24817(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24817  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

                                   Aprobado Acta No. 245   

Bogotá  D.C.,  cinco (5) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  la    demanda    de    revisión   presentada   mediante   apoderado, por ALBA NELLY MARÍN DE ESTRADA, contra  la    sentencia    proferida   el   03   de   septiembre   de   1999,  por  la extinta Sala Penal Especial del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, que confirmó la de primera  instancia  de  noviembre  30  de  1998, en la que un Juzgado Regional de Cali la  condenó por el delito de testaferrato.   

HECHOS  

Fueron  resumidos  por la Corte al momento de  resolver   sobre   la   admisión   de   la   demanda  de  casación, intentada contra la sentencia de la Sala  Penal Especial del Tribunal de Bogotá, así:   

“Con  ocasión  de  varias  diligencias de  allanamiento  realizadas en la ciudad de Cali por la Fiscalía Regional Delegada  ante  el  Comando  Especial  Conjunto,  dirigidas a acreditar el enriquecimiento  ilícito  proveniente  de  actividades de narcotráfico del señor JOSÉ ARNOLDO  ESTRADA  RAMÍREZ,  al  ser registrado el domicilio de la Clínica Especializada  del  Valle  S.A.  el  22  de  mayo  de  1995,  se  obtuvo  documentación que lo  incriminaba,  a  la  vez  que  se  estableció  que  varias  de  sus propiedades  aparecían   registradas   a   nombre   de   su   esposa,   señora  ALBA  NELLY  MARÍN.”   

Los  anteriores  hechos  fueron  objeto  de  juzgamiento  por  un  Juzgado Regional de Cali, que profirió sentencia el 30 de  noviembre  de  1998  y  condenó  a  ALBA  NELLY  MARÍN DE ESTRADA, como autora  responsable  del  delito  de  testaferrato,  sancionado  en el artículo 6º del  decreto  1856 de 1986, incorporado como legislación permanente por el artículo  7º  del  decreto 2266 de 1991, imponiéndole pena de prisión de 5 años, multa  equivalente a 2.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes.   

El  Tribunal  Superior de Bogotá,    Sala   Penal   Especial,  al  desatar  el  recurso  de apelación  contra  la  sentencia  de  primera  instancia, concluyó que había mérito para  confirmar  el  fallo  recurrido,  pero  modificó  las  penas  incrementando  la  prisión  a  78 meses y la multa a 2.830 salarios mínimos legales vigentes para  el año 1.991.   

El defensor de la condenada MARÍN DE ESTRADA,  interpuso    recurso    de    casación    contra    la    sentencia,  que  fue  inadmitido  por  la  Corte en  providencia   del  23  de  mayo  de  2001,  por  cuanto  la  demanda  no satisfizo los requisitos formales del  artículo 226 del Código de Procedimiento Penal.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

El  libelista  fundamenta  la  demanda  en la  causal  7ª  del  artículo  192  del Código de Procedimiento Penal, ley 906 de  2004,  según  la  cual  la  acción procede “cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya cambiado favorablemente el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia condenatoria, tanto  respecto    de   la   responsabilidad   como   de   la   punibilidad.”    

Sostiene que al presente asunto debe dársele  aplicación  a  la  causal  7ª  del artículo 192 de la Ley 906 de 2004 y no la  contenida  en  el  numeral 6º del artículo 220 de la Ley 600 de 2000, pues aun  cuando  las  dos  leyes  regulan  la  acción  de  revisión  contra  sentencias  ejecutoriadas  en  los casos en que la Corte Suprema de Justicia haya modificado  el  criterio  que  sirvió de fundamento a la sentencia condenatoria, la ley 906  de  2004  “amplió  la  causal a la punibilidad”.   

Para  el  demandante,  la  Ley  906  de  2004  “abrió  la  posibilidad  de acudir a la acción de  revisión  cuando  quiera  que  la Corte Suprema de Justicia haya modificado los  criterios  que  sirvieron  para sustentar la punibilidad, supuesto que no estaba  claramente contemplado en la ley 600 de 2000.”   

En   el   caso   de  la  punibilidad,  dice  “es  indiscutible que los nuevos criterios permiten  la  revisión  de  aquellos  que  incidieron en la imposición de la pena con el  consiguiente  mejoramiento de la situación jurídica de quien ha sido condenado  si  llegara  a  prosperar  la demanda de revisión. En ese sentido, el artículo  192.7  de  la  ley 906 de 2004 persigue un efecto más amplío que el que podía  derivarse  de la aplicación del artículo 220.6 de la ley 600 de 2000, pues tal  como  estaba regulada esta última causal sólo era posible revisar la sentencia  con  base  en la misma cuando hubiese variado el criterio de la Corte Suprema de  Justicia  que  sirvió  para  sustentar  la  sentencia  condenatoria, pero sólo  respecto  de  la declaración de responsabilidad, sin que fuese factible avanzar  hacia  la  revisión  de la punibilidad cuando se hubiese producido un cambio en  los criterios que sirvieron para fijar dicha punibilidad”.   

Estimó  que  la  Corte mediante sentencia de  mayo  18  de 2005, modificó el criterio jurídico aplicado por la Sala Especial  de  Descongestión  del  Tribunal Superior de Bogotá, que le permitió aumentar  las   penas   de  prisión  y  pecuniaria,  impuestas  a  la señora MARÍN DE ESTRADA por un Juzgado Regional  de    Cali,    pues,   con  anterioridad  a esta fecha, la  jurisprudencia  había  sostenido  que “el principio  de  legalidad  era  una  garantía  establecida, no sólo a favor del procesado,  sino  también  en  beneficio  de  la  sociedad,  por lo cual, cuando se hubiese  impuesto   una  pena  en  contravía  de  dicho  principio,  no  podía  hacerse  prevalecer  el  principio de la no reformatio in pejus, pues éste sólo operaba  cuando  la  pena  se  hubiese  aplicado en el estricto marco de la legalidad”.   

Bajo  esta hipótesis, dice el accionante, el  recurso  de apelación no limitaba la competencia del juez ad quem y del juez de  casación,  pues podían introducir el ajuste necesario para adecuar la sanción  impuesta  al  marco  estricto de la legalidad y fue ésta la interpretación que  el  Tribunal  Superior utilizó en segunda instancia para resolver el recurso de  apelación,  interpuesto por  el defensor de la implicada.   

Transcribió  apartes del fallo proferido por  esta   Sala   el   18   de   mayo   de   2005,   sostuvo   que  el  “nuevo  criterio  interpretativo de la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  respecto  de  la  no  reformatio in pejus y su  relación  con  el  principio de legalidad, comporta una mayor garantía para el  procesado  e  incide  en  la  punibilidad  fijada  en  la  sentencia  de primera  instancia,  ya que la misma no puede ser modificada por el juez de segundo grado  o el de casación cuando el condenado sea único impugnante”.   

Por  lo anterior, consideró que la sentencia  proferida    por    el    ad    quem   contra   la   señora   ALBA   NELLY   MARÍN  DE  ESTRADA,  apelada  exclusivamente  por  la  procesada  y su defensor, no podía ser alterada, en el  sentido  de  aumentar la pena de prisión de 60 a 78 meses y la multa de 2.000 a  2.830   salarios   mínimos   legales  vigentes,  so  pena  de  incurrir  en  la  vulneración  de  la  garantía de la no reformatio in  pejus.   

Finalmente,  el libelista solicita se declare  sin valor la sentencia cuestionada y se dicte la que corresponda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Es  competente la Corte para decidir sobre la  demanda  de  revisión  incoada,  en  virtud  de  lo que dispone el artículo 75  numeral 2 del Código de Procedimiento Penal, ley 600 de 2000.   

Cuando  el  demandante acude a la causal 6 de  revisión   “es  indispensable  que  el  actor  no  solamente  demuestre  cómo  el  fundamento  de  la  sentencia cuya remoción se  persigue  es  entendido  por  la  jurisprudencia de modo diferente, sino que, de  mantenerse,  comportaría  una  clara  situación  de  injusticia, pues la nueva  solución  ofrecida  por  la  doctrina de la Corte conduciría a la sustitución  del   fallo”,   y   que  por  tanto,  “no  resulta  suficiente  invocar abstractamente la existencia de  un  pronunciamiento  del  máximo  tribunal  de la jurisdicción ordinaria, o de  señalar  uno  concreto  pero  desconectado  de  la solución del caso, sino que  resulta   indispensable,   además,   demostrar   cómo   de   haberse  conocido  oportunamente  por  los  juzgadores  la  nueva doctrina sobre el punto, el fallo  cuya  rescisión  se persigue habría sido distinto”  1   

El accionante arguye que la Sala de Casación  Penal   varió  su  tradicional  y  mayoritaria  postura  en  relación  con  la  interpretación  y  aplicación de los principios de legalidad y prohibición de  no      reformatio      in     pejus,   y  concluye  del  pronunciamiento  que trae a colación que  “es  claro  que  el recurso de apelación limita la  competencia  funcional del superior, de tal forma que éste no podrá introducir  reformas  a  la  sentencia  cuando  la  misma  haya sido impugnada únicamente a  través   de   la   apelación   o   la   casación   por   el  procesado  o  su  defensor…”   

Sin  vocación  de prosperidad se observa la  demanda,  puesto  que  en  la sentencia de segunda instancia no se invocaron los  principios  de legalidad o de reforma peyorativa, como pretexto para aumentar el  quantum  punitivo  impuesto  finalmente a ALBA NELLY MARÍN DE ESTRADA, aspectos  sobre   los   cuales   afirma   el   accionante,   ha   existido   modificación  jurisprudencial de la Corte.   

Obsérvese  que  el Tribunal, al resolver la  alzada,  vislumbró  la controversia que podría suscitar el incremento punitivo  aplicado  al  fallo  de primera instancia, dada la calidad de apelante única de  la condenada, y por ello presentó los siguientes argumentos:   

“Sobre este fenómeno de la agravación de  la  pena en tratándose de apelación exclusiva del procesado, se impone aclarar  que  la  circunstancia  de  ser  consultables  las  sentencias  proferidas en la  justicia  especializada (art. 206 C.P.) permite efectuar los ajustes pertinentes  o  solventar  las  falencias de la primera instancia que no se comprendan dentro  del  recurso  interpuesto  por  el  único  apelante,  pues se trata de un grado  jurisdiccional  instituido  a  favor  de  la  legalidad  del  proceso  y en esas  condiciones  el ad quem puede decidir sin limitación alguna y sin quebrantar el  principio de la no reformatio in pejus”. (art. 217 ibídem).   

Como  acaba de verse, el Tribunal ajustó la  legalidad  de  la sanción impuesta a MARÍN DE ESTRADA con base en la figura de  la  consulta,  instituida  por el legislador por motivos de orden público, para  algunas  decisiones  emitidas en procesos de competencia del Juez Especializado,  a   través   del   cual   el  ad  quem  está  investido  de la facultad de examinar en su integridad y sin  limitación  alguna  la  materialidad de la providencia o de la parte pertinente  de ella.2   

Sobre  la  consulta ha insistido la Sala que  “el  instituto  procesal de la consulta no es medio  de  impugnación  o  recurso,  sino un mecanismo de revisión de la legalidad de  ciertas  disposiciones  judiciales, que opera por ministerio de la ley, que debe  cumplir   el   superior   jerárquico   de  quien  la  ha  proferido”,  criterio  vigente  en  la  actual  jurisprudencia penal.    

Así  pues,  desatendió el invocante que la  sentencia  impuesta  a  la  señora ALBA NELLY MARÍN DE ESTRADA, por haber sido  proferida  por  un  Juez  Regional,  necesariamente  debía  ser revisada por el  Tribunal,   bien   por   efecto  del  recurso  de  apelación  o  por  el  grado  jurisdiccional de consulta.   

Ahora bien, enseña la jurisprudencia, que en  los  casos  donde  concurre  el recurso de apelación con la consulta, cuando el  procesado   es   apelante   único,   no  opera  el  principio  de  no   reformatio   in  pejus,  por designio expreso del legislador y,  en  consecuencia, el funcionario tiene la facultad de revisar no sólo los temas  objeto  de  descontento  para el recurrente o los inescindiblemente relacionados  con  estos,  sino  cualquier punto, pudiendo incluso agravar la pena3,  que fue lo  que ocurrió en el proceso contra ALBA NELLY MARÍN DE ESTRADA.   

Ha dicho la Corte respecto de la posibilidad  de  modificar  decisiones  en  virtud  del  grado  jurisdiccional  de  consulta,  que:   

“…una   interpretación   integral,  coherente  y no sesgada del texto del artículo 31 constitucional, indica que el  Constituyente   estableció   de  manera  independiente  y  al  mismo  nivel  la  apelación  y la consulta, como medios que podían abrir la segunda instancia en  el  proceso  penal  colombiano,  el  primero por obra del ejercicio libre de las  partes  y  el  segundo  por  la  insustituible  voluntad de la ley. Por ello, el  inciso   primero   del   citado   canon   dice   sentenciosamente   ‘Toda  sentencia  judicial  podrá ser  apelada  o  consultada,  salvo  las  excepciones que consagre la ley’ (se subraya).   

“Y  la  prohibición  de la reformatio in  pejus  sólo  se contempla para el caso alternativo único de la apelación, sin  que  la  voluntad  del  apelante  pueda  sustituir  una consulta establecida por  ministerio  de  la  ley,  sino  que  serían  fenómenos concurrentes, ya que la  segunda  le  permite  al superior decidir sin limitación alguna, como lo prevé  el  artículo  217  del  anterior  Código  de  Procedimiento Penal, en el mismo  sentido    del    artículo    204    del   actual   ordenamiento”4   

De los argumentos anteriores se desprende que  la  sentencia  impuesta  a  la  señora MARÍN DE ESTRADA no puede ser objeto de  revisión  por  la  causal  6  del  artículo 220 del C. de P. P., por cuanto el  libelista  no demostró variación del criterio jurisprudencial en relación con  el  grado  jurisdiccional  de  consulta,  que  fue  la  razón del Tribunal para  reformar  el fallo de primera instancia y, en su lugar, se esforzó en condensar  las  modificaciones  de  las tendencias doctrinarias sobre reformatio in pejus y  principio  de  legalidad,  temas impertinentes en el caso, que no hicieron parte  de  la ratio decidendi   empleada     por     el     ad    quem.   

Finalmente,  como  quiera  que el demandante  ejercita  la acción de revisión apelando a la causal 7 del artículo 192 de la  ley  906  de 2004 y no a la causal 6 del artículo 220 de la Ley 600 de 2000, en  cuanto  observa  que  la nueva legislación favorece su procedencia cuando opera  modificación  de  la jurisprudencia “…respecto de  la       responsabilidad       como      de      la      punibilidad”;  es importante precisar que la Sala, de vieja data, ha  discutido             el            punto5 y en auto de septiembre 30 de  2002,  que a la fecha mantiene su vigencia, por decisión mayoritaria determinó  que  el  cambio  de  criterio  jurídico  es  aplicable  a  la degradación o la  variación  favorable  de  la condena, por tanto, queda claro que el tema no fue  novedad  legislativa,  sino  producto  de  la evolución en el pensamiento de la  Corte.   

Por lo expuesto, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

NO ADMITIR la demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado de ALBA NELLY MARÍN DE ESTRADA, de  conformidad  con  las  razones consignadas en la parte motiva de esta decisión.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO   IBÁÑEZ    GUZMÁN                                  JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

Teresa Ruíz Nuñez  

Secretaria    

1  Revisión 21685, 11 de diciembre de 2003,   

2  Sentencia 12740, 10 de julio de 2001.   

3  Casación 23 de mayo de 2001,   

4  Sentencia 16175, 13 de agosto de 2002   

5  Véase  auto de 29 de febrero de 1996, aclaración de voto de Carlos A. Galvez y  Carlos Eduardo Mejía     

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