24172(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24172  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No.  109   

Bogotá D. C., veintisiete (27) de junio de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por  el defensor de NESTOR FEDERMÁN CASTRO REYES, contra  el  fallo  del 16 de diciembre de 2004, mediante el cual el Tribunal Superior de  Bogotá   confirmó  con  modificaciones  la  sentencia  anticipada  del  17  de  septiembre  del  mismo año, proferida por el Juzgado Cincuenta y Tres Penal del  Circuito   de   Bogotá,  quedando  condenado  por  el  delito  de  actos  sexuales  con  menor  de catorce años, agravado por haberse  realizado     sobre     persona     menor    de    doce    años    (artículos  209  y 211 Ley 599 de 2000),  a  la pena principal de cuarenta y nueve (49) meses diez (10) días de prisión,  a  inhabilitación de derechos y funciones públicas por igual lapso, al pago de  veinte  (20) salarios mínimos legales mensuales vigentes como indemnización de  perjuicios;  y  se  le  negó  el  subrogado de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

HECHOS  

Fueron  relatados de la siguiente manera en  la sentencia de primera instancia:   

“Fueron  puestos  en  conocimiento  de la  Comisaría  16  de  Familia,  los  actos  de  manipulación  sexual  que  NESTOR  FEDERMÁN  CATRO  REYES  ejerció sobre una menor cuando ésta, en compañía de  su  madre,  visitaban  a aquél en su residencia. Hechos que tuvieron ocurrencia  en  varias  oportunidades  entre  los años 2001 y 2002, cuando la menor contaba  con once años de edad.”   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1.  Por  los anteriores acontecimientos, la  Fiscalía  229  Seccional  de  Bogotá  vinculó  al implicado después de hacer  efectiva  orden  de  captura en su contra; y al definir la situación jurídica,  con  resolución  del  20  de agosto de 2004, le impuso medida de aseguramiento,  consistente  en  detención  preventiva  sin  excarcelación,  por  el delito de  actos  sexuales  con menor de catorce años, agravado  por  haberse  realizado  sobre persona menor de doce años (artículos 209 y 211  Ley 599 de 2000). (Folio 71 cdno. 1)   

2. En firme la anterior providencia, con el  aval  de  su defensor, NESTOR FEDERMÁN CASTRO REYES manifestó su intención de  someterse  a  la  justicia  y  aceptó  los  cargos que le formuló la Fiscalía  instructora.   

3.  Con  base  en  lo  anterior, el Juzgado  Cincuenta  y  Tres  Penal del Circuito de Bogotá, mediante sentencia anticipada  del  17  de  septiembre  de  2004,  condenó  a  CASTRO  REYES  por el delito de  actos  sexuales  con menor de catorce años, agravado  por   haberse   realizado   sobre   persona   menor  de  doce  años,  a  cincuenta y seis (56) meses de prisión, a inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas  por igual término, al pago de cincuenta (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales  como  indemnización de perjuicios; y le  negó  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria.   

Para  negar  la  prisión  domiciliaria, el  A-quo señaló:   

“Lo mismo acontece con la medida sustituta  de  prisión  domiciliaria  en  razón a que, si bien es verdad se cumple con el  factor  objetivo, en la medida que la pena para esa conducta es inferior a cinco  años,  no  sucede  lo  mismo  con  el  ingrediente  subjetivo,  toda vez que el  desempeño  social  del  sentenciado no permite al suscrito fallador convencerse  de  que  el  señor  CASTRO  REYES  sea  fiel  a  sus  responsabilidades  con la  comunidad…Por  ello  permitir que CASTRO REYES siga en contacto directo con su  habitual  entorno vivencial, sin pertenecer a un grupo familiar estable que, por  lo  menos,  vigile  sus  comportamiento  domiciliarios;  es  ir  en contra de la  verdadera  finalidad estatal (…).” (Folio 98 cdno.  1)   

4.  El  defensor  del implicado impugnó la  anterior  determinación,  con el fin de que le fuera readecuada la pena y se le  concediera la prisión domiciliaria.   

Al  desatar  la alzada, con fallo del 16 de  diciembre  de  2004, el Tribunal Superior de Bogotá accedió parcialmente a las  pretensiones  de  la  defensa, pues redujo la pena a cuarenta y nueve (49) meses  diez  (10)  días  de  prisión,  al  mismo lapso contrajo la inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas y señaló la cifra de de veinte (20) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  como  indemnización  de perjuicios. Sin  embargo,  confirmó  la negación del subrogado de la suspensión condicional de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

En  punto  de  la prisión domiciliaria, el  Juez  colegiado  trajo  a  colación jurisprudencia de esta Sala de la Corte, y,  entre otras cosas, acotó:   

“Dada  la  naturaleza  y  modalidad de la  conducta  punible  y  la  personalidad  del  sindicado,  considera  la  Sala, es  necesaria  la ejecución de la pena a fin de lograr su completa rehabilitación,  porque  frente  a  la magnitud de la delincuencia, no basta, con tener en cuenta  el  monto de la pena, sino es menester analizar todos los demás aspectos que la  norma exige. (…)   

Dada  la  entidad  del  injusto típico, la  conducta  SOCIAL  del  procesado  queda  en entredicho, pues se aprovechó de la  confianza  de  su  compañera  sexual, para abusar de su menor hija, poniendo de  presente  su  ningún  respeto  por  las  personas  que viven en su entorno. Fue  acertada  decisión  proferida  por  el  Jugado  de  instancia,  en  cuanto a la  negativa    de    otorgar    el    mecanismo    sustitutivo   de   la   prisión  domiciliaria.”   

5.   Inconforme   con  la  determinación  anterior,  el  defensor  de  NESTOR  FEDERMÁN CASTRO REYES interpuso el recurso  extraordinario  de  casación y allegó la demanda, cuyo aspecto formal califica  la Sala en este proveído.   

LA  DEMANDA   

Un  cargo  propone  el  defensor  de NESTOR  FEDERMÁN  CASTRO  REYES  y   contra  la sentencia del Tribunal Superior de  Bogotá,  con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación prevista en el  artículo  207 del Código de Procedimiento Penal (Ley  600  de  2000),  por  violación  indirecta de la ley  sustancial, por error de hecho.   

Asegura  que los Jueces de primer y segundo  grado  vulneraron  el  artículo 59 (motivación de la  pena)  de  la  Ley  599  de  2000  y el artículo 170  (redacción     de    la    sentencia)  de  la  Ley  600 de 2000, al negar la prisión domiciliaria “en  cuanto  a  los  aspectos  cualitativos  tenidos  en cuenta por los falladores de  instancia,  que  constituye  error de hecho por inexistencia de la prueba en que  soportaros sus consideraciones respectivas”.   

“En   consecuencia  los  operadores  de  justicia,  por  error  de  apreciación  de  una prueba que no existe dentro del  plenario,  cual  es la de el verdadero y exacto comportamiento social, laboral y  personal  del  hoy  condenado,  mediante  un  silogismo subjetivo indeterminado,  procedieron  a calificar la conducta y comportamiento individual del justiciable  y  actuaron  de  facto al negarle el beneficio que expreso mandato del artículo  38   del   C.P.   es   acreedor”,   desconociendo  también  el  principio  de  investigación integral.   

Solicita  a  la Corte casar parcialmente el  fallo   impugnado   y,   en   su   lugar,  conceder  al  implicado  la  prisión  domiciliaria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  Los  acontecimientos  investigados  se  extendieron  hasta  mayo  de  2003,  inclusive, cuando la niña sometida a abuso  sexual  fue  examinada  por  el  Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias  Forenses;  todo el trámite judicial se llevó a cabo en vigencia del Código de  Procedimiento  Penal,  Ley  600 de 2000; y el fallo de segundo grado fue emitido  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá, el 16 de diciembre de 2004, por lo cual,  la  presentación  de la demanda de casación, los traslados y los requisitos de  procedibilidad  se  sujetan  por  entero  a  las  disposiciones  de dicho cuerpo  normativo.   

2.  De  conformidad  con  el  artículo 205  ibídem,   la  casación  procede  contra  sentencias de segunda instancia “en  los  procesos  que  se hubieren adelantado por delitos que tengan señalada pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de ocho años, aun cuando la  sanción    impuesta    haya   sido   una   medida   de   seguridad.”   

Como  en  el  presente asunto, el implicado  NESTOR  FEDERMÁN  CASTRO  REYES  fue  condenado  por  el delito de actos  sexuales  con  menor  de catorce años, agravado por haberse  realizado     sobre     persona     menor    de    doce    años    (artículos  209  y 211 Ley 599 de 2000),  cuya  máxima  pena  no  excede  de  ocho  años de prisión, se concluye que la  demanda  de  casación  presentada  por  su  defensor  carece  del  requisito de  procedibilidad, referido al  quantum      de      pena     que     exige   el  mencionado artículo 205.   

En  efecto,  el  delito  de  actos    sexuales    con   menor   de   catorce   años,  tipificado  en  el  artículo 209 del Código Penal (Ley   599  de  2000),  se  reprime  con  prisión de 3 a 5 años.   

Con   la   circunstancia  de  agravación  punitiva,  prevista  en  el numeral 4° del artículo 211 ibídem, por recaer la  conducta  sobre  persona  menor  de doce años, la sanción se incrementa de una  tercera parte (1/3) a la mitad (1/2).   

Significa  lo  anterior  que el ilícito de  actos   sexuales   con   menor   de   catorce  años  agravado,  se  reprime  con  prisión  de 4 años a 7  años 6 meses.   

3. Por tanto, era necesario que el libelista  acudiera  a  la  casación  excepcional,  en  los  términos  del inciso 3° del  artículo  205 del Código de Procedimiento Penal (Ley  600  de 2000), expresando la necesidad de su admisión  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos  constitucionales  que  hubieren  sido transgredidos en el trámite ordinario del  proceso,  únicos  motivos por los cuales puede ser admitida, correspondiéndole  decidir  a  la  Corte, en ejercicio de la discrecionalidad que la ley le otorga,  si la admite o rechaza.   

Se  trata  de  dar  a conocer a la Sala las  razones  por  las  cuales  el  demandante  piensa  que  el  recurso de casación  excepcional  debe ser admitido, motivos que no siempre pueden confundirse con el  desarrollo  de  los  cargos  concretos  que se eleven por alguna de las causales  contra  el  fallo  de  segundo  grado, pues si así fuere, no existiría ninguna  diferencia     entre     la    casación    discrecional    y    la    casación  corriente.   

Ello  implica  que  el  estudio  acerca del  aspecto  formal  de  la  demanda  se  efectuará  a posteriori, siempre y cuando  previamente  la  Corte  haya  arribado  a  la  conclusión  de  que es necesario  tramitar,  por  excepción,  el  recurso extraordinario en pro de las garantías  fundamentales o con miras a desarrollar la jurisprudencia.   

4. Cuando se aboga por la efectividad de los  derechos  fundamentales,  al  libelista  corresponde  identificar  la  garantía  objeto  del  quebranto denunciado, así como la norma superior que la protege; y  vincular  su  afectación  con  las actuaciones del respectivo proceso; esto es,  señalar   en   forma   específica   en   qué   consistió   la   vulneración  alegada.   

En    lo    relativo    al   desarrollo  jurisprudencial,  es  deber  del impugnante indicar si lo pretendido es fijar el  alcance  interpretativo  de alguna disposición, o la unificación de posiciones  disímiles  de  la  Corte,  o  el  pronunciamiento  sobre  un punto concreto que  jurisprudencialmente  no  ha  sido  desarrollado,  o  la  actualización  de  la  doctrina,  al tenor de las nuevas realidades fácticas y jurídicas; y, además,  es  preciso  resaltar  la  incidencia  favorable  de  la pretensión doctrinaria  frente  al  caso  y  la ayuda que prestaría a la actividad judicial, por trazar  derroteros de interpretación auxiliares de dicha actividad.   

5.  En  el  presente  caso,  el defensor de  CASTRO  REYES  interpone la casación sin desarrollar alguno de esos temas y sin  enunciarlos  siquiera, ignorando que el recurso extraordinario exige profundidad  argumentativa  en  todos  sus aspectos; se queja únicamente, sin argumentación  de   respaldo,   porque   el   los  jueces  de  instancia  negaron  la  prisión  domiciliaria,  supuestamente  con base exclusiva en consideraciones subjetivas y  sin fundamento probatorio.   

Las  omisiones  destacadas  son suficientes  para  inadmitir  la  demanda, máxime que tampoco en la sustentación del libelo  se  encuentra  una  referencia  coherente  y  sistemática  a  cualquiera de los  aspectos  que  eventualmente  posibilitarían  el  recurso extraordinario por la  vía excepcional.   

6.  Amén  de  lo anterior, el libelo cuyo  aspecto  formal  se  examina  no  alcanza a estructurar una demanda de casación  admisible,  puesto  que  lejos de adentrarse en el desarrollo y la demostración  de  la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, cual si se tratara de otro  alegato  de  instancia,  se  limita  a  afirmar  que  la negativa de la prisión  domiciliaria  carece de base probatoria, frase a la que se contrae el libelo, en  lugar  de haber analizado críticamente los argumentos e inferencias indiciarias  que   se  plasmaron  en  las  sentencias  de  instancia  antes  de  adoptar  esa  decisión.   

7.  Dado  que el recurso extraordinario de  casación  se  rige por el principio dispositivo, las pretensiones de la demanda  delimitan  la  competencia  de  la Sala de Casación Penal, con excepción de la  nulidad  que  puede ser decretada oficiosamente en aras de la protección de las  garantías fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye una especie de  tercera  instancia; no consiste en someter a un nuevo juicio al procesado, ni en  sede  de  casación  puede  postularse  un  debate probatorio generalizado y sin  acatamiento  de  la  lógica  argumentativa  que  le es inherente, puesto que el  recurso  extraordinario  no  fue  concebido como un medio adicional para litigar  libremente,  sino  como  una  excepcional  manera  de  llevar a conocimiento del  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria  el  fallo  proferido por el  Ad-quem,  por las causales  taxativamente   señaladas   en  la  ley,  que  hubiesen  sido  seleccionadas  y  desarrolladas en la demanda.   

De  ahí  que,  el recurso de casación se  concibe  como  un  instituto  procesal extraordinario que busca remediar o poner  fin   a   la   violación   de  la  Constitución  Política,  del  bloque   de   constitucionalidad  en  lo  pertinente  y  de  la ley, con reflejo en la sentencia de segunda instancia, por  errores  de  juicio  o  de  actividad, y como tal comporta la elaboración de un  juicio  lógico  jurídico  sobre  la  sentencia  misma,  siguiendo el derrotero  trazado en las causales invocadas.   

No  se  trata  de  exigir que el libelista  estructure  fórmulas únicas o sacramentales para postular sus reproches, ni se  precisa  siquiera  que  utilice  la  terminología acuñada por la doctrina y la  jurisprudencia   para   designar   las  distintas  especies  de  errores  en  la  estimación  probatoria.  Sin embargo, el casacionista debe discurrir de un modo  claro,  lógico,  y  profundo,  hasta  demostrar  que el fallo presenta defectos  protuberantes  en  su  estructura  jurídica,  de  tal suerte que no es factible  mantener su vigencia.   

8. Las  impropiedades advertidas con antelación conllevan a inadmitir  la  demanda,  máxime  que  tampoco en la revisión del expediente se observa la  vulneración  de  alguna  garantía fundamental, que amerite el ejercicio de las  facultades  oficiosas  de  la  Sala  de  Casación  Penal  en  los términos del  artículo 216 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a nombre de NESTOR  FEDERMÁN CASTRO REYES.   

Contra  la presente providencia no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO  ENRIQUE           SOCHA            SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIS NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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