23135(21-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23135  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado PONENTE:  

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado acta N° 25  

Bogotá,  D.  C.,    veintiuno  de  febrero de dos mil siete   

Resuelve la Corte el recurso extraordinario de  casación    interpuesto    por   el   defensor   del   procesado   JOSE   ADALVER   UPEGUI   CRUZ  contra  la  sentencia  dictada  por el Tribunal superior del distrito judicial de Ibagué el  22  de  enero  de   2004,  mediante  la  cual modificó el fallo de primera  instancia,  en  cuanto a la pena que varió de 29 años 9 meses a  26 años  de  prisión,  en  calidad de coautor de  los delitos de homicidio agravado  en  concurso  con  el de fabricación, tráfico o porte de armas de fuego;   el  Tribunal  mantuvo  las  condenas de interdicción de derechos y de funciones  públicas  por  veinte  años, al pago solidario de indemnización de perjuicios  en  la  cuantía  que  determinó,  y  mantuvo la negación de la concesión del  subrogado de ejecución condicional del fallo.   

HECHOS  

El  día  13  de febrero de 2002 alrededor de  la    una   y  cincuenta  de  la  tarde,  en  la  vereda  la  Montaña  del  corregimiento  del  Totumo,  en la ciudad de Ibagué,  Fredy  Eccehomo  Ospitia  Ospitia  se  disponía  a  cumplir  cita con el corregidor del lugar, a  propósito    de     inconvenientes    surgidos    con    Javier   Valencia  Marulanda.    Cuando  tomó  la  carretera  para  dirigirse  al  lugar  del  encuentro,  fue ultimado con arma de fuego por hombres que se desplazaban en dos  motocicletas   que   fueron   halladas   por   funcionarios   del   Departamento  Administrativo  de  Seguridad,  y  se  produjeron  cuatro capturas;  dos de  ellas  en  una  primera  oportunidad,  donde  los  motociclistas  repelieron con  disparos  la actividad de los Agentes;  sin embargo, se logró aprehender a  Hernán  Darío Perea Moreno y Edgar González Mendoza, mientras que en un lugar  cercano  se   aprehendieron  a  Giovanny  Andrés  Arroyave  y José Adalver Upegui Cruz.   

ACTUACION PROCESAL  

Se dispuso la apertura de investigación   por   la   fiscalia   25  de  la  unidad  de  reacción  inmediata  de  Ibagué,  ordenándose   la vinculación de los capturados HERNAN DARIO PEREA MORENO,  EDGAR    GONZALEZ    MENDOZA,    GIOVANNY   ANDRES   ARROYAVE   Y   JOSE  ADALVER  UPEGUI  CRUZ  (  fl.1,  c1)   

La   indagatoria  del  señor  Upegui  Cruz  se realizó el 19 de febrero  de  2002  (fls.  104 – 114 /  1);   el  25   siguiente  se definió la situación jurídica con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en condición de presunto  coautor,  junto  con  los  demás  capturados,  por el  delito de homicidio  agravado  en  concurso  con  fabricación,  trafico  y porte de armas de fuego o  municiones (fl. 191-213 c.1)   

El   7   de  junio  de  2002  se  clausuró  parcialmente  la  instrucción  frente a los señores HERNAN DARIO PEREA MORENO,  EDGAR    GONZALEZ    MENDOZA,    GIOVANNY   ANDRES   ARROYAVE   Y   JOSE  ADALVER  UPEGUI  CRUZ, continuando la  instrucción  frente  al  también vinculado JAVIER VALENCIA MARULANDA (fl. 130,  197,  /  2);   el  12  de  julio  del  mismo  año  la  Fiscalía profirió  resolución  de  acusación  contra  los   primeramente  mencionados,  como  presuntos   coautores  de  homicidio  agravado  en  concurso  con  fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o municiones, y precluyó instrucción por  el delito de concierto para delinquir. (fl. 301 – 323 / 2)   

El juicio correspondió al juzgado sexto penal  del  circuito   de  Ibagué,  y  la  audiencia  pública  de juzgamiento se  realizó  el  14  de  noviembre   de  2002, en dos sesiones, hasta el 21 de  enero de 2003 (fls.399-400, 509-522 / 2)   

El  31  de  marzo  de  2003,  fue  emitida la  sentencia  de  primer  grado  en  relación  con  todos los procesados (fls. 569  – 598 / 2) y contra ella el  defensor  técnico  interpuso  el  recurso de apelación que fue resuelto por el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial  de Ibagué el 22 de enero de 2004  (fls.   66   –   103   /  4)   

Contra  este  fallo  el  defensor  interpuso  recurso  extraordinario de casación que sustentó en forma oportuna (fl.120-142  /4)  y  la  Corte  lo  declaró  ajustado el pasado 17 de enero de 2005 (fl. 4).   

LA  DEMANDA  

Cargo único.  Violación indirecta de la  ley   sustancial  por  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  por  suposición,  que  conllevó   la  aplicación indebida del artículo 103 y  del  365  del Código Penal, así como  la falta de aplicación del indubio  pro reo.   

Con apoyo en la causal primera motivo segundo  (violación  indirecta  de  la Ley sustantiva), el demandante acusa la sentencia  por  estimar  que  el  fallador  incurrió en error de hecho por falso juicio de  existencia  por  suposición,  y  ello  llevó  a la indebida aplicación de los  artículos 9, 103 y 365 del c. p.   

Sostiene  el  censor que el tribunal erró al  suponer  “sin  fundamento  ni estribo en pieza de convicción alguna“ que su  representado  estuvo  en  el  lugar  y hora precisa del homicidio de  FREDY  ECCEHOMO  OSPITIA OSPITIA, por  haber sido hallado y capturado en la tienda  de  propiedad  de  Regina  Gómez  Echeverri,  ubicada  en la vía del Carmen de  Bulira,  lugar cercano al escenario de los hechos.   

La  inferencia  del  fallador  es  incorrecta  según  el  demandante,  pues  estima  que el hecho indicador no puede suponerse  porque  no está demostrado que UPEGUI CRUZ  estuvo  en el lugar de los hechos y que el haberle encontrado arma  de  fuego  en  manera alguna puede comprometerle, pues lo relevante no es quién  estaba  en  poder  de  ella, sino quién la tenía bajo su control al momento de  perpetrarse el homicidio.   

Refiere  que  del  examen  efectuado  al arma  encontrada   en   la   tienda   de   Regina   Gómez  Echeverri  donde   se  capturó      a     JOSE    UPEGUI,    no  logró  determinarse  que  se  tratara  del  artefacto  homicida  y  que  frente  a los hallazgos de manchas o de sustancias compatibles  con  sangre localizadas al interior del cañón  de ella, no se estableció  su  correspondencia  con sangre humana y mucho menos con la del occiso y ello es  aceptado por el fallador.   

De  otra  parte,  recuerda  el  censor que la  prueba  para  residuos  de  disparos o de absorción atómica arrojó resultados  negativos  en  su  representado,  y  el  arma no podía contener manchas de  sangre  en  la  empuñadura  porque  ningún  enfrentamiento  se presentó entre  José  Adalver  Upegui y  los  miembros  del  DAS,  lo  que  no  sucedió  con  el  otro artefacto bélico  relacionado  con  los  procesados  GONZALEZ  y  PEREA,  pues en la operación de  captura hubo cruce de disparos y resultó herido el primero.   

Precisa  el  demandante  que  el  fallador ha  debido  abstenerse de  construir el indicio porque no está suficientemente  acreditado  por  falta de expresión del hecho indicador, que no  existe en  la  actuación  certeza sobre la presencia de su representado en el lugar en que  se  cometió  el  delito y  por ello el fallador  de segunda instancia  especulo  con  hipótesis  etéreas  y  presunciones,  consolidándose   la  suposición   probatoria   en   que   incurrió  el  sentenciador  individual  y  colegiado.   

La  sentencia  de  segundo  grado  debió ser  absolutoria,  señala  el censor, y como los demás medios probatorios no tienen  la   suficiencia   para   demostrar  responsabilidad  penal,  ello  lleva  a  la  aplicación  del  principio del In dubio Pro reo, razón por la cual solicita su  aplicación y la emisión de fallo absolutorio.   

CONCEPTO   DEL   AGENTE   DEL   MINISTERIO  PÚBLICO.   

       

     

La  procuradora  tercera  delegada  para  la  casación  penal  solicita no casar la sentencia impugnada, pues el libelista no  sólo  es    confuso en su argumentación en torno al hecho indicador,  sino  que se limita a exponer su desacuerdo con la valoración hecha a la prueba  indiciaria,  que  encuentra  además corroborada con testimoniales rendidos bajo  la  gravedad  del juramento por miembros de la comunidad cercana al lugar de los  hechos  y  que  dieron  claridad  sobre  la circunstancias temporales, modales y  espaciales de su ocurrencia.   

Expone  la  delegada,  que  el  demandante se  quedó  en  la  crítica  al  proceso  de  inferencia  lógica sin concretar los  errores   planteados   reduciéndose   todo  a  un  alegato  de  instancia  para  desarticular  la  decisión condenatoria, que además halla adecuada dado que no  acusa los errores endilgados por el demandante.   

Señala  cómo,  de  los  testimonios  que en  efecto  valoró  el  juzgador,  se   pudo  inferir  la  responsabilidad  de  JOSE  UPEGUI,  asociada a su  captura  en  lugar  cercano al deceso de la víctima,  pues quienes estaban  en   el   lugar,  señalaron  que  los  hombres  que  lo  cometieron  utilizaron  motocicletas,  y ciertamente esos vehículos fueron hallados instantes después,  tanto   como   las  armas  de  fuego.  Una  de  ellas  la  ocultó  JOSÉ  UPEGUI  en la cocina de la tienda, y  allí la halló la Policía.   

La  Delegada destaca como no se abordaron los  indicios  de  mentira  y  de  mala  justificación  ampliamente señalados en el  fallo,  de  tal  manera  que el análisis ofrecido no fue cabal, ni en conjunto,  para  sostener  el  ataque.   Insiste  en  que  el  casacionista limitó la  censura  a  enunciados  que  finalmente  no desarrolló en forma integral.    

         

SE CONSIDERA  

Cargo único.  Violación indirecta de la  ley   sustancial  por  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  por  suposición,  que  conllevo    la  aplicación  indebida  de los   artículos  103  y  365  del Código Penal y la falta de aplicación del indubio  pro reo.   

Sostiene  el   censor  que  el  juzgador  incurrió  en  esta especie de error al suponer “ sin fundamento ni estribo en  pieza  de  convicción  alguna”  que su representado estuvo en el lugar y hora  precisa  del  homicidio  de Fredy Eccehomo Ospitia Ospitia por el hecho de haber  sido  hallado y  capturado en la vía del Carmen de Bulira, en la tienda de  propiedad  de  Regina Gómez, lugar cercano al escenario del crimen, sin haberse  determinado,   además,  quien  o  quienes  portaban  el  arma   hallada  a  JOSE  UPEGUI para el momento  del deceso.    

En el análisis del cargo, el demandante como  puede   verse,   acepta   no  solo  la  tenencia  por  parte   de  UPEGUI  CRUZ  del arma  de  fuego,  en  el  momento de su captura,  sino su presencia  en  la  tienda  de  Regina Gómez,  lugar cercano al del atentado, cuando   afirma  que “no existe duda ni ha sido negado que los procesados efectivamente  se  encontraban cerca”.  Y en el desarrollo del cargo no cuestiona que su  defendido   se  movilizaba  en una moto, ni el  comprobado uso de  ese  medio  de trasporte para cuando se comete  el crimen, hechos que   fueron declarados en la sentencia.   

En  esas condiciones, no  se advierte la  configuración  del error de  existencia planteado, pues el fallador deduce  el  indicio  justamente   de  las   circunstancias  que  el demandante  acepta,   es  decir,  de  la   captura  de  JOSE  UPEGUI en la tienda  de propiedad  de Regina  Gómez  (lugar  cercano  al  de  los  hechos), del hallazgo  en su poder de  un   arma  de fuego y de  su movilización en una motocicleta de   similares  características   a  las   que  fueron  vistas  por varios  testigos en los momentos  previos y posteriores al homicidio.   

El  error del censor radica en entender   que  cuando  se habla de indicio de presencia en el lugar de los hechos, se hace  referencia   al  sitio exacto donde  se comete el crimen  y   no,  como  ha  de  razonarse en sana lógica, al lugar del suceso o sus sectores  aledaños,   alcance   en  el  cual  lo  concibió  correctamente  el  Tribunal.  Esta   equivocada  confusión  lo  llevó  a  postular error de existencia,  sobre  el  supuesto de que no aparece prueba del hecho indicador, es decir   de  que su representado, al rededor de la una y cincuenta minutos del día 13 de  febrero   de  2002,  estuviese  en  la  vía  rural  donde  se  cometió el  homicidio.      

           

Así  las  cosas, se concluye que el juzgador  realmente  no  supuso  prueba  alguna y que la inconformidad del casacionista no  deriva  en últimas de este hecho, sino de la circunstancia de haber inferido, a  partir  de  estos   supuestos  fácticos,  que  el  procesado  JOSE   UPEGUI    estuvo  en el lugar exacto del homicidio y  que  participó  en  el  mismo.  Esto imponía dirigir el ataque por la vía del  error  de  raciocinio por desconocimiento de las reglas a la sana crítica, pero  el  demandante  no  lo  plantea  de esta manera, ni indica cuál principio de la  lógica,  cuál  regla  de  la  experiencia  o  cuál  postulado  de  la ciencia  fue   inobservado  por  los juzgadores de instancia, limitándose a exponer  sus    convicciones   personales   y   el    simple  señalamiento  de  inconformidades en relación a los razonamientos del fallo.    

Además   de  ello, es evidente que este  error  tampoco  se  presentó. La prueba allegada al proceso indica que momentos  antes  del  crimen  fueron  advertidas  en  el  sector  de  los hechos  dos  motocicletas,  una negra  ocupada por  tres hombres y una gris por dos  más,  y  que  instantes  después de escuchar las detonaciones, las mismas  motocicletas fueron  observadas  abandonando el sector.   

Esta  información  primaria  alertó a los  miembros  del  DAS  y  determino  la  búsqueda  de  los  posibles responsables,  obteniéndose  en  breve  la  ubicación en primer lugar, de la motocicleta  negra,    a   bordo   de   la   cual   según  lo   informado  por  la  comunidad,   iba un hombre de piel negra  en compañía de otro, quien  ante  los distintivos del los miembros  del DAS, abrió fuego en su contra,  siendo finalmente capturados.   

Las  averiguaciones en el sector, permitieron  obtener   información   sobre   la    ubicación  de  la  segunda  de  las  motocicletas,   en    la    vía   del  Carmen  de  Bulira,   concretamente  en  la    tienda  de  propiedad  de Regina Gómez   (lugar  cercano  al  de  los  hechos)   donde efectivamente se halló la de  color   gris    y   dos   hombres   más,   entre  ellos  JOSE  UPEGUI,  quien  al percatarse de la  presencia   de  los  miembros  del DAS ingresó al establecimiento anotado,  se   despojó  en la cocina del arma de fuego que portaba y pretendió  huir,   siendo  capturado  por   las  autoridades,  sin  que  diese  razón  atendible sobre su presencia en el lugar.   

         

De   las  motocicletas  en  el  sector  del  crimen     informo    también     JESUS    ACOSTA   VELEZ1,    quien  dijo   haber  observado  dos  motos,  una  “negra”  ocupada por  3  hombres,  entre  ellos  uno  de  piel  negra  y  otra ocupada por dos,  destacando   que  cuando  bajaron,  luego  de  los  disparos,  que  llamaron  su  atención,   en la primera moto ya no venían tres personas, sino el hombre  negro   y  otro,   lo  que impone por supuesto, que los sujetos de las  dos  motos  eran de un solo  grupo, o mejor, iban juntos y por eso mismo la  información  que  se brindó a los miembros del DAS de manera contundente sobre  su  destino  y ubicación. Tambien informaron de ellas, CARLOS JULIO VALDERRAMA,  MARICELA   HERNANDEZ   Y   CLAUDIA   PATRICIA  DIAZ2,    esposa    del    occiso.   

Esta  evidencia,  es  decir, la ubicación de  JOSE  UPEGUI  en  el  sector de los hechos , en posesión  no solo de   una  de  las motocicletas vista momentos antes y después del homicidio, sino en  poder  de  arma de fuego, de la que quiso deshacerse, cuando pretendió la huida  y   la  mala  justificación  sobre  su  presencia  en  el  sector,  debidamente  interrelacionada  y  no solo la captura del procesado JOSE UPEGUI , en la tienda  de   la   señora  Regina  Gómez,  como  lo  sugiere  el  censor,  fue  la  que  sirvió   de fundamento a los juzgadores para afirmar la participación del  procesado  en los hechos  y proferir en su contra  fallo condenatorio,  evidencia  que  como puede verse, resulta indiscutiblemente comprometedora, pues  opuestamente  a  lo  planteado   por  el casacionista, se trata de toda una  serie  de  elementos que debidamente concatenados conducen  racionalmente a  la  conclusión a la que llegaron los falladores de instancia.      

El cargo no porspera.  

En merito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA ADE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL, oído el concepto de la Procuradora Tercera  Delegada  para  la  casación  penal,  administrando  justicia  en  nombre de al  Republica y por autoridad de la ley,   

                                        RESUELVE     

NO   CASAR   la  sentencia impugnada.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.  Devuélvase      al      Tribunal     de     origen.     NOTIFIQUESE      Y  CUMPLASE.                

              

                         

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ           ALVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                   

MARINA         PULIDO        DE  BARÓN                JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO SOCHA SALAMANCA   

MAURO SOLARTE            PORTILLA              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Fls.118-119/1.   

2 Fls  75-79/2; 71-74/2;267-275/1     

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