23205(14-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23205  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 224  

Bogotá D.C., catorce (14) de noviembre de dos  mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación interpuesto por el defensor de JUAN DAVID  TIRADO   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Antioquia, el  25 de agosto de 2004,  mediante     la     cual     la     revocó    parcialmente    –en   tanto   que   no   concedió   la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena- la dictada por el Juzgado  Segundo  Promiscuo del Circuito de Santa Bárbara (Antioquia), el 16 de junio de  2004,  y  lo condenó a la pena principal de 27 meses y 20 días de prisión y a  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de la libertad,  como  autor de la conducta punible de actos sexuales con menor de catorce años.   

Así  mismo,  negó  al  procesado  la   prisión   domiciliaria   como  sustitutiva  de  la  de  pena  privativa  de  la  libertad.   

H E C H O S  

El   juzgador   de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“A  eso  de  las   7:30  minutos de la  mañana  del  día  15  de  abril  del  año  en  curso  (2004),  de camino a la  escuela,   la  menor…,  de sólo seis años de edad, se dio encuentro con  JUAN  DAVID  TIRADO,  empleado  de EADE en el municipio de Santa Bárbara, quien  luego  de halagarla con dinero, la condujo a su apartamento, en donde la acostó  en  una  cama,  le  bajo  la sudadera y su pantalón interior, para seguidamente  hacerla  víctima  de sus apetencias libidinosas, toda vez que procedió  a  lamerle  la  vagina.  Como  la  infante  prorrumpiera  en  llanto, se aprestó a  organizarle  sus  prendas  y abandonó con ella su morada, nos sin antes decirle  que no contara a nadie lo sucedido.   

“Unos días después, cuando se dirigía con  su  abuela  a  su  casa,  al  avistar  al  atrevido JUAN DAVID, la menor no pudo  disimular  su  temor,  lo  que  despertó  la  inquietud de su ascendiente, y al  interrogarla  sobre  la  razón  de  su  estado  anímico,  la hizo sabedora del  reprochable  proceder  del varón, por lo que aquella se aprestó a denunciarlo.  Los     sucesos    en    comento    generaron    la    activación    de    esta  encuesta”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía  Décima  Delegada  ante  los Jueces Penales del Circuito de Santa Bárbara, el 8  de  junio de 2004, ante petición elevada  por  la  defensa   celebró   diligencia  de  formulación  y  aceptación  de     cargos     para     el     trámite     de   sentencia     anticipada,     atribuyéndosele     a   Juan   David     Tirado     el     delito    de    actos   sexuales     con     menor     de     catorce    años   agravado    de    acuerdo    con   el   artículo   211,    numeral   4°,   de   la   Ley   599   de   2000,   que   el   acusado,   libre   y   voluntariamente,  aceptó.   

2.   El  Juzgado  Segundo  Promiscuo del  Circuito  de Santa Bárbara, el 16 de junio de 2004, dictó sentencia de primera  instancia  en  la que condenó al procesado a la pena principal de 27 meses y 20  días  de  prisión  y  a  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena  privativa  de  la  libertad, como autor de la conducta punible de actos sexuales  con menor de catorce años.   

Así  mismo,  le  concedió  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

3.   Apelado  el fallo por el fiscal, el  Tribunal  Superior de Antioquia, el 25 de agosto de 2004, al desatar el recurso,  lo   revocó  parcialmente,  en  tanto  que no concedió al acusado la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena. En lo demás, lo confirmó  con los resultados ya conocidos.   

Contra la anterior decisión, el defensor del  procesado interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa  técnica, con base en la causal  primera  de  casación,  presenta  un  único  cargo  contra la sentencia, cuyos  argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Único cargo  

El defensor, con base en la causal primera de  casación,  acusa al Tribunal de haber violado directamente una norma de derecho  sustancial  derivada  de “la inaplicación directa de  la norma sustancial”.   

Asevera  que  el  Tribunal  a  solicitud del  fiscal  revocó  el  “derecho  a  la aplicación del  subrogado   de   la   ejecución   condicional   de   la  condena”,  que desencadenó una falta de aplicación de la norma sustancial,  habida cuenta que su defendido lo protegía ese derecho.   

Después    de   reseñar   y   analizar  jurisprudencia  sobre  la demostración de la causal de violación directa de la  ley   sustancial,   afirma   que   el   Tribunal   trasgredió  el  esquema  argumentativo  dado  por  el  juez  de  primera instancia, yerro que produjo una  grave afectación al derecho sustancial de la libertad.   

Señala que los argumentos del Tribunal para  “inaplicar  el mecanismo alternativo a la detención  física   mientras   se  cumple  la  pena”  son  los  siguientes:   

1. Aduce que la conducta era grave, toda vez  que  la  menor  sólo contaba con seis años de edad y al procesado lo unía una  amistad con la abuela de la víctima.   

Así mismo, señala que el Tribunal sostiene  que  “…no  pueden  pasarse  por  alto las funestas  consecuencias  que  tan  reprochables  comportamientos  suele  ocasionar  a  los  inocentes  menores,  por afectar gravemente su integridad sicológica, física y  moral, así como su normal desarrollo sexual…”.   

2.  Dice  que  el  juzgador de segundo grado  consideró  que  en  este  evento  no  se  daban los aspectos subjetivos de este  mecanismo  sustitutivo  de  la  pena,  por  cuanto  que  sólo  refirió a fines  retributivos  y  preventivos  de  la  sanción, aspecto que no comparte, pues no  consulta con los fines del artículo 63 del Código Penal.   

Manifiesta  que  la  sentencia  de  primera  instancia  se  fundamentó en el arrepentimiento de su defendido al señalar que  “…reconoció  abiertamente  su error, y en momento  alguno  luego  de  advertir  su  horrendo proceder, decidió no continuar con la  ejecución del mismo…”.   

Reitera  que el Tribunal  no aplicó la  norma  establecida  en  el  artículo  63  del  Código  Penal  a pesar de estar  reunidos   los  requisitos  esenciales para permitir el estatus de libertad  de  su  defendido, excluyéndolo de este beneficio-derecho elemento vinculante a  los fines retributivos de la pena.   

De  igual  manera,  aduce la importancia que  representa  para la sociedad y el sindicado  que las conductas punibles que  no  tengan  penas  privativas  de  la  libertad  altas  y  no se cuente con  antecedentes  penales  puedan  mantener  la libertad a pesar de la existencia de  una condena.    

A  continuación  procede  a  señalar  los  argumentos  que  se  debieron  tener  en cuenta para la concesión del mecanismo  sustitutivo  de la pena, estos es, que el acusado no tiene antecedentes penales,  ni   tampoco   que  obre  en  el  trámite  que  se  le  esté  adelantando  investigaciones  en  su  contra,  que  se  presentó  voluntariamente  a  rendir  indagatoria,  que  su  comparecencia  al  proceso y los fines de la pena estaban  garantizados,  que  no  obra  indicio  que  el  acusado  vuelva  a delinquir, la  buena    conducta   anterior   al   hecho  delictual  de  Tirado,   su  confesión,  que  en  el  trámite  no  obra evidencia que lleve a colegir en la  reincidencia   de   su   comportamiento  ilícito,  que  no  realizó  actos  de  intimidación  en  contra  de la menor, que tampoco  hay prueba que indique  que  éste  agredió  a  sus  menores  hijos  y  los  criterios objetivos que ha  señalado   la   jurisprudencia   respecto   de   las  pequeñas  cantidades  de  pena.   

Considera que se infringieron los artículos  3º,  4º  y  63  del Código Penal, además de la libertad y la prevalencia del  derecho sustancial.   

En consecuencia, solicita a la Corte casar la  sentencia  impugnada  y,  en  su  lugar,  proferir  fallo  de  reemplazo  por el  “cual   se   conceda   al  sindicado  el  mecanismo  sustitutivo  de la ejecución física de la pena”.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De  conformidad  con  lo  previsto por el  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede  contra  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

b)  La  excepcional,  que  procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

2.  En el evento que ocupa la atención de la  Corte,  fácil  resulta  advertir  que  en  este  supuesto  sólo  procedía  la  casación  excepcional,  en  la medida en que la conducta punible por la que fue  condenado  el  acusado  contempla  como pena máxima de prisión la de 7 años y  seis  meses, según lo reglado por los artículos 209 y 211.4° de la Ley 599 de  2000.   

Ahora  bien, también la jurisprudencia de la  Sala  ha sostenido, de manera incansable, que cuando de la casación excepcional  se  trata,  el  demandante  debe  exponer así sea de manera suscinta pero clara  qué  es  lo  que  pretende  con  el  recurso, teniendo como norte que solamente  procede  para  el desarrollo de la jurisprudencia o para garantizar los derechos  fundamentales.   

En  tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, ora para abordar un tópico  aún  no desarrollado, precisando la manera en que la decisión solicitada tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución al asunto y a la par servir de  guía a la actividad judicial.   

Y,  respecto  de  la  protección  de los de  derechos  fundamentales,  el  casacionista  está  obligado  a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el desconocimiento de una garantía por quebrantamiento  de  la  estructura básica del proceso o por violación de un derecho fundamental, e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el  derecho invocado y su  concreto conculcamiento con la sentencia.   

Ninguna  consideración  al  respecto hizo el  casacionista  y, por ende, lo que se impone es inadmitir la demanda interpuesta,  amén  de  que  tampoco  cumplió con el deber que le asistía de satisfacer las  demás  exigencias  legales que la demanda de casación conlleva (artículos 212  y  213  del  Código  de  Procedimiento Penal), por cuanto que la misma no es un  escrito  de  libre  formulación  en  el  que resulte procedente hacer cualquier  clase  de  cuestionamientos  a  una  sentencia que por ser la culminación de un  proceso  está  amparada  por  la  doble  presunción  de  acierto  y legalidad,  emergiendo  necesaria  una argumentación lógica y sistemática en la que sólo  es  permitido   denunciar los errores cometidos en el fallo al tenor de los  motivos   expresa   y   taxativamente   señalados   en   la  ley,  demostrarlos  dialécticamente     y    evidenciar    su    trascendencia    en    la    parte  resolutiva.   

En  efecto, en lo atinente al único cargo la  Sala  advierte  que  la inconformidad del censor está en las razones esgrimidas  por  el  Tribunal  para  revocar  la  concesión del mecanismo sustitutivo de la  sanción   privativa  de  la  libertad  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  medida  de  la cual gozaba en la sentencia de primera  instancia.  Sin  embargo,  de  la  demostración de la censura no se advierte la  exclusión  evidente del artículo 63 de la Ley 599 de 2000, en la medida en que  sí  fue  objeto  de  estudio  por  parte  del  juzgador  de  segunda instancia,  concluyéndose  que  en  el  comportamiento  del  sentenciado  no  se  daban los  presupuestos subjetivos para hacerse acreedor a dicho beneficio.   

Por  manera  que  en  aras  a  demostrar  la  exclusión  evidente  de  la  norma,  correspondía al censor evidenciar que los  hechos  declarados  como  probados  en la sentencia encajaban en el artículo 63  del  Código  Penal,  respecto de la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena.  Así  mismo, demostrando que los argumentos expuestos por el Tribunal  no  consultan los presupuestos de la citada norma, evidenciar que sus personales  construcciones  jurídicas  eran  las que correspondían a la inteligencia de la  norma.   

Empero, el discurso lo centró en informar que  el   acusado  no  tenia  antecedentes  penales,  que  nunca  se  le  adelantaron  investigaciones  en  su  contra,  que  se  presentó  voluntariamente  a  rendir  indagatoria  y  que  confesó el hecho, que del expediente no se puede construir  indicio  que  lleve  a  colegir que Juan David Tirado vuelva a delinquir, que no  realizó  actos  de  intimidación en contra de la menor, que tampoco hay prueba  que  señale  que  el acusado agredió a sus menores hijos, etc., pero en manera  alguna  demostró  cómo  los  argumentos   del  Tribunal  para  revocar la  concesión  del citado mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la libertad  resultaban  equivocados,  en  tanto  que  la conducta no podía catalogarse como  grave  y  que  en  este  asunto no había necesidad de ejecutar la pena dada las  condiciones personales, sociales y familiares del acusado.   

Dicho  de  otra manera, el actor presenta una  visión  distinta  a  la  argumentada  por  el Tribunal en procura de obtener la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena a favor de su defendido,  sin  que  evidencie  error  en  la selección o en la interpretación del citado  artículo 63 del Código Penal.   

         

Finalmente,  se  advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra  violación  de  derechos  fundamentales o garantías  de  JUAN  DAVID TIRADO,   que  determine  el  ejercicio  de  la  facultad oficiosa de índole legal que al  respecto le asiste a la Sala en punto de asegurar su salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado,  JUAN  DAVID  TIRADO,  por   lo   anotado   en   la  motivación  de  este  proveído.  En  consecuencia,     se  DECLARA   DESIERTO   el  recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *