24756(07-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24756  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta  No. 30                                                                              Magistrados Ponentes:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                          Dr. JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Bogotá,  D.  C.,  siete  de marzo de dos mil  siete.   

Resuelve  la  Corte  el  recurso de casación  discrecional  interpuesto  por  el  defensor  de Rafael  Ernesto  Vega Murcia contra la sentencia dictada por el  Tribunal  Superior  de Bogotá el 27 de mayo de 2005, mediante la cual confirmó  la  proferida  el  30  de septiembre de 2004 por el Juzgado Dieciséis Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  que  condenó al procesado a la pena principal  privativa  de  la  libertad  de 12 meses de prisión, como autor responsable del  delito de fraude a resolución judicial.   

Hechos.  

Mediante  decisión  de  6  de marzo de 1996,  dictada    dentro    del    proceso     promovido   por   Rafael  Ernesto  Vega  Murcia contra su ex  esposa  Martha  Patricia  Castillo Orjuela,  en procura de obtener la custodia y cuidado personal de sus hijos  menores   Claudia   Lorena,   Daniel   Enrique  y  Rafael  Ernesto  (para    entonces    de    9,    5    y    4    años    de    edad,  respectivamente),  el  Juzgado  Quince  de  Familia de  Bogotá,  de  común  acuerdo  con  las  partes,  entregó la tenencia y cuidado  personal  de  los  dos  primeros al padre, y del último a la madre, conservando  ambos  el  derecho  a realizar visitas recíprocas a sus hijos en los horarios y  las    fechas    acordadas    en   la   conciliación   (sábados   o   domingos  alternados)1.   

El  15  de  noviembre  siguiente,  la señora  Martha    Patricia    Castillo   Orjuela   formuló   denuncia   penal  contra  su  ex  esposo  Rafael  Ernesto  Vega  Murcia  por  varios  delitos,  entre  ellos por fraude a resolución judicial, argumentando que desde  el  día  18  de  mayo  de  ese  año el sindicado decidió negarle motu proprio  cualquier  contacto  con  los  hijos  dejados  bajo su cuidado (Claudia Lorena y  Daniel  Enrique),  con  absoluto desprecio por la decisión judicial2.   

Actuación  procesal  relevante.   

1.  La  Fiscalía  inició investigación por  estos  hechos  y  mediante  resolución  de 6 de septiembre de 2001 calificó el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  de  acusación en contra de  Rafael    Ernesto    Vega    Murcia    por  el  delito de fraude a resolución judicial, de conformidad con  lo  previsto  en  el  artículo  184 del Decreto 100 de 1980. Esta decisión fue  apelada  por  la  defensa y confirmada por el Delegada ante el Tribunal el 11 de  abril  del  20023.           

2.  Rituado  el juicio, el Juzgado Dieciséis  Penal  del  Circuito de Bogotá,  mediante sentencia de 30 de septiembre de  2004,  condenó  al procesado a la pena principal de doce (12) meses de prisión  y  multa  de  cinco  (5) salarios mínimos mensuales vigentes, y la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término de la  pena  aflictiva, como autor responsable del delito imputado en la acusación, de  conformidad  con  las  previsiones  contenidas  en  el artículo 454 del Código  Penal       de       2000       (ley       599)4.   

3. La defensa y el apoderado de la parte civil  apelaron  esta  decisión,  el primero para pedir la absolución del procesado y  el  segundo para solicitar la modificación del monto de la condena por daños y  perjuicios,  pero  el  Tribunal,  mediante  sentencia  de 27 de mayo de 2005, la  confirmó      en      todas      sus     partes5.    Inconforme    con   esta  decisión,  la  defensa  interpuso en su contra recurso de casación por la vía  excepcional.    

4. En el escrito de sustentación del recurso,  el  impugnante  presentó  dos  cargos  contra  la  sentencia impugnada. Uno por  violación  indirecta de la ley sustancial por errores en la apreciación de las  pruebas,  que  habrían  conducido  equivocadamente a una sentencia de carácter  condenatorio,  y  otro  por  violación  directa,  por  aplicación indebida del  artículo  454  de  la  ley 599 de 2000 y falta de aplicación del artículo 184  del Decreto 100 de 1980.   

5. La Corte, por auto de 7 de febrero de 2007,  inadmitió   el  cargo  primero  por  no  satisfacer  las  condiciones  mínimas  requeridas  para  su  estudio  de fondo, y admitió el segundo, ordenando que en  relación  con  este  último  se corriera traslado al Procurador Delegado en lo  Penal     para     que     emitiera     concepto6.   

Contenido  del  cargo  admitido.   

Sostiene el demandante que la sentencia viola  de  manera  directa la ley sustancial por aplicación indebida del artículo 454  de  la  ley 599 de 2000, que sanciona el delito de fraude a resolución judicial  con  pena  de  prisión  de  uno  (1)  a cuatro (4) años y multa de cinco (5) a  cincuenta  (50)  salarios mínimos legales mensuales, y falta de aplicación del  artículo  184  del  Decreto  100  de 1980, que sancionaba la misma conducta con  pena  de  arresto de seis (6) meses a cuatro (4) años y multa de dos mil a cien  mil pesos.   

Explica que el acuerdo cuyo incumplimiento dio  origen  a  la  presente  actuación  penal,  la  denuncia  formulada  contra  el  procesado  y la apertura de investigación formal, se cumplieron en vigencia del  artículo  184  del  Decreto  100  de  1980, que reprimía el delito de fraude a  resolución  judicial con penas más favorables de las previstas en el artículo  454  de  la  ley  599  de  2000, norma que apenas entró en rigor el 21 de julio  (sic) de 2001.   

De  acuerdo  entonces  con  las  previsiones  contenidas  en  los  artículos 29 de la Constitución Nacional, 6° del Decreto  100  de  1980  y  6°  de la ley 599 de 2000, los juzgadores debieron aplicar el  artículo  184  del  Decreto 100 de 1980, y no el artículo 454 de la ley 599 de  2000,  por  dos  razones:  (i) porque era la norma vigente para la época en que  ocurrieron  los hechos denunciados, y (ii) porque el artículo 184 sancionaba la  conducta  con  arresto  de  6  meses  a  4  años, mientras que el artículo 454  adscribe  pena  de  prisión  de  uno  (1) a cuatro (4) años.      

Adicionalmente,  porque la pena prevista para  el  delito  de fraude a resolución judicial en el artículo 184 del Decreto 100  de  1980  no  conllevaba  la  aplicación de penas accesorias, de suerte que, al  imponer  los  juzgadores  en  dicho  carácter la de interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  un  término  igual  al  de  la  pena privativa de la  libertad,   aplicaron  una  sanción  inexistente,  con  violación  de  la  ley  sustancial.   

Consecuente   con   estas  argumentaciones,  solicita  a  la  Corte casar parcialmente el fallo impugnado y sustituir la pena  impuesta  por  la  que corresponde de conformidad con las previsiones contenidas  en el artículo 184 del Decreto 100 de 1980.   

Concepto  del Ministerio Público.   

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal  secunda  las  peticiones del demandante. Argumenta que como la  norma  que  describía  el delito de fraude a resolución judicial en el Decreto  100  de  1980  es  más benigna que la actualmente vigente, resultaba imperativo  para  los  funcionarios  judiciales  dar aplicación a la primera, en virtud del  principio de favorabilidad.   

Sostiene  que  el  Juez  de primera instancia  aplicó  la nueva normatividad sobre el supuesto de que el delito investigado es  de  carácter  permanente  y  que  los  hechos sucedieron en vigencia de las dos  normatividades,   solución  que  resulta  equivocada  porque  la  pugna  debió  resolverse dando aplicación al principio de favorabilidad.   

Por   tanto,  solicita  a  la  Corte  casar  parcialmente  la  sentencia  impugnada y proferir en su lugar la que corresponde  con   arreglo   a   lo  dispuesto  en  el  artículo  184  del  Decreto  100  de  1980.   

SE        CONSIDERA:   

1. Los hechos que dieron origen a la presente  investigación  se  iniciaron  en  vigencia  del Decreto 100 de 19807    y   se  prolongaron  más allá de la entrada en rigor de la ley 599 de 20008,  según  se  establece  del  contenido  de  la acusación y la sentencia, período durante el  cual  el  procesado  se sustrajo voluntaria y concientemente del deber de acatar  la  orden  impartida  por  un juez de la república de permitir a su ex cónyuge  visitar a los hijos menores dejados bajo su cuidado.     

2. En la resolución de acusación, el Fiscal,  al   realizar  la  imputación  jurídica  de  la  conducta,  precisó  que  por  favorabilidad  la  normatividad  aplicable  al  caso era el Decreto 100 de 1980,  concretamente   su   artículo  184,  que  sancionaba  el  delito  de  fraude  a  resolución  judicial  con pena de arresto de 6 meses a cuatro (4) años y multa  de dos mil a cien mil pesos. En torno al punto, precisó:   

“Teniendo   en  cuenta  el  principio  de  favorabilidad  contemplado  en  el artículo 7° de la ley 600 de 24 de julio de  2000,  se  tendrá  como normatividad sustancial aplicable al caso que nos ocupa  la  contemplada  en  el  Decreto  ley  100  de  1980 vigente en el momento de la  comisión del punible en cuestión,   

“En  consecuencia,  la  norma  vulnerada se  encuentra  descrita,  tipificada  y  penada  en  el  Libro  Segundo, Título IV,  Capítulo  VI,  artículo  184  FRAUDE  A  RESOLUCION  JUDICIAL  sancionado con arresto de seis meses a cuatro  años”.       

3. En la sentencia de primer grado, el Juez se  apartó  de  estos lineamientos jurídicos y seleccionó como norma aplicable el  artículo  454  de  la ley 599 de 2000, que sanciona el mismo delito con pena de  prisión  de  uno  (1)  a cuatro (4) años y multa de cinco (5) a cincuenta (50)  salarios  mínimos legales mensuales, presentando como argumentos para sustentar  su  decisión, (i) que se estaba frente a un delito de conducta permanente, (ii)  que  los hechos se iniciaron en 1996 y se prolongaron más allá del 25 de julio  de  2001, fecha en la cual entró en vigencia la ley 599 de 2000, y (iii) que de  acuerdo  con  la  doctrina vigente de la Corte, se imponía dar aplicación a la  nueva normatividad.   

4. El cargo que el casacionista plantea contra  la  sentencia  impugnada  parte  de  la  afirmación de que los  juzgadores  debieron  aplicar  al  caso  el  artículo  184  del Decreto 100 de 1980, de una  parte,  porque era la norma vigente para la época en que ocurrieron los hechos,  y  de  otra, porque el principio de favorabilidad así lo imponía, si se tomaba  en  cuenta  que  las  sanciones  previstas  en  el  artículo  454  de  la nueva  normatividad (ley 599 de 2000) eran más severas.   

5. La conducta delictiva por la cual se juzga  a    Rafael    Ernesto    Vega    Murcia   se inició el 18 de mayo de 1996, cuando decidió sustraerse  de  la  obligación  impuesta  por  el  Juzgado  Quince de Familia de Bogotá de  permitir  a  su ex esposa visitar a los hijos que se hallaban bajo su cuidado, y  se  prolongó  indefinidamente  en  el  tiempo, incursionando en los terrenos de  vigencia  de  la  ley  599  de  2000, pues hasta donde se tiene conocimiento, el  procesado,  para  la  época en la cual se realizó el juicio, aún insistía en  su comportamiento torticero.   

6.  Esta  realidad fáctica permite hacer una  primera  precisión:  que  los  hechos  se  ejecutaron en vigencia de dos normas  distintas,  que  regulan  la  misma conducta de manera diversa: El artículo 184  del  Decreto  100  de 1980, que venía rigiendo cuando se inició la lesión del  bien  jurídico,  y  el artículo 454 de la ley 599 de 2000, que empezó a regir  el 25 de julio de 2001.      

7. A la misma conclusión se llega si se toma  como  límite  cronológico  máximo de la imputación fáctica la ejecutoria de  la  resolución  de  clausura  de  la investigación9,  puesto que en el caso que es  objeto  de  análisis  la  resolución  de  cierre  de  la investigación cursó  firmeza     el    31    de    julio    de    200110,  cuando  ya se encontraba en  vigencia la ley 599 de 2001.   

8.  Sobre la norma aplicable cuando el delito  es  de  ejecución  permanente y la conducta objeto de juzgamiento ha transitado  por  varias  disposiciones  penales  que  sancionan  la misma conducta de manera  diferente,  la  doctrina  de la Sala era del criterio de que, en estos casos, no  tenía  cabida  el  principio de favorabilidad, porque no se estaba en presencia  de  un  hecho  cometido  en  vigencia  de  una norma que hubiese sido modificada  después,  sino  de  una  conducta  cometida  en  vigencia  de ambas11.    

9.  Esta  tesis, que sirvió de fundamento al  Tribunal  para  negar  la  aplicación  en  el  presente  caso  del principio de  favorabilidad,  fue  modificada  recientemente  en  decisión  mayoritaria de la  Sala,  en  el  sentido  de precisar que cuando se está frente a una conducta de  ejecución  permanente, que persiste durante la vigencia de varias disposiciones  legales  que  la  regulan  de  manera  distinta,  debe  aplicarse  la  ley  más  favorable. Se dijo:   

“La  Sala  ha vuelto a reflexionar sobre el  tema y ahora afirma lo siguiente:   

“a)  terminado  el  delito  permanente,  es  decir,  superada  la  lesión  al  bien  jurídico  por  razones materiales (por  ejemplo,  el  autor  deja  de  vulnerar  el  interés  protegido)  o por razones  jurídicas  (por  ejemplo,  cierre de la investigación), comienzan a correr los  términos de la prescripción de la acción.   

“b) Si durante la ejecución del hecho, es  decir,  si durante todo el tiempo de realización de la conducta, han transitado  varias  disposiciones  que  regulan  el asunto de diversas maneras, se      debe      aplicar     la     más     favorable”12.   

10.  Sentadas  estas  premisas,  se  llega  a  conclusión  de  que en el caso estudiado se impone dar aplicación al artículo  184  del Decreto 100 de 1980, por ser la más benigna de entre las dos bajo cuya  vigencia  se  ejecutó  la  conducta  imputada  al procesado, y que el cargo por  falta  de aplicación del principio de favorabilidad, que el demandante plantea,  resulta por tanto fundado.     

11.  Una  razón  adicional  que  concita  el  quebrantamiento  del  fallo  impugnado  y conduce por distinto camino a la misma  solución,  esto  es,   a la aplicación del artículo 184 del Decreto  100  de  1980  en  lugar  del  artículo 454 de la ley 599 de 2000, deriva de la  violación  del  llamado  principio de congruencia, que como es sabido, se funda  en  el  postulado  de que entre la sentencia y la resolución de acusación debe  existir  una  adecuada  relación  de  conformidad  en  sus  ámbitos  personal,  fáctico y jurídico.      

12.  Este  principio fue también inobservado  por  los  juzgadores  de  instancia,  pues mientras el ente acusador seleccionó  como  norma  aplicable  el artículo 184 del Decreto 100 de 1980, los juzgadores  decidieron  aplicar  el artículo 454 de la ley 599 de 2000, provocando, de esta  manera,  una  situación  de  disconformidad  manifiesta  entre  los  contenidos  jurídicos  de  la  acusación y los de la sentencia, que terminó haciendo más  gravosa  la situación del procesado, con violación de la estructura conceptual  del proceso y el derecho de defensa.    

El cargo prospera.  

Redosificación   de   la  pena.   

El artículo 184 del Decreto 100 de 1980, que  define  el  delito  de  fraude a resolución judicial, prevé pena de arresto de  seis  (6)  meses  a  cuatro  (4)  años  y  multa  de  dos mil a cien mil pesos.   

El Juez de primera instancia, al dosificar la  pena,  aplicó la mínima prevista en el artículo 454 de la ley 599 de 2000 (un  año  de  prisión  y  cinco  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes),  teniendo  en  cuenta  que  en  contra de Rafael Ernesto  Vega  Murcia  no  se dedujeron circunstancias de mayor  punibilidad.   

Siguiendo   los   mismos   criterios   de  dosificación,  la  Corte  aplicará al procesado la pena mínima prevista en el  artículo  184  del  Decreto  100 de 1980, es decir, arresto de seis (6) meses y  multa  de  dos  mil  pesos,  y prescindirá de la aplicación de la accesoria de  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por no estar implicada por la  de arresto (artículo 52 ejusdem).    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en nombre de la  república y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1.   CASAR   parcialmente   la   sentencia  impugnada.   

2.   Condenar   al  procesado  Rafael  Ernesto  Vega  Murcia  a  la  pena  principal  privativa  de la libertad de seis (6) meses de arresto y multa de dos  mil pesos.   

3. Eliminar la pena accesoria de interdicción  de derechos y funciones públicas.   

4.  En  lo  demás,  el  fallo  se  mantiene  inmodificable.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Salvamento de voto  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                 ALVARO  ORLANDO  P. PINZON            

Salvamento de voto  

MARINA        PULIDO        DE  BARON                JORGE                                 L.                                QUINTERO  MILANES               

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                 JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA               

MAURO            SOLARTE  PORTILLA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

Aclaración           de  voto                   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

         ACLARACION    DE  VOTO   

Con el debido respeto me permito manifestar  que  comparto  la  decisión adoptada, en cuanto resuelve casar la sentencia del  Tribunal  para  aplicar  el  artículo 184 del Decreto 100 de 1980, en lugar del  artículo  454  de  la  ley 599 de 2000, pero no sus fundamentos, pues considero  que  en  el caso analizado no era dable invocar el principio de favorabilidad, y  que  la  decisión  de casar el fallo debió tomarse con apoyo exclusivamente en  la   consideración   de   que   los   juzgadores   violaron   el  principio  de  congruencia.    

Las razones que me obligan a apartarme de la  línea  de  pensamiento de la Sala, surgen de la circunstancia de estarse frente  al  juzgamiento  de  una conducta de carácter permanente, que transitó bajo la  vigencia  de  dos disposiciones que regulaban de manera distinta su punibilidad,  pues   soy   del   criterio  que  en  estos  casos  debe  aplicarse  la  última  disposición,  y  no  la  más favorable, como ya lo he dejado expuesto en otras  oportunidades:   

“Con  relación  a  la  aplicación  del  principio  de  favorabilidad  frente  a delitos de conducta permanente, también  entiendo que existe una manera distinta de ver las cosas.   

“En  efecto,  nadie niega el principio de  favorabilidad  de  la ley penal, solo que si se aplica, como mayoritariamente lo  piensa  la  Sala,  quedan  en  entredicho  los  principios de igualdad de la ley  penal,  que  también es de rango constitucional y el de prevención general que  guía la aplicación de las sanciones penales.   

“De este modo, no consulta el principio de  igualdad,  el  que  una conducta que se ejecuta bajo el imperio de varias leyes,  sea  sancionada con la que contempla penas más favorables, pese a que continúa  realizándose  durante  la  vigencia  de  una  nueva  que  la  trata  con  mayor  severidad.   

“Así  por  ejemplo,  dos  sujetos  que  realizan  dos  injustos  iguales, terminan siendo sancionados de diversa manera,  solo  porque  el  uno inició la ejecución de la conducta cuando estaba vigente  una  ley  que  contemplaba  penas  más  benignas, pese a su decisión de seguir  adelante  con  la  ejecución  de  la misma estando ya vigente una nueva ley que  sanciona   ese  comportamiento  de  manera  mucho  más  drástica,  sin  lograr  disuadirlo de cesar en su comportamiento.   

“No   queda  duda,  pues,  que  con  la  interpretación  que hace la Sala, se acoge en materia de delitos permanentes la  teoría  de la acción, según la cual ‘se  entiende realizado el hecho en el momento en que la voluntad se  manifiesta,  que  es también aquel en que debió actuar la contramotivación de  la  norma  sobre la voluntad del agente’.  Sin  embargo,  estoy  convencido  que  esa  explicación  no  es  suficiente,  pues  justamente  la  finalidad  preventiva  de  la  norma queda en  entredicho   cuando   una  nueva  disposición  no  se  aplica  pese  a  que  el  comportamiento antijurídico se mantiene en el tiempo.   

“Por   lo   mismo,  para  rescatar  los  principios  de  igualdad  y de prevención general, la Sala ha debido aplicar la  ley  que  en  este caso estaba vigente para cuando la acción culminó, así sea  más  grave  que  la que estaba vigente cuando la conducta empezó, pues ello no  significa   desconocer  ningún  principio  de  derecho  penal  y  menos  el  de  favorabilidad”.   

Atentamente,   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

MAGISTRADO  

Fecha ut supra.  

    

1  Folios 87-91 del cuaderno original 3.   

2  Folios 1-24 del cuaderno original 1.   

3  Folios  49- 57 del cuaderno original 5 y 76-80 del cuaderno de segunda instancia  de la Fiscalía.   

4  Folios 69-94 del cuaderno original 7.   

5  Folios 3-23 del cuaderno original de segunda instancia.   

6  Folios 31-50 del cuaderno de la Corte.   

7 Los  incumplimientos se iniciaron el 18 de mayo de 1996.   

8  La  ley 599 de 2000 entró en vigencia el 25 de julio de 2001.   

9  La  Corte  ha  sostenido  que  el  límite  cronológico  máximo  de la imputación  fáctica  en  delitos  de conducta permanente está dado por la ejecutoria de la  resolución  de  la clausura del ciclo investigativo. Confrontar casación 22813  de 30 de marzo de 2006, entre otras.   

10  Folios 247 y vuelto del cuaderno original 4.   

11  Casación 11885 de 26 de septiembre de 2002, entre otras.   

12  Casación 22813 de 30 de marzo de 2006.     

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