como   el   afectado   pidió   su  excarcelación   ante  el  fiscal  de  conocimiento  y  recurrió  la  respuesta  proferida,  la juez ha debido acatar el mandato del inciso 2° del artículo 430  del  Código  de Procedimiento Penal de 1991, modificado por el artículo 2° de  la Ley 15 de 1992.   

2.3.  Como  la  medida  de  aseguramiento  legaliza  las  posibles  irregularidades  cometidas  durante la captura, emitida  aquella,  la  libertad  debe  ser  buscada  dentro  del  proceso  penal,  con el  ejercicio  de  los  recursos  previstos por la ley, de donde resultaba ilegal la  intervención     de    la    juez    del    hábeas  corpus  en ese sentido, criterio avalado por la propia  Corte  Constitucional en el fallo C-301 del 2 de agosto de 1993, así como en la  decisión de tutela T-334 del 3 de marzo del 2000.   

2.4.  La  procesada  se  fundamentó en una  vía  de  hecho  inexistente  porque la actuación de la fiscalía estuvo apegada a la ley.   

2.5.  La  ex  juez  desconoció  la  real y  evidente  obstaculización  del normal desarrollo del proceso penal por parte de  los  defensores,  proceder  éste,  y  no  el  de  la fiscalía, que impidió la  calificación oportuna.   

Las  actuaciones manifiestamente dilatorias  aparecen  reseñadas  en  el fallo de la Sala de Casación Penal, que dedujo que  igual    de   obvias   resultaban   para   la   funcionaria   del   hábeas  corpus,  porque  también  fueron  indicadas  en la resolución de la fiscalía que negó la libertad provisional y  que,   por   tanto,   tornaban   improcedente   que   la   doctora  Rodríguez  Roldán  decidiera  en sentido  contrario,  además  de  haber omitido el imperativo deber de pronunciarse sobre  cada una de ellas.   

2.6. La imputada no realizó gestión alguna  para  comunicar  al  fiscal  a  cargo de la investigación penal el trámite que  adelantaba.  Solamente  lo  hizo  luego  de  concretar  la libertad de  los  detenidos.   

2.7. Lo mismo sucedió con el secretario del  juzgado.  La  titular  del despacho le pidió firmara la decisión y el trámite  impartido  a  la  acción  pública  solamente  en  los  últimos momentos de la  gestión,  cuando  lo  normal habría sido que esas formalidades estuvieran a su  cargo.  Este  colaborador,  además,  opinó  sobre  la  necesidad  de practicar  inspección   al   proceso   penal,  consejo  del  que  ella  hizo  caso  omiso.   

También  obvió  la  comunicación  a  la  representante  del  Ministerio  Público, pese a que la funcionaria se presentó  en  el  juzgado,  en  dos  ocasiones,  el  día  de  recibo  de  la  demanda  de  amparo.   

2.8.  Indicativo  de responsabilidad fue el  hecho  de  la  presencia  de  una  persona  extraña,  que  con antelación a la  providencia  judicial estuvo en el juzgado a la espera de una orden de libertad,  expedida  la  cual  se  ofreció,  y  la  juez  la  autorizó,  para  llevar  al  notificador  al  centro  carcelario,  todo  lo  cual  mostraba que ese individuo  tenía    conocimiento    pasado    del    sentido    de    la    determinación  judicial.   

2.9.   Como  argumento  para  tutelar  la  libertad,  la  doctora  Rodríguez Roldán  expuso  que  el superior jerárquico de la fiscalía especializada  concluyó  que  las  peticiones  defensivas eran justas, esto es, no dilatorias,  aseveración   que   contrariaba  la  verdad,  pues  tal  inferencia  nunca  fue  hecha.   

2.10. La sindicada adoptó la providencia en  contravía  del  criterio  expuesto  en un caso anterior, en el cual afirmó que  tratándose  de procesos penales en curso las peticiones encaminadas a lograr la  excarcelación se debían formular en su seno.   

Los   criterios   expuestos   permanecen  inalterables.   La   demandante   no   indica   en   qué   forma  el  fallo  de  constitucionalidad los modifica en favor de su representada.   

La  lectura  de  la  sentencia  de la Corte  Constitucional  enseña  que  sus  motivaciones  ninguna  incidencia,  tácita o  expresa, tienen sobre las razones de los fallos condenatorios.   

No  es  lógico  pensar  que la conclusión  sobre  la  necesidad  de  regular  el  trámite  de  la  acción de hábeas              corpus3  trascienda  sobre  la  prueba  considerada.  Nótese cómo esta demostró los comportamientos realizados por la  doctora    Amparo   Rodríguez   Roldán  para  desconocer  una  detención  legítima y una providencia que  probó  las  conductas  dilatorias  que tornaban improcedente la excarcelación,  según  orden  expresa del legislador en las normas que reglamentan las causales  de  libertad  provisional,  que,  antes y ahora, han sido consideradas conformes  con la Constitución Política.   

3. Que las normas referidas al procedimiento  para  aplicar  la  acción  pública  hayan  sido  declaradas  contrarias  a  la  Constitución,  en  nada  varían  la  deducción  de  responsabilidad,  porque,  además   de   lo   dicho,   como  la  decisión  de  inexequibilidad  obedeció  exclusivamente  a  vicios  de  forma,  la  conclusión  obvia  es que recobraban  vigencia  aquellas  que  habían  sido  derogadas por las que fueron encontradas  opuestas a la Carta.   

Como  las disposiciones inexequibles fueron  las  de  la  Ley 600 del 2000, sus similares del Decreto 2700 de 1991 entraron a  regir  desde  la  desaparición  de  aquellas,  y,  en   lo tocante al tema  propuesto,  el  artículo 430 del último Estatuto regulaba los mismos aspectos.   

Esa norma, de otra parte, era la que regía  la  actuación cuando fue adoptada la providencia cuestionada, y fue considerada  por  la  juez,  quien en ese momento ni siquiera insinuó su contrariedad con la  Constitución.  Por  el  contrario,  recalcó que había sido declarada conforme  con ella.   

Como es nítido, entonces, no hay criterios  judiciales  de  la  Corte  Suprema  de Justicia diferentes a los adoptados en el  momento  de  los  fallos  que  declararon  responsable a la doctora Rodríguez  Roldán  y,  por  tanto, no es  viable acudir a la causal 6ª de revisión.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         

Declarar infundadas  las causales de revisión invocadas.   

Notifíquese y cúmplase.  

LUIS       BERNARDO       ALZATE  GÓMEZ                  GUILLERMO           ANGULO  GONZÁLEZ   

Conjuez         –   Excusa   justificada                                                        Conjuez   

MIGUEL          CÓRDOBA  ANGULO                ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

                                           Conjuez   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

        Excusa justificada   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                 EDUARDO TORRES ESCALLÓN   

Excusa    justificada                                                        Conjuez   

LUIS  ARNOLDO  ZARAZO  OVIEDO   

Conjuez  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1  Se  refiere   al   artículo  430  del  Decreto  2700  de  1991,  anterior  Estatuto  Procesal.   

2  Confrontar  sentencia  de  la  Corte  Constitucional  C-841,  13  de  agosto del  2002.   

3   Para que se hiciera a través de  una ley estatutaria, y no de una ordinaria.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *