25829(12-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25829  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                              Aprobado Acta N°115   

Bogotá, D. C., octubre doce (12) de dos mil  seis (2006).   

VISTOS:  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado  JORGE  ISAAC  GARCÍA  DAVID,  condenado  en fallos proferidos por el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Segovia  y   el Tribunal Superior de  Antioquia,   como   autor   penalmente  responsable  del  delito  de  rebelión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. Los primeros fueron tratados en los fallos  de instancia de la siguiente manera:   

“Mediante informe suscrito por el Teniente  Germán   Isaías  Niño  Rodríguez  Comandante  del  Batallón  plan  especial  energético  vial  No.8,  obrante  a  folio  1,  deja  a disposición del Fiscal  Coordinador  Seccional  de  Segovia  al  particular  JORGE  ISAAC GARCÍA DAVID,  indocumentado,  de  45  años  de  edad,  miliciano  de  la ONT-FARC el cual fue  retenido  el  día  22  de  abril  a  las  9:30 horas por esa unidad táctica en  desarrollo    de    la   operación   ‘Centella’,  por  los  pelotones  Corcel 2 y 3 al mando del Teniente Carlos Giraldo Duque, en  el  sector  del  Tamar,  jurisdicción  del municipio de Remedios, al cual en el  momento  de  la captura se le encontró un material de guerra consistente en una  escopeta  de  repetición  marca  Mosberg, calibre 12 No.141935 y un fusil Galil  7.62 en mal estado.”   

2.  Por  los  anteriores  hechos,  una  vez  clausurada  la  investigación, el 18 de agosto de 2005 la Fiscalía 87 Delegada  ante  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Segovia profirió resolución de  acusación  contra   el  procesado  JORGE  ISAAC GARCÍA DAVID  por el  delito de rebelión.   

3.  El  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de  Segovia  avocó  el  conocimiento de la causa mediante auto del 10 de octubre de  2005,  celebró  la  correspondiente  audiencia  pública  y  dictó el fallo de  primer  grado  el  28 de noviembre siguiente, mediante el cual absolvió a JORGE  ISAAC GARCÍA DAVID   

4. Apelada la decisión por la Fiscalía, el  Tribunal  Superior de Antioquia, en providencia del 21 de marzo de 2006, revocó  el  fallo  del  a  quo  y,  en  su  lugar,  condenó  al  procesado  a las penas  principales  de  setenta  y  dos  (72)  meses de prisión y multa equivalente en  moneda  nacional  a  cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes, no  le  concedió  el subrogado de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena ni le sustituyó la prisión carcelaria por la domiciliaria.   

LA DEMANDA:  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  segundo  del  artículo 207 de la ley 600 de 2000, el recurrente formula  un  único  cargo  contra  el  fallo proferido por el Tribunal, el cual acusa de  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial por errores de hecho derivados de  falso raciocinio en la apreciación de las pruebas.   

Dice que el primer yerro en que incurre el ad  quem  consiste  en  el  desconocimiento  de  lo  expresado  en las declaraciones  surtidas  por  los  testigos  de  cargo,  Teniente  Carlos  Andrés Giraldo y el  reinsertado  Marcoli  Corcholo  los  cuales  manifestaron que el informe militar  suscrito  por  el  Teniente  Coronel Germán Isaías Niño Rodríguez, carece de  veracidad,  por  cuanto no es cierto que a su prohijado se le hubiera encontrado  en su poder material de guerra al momento de la retención.   

Asevera  también  que  el Tribunal erró al  darle  credibilidad  al  testimonio de Elkin Ramírez Henao pues el relato hecho  por  éste es contradictorio, porque su defendido no podía estar en dos frentes  guerrilleros  al  mismo  tiempo,  en  el  E.L.N.  y en las FARC, afirmación que  sustentó  el  declarante  “en un rumor, sin ningún  tipo  de  fundamento”, es decir, -dice el actor- que  el  ad  quem no tuvo presente que se trataba de un testigo de oídas quien al no  haber  tenido  contacto directo con los acontecimientos cuya narración escuchó  no   estaba   en  condiciones  de  avalar  su  ocurrencia,  además,  porque  el  testimoniante  pretendía  únicamente  acogerse  a  los  múltiples  beneficios  establecidos  en el programa de reinserción, razón por la cual la credibilidad  de esta declaración es vulnerable.   

Critica el actuar del juez plural de segunda  instancia  al  negarle  valor  probatorio al testimonio del desmovilizado Daniel  Sánchez  Mauriella  quien  manifestó  no  haber  visto  en las filas del grupo  insurgente  a  JORGE  ISAAC GARCÍA DAVID, sin explicar  las razones de tal  posición.   

Descalifica  la  declaración  rendida  por  Antonio  Euclídes  Arroyo  Jiménez, desmovilizado del ELN, por haber faltado a  la  verdad  al  afirmar  que  a  su  prohijado  le  incautaron  la  escopeta  de  repetición  marca  Mosberg,  calibre 12 No.141935 y el fusil Galil 7.62, cuando  en  realidad  no  llevaba  nada  consigo  al  momento  de la captura, pues tales  artefactos   fueron   descubiertos  en  mal  estado  distantes  de  la  casa  de  habitación  del  procesado,  y  continua  haciéndolo  al  decir que el acusado  abusó  de  sus  propias  hijas,  situación  que fue desmentida en la audiencia  pública  de  juzgamiento con las declaraciones de los vecinos y la  esposa  de  GARCÍA  DAVID,  a  través  de  las  cuales  se  reveló  la  intención de  desprestigiar  la  moralidad  del procesado con el propósito de hacer creer que  era miembro de la guerrilla.   

Niega crédito a las diferentes declaraciones  que  fueron  recopiladas durante toda la investigación. Adicionalmente tacha la  actividad  de valoración probatoria del Tribunal por no haber  confrontado  los  testigos  de  cargo  con  los  de  descargo  y  haber preferido darle mayor  relevancia  jurídica  a las declaraciones de los desmovilizados, quienes están  seducidos  permanentemente  por  las  prerrogativas y treguas judiciales que les  otorgan  a  cambio  de  información  que  conduzca  a  la  captura  de personas  relacionadas con grupos al margen de la ley.   

Llama  la  atención  sobre  la apreciación  fragmentaria  e  inmotivada de las pruebas y en desconocimiento de las reglas de  la  sana crítica, deficiencia que impide afirmar con certeza la responsabilidad  del procesado.   

Después de hacer una serie de disquisiciones  teóricas  sobre  la  verdad afirma que el convencimiento judicial no debe estar  fundado  en  apreciaciones  subjetivas del juez sino ser en los hechos y pruebas  sometidas  a  su  conocimiento  de  tal  manera  que si se propusiesen al juicio  desinteresado  de  cualquier  otro  ciudadano  racional,  deberían producir, en  éste también, la misma convicción a la cual arribó el fallador.   

Prosigue  afirmando  que el Tribunal tuvo en  cuenta  el  testimonio  del  oficial  del ejército Carlos Andrés Giraldo Duque  quien  afirmó  que  GARCÍA  DAVID  le  entregó  a  él  el resto de la caleta  –un    equipo    de  odontología,  canecas  de  cinco galones contentivas de explosivos ANFOR, mecha  lenta  y  material  para  fabricar minas quiebrapatas-, elementos que en ningún  momento  fueron  puestos a disposición dentro del presente proceso, no obstante  el  ad  quem  le otorga credibilidad cuando desde la óptica de la sana crítica  merece  reparos,  pues  dicho  testigo  da  por  ciertos  episodios  carentes de  demostración     y     lo    erige    en    fundamento    de    la    decisión  condenatoria.   

Estima   que  la  incorrecta  ponderación  probatoria  por falso raciocinio condujo al ad quem a incurrir en una violación  indirecta  de una norma de derecho sustancial, específicamente el artículo 7°  del  Código de Procedimiento Penal que regula el principio de in dubio pro reo,  cuya aplicación excluyó.      

Finaliza  la  demanda afirmando que sobre el  beneficio  de  la  duda  y  su  correcta  postulación  en  el marco del recurso  extraordinario   de   casación,   esta  Corporación  ha  fijado  el  siguiente  lineamiento:   

“Cuando  el  Tribunal  a  pesar  de  reconocer  en su discurso la ausencia de certeza deja de  aplicar  el  in  dubio pro reo, se debe demandar la violación directa por falta  de  aplicación  de  los  preceptos  que  lo  consagran:  artículo 445 del  Código  de  Procedimiento Penal anterior (Decreto 2700 de 1991) y artículo 7°  del régimen procedimental (Ley 600 de 2000).”   

Colofón  de lo expuesto el libelista pidió  casar  la  sentencia  acusada  “…para en su lugar  absolver a JORGE ISAAC GARCÍA DAVID.”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  Cualquiera  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no es un escrito de libre elaboración en tanto que debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  en  el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se consideren infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

2.  Los  siguientes  son los desaciertos del  libelo que atentan contra los principios de claridad y precisión:   

2.1. Cuando el reparo se dirige por error de  hecho  derivado  de falso raciocinio por desconocimiento de los postulados de la  sana  crítica,  tal  como lo anunció el impugnante, se debe precisar qué dice  de  manera  objetiva  el  medio, qué infirió de él el juzgador, cuál mérito  persuasivo  le  fue  otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley de la  ciencia  o  máxima  de  la  experiencia  fue  desconocida,  y  cuál  el aporte  científico  correcto,  la  regla  de  la  lógica  apropiada,  la máxima de la  experiencia   que  debió  tomarse  en  consideración  y  de  qué  manera;  y,  finalmente,  demostrar  la trascendencia del desacierto indicando cuál debe ser  la  apreciación  correcta  de  la prueba o pruebas que cuestiona, y que habría  dado    lugar    a    proferir    un    fallo    sustancialmente   distinto   al  impugnado1.   

2.2.  Al  margen  de no indicar cuál fue el  aporte  científico,  la  regla de la lógica o la máxima de la experiencia que  debió  adoptarse  en  la valoración de las pruebas que sustentaron el fallo de  condena,  la   consecuencia  del  desacierto  en  la  correcta  valoración  probatoria  y  la  trascendencia  del  reparo,  el casacionista se conformó con  manifestar  que  el Tribunal desconoció lo expresado por los testigos de cargo,  el  Teniente Carlos Andrés Giraldo y el reinsertado Marcoli Corchono, así como  los  llevados  por  la  defensa,  Martha Rosa García David, Ana María Argumedo  Puentes,  Ricardo  Madera,  Emilio  Caliz  Sajado,  Eliécer Manuel Ríos y  Jesús  Andelfo  Martínez  Estrada, sin embargo le dio credibilidad plena a las  declaraciones  rendidas  por  los  desmovilizados  Elkín Ramírez Henao, Daniel  Sánchez  Muriel,  Antonio  Euclídes  Arroyo  Jiménez,  Pedro  Pablo Martínez  Palacios   y   Mauricio  Alejandro  Suárez  Díaz,  con  lo  que  demuestra  su  inconformidad  con  el  juicio  que  llevó  al Tribunal Superior de Antioquia a  inferir  certeza  sobre  la  autoría  y  responsabilidad de GARCÍA DAVID en el  delito  de rebelión, pues en su criterio se  debió confirmar la sentencia  proferida  por  el  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Segovia, a través de la  cual se le había absuelto.   

El libelista olvidó que la casación no fue  instituida  para anteponer el criterio del recurrente al expuesto por los jueces  de  instancia que llega a esta sede precedido de la doble presunción de acierto  y  legalidad,  sino  para  corregir verdaderos yerros trascendentales, que deben  ser  enunciados  y  establecidos clara y concretamente, cuya demostración cabal  ha  de  tener,  además, la potencialidad de hacer cambiar el sentido del fallo,  tarea que no acomete el censor.   

2.3. En algunos pasajes abandona el error de  hecho  por  falso  raciocinio  propuesto,  para  adentrarse en el yerro fáctico  derivado  de un falso juicio de existencia por omisión, sin tener en cuenta que  para   su   postulación   en   casación   exige   la   jurisprudencia   de  la  Sala2  que  el  demandante  comience   por señalar la constatación  objetiva  de  que  la  prueba  existe  jurídicamente  en  el proceso y que, sin  embargo,  su  contenido  material no fue apreciado por el juzgador. Enseguida se  precisa  indicar la trascendencia del yerro, de modo que sin su influjo el fallo  hubiera  sido  diferente  y  todo  ha  de  enlazarse  con  la  transgresión  de  determinada  ley  sustancial por falta de aplicación o aplicación indebida, en  procura  de  acreditar  que la sentencia es manifiestamente contraria a derecho,  lo cual tampoco cumplió el libelista.   

2.4. Ahora: si se trataba del reclamo por la  no   aplicación   del   principio   in   dubio  pro  reo,    la   jurisprudencia   de   la   Sala   tiene  entendido3  que  dos  son  las  alternativas con que cuenta para su reclamo en  esta  sede  extraordinaria:  Una,  acudiendo  a  los postulados de la violación  directa  cuando  el  fallador  admite  en  la  motivación  de  la  sentencia su  ocurrencia  pero  no  la reconoce en la parte resolutiva; o la segunda, bajo los  lineamientos  de  la violación indirecta en el evento  en que la sentencia  no  la  admite  pero  el demandante demuestra a la Corte su existencia por haber  incurrido  aquél en error de hecho por falso juicio de existencia, falso juicio  de  identidad  o  falso raciocinio, lo cual tampoco hizo, limitándose a indicar  que  la realidad procesal le daba el derecho a su defendido de ser absuelto, sin  indicar  por qué razón, resultando insuficiente a los propósitos de sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  pretender que se acoja su particular  visión  del asunto, pues se reitera  de lo que se trata en esta materia es  de  denunciar y demostrar errores trascendentes que hagan posible que el sentido  de  la decisión final sea distinto al declarado por los jueces de instancia, el  cual  dicho  sea  de paso llega precedido de la doble presunción de legalidad y  acierto que el libelista no ataca.   

3.-  Como  la  Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con lo dispuesto por los artículos 212 y 213 del  Código  de  Procedimiento Penal, además que la Sala no encuentra violación de  garantías  fundamentales  que  deban  ser  protegidas  oficiosamente,  lo  cual  conlleva   la  consecuencia  procesal  de  declarar  desierta  la  impugnación,  mediante  decisión  que adquiere ejecutoria en la fecha en que es suscrita y no  admite ningún recurso.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  en  defensa  del  procesado  JORGE ISAAC GARCÍA DAVID  y,  en  consecuencia,  declarar desierto el recurso de  casación interpuesto.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                  

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                   MARINA PULIDO DE BARÓN   

                   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                       YESID                     RAMÍREZ  BASTIDAS               

   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,    Sent.    No. 25006 del 04-05-06 y 20226 del 16-06-06.   

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sent.  24938/14-02-06 y 24175/23-02-06   

3   CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. No.23054/26-01-05 y 22119/26-01-06     

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