23450(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23450  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  Acta  No.  240   

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil siete (2007)   

D E C I S I Ó N  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por el defensor de NUBIA MILENA  BLANCO  SILVA,  contra  el  fallo  del 21 de abril de  2004,  mediante  el  cual  el  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Bogotá, modificó  la  sentencia  adoptada  por  el  Juez  Cuarenta  y Dos Penal del Circuito de la misma ciudad,  el 18 de diciembre de 2003.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El 8 de enero de  2003,  miembros  de  una  organización  delincuencial, hicieron presencia en el  Banco  de  Bogotá,  sucursal  Andes,  con  una autorización apócrifa expedida  subrepticiamente  por el Tesorero y Jefe de Cartera de la Universidad Libre, con  el  fin  de  retirar  dos  chequeras  pertenecientes  a  las  cuentas corrientes  números  033-392-2  y 033-3910-9; giraron 126 cheques de los cuales se hicieron  efectivos   87   representados   en  $  278´369.700,  su  defraudada,  mediante  falsificación  de  sellos  protectores  y  de  firmas  de  los directivos de la  institución aludida.   

La inculpada NUBIA  MILENA  BLANCO  SILVA,  fue  la empleada del Banco de  Bogotá,  quien canceló los 87 cheques, además les suministró a los timadores  desde  la  Terminal  582  de  su  computadora,  los  saldos y movimientos de las  cuentas  corrientes  de  la  citada Universidad. Inclusive, les dio información  confidencial  de la cuenta corriente de NÉSTOR DARÍO  CASTRO  ZAPATA y de una carta de traspaso de fondos de  ANAN   ALIRIO  ASPRIELLA,  personas   que   fueron   despojadas  de  $  15´000.000  y  17´600.000,  pesos  respectivamente.  Los  coprocesados JHON JAIRO HURTADO  CETRE    y   ALEXANDER  PAVA,      se      acogieron      a     sentencia  anticipada.   

2. La Fiscalía  151  Delegada  ante los Juzgados Penales del Circuito de  Bogotá,   el   6   de   junio  de  2003,  profirió  resolución  de  acusación  contra   NUBIA   MILENA   BLANCO   SILVA    como    coautora    de    los   punibles   de   “estafa  agravada en concurso homogéneo y sucesivo con tentativa de  estafa  agravada,  falsedad material en documento público agravada por el uso y  falsedad    en   documento   privado”.    La    etapa   del   juicio   la   adelantó   el   Juzgado  Cuarenta  y  Dos Penal del Circuito de Bogotá,    quien    la   condenó,  por  los  delitos  imputados excepto el de falsedad en documento  público,  a  la pena principal de cinco (5) años y seis (6) meses de prisión,  multa  de doscientos (200) salarios mínimos legales vigentes e inhabilitándola  en  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por un lapso igual al de la  pena principal.    

Contra  el  fallo  interpuso  recurso  de  apelación    la   defensa   técnica   y  en  el  traslado  común a los sujetos procesales no recurrentes  ejerció  tal  derecho  la  parte  civil;  alzada  decidida  por el Tribunal  de  Bogotá,  al  modificar    la    pena    de    multa  impuesta   y revocar el  literal  II,  para  en  su  lugar  ordenar  la  expedición  de  copias a fin de  investigar    a    la    sentenciada    por    el    delito    de   concierto  para delinquir. En el término  establecido  por  la  ley  se  sustentó  la demanda; libelo que hoy califica la  Sala.   

RESUMEN DE LA DEMANDA  

El  actor  propone con base en el artículo  207  de  la  Ley  600 de 2000, dos cargos: uno por vía indirecta error de hecho  “en  la  valoración  y  falta  de  aplicación  de  algunos  medios  de  prueba”  y,  el  segundo,  por  nulidad  al  haberse  desconocido  “los  requisitos  formales  de  la  sentencia  determinados  en el numeral 4 del artículo 170 del  Código de Procedimiento Penal”.   

1.  En  el primer  ataque  comunicó  que con las pruebas de cargo valoradas por las instancias, no  se   puede   “prejuzgar   a    mi   defendida  acusándola  de  Estafa  y  Falsificación…  habida  cuenta  que  solo  estaba  reportando  una  información  a  su amiga ELISA FORERO con el convencimiento de  que  esta  era para corroborar el cobro de cheques como se le podría realizar a  cualquier cliente del banco”.    

A  renglón seguido afirmó que es un error  de  hecho  porque  la  información  suministrada por su prohijada no prueba que  ella    hubiera    recibido    algún    provecho   o   beneficio   “y  mucho  menos  mantuvo  a  nadie  en  error,  por lo que no se  podría  fundamentar  jurídicamente  el  delito de Estada contra la misma, como  tampoco  se  tipifica  la  Falsificación  de  documento  alguno por parte de mi  defendida”.   

Sostiene  que  una  de  las funciones de su  mandante  era  la  de  consultar  los  saldos  de las cuentas a solicitud de los  clientes,  existiendo  el  impedimento  de  proporcionar  toda  clase de datos a  terceras  personas,  “pero  lo  que  no  se tuvo en  cuenta  fue  que ella lo hizo de manera ingenua y sin malicia considerándolo no  irregular”;  es  por ello que la conducta de Estafa  no  se  tipifica  dentro  de  la  estructura  dogmática de tal reato. Anunció,  inclusive,  que respecto a la responsabilidad penal de los otros coimputados que  se  acogieron  a sentencia anticipada, la prueba “se  encuentra  mal  valorada  en atención a que los mismos jamás mencionaron haber  conocido a NUBIA MILENA”.   

Aduce  el libelista que con la declaración  del  síndico  de  la Universidad  Libre, se muestra la defraudación a esa  Institución,  pero  de  ningún modo existe “prueba  de  participación,  vinculación  o colaboración en los delitos”  por  parte  de  su  prohijada;  refiriéndose, por último, a una  variedad   de   pruebas,   las   que  en  su  criterio  se  desconocieron.    

2. Sobre la nulidad  planteada,  precisa  que  el artículo 29 constitucional fue vilipendiado porque  en  “el  caso concreto se violo (sic) esta norma en  razón  a  que  mi prohijada se le negaron la practica de algunas pruebas que si  se hubieran practicado se hubiese dado más claridad al proceso”.   

Es  enfático  el demandante en afirmar que  los  falladores  omitieron  “HACER EL ANÁLISIS Y LA  VALORACIÓN  JURÍDICA RESPECTO A LA INTERVENCIÓN Y PRONUNCIAMIENTO QUE HICIERA  LA  ACUSADA  NUBIA  MULENA  BLANCO  SILVA  EN LA ÚLTIMA DILIGENCIA DE AUDIENCIA  PÚBLICA”;  es  por ello  que  se refiere a 34 argumentos proporcionados por la sentenciada en su defensa.   

Una nueva motivación como fundamento de la  propuesta  de  nulidad, consistió en dividir en nueve (9) puntos la parte final  de   su   demanda,   aduciendo  que  en  la  intervención  de  la  defensa  técnica  en la audiencia no se  tuvo en cuenta:   

i) El testimonio de  JOSÉ     HERNANDO    PULIDO    OVIEDO,  quien  expresó que por la irresponsabilidad de dos funcionarias  al  entregar  las  chequeras  sin requisitos, se consumaron los delitos, por eso  las  despidieron “y en consecuencia mi defendida era  totalmente inocente de los delitos que se le acusan”   

ii) Una inspección  judicial  practicada  en  el Banco de Bogotá, sucursal Andes, donde declaró la  gerente   quien   manifestó   que  las  citadas  empleadas  fueron  negligentes  “donde   se   confirma   la   inocencia   de   la  investigada”   

iii) Se refirió a  otra   inspección,  “donde  se  concluía  que  la  investigada  nunca  actuó  con premeditación o con dolo y que por el contrario  se  adecuaba  al (sic) eximente de haber actuado con error invencible por cuanto  allí  se  entregaron…  fotocopias simples de las relaciones de auditoria… a  lo  cual  las dos instancias guardaron absoluto silencio tanto de la prueba como  al alegato”.   

iv)  Señaló  que  también  se  omitió la valoración jurídica de unas fotocopias allegadas  por  la parte civil, correspondientes a versiones libres de su prohijada, en las  que  se  expone  la  uniformidad  en  sus  dichos y se verifica la colaboración  prestada   por  ella  al  Banco,  “con  lo  que  se  demuestra una vez más la inocencia de la investigada”   

v)  En este punto  solicitó    nulidad    de    la    resolución   de   acusación   “por  ausencia  de  adecuación  y sustentación del inciso 2 del  artículo  9  del  C.  P.  que  define  la figura de la coautoria”,  al no poderse explicar el libelista en qué momento se presentó  el  acuerdo  común  y  la división de trabajo criminal, indicando que allí se  hizo  también referencia a la “falta de adecuación  típica  en  relación  con  otros  partícipes…  y a la falsedad en documento  privado”.  Por  tanto, la nulidad de la providencia  citada   se   sustenta   en   que   el  delito  de  falsedad  requiere  para  su  estructuración  a) de dolo,  b)  daño, c)  que  sea  intencional,  d)   con   conocimiento  de  causa  (sin  negligencia,  imprudencia  o  descuido);  sobre  estos  tópicos  las  instancia  guardaron silencio.   

vi) Informó que no  se     valoró     el    testimonio    de    MARTHA  PORTILLO,  ex  funcionaria del Banco, quien autorizó  la  entrega  de  las  chequeras,  sin  las  cuales  los  delitos  no se hubieran  consumado,  motivo  por  el  cual  “se hacía ver la  inocencia  de  mi  defendida”, entendiéndose que la  Universidad  era uno de los mejores clientes del Banco, por ello, se subsanó la  defraudación  por  parte  de  la  aseguradora y a la par se buscó “un  culpable como chivo expiatorio, que sirviera de ejemplo ante  el    mismo    banco,    denunciando    y    encarcelando    a    NUBIA   MILENA  BLANCO”.   

vii)  Afirmó que  las  conductas  son atípicas, que se  violó el principio de legalidad. En  forma  igual,  definió  el tipo, para luego aseverar que el acto ilícito de su  poderdante  no  se  le  podía  haber subsumido en los delitos por los que se la  condenó  “ya que no se probó el provecho ilícito  con  el  suministro  de  una  información a una amiga de su absoluta confianza,  como  tampoco  se ha probado que hubiera tenido vínculos o alguna relación con  ALEXANDER  PAVA  y  JHON  JAIRO  CETRE… y lo que es peor guardo (sic) silencio  frente  a  mi alegato y como si fuera poco no se observa que se hubiera referido  profunda y concretamente sobre la tipicidad”.   

ix)  Refiere  que  solicitó  en  la  audiencia  nulidad  por  “evidente  y  flagrante VIOLACIÓN  CONSTITUCIONAL  AL  DEBIDO PROCESO Y EL DEECHO A LA IGUALDAD ANTE LA LEY, porque  a  la  indagada  no se le juramentó sobre la sindicación que estaba realizando  contra  otras  personas, tampoco se ordenó la inmediata captura, además porque  “en forma arbitraria y antijurídica se interpretó  el   artículo   394  del  C.P.P…  y  desconociendo  que  no  concurrían  las  circunstancias   del  artículo  394  del  C.P.P.,  habiéndose  impedido  a  la  enjuiciada  haber  tenido  un  juicio  justo”. Como  normas  violadas  citó  los  artículos,  206  “dos  causales”,  el 306, 2 y 3; el 170, 4 del Código de  Procedimiento Penal y el 29 constitucional.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La censura presentada a favor de  NUBIA  MILENA  BLANCO  SILVA, no reúne  los  presupuestos  de  coherencia  y  lógica-argumentativa puntualizados por la  jurisprudencia  para  admitir  la  demanda.  Pues si bien, propone como punto de  partida  para  lograr  la infirmación del fallo de segundo nivel, la violación  de  la  ley  sustancial,  con  fundamento  en  la  causal  primera y tercera del  artículo  207  de  la Ley 600 de 2000, en su desarrollo y demostración incurre  en  graves  faltas  que  atentan  contra  la  filosofía  que inspira el recurso  extraordinario.   

No es un escrito de libre confección con el  que  se pretenda derrumbar la doble presunción de acierto y legalidad que viene  unida  a  los  fallos,  tampoco  es  una  adición  de  ideas en busca de un fin  jurídico  subjetivo  o  hipotético del actor para asegurar la demostración de  los cargos seleccionados.   

Como  metodología  la  Sala  abordará  la  calificación  de  la  censura  en  bloque,  a  fin  de brindarle al actor mayor  claridad  en  todo  lo  que  tiene  que  ver  con las falencias contenidas en la  demanda.   

El           primer  yerro  consistió  en  combinar  todas  las formas de ataque en un mismo contesto argumentativo: la vía directa,  la   vía   indirecta   las   unió   a  las  nulidades  atentando  –con  tal  actuar- contra el postulado  de autonomía que rigen la casación.    

El           segundo dislate se presentó al proponer  las   nulidades   al  final  de  su  ataque,  demostrando  con  tal  actuar,  el  desconocimiento  que  tiene respecto a la proyección, trascendencia y cobertura  de  la  causal tercera. La sede extraordinaria de casación no se puede entender  como  un  manojo  de  ideas  diseminadas  al capricho del libelista, sin ninguna  coherencia  en  su  presentación,  ilación  en la sustentación ni concreción  temática, ello atenta contra el principio de claridad.   

El           tercer error se identifica con el querer  imprimir  el  libelista,  contra  todo, su exclusiva y excluyente percepción de  los  hechos  y  las  pruebas,  hasta  el punto de desconocer lo valorado por las  instancias,    como    cuando    afirmó    que    su   prohijada   “nunca  actuó  con  premeditación  o  con  dolo  y  que  por el  contrario   se   adecuaba   al   (sic)  eximente  de  haber  actuado  con  error  invencible”;  elementos  del  delito  que deben ser  propuestos  por  el cuerpo primero vía directa del artículo 207 del Código de  Procedimiento  Penal, toda vez que el ataque es en el derecho que los falladores  le  imprimieron  al  caso. O cuando afirmó que “que  ella    lo   hizo   de   manera   ingenua   y   sin   malicia”,   pues  la sola  postulación  de  un tema, por sí solo, no entraña, afectación a la legalidad  del  proceso, máxime si de él se desprende que es una creencia o conjetura del  actor.   

El           Cuarto  equívoco  se  identifica con la  clase  de  nulidad que alegó el demandante, al hacer confluir en un mismo plexo  argumentativo:    i)   la  violación   al   debido   proceso,   ii)  la  afectación  al  derecho  de  defensa  técnico, iii)  la  vulneración  al  principio  de  investigación     integral     y    iv)  la  ausencia o falta de motivación de la sentencia del Tribunal;  por  tanto,  desquició el sentido y contenido que la ley y la jurisprudencia le  tienen  asignado  a las nulidades, para determinar su lesividad, la ponderación  respecto  de  los  principios  que  la  rigen  como  el  de  convalidación y la  finalidad  de  los  actos, entre otros, sin los cuales, el ataque se queda en un  simple  enunciado, insustancial y carente de demostración fáctica y jurídica.   

Amén   que   cada   propuesta   debe  ser  desarrollada  en  capítulo  separado,  porque  de prosperar alguna, no tendría  ningún  sentido  jurídico  detenerse  en  el  estudio  de  las  otras: ahí la  importancia  de  seleccionar  la nulidad que tenga mayor cobertura o aquella que  hubiere  afectado  en  forma  ostensible las garantías fundamentales propias de  los sujetos procesales.     

La           quinta  confusión del actor se ubica en  la  audiencia  pública  de  la  que  dice  los  falladores  no respondieron sus  alegatos  ni aquellos argumentos expuestos por su prohijada, situación, sin que  se  entienda  que  es  una respuesta de fondo, que no concuerda con la realidad;  además  omitió  realizar  el ataque por violación al derecho de defensa tanto  técnico  como  material;  desconociendo que el Juez plasmó en la sentencia que  “la  tesis  del  defensor  expuesta en la audiencia  pública,  según  la cual la procesada BLANCO SILVA habría obrado al amparo…  de  eximentes  de  responsabilidad… carece de toda vocación de prosperidad…  pero  no  hubo  tal  error…”  ;  con lo cual debe  quedar  claro  que un ataque de esa naturaleza, debe proponerse por vía directa  y no motivarse como soporte de una nulidad.   

Se verifica, entonces, que el actor presenta  una   alegación  producto de su propia percepción del derecho, los hechos  y  las  pruebas   contra  lo  afirmado  por  el Juez Colegiado, sin ninguna  prevalencia  en la lógica-jurídica requerida para sustentar la demanda, con lo  cual  todas sus pretensiones se alejan de la filosofía que inspira el instituto  casacional.   

Los  defectos sustanciales enunciados atrás  no  le  dejan  otro  camino a la Sala que inadmitir la  demanda   de   casación,   presentada  a  favor  de  NUBIA  MILENA BLANCO SILVA,  de  conformidad  con  lo  preceptuado en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000;  toda  vez  que,  la censura no precisa de las mínimas y elementales condiciones  de  coherencia,  claridad  y  precisión,  indispensables en un debate formulado  contra   las  decisiones  de  instancia.  Ahora,  en  virtud  del  postulado  de  limitación,  la  Sala  no  puede  entrar  a  subsanar  los  yerros  y  de  paso  reconfeccionar  la  demanda, porque actuar en esa línea, iría contra todos los  principios  que  sustentan  el  Estado de Derecho; sin olvidar que, estudiado el  proceso,  no  se  percibe  en  su  contexto,  que  se  hubiese violentado alguna  garantía  fundamental  que  amerite el facultativo ejercicio de la oficiosidad,  en  virtud  de  los  dispuesto en el artículo 216 de la misma obra instrumental  citada.   

Con   fundamento   en   lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia,   

RESUELVE   

Primero:         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada   a   nombre   de   NUBIA  MILENA  BLANCO  SILVA.   

Segundo:  contra  la  presente  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                         

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Comisión de servicio  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            JORGE LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

                                                                                 

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

        Secretaria     

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