21455(01-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 21455  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.09  

Bogotá, D.C., primero (1º) de febrero de dos  mil siete (2007).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  acerca de la demanda  mediante  la  cual  la apoderada del condenado JHON JAIRO CASTRILLÓN HINESTROSA  pretende  incoar  acción  de  revisión  en contra de la sentencia condenatoria  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  en la que se condenó al  mencionado  a  la  pena  principal  de  25 años de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por 10  años,  más  el  pago  de  los perjuicios ocasionados, como autor del delito de  homicidio.   

HECHOS:  

El Tribunal los resumió así:  

“Tanto  Jhon  Jairo  Castrillón como Raúl  Eduardo  Restrepo  habitan  sectores  aledaños a la calle 67 con carrera 37, en  esta  ciudad, lugar donde fue hallado el cadáver del segundo, a eso de las seis  a.m.,  del  tres  de  abril  de  1994.  El señor Castrillón Hinostroza, (a. El  Gamín),  con  36  años, es analfabeta, sin ocupación al momento de los hechos  (estuvo  laborando  en  un  bus  de  Villa  Hermosa), casado con dos hijos, debe  atender  además  el  sostenimiento de otras dos compañeras, pero, vive solo en  una  ramada  ubicada  en  el  solar  de una casa a la cual tiene ingreso por una  puerta  de  madera  (al  momento  de  la  indagatoria no conoce el nombre de los  habitantes  de la casa); consumidor de alcohol, también de marihuana. En cuanto  a  Restrepo  Saldarriaga,  al  momento  del levantamiento del cadáver su madre,  María  Josefina  Saldarriaga,  dijo  de  él que contaba con 21 años, soltero,  ‘…  era  vicioso  y  no  tenía      profesión     u     ocupación     lícita     definida’ (Cfr. Fs.2).   

“El  cuerpo  fue  hallado  inicialmente por  soldados  del  Batallón  Girardot  quienes  lo  observaron  desde  su puesto de  vigilancia.   Se   acercaron  los  representantes  del  Estado  a  la  víctima,  recogieron  a  su  lado una camisa (más tarde hallaron un sweter blanco con dos  perforaciones,  el mismo que usaba Restrepo Saldarriaga, a unos quince metros de  la   ramada),   siguieron   los   rastros   de  sangre  dejados  por  aquella  y  aproximadamente  a una cuadra encontraron en una ramada, a un individuo acostado  sobre  un  colchón  de  espuma ensangrentado, también el sujeto quien resultó  ser  Jhon  Jairo  Castrillón Hinostroza tenía sangre en sus manos. Interrogado  acerca  de lo que sabía sobre lo ocurrido dijo no conocer quién había causado  la  muerte.  Aproximadamente  a metro y medio o dos metros, se halló una navaja  con  sangre  e  igualmente  observaron  en  la  pared  huellas de sangre como si  alguien  hubiera  querido  limpiar sus manos. Frente a la ramada, se levanta una  edificación  aún  en  la  etapa  de construcción, en este lugar observaron un  charco     de     sangre     y     hallaron     un     cuchillo    sin    mango,  ensangrentado”.   

LA DEMADA:  

Invoca  la  demandante  la  causal tercera de  revisión  contenida  en  el  artículo  220 de la ley 600 de 2000, esto es, por  haber  aparecido  con  posterioridad  a  la sentencia hechos o pruebas nuevas no  conocidas   al   momento   de   los  debates,  que  establecen  la  inocencia  o  inimputabilidad del condenado.   

Explica  en primer lugar que a lo largo de la  investigación  se recaudó el testimonio de varias personas, incluida la propia  versión   de   JHON   JAIRO   CASTRILLÓN   HINESTROSA,   que   atribuían   la  responsabilidad  del  homicidio  de  Raúl  Eduardo Restrepo a un sujeto llamado  Sergio   Hamilton  Ramírez   Guerra,  alias  El  Mono,  o  Mala  Suerte  o  Gurrimba.   

Uno de los testigos, fue Carlos Alberto Castro  Pasos,  quien  con  posterioridad  fue  gravemente lesionado por Sergio Hamilton  Martínez  Guerra,  hechos  por  los  cuales el Juzgado 27 Penal del Circuito de  Medellín,  en  sentencia del 11 de diciembre de 2002, lo condenó por el delito  de  homicidio  en grado de tentativa, en concurso con el de porte ilegal de arma  para  la  defensa  personal.  En  la  actualidad  Martínez  Guerra se encuentra  interno en la cárcel de Andes (Ant.).   

Como sustento jurídico de la pretensión cita  jurisprudencia  de  la Sala acerca del contenido y alcances de la causal tercera  de  revisión, para afirmar acto seguido, que pretende hacer valer como pruebas,  la  sentencia  absolutoria  dictada  en  primera  instancia  a  favor  de  JAIRO  CASTRILLÓN  HINESTROZA por el Juzgado 30 Penal del Circuito  de Medellín,  la  proferida  por el Tribunal Superior de esa misma ciudad, mediante la cual se  revocó  la  anterior,  para en su lugar condenarlo por el delito de homicidio y  la  emitida  anticipadamente  por  el Juzgado 27 Penal del Circuito en contra de  Sergio  Hamilton  Martínez  Guerra  por  el  delito  de  homicidio  en grado de  tentativa.   

Adicionalmente,  solicita  que  se  llame  a  declarar  a  Sergio Hamilton Martínez Guerra, a Carlos Alberto y Gustavo Castro  Pasos.   

CONSIDERACIONES:  

Las  deficiencias  que  presenta  la  demanda  puesta  a  consideración  de  la  Sala  obligan  a  recordar  que la acción de  revisión  constituye  un  mecanismo  excepcional  mediante  el cual se pretende  destruir  los  efectos  de  cosa  juzgada que amparan a las decisiones que hacen  ejecutoria  material  como  ocurre  con  las  preclusiones de instrucción o las  sentencias  –condenatorias  o  absolutorias-, todo ello a condición de que se demuestre de manera clara que  la  verdad  que  se  tuvo  como  probada al momento de adoptar la determinación  definitiva  que  puso  fin  a  la  actuación,  no  corresponde  a  la realmente  ocurrida,  y  además, a consecuencia de ello se produjo una injusticia material  en  contra  del  condenado,  o  de  las  víctimas,  en  caso  de  preclusión o  absolución.   

Por eso mismo, la causal tercera de revisión,  atinente  la existencia de pruebas o hechos nuevos conocidos con posterioridad a  la  sentencia,  que  conduzcan  a  establecer la inocencia o inimputabilidad del  condenado,  en  términos  del  numeral  3º  del artículo 220 de la Ley 600 de  2000,  implica  la  obligación  para  el  demandante  de  discernir  y  exponer  claramente  si  el  fundamento  de  su  pretensión  de  romper  la res   iudicata   se   fundamenta   en  la  existencia  de un hecho nuevo -no conocido- entendido como un acontecer fáctico  inescindiblemente  ligado  a  aquél  que  fue  objeto  de juzgamiento, o de una  prueba  nueva,  también  con la misma condición, que al igual que el hecho, no  fue  conocida  al  momento  de  los  debates,  pero  que  de haberse incorporado  oportunamente  la  verdad  declarada  en  la  sentencia otra habría sido, y por  consiguiente,   otras,   bien  diversas  las  consecuencias  declaradas  por  el  juzgador.   

En el presente asunto, no se cumple ni lo uno  ni  lo  otro.  La  demandante  no  señala  si  el fundamento de la causal es la  existencia  de  hecho  o prueba nueva, limitándose a citar la causal tercera de  revisión,  sin  que  a  esa  premisa  le  preceda  una demostración fáctica y  jurídica  que  apunte  a  poner  en  tela  de  juicio la verdad declarada en la  sentencia,  o  al  menos,  a  poner  de  presente de manera seria y fundada, que  podría ser otra muy distinta.   

En  ese  sentido, obsérvese que del contexto  mismo  de  la  demanda  fácilmente  se advierte que la tesis según la cual fue  Sergio  Hamilton  Martínez Guerra el autor de las lesiones que le produjeron la  muerte  a  Raúl  Eduardo Restrepo, fue tema ampliamente debatido en el proceso,  al   punto,  que  siendo  esa  la  base  defensiva  de  Jhon  Jairo  Castrillón  Hinostrosa,  el  fallo  de  segunda  instancia la consideró desvirtuada ante la  contundencia  de  los indicios que convergían a señalarlo como el único autor  de ese homicidio.   

Adicional a ello, la demandante incurre en una  omisión  sustancial  que  por sí sola sería suficiente para inadmisión de la  demanda,  pues  no  aportó  las  pruebas  nuevas  que pretende hacer valer. Tal  obligación,  valga  anotarlo,  no se satisface con la petición para que sea la  Corte  la  que  las  practique,  precisamente  porque  en  tales  eventos  es el  contenido  de  la  prueba  lo  que  se  debe  valorar  a la hora de calificar la  demanda,  como que, al constituir el sustento de la causal invocada, aportan los  elementos  de  juicio a partir de los cuales es posible analizar su novedad y su  vinculación  con  los  hechos materia de la condena. En estos casos, lo reitera  la    Sala,   las   pruebas   nuevas,   constituyen   anexo   obligado   de   la  demanda.   

Por  último,  conviene también destacar que  pudiera  colegirse que la demandante pretende igualmente hacer valer como prueba  nueva  la condena proferida por el Juzgado 27 Penal del Circuito de Medellín en  contra  de  Sergio Hamilton Martínez Guerra, como autor del delito de homicidio  en  grado  de  tentativa, cometido en la persona de Carlos Alberto Castro Pasos,  quien  según  la  libelista  declaró  en  el  proceso  cuya revisión pretende  sindicándolo   de  ser  el  autor  del  homicidio  de  Raúl  Eduardo  Restrepo  Saldarriaga.  Sin  embargo,  no  se  advierte ninguna relación entre uno y otro  suceso.  Por  el  contrario, se trata de hechos ocurridos con posterioridad a la  sentencia  de  condena proferida en contra de JHON JAIRO CASTRILLÓN HINESTROSA,  que  no  permiten  siquiera inferir, como lo hace la demandante, que se trata de  una  retaliación  de  Martínez Guerra por el señalamiento que Castro Pasos le  hiciera  con  respecto al citado homicidio, no sólo porque en el texto de dicho  fallo  no  se  menciona  siquiera  que  ese  haya sido el móvil, sino porque la  diferencia  de  tiempo  entre uno y otro atentado no permiten así considerarlo,  toda  vez que los hechos que dieron lugar a la condena de CASTRILLÓN HINESTROSA  ocurrieron  el  3  de  abril  de 1994, mientras que los segundos -el atentado al  testigo-  ocurrió el 29 de julio de 1999, esto es 5 años y 3 meses después de  aquellos  que  dieron  lugar  al  proceso  que  culminó  con  la sentencia cuya  revisión se promueve.   

En  estas  condiciones,  la  decisión que se  impone es la de la inadmisión de la demanda.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  Inadmitir  la  demanda  incoada  por  la  apoderada  del condenado JHON JAIRO CASTRILLÓN HINESTROSA, con l fin de iniciar  acción  de  revisión contra la sentencia de condena proferida en su contra por  el Tribunal Superior de Medellín, por el delito de homicidio.   

2.  Contra  esta decisión procede recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                          ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                          

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                  

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *