23136(21-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 23136  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

Aprobado  Acta  No.  042   

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de marzo de dos  mil siete (2007).   

Procede  la  Sala a resolver de fondo   el  recurso  extraordinario  de  casación,   presentado  contra  el  fallo  emitido  por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Bogotá,            Sala            Penal,1   el   que   confirmó   la  providencia   condenatoria   del   Juzgado  40  Penal  del  Circuito2;  contra  la  señora   MYRIAN   AYALA   DE   CASTILLO3,  procesada  por   el   punible   de   HURTO  AGRAVADO,  quien  fuera  sentenciada  a  la  pena principal de catorce (14)  meses  de  prisión,  al  pago  de  perjuicios  e  interdicción  de  derechos y  funciones públicas por el mismo término.    

HECHOS  

MYRIAN   AYALA   DE   CASTILLO,  en  su  calidad  de  empleada como asistente de ventas, manejo y  confianza  recibió  la  suma de $ 46´680.963 pesos, de la Empresa Drant Larabe  Ltda.,  -productora  de  filtros  para automotores- agencia Bogotá Zona 43, por  concepto  de  recaudo  de  dineros,  de  los  cuales  se  apropió,   entre  diciembre    de    1997    y    enero   de   1998.   La   señora   AYALA,    no    presentó    informes  individuales  ni  diarios,  tampoco llenaba los recibos de caja ni las planillas  como  estaba  estipulado  y,  aprovechaba  que  la  empleada  digitadora  de  la  contabilidad  no se encontraba en la oficina en horas de descanso para variar la  información contable, operando el sistema a su favor.   

El procedimiento que utilizó consistió en  que  el  recaudo  de  dineros  a  ella  entregado  por  los diversos clientes lo  aplicaba  a  otras  facturas de obligaciones ya canceladas o sacando los estados  de  cuentas  de  clientes  que  ella  sabía  tenían  problemas,  dejando a las  personas que pagaban sus obligaciones, pendientes de pago.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.-  En mayo 15 de  1998,  la  Fiscalía  137 de la Unidad Quinta de Delitos contra la Fe Pública y  el   Patrimonio   Económico,   ordenó  apertura  de  instrucción  (Fl.  30, c. o. 1), vinculando mediante  diligencia  de injurada (Fl.  106)  a  MYRIAN  AYALA,  y  resolviéndole  la  situación  jurídica  (Fl.  129)  con medida de aseguramiento consistente en detención  preventiva,     por    el    punible    de    Hurto  Agravado  (Artículo  372  C.  P.), concediéndole el  Despacho Fiscal, libertad provisional caucionada.   

2.-  Clausurado el  ciclo    instructivo,    se    calificó  el  mérito  sumarial  (Fl.  176),  profiriendo contra la señora  MYRIAN  AYALA  DE CASTILLO,  Resolución  de Acusación,  por   el   delito   de   hurto   agravado   por   la  confianza.  Providencia  que fue recurrida y resuelta  por  la  Unidad  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el  20 de  septiembre  de  2002,  confirmándola  en  su  integridad,  con fundamento en el  cúmulo     de     prueba    indiciaria  y  tras  haber  obrado  la imputada mediante la figura denominada  “jineteo  de  dineros”.  (Folio 3, cuaderno Fiscalía segunda instancia)    

3.- El proceso fue  asignado  al  Juzgado  Cuarenta Penal del Circuito de Bogotá, Despacho Judicial  que  llevó a cabo la correspondiente etapa de juicio, iniciando la audiencia el  20  de  mayo  de  2003  (Fl.  13,  c.  o.  2),  para  concluir  con fallo  de  carácter  condenatorio contra  MYRIAN  AYALA  DE CASTILLO,  por  el  punible  imputado  e  imponiéndole  una pena principal de catorce (14)  meses  de  prisión,  inhabilidad  en  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  período  de  tiempo  igual  al  de  la pena principal, como  accesoria  y  concediéndole  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena privativa de la libertad.    

4.-   Decisión  jurisdiccional  que fue objeto de recurso ordinario de apelación el que desató  el       Tribunal       Superior      de      Bogotá,      al      confirmar   todos   aquellos   aspectos  jurídicos  objeto de disenso, mediante fallo de 10 de junio de 2004. (Fl. 3, c.  o. Tribunal)   

LA DEMANDA  

1.-  El  censor  presenta  un  único  cargo  contra  el fallo de segundo nivel, por falso  raciocinio,  sobre la valoración  que  se  le  brindó  al  dictamen  pericial  contable, el que afirma, carece de  eficacia  probatoria,  porque  no contiene un fundamento técnico científico en  el que se sustente.   

2.-  Mismo ataque  pero   esta   vez   referido   a   la   declaración   del  señor  CARLOS   ARMANDO   MARTÍNEZ   VÁSQUEZ  (revisor  fiscal),  aduciendo  que  se  presenta  una responsabilidad culposa en  cabeza  del  mismo  testigo. Con todo, el Tribunal aplicó en forma indebida los  artículos  9,  349  y  351 del Decreto 100 de 1980 y 29,55, 60 y 61 del Código  Penal;  asegurando  que  la  trascendencia  es de tal magnitud que si se hubiere  aplicado  la  ley  sustancial  como  es debido, en la valoración de las pruebas  citadas, la decisión de segunda instancia hoy sería absolutoria.   

3.-  Sostiene que  los  indicios  de mala justificación, oportunidad, mentira y premeditación que  le    fueran    imputados    a   MYRIAN   AYALA   DE  CASTILLO,    “se   le  atribuyen  porque  era  la  Jefe  de  Ventas de la Agencia Bogotá, lo que no es  cierto;   pues,   establecido  está  que  ella  era  únicamente  asistente  de  ventas…”. (Folio 64, c. o. Tribunal)   

4.-  Informa finalmente, que cada ataque fue  demostrado  en  acuerdo  a  los  principios  de la ciencia, los postulados de la  lógica  y  las  reglas  de  la  experiencia;  por ello, solicita casar el fallo  impugnado, para en su lugar dictar, un fallo absolutorio.   

MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación   Penal,   conceptúa   que   la  demanda  de  casación  no  debe  prosperar  y,  por  tanto,  le  sugiere a la Sala, no casar.   

Asevera  el Ministerio Público que el cargo  no  tiene  vocación  de  éxito  toda  vez que el demandante no cumplió con la  técnica   de  casación  exigida,  pues  se  dedicó  ha  hacer  un  análisis,  totalmente alejado de la legalidad de la sentencia.   

Así  mismo, se “entretiene” en efectuar  objeciones   al   dictamen   pericial,   propias   de   instancia,  “pero  que  no caben dentro de este recurso extraordinario porque  constituyen  una  nueva  valoración  de  la prueba”  (Folio 15, c. o. Corte).   

El  error  de  hecho  por  falso  raciocinio  planteado  por  el  demandante,  afirma  la Delegada, lo refirió en punto a los  requisitos  omitidos  en  la  rendición del propio peritaje, con lo cual, al no  concretarlo,  lo  desvió a otro ataque viable cuando se quiere aducir falencias  en  la  formación  de  la  prueba,  en  sentido  de falso juicio de legalidad o  quizás  a  un  yerro  de  identidad: desatinos que la Corte no puede suplir con  fundamento  en el principio de limitación, para entrar a corregir la demanda de  casación.   

El  ataque  por  el  libelista es una simple  inconformidad,  cuando  lo  disgrega  entre  las conclusiones a las que llega el  perito,  los  elementos  tenidos  en  cuenta  para  arribar a las mismas y todas  aquellas pruebas que tuvo el tribunal para condenar.   

Y,  en  cuanto  al  testimonio,  del  señor  MARTÍNEZ    VÁSQUEZ,  censurado  también  por  falso  raciocinio,  la Delegada sostiene que, la culpa  imputada  por  el libelista al revisor fiscal, no exime de responsabilidad penal  a su prohijada.   

Indica, así mismo la Delegada, que tanto la  defraudación  de  la  que  fue  objeto la empresa como la responsabilidad de la  inculpada,  fueron debidamente corroboradas con el conjunto de pruebas recogidas  por  instancias,  lo  que de suyo excluye, que se la hubiese condenado con sólo  las que el censor ataca por falso raciocinio.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Cuando se ataca la legalidad del proceso por  error    de    hecho    en    sentido    de    falso  raciocinio   ha   dicho   la   Sala   en   variados  pronunciamientos  que: “… surge cuando el fallador  en  el  proceso  de  evaluación  racional  del  mérito  de  la prueba, o en la  construcción  de  las  inferencias  lógicas  de contenido probatorio se aparta  caprichosamente  de  las  máximas  de  la  experiencia o el sentido común, las  leyes  científicas,  o  los  postulados de la lógica, declarando por virtud de  ese    yerro    una   verdad   fáctica   distinta   de   la   que   revela   el  proceso…”4   

Inclusive en fallo de casación del 6 de mayo  de  1998,  la  Corporación  precisó que “… si la  orientación  del  cargo  es  por  la  evaluación  crítica  de  la  prueba, la  argumentación  se  torna  más  exigente,  pues,  si  se tiene en cuenta que en  nuestro  medio  rige  la  libre  apreciación judicial de las pruebas, el censor  tendrá   que   demostrar   que   definitivamente   no  hubo  racionalidad  sino  arbitrariedad  en  la  construcción  de  las  premisas y la obtención del dato  emergente  de  la  inducción  probatoria. (Destaca la Sala, hoy)”5.   

Los  medios  probatorios  en  los  cuales se  elevó   la   incriminación   de   responsabilidad  penal  contra  MYRIAN  AYALA  DE  CASTILLO, no son sólo  los   atacados   en   la   demanda   en   casación,   lo   fueron  –así  mismo-  los  indicios  de  mala  justificación,  premeditación  y  oportunidad.  En forma igual, se tuvieron en  cuenta  para  formular  el  reproche doloso contenido en el injusto típico, las  declaraciones   de   GERMÁN  HERNÁNDEZ,    HERMOGENES    VARGAS,  ANA  ELISABETH  PEDRAZA  y     BIBIANA    VELANDIA,  los  que  de una u otra manera informaron sobre el dinero que no  había  entrado a las arcas de la empresa, habiéndolo cancelado los clientes y,  la     forma     como     había     actuado     la     señora     AYALA al respecto.   

Conforme a la metodología que tiene sentada  la  Sala  para  un  ataque  de  tal  naturaleza,  se  hace  necesario precisar e  identificar,        los        siguientes       presupuestos:       i)  si  el error se consumó respecto de  los    medios    demostrativos   de   los   hechos   indicadores,   ii)   si  lo  fueron  con  relación  a  inferencia  lógica  iii) o  si  por el contrario, la infracción a la norma sustancial por vía indirecta se  ubica   en  el  proceso  de  ponderación  conjunta  al  apreciar  su  ensamble,  construcción  o  articulación;  sin desatender, desde luego, la convergencia y  concordancia  entre  los  variados  indicios  entre  sí y, entre éstos con los  demás  medios  probatorios,  a fin de verificar si se arribó a una conclusión  por fuera de la legalidad del proceso.   

La  motivación se muestra confusa porque la  Sala  no puede seleccionar entre varias opciones cuál es la que mejor se acopla  al  espíritu  jurídico  programado  por  el  libelista.  Si  el ataque es a la  adecuación   típica   por   medio   del  cual  los  juzgadores  degradaron  la  responsabilidad  en  cabeza  de  su  poderdante  o  si es contra la ponderación  probatoria  de  diversos medios sobre los que se fundó la condena o si es sobre  el  dictamen  pericial,  toda  vez  que en la sustentación se mezclan todos los  temas.   

La  problemática planteada por el libelista  no  tiene  convocatoria  para  casar  el  fallo,  pues  en  la  presentación  y  desarrollo  del  cargo, dejó gran parte de la prueba incriminatoria intacta, es  decir,  no fue objeto de ataque por el demandante, como lo son las declaraciones  de  la  digitadora,  la jefa de cartera y el Jefe del Departamento de Sistema de  la  Empresa,  atrás  citadas;  todos  ellos  informaron  a  las  instancias las  falencias  en  las  que estaban soportados los registros llevados por la señora  AYALA   DE  CASTILLO,  la  manera  cómo  se  detectaron  los  errores;  y,  el  último  de  los  testigos  referidos,  narró  como la imputada le pidió el favor de alterar los registros  contables  del  sistema en donde se había acreditado las inconsistencias a ella  imputadas.    

1.-    La  inconformidad  referida  a  la  prueba  técnica  propuesta por el libelista, no  revela  la  ilegalidad  que  se pretende cuando manifiesta en la motivación del  cargo  en  que el error consistió que “…   en   la  sentencia…  no  había  hesitación  alguna  que la señora Myrian Ayala de Castillo se había apoderado  de  la  suma  de  CUARENTA  Y SIETE MILLONES SEISCIENTOS OCHENTA MIL NOVECIENTOS  SETENTA  Y  TRES  ($  46.680.963)  PESOS  moneda  nacional  de  propiedad  de la  compañía  “DRAN  LARABE  LTDA.”  siendo  basamento  de  esa afirmación el  peritaje  contable vertido por los señores Diego Alberto Palmar y Luís Alfonso  Ramírez B”. (Fl. 41, c. o. Tribunal)   

El aspecto atacado que tiene mayor relevancia  es  el  referido al dictamen pericial porque no tiene, en sentir del censor, una  base  o  explicación  científica que justifique sus conclusiones: “…  toda  vez  que  el  perito  le  corresponde  desplegar  una  verdadera   labor  investigativa  de  recolección,  aseguramiento,  registro  y  documentación  de la evidencia, para con base en ello rendir un dictamen claro,  preciso   y   explicativo  de  los  exámenes,  experimentos  e  investigaciones  efectuadas    y    los    fundamentos    técnicos   y   científicos   de   sus  conclusiones”.  Motivación realizada por el censor  mezclando  el  contenido normativo del artículo 251 de la ley 600 de 2000- (Fl.  42, c. o. T)   

En  forma reiterada ha expresado la Sala que  “no  existe una norma que le imponga al funcionario  judicial  otorgarle  algún  valor  específico  a  la prueba pericial. Como los  demás   medios   demostrativos  autorizados  por  la  ley  está  sujeta  a  la  apreciación  que de ella haga el juzgador, quien en la tarea sólo se encuentra  limitada  por  la  observancia  de las reglas de la sana critica, de conformidad  con  el  sistema  de  persuasión  racional  que  rige en el procedimiento penal  colombiano”6.   

El  dictamen censurado reúne los requisitos  exigidos    por    la    normatividad    imperante,   como   son:   i)   fue   expedido   por  dos  peritos  judiciales  del  grupo  de  contadores  adscritos  a  la Fiscalía General de la  Nación,  según  certificación  que  reposa  al final del mismo signada por el  coordinador   (Fl.   89,  c.  o.  1)  ii)   los  peritos  se  identificaron  con  los  respectivos  códigos  contables  y,  a  su  turno,  firmaron  y  sellaron  sus conceptos; iii)   los  peritos  son,  como  quedó  sentado,   Contadores   Públicos;   iv)  anexaron  el  material probatorio que les sirvió de base para el  estudio  solicitado;  v) el  dictamen  fue  rendido  por  escrito  y bajo la gravedad del juramento (Art. 267  C.P.P.)  vi)  El  concepto  contable  tuvo  como fuente lo ordenado por el Fiscal 137 de la Unidad Quinta de  delitos  contra  la  fe  pública  y  el patrimonio económico, mediante auto de  pruebas  del   15 de mayo de 1998, numeral 3, a fin de que se realizará un  estudio  sobre los libros contables de la sociedad Drant Larabe Ltda., entre los  meses  de  diciembre  de  1997  a  marzo de 1998 (Fl. 30, c. o. 1); vii)  se describieron los elementos para  efectuar  el  estudio, como recibos de caja, facturas de compra y venta, boletas  de  ingreso  de  dineros, listados de análisis de cartera por cliente, notas de  contabilidad,  libros  de  ingresos  y  egreso así como también se les aportó  copia  del expediente; viii)  indicaron  el procedimiento que utilizaron para determinar el dinero faltante en  caja   y   cartera;   ix)  plasmaron  las  inconsistencias  encontradas  en cada caso, haciendo recuadros y  refiriéndose en forma específica a cada caso, etcétera.   

El   valor  persuasivo  brindado  por  las  instancias  al dictamen y en el que fincaron parte de la responsabilidad dolosa,  no  es  reprochable  en  el  entendido  que conforme lo expresa la ley es claro,  explícito,   contundente,   lo  emitieron  especialistas  en  la  materia,  fue  considerado  por  las  instancias  racionalmente, tuvieron en cuenta la firmeza,  calidad  y  precisión de sus fundamentos. La idoneidad del perito la certificó  el  coordinador  al  manifestar  que  hacían  parte de la nómina de contadores  públicos  propia  de  la  Fiscalía  General  de la Nación, la fundamentación  técnico  científica  está dada en el procedimiento que siguieron para arribar  a  sus  conclusiones,  a  todo lo cual se le adiciona aquellos elementos que les  fueron puestos a consideración para realizar la evaluación.   

Parte del estudio se basó según lo exponen  los  mismos peritos en el análisis a la correspondencia del saldo de cartera de  los  clientes;  así  mismo solicitaron copias de los documentos fuentes con los  cuales  se  afectaron  los  saldos  en  cuestión para determinar exactamente el  dinero faltante e indicaron en forma individual cada procedimiento.   

El  Juez sostuvo en el fallo con ocasión al  concepto  de  los  peritos  cuestionado  que “… el  citado   dictamen  y  su  posterior aclaración y ampliación son creíbles  pues  no solo establecen el monto del dinero faltante en la empresa perjudicada,  si  no  (sic)  el  medio  en  que  la procesada señora Myrian Ayala de Castillo  logró  mantener  oculta su conducta indebida lograda bajo la modalidad conocida  del  “jineteo  de  dinero” para apoderarse de dineros que recaudó y manejó  en   la   empresa   afectada”.   (Fl.  57,  c.  o.  2)   

Y,  el  Tribunal  adujó  en su decisión de  confirmación    de    condena    sobre    el    particular   que   “la  responsabilidad  de  la  procesada se nutre aún más con el  dictamen  pericial  contable  y  su posterior ampliación, realizado por peritos  expertos  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación… se constituye en prueba  imparcial,  rendida  por peritos versados en la materia, el cual no fue objetado  por  ninguno  de  los  sujetos  procesal  durante del trámite del proceso y que  merece   plena   credibilidad”.   (Fl.  16,  c.  o.  Tribunal)   

Siendo  ello  así,  el  dictamen en estudio  cuenta  con  toda  la  eficacia probatoria necesaria para haber sido tomado como  soporte  en  la imputación de responsabilidad penal efectuada contra la señora  MYRIAN  AYALA  DE CASTILLO,  con  lo cual queda demostrado que la arremetida del casacionista contra el mismo  es  intrascendente. Amén que propone como punto central de motivación y ataque  en  la censura el hecho de que “el dictamen pericial  contable   allegado   no   constituye   prueba  de  esa  conducta”  la  que  identifica  como  apoderamiento,  con lo cual impone sus  propias  conjeturas  y subjetividades en la ponderación de la prueba sobre y en  contra de la realizada por las instancias.   

2.- Respecto a la  declaración  del  señor  CARLOS  ARMANDO  MARTÍNEZ  VASQUEZ,  el libelista expone que el error consistió  en  que  el Tribunal lo tuvo como prueba de responsabilidad contra su poderdante  quebrantando  las  reglas  de  la experiencia, la ciencia y la lógica, en forma  manifiesta,  agregó,  pues le negó la aplicación de los principios de la sana  crítica para ser eficaz y condenar a una persona.   

Y para demostrar su confrontación ameniza su  propuesta  indicando  ¿cuáles  son  los objetivos de la contabilidad?, ¿cuál  era  el  cargo  que  desempeñaba  el  citado  declarante?,  ¿cuáles  eran sus  funciones   en   la  empresa?,  ¿qué  debía  de  haber  hecho?,  para  seguir  discurriendo  en circunstancias alejadas de los hechos materia de investigación  y  juzgamiento  y  terminar diciendo que el Tribunal contravino las reglas de la  sana critica cayendo en un falso raciocinio.   

El casacionista se ocupa en forma extensa de  demostrar  hechos y circunstancias que no comparte respecto a la valoración que  el  Tribunal  le  acreditó  a  la  declaración  jurada del señor MARTÍNEZ    VASQUEZ,   adicionándole  aspectos  que  no  tienen  incidencia en la conducta considerada ilícita, tanto  más  que,  se  torna su argumentación sofística queriendo demostrar lo que no  se  puede  por  esa selección temática escogida por él. Un buen ejemplo lo es  la  circunstancia en la que habla sobre el listado de las funciones del testigo,  situación  fáctica  que  nada  tiene  que  ver con el hecho mismo que él haya  declarado contra de la sentenciada.    

Por ende, Sobre las funciones a las que hizo  alusión  en  la  motivación  de  su  demanda,  éstas como los objetivos de la  contabilidad,  los  cargos  desempeñados  por  cada  empleado,  etcétera,  son  elementos  aleatorios  a la construcción dogmática del injusto reprochado y no  dejan  de  ser  meras  especulaciones pues no tocan en lo más mínimo la prueba  incriminatoria.   

Tiene  gran  peso  toda la prueba indirecta,  desconocida  por el censor en su arremetida junto con las declaraciones de otros  funcionarios  en  donde  la  administración de justicia sopesó su decisión de  condena.   

El  testimonio  atacado  se  condensa  en la  denuncia  que él presentó y su posterior ampliación donde manifiesta cómo se  enteró  de  los hechos ilícitos y de las inconsistencias presentadas en caja e  indica  todo  las  gestiones  que  realizó,  relatando cómo se desempeñaba la  imputada en la empresa.   

Por  tanto,  consideró  la instancia que no  sólo   el   testimonio   atacado   por   falso   raciocinio   de   MARTÍNEZ    VASQUEZ,   sino   los   de  MYRIAN  BIBIANA  VELANDIA  BELTRAN, ELIZABETH PEDRAZA  SARAVIA,     HERMÓGENES     VARGAS    CHICUASUQUE    Y    GERMÁN    HERNÁNDEZ  AREVALO,  son  descripciones  lógicas,  coherentes,  concordantes,  que  no  ofrecen  motivo alguno de duda, fueron consideradas como  veraces  y  son  relatos  precisos,  claros  en  los  que  se  manifiesta que la  procesada  ejecutaba  manejos  irregulares con los dineros que recibía a nombre  de la empresa.   

Con todo, es imposible tratar de derrumbar un  fallo  amparado  por  la  presunción  de  acierto  y  legalidad en su contenido  expuesto  por  los funcionarios que administran justicia; mostrándose el ataque  ineficaz   y   dejando  por  fuera  una  gran  gama  de  pruebas  con  carácter  incriminatorio,  de paso, imprimiéndole a la motivación posturas subjetivas en  contra de la tesitura argumentada por los juzgadores.   

Por todo lo reflexionado en el contexto de la  presente  decisión,  las falencias propuestas al fallo de segunda instancia por  el  demandante,  no  tienen  la  entidad suficiente para declarar su ilegalidad,  irregularidades  como  las  demandadas  son  intrascendentes. Por tanto, le  asiste   razón a la Procuradora Tercera Delegado  para  la  Casación  Penal,  cuando  solicita  la  no  prosperidad del cargo.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

No casar el fallo  impugnado.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                    JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

         Excusa  justificada   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  De  fecha 10 de Junio de 2004.   

2  De  noviembre 24 de 2003.   

3  Se  identifica con la C. C. No.35.487.0045 de Bogotá.   

4  Radicado: 26012 de fecha 30 de noviembre de 2006.   

5  Radicado: 16402 del 4 de julio de 2002.   

6  Radicado: 15493 del 14 de marzo de 2001.     

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