25755(26-09-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25755  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 106   

Bogotá.  D.C.,  veintiséis de septiembre de  dos mil seis.   

          Surtido  el  traslado  de  que trata el artículo 518 del código de  procedimiento  penal,  decide  la  Sala  lo  que  corresponde con relación a la  solicitud  de  pruebas  solicitadas  por  el  defensor principal de requerido en  extradición,   Olario  Mitchell  Palacio.   

ANTECEDENTES   

          1.  De  conformidad  con  la  legislación  procesal  penal  interna, el Ministerio del Interior y de Justicia envió a esta  Corporación  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano Olario  Mitchell  Palacio, formalizada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su Embajada en  Colombia,  mediante Nota Verbal número 1629 del 5 de julio de 2006, acompañada  de la documentación correspondiente.   

          2.  El  requerido en extradición designó  defensor  suplente  y  por  tal  razón  fue  reconvenido  para que designara al  principal,  lo  cual  hizo. Este no designó suplente para que lo acompañara en  la defensa.   

3.  Resuelto  lo  atinente  a  la defensa técnica, mediante providencia del 14 de agosto de éste  año,  se  dispuso  correr el traslado de que trata el artículo 518 del código  de  procedimiento  penal,  al  requerido  en  extradición,  a  su defensor y al  Ministerio Público.   

          3.  Durante  el  término  de traslado, el  defensor    principal    solicitó    que    se    decreten    las    siguientes  pruebas:   

          3.1.   Se  solicite  al  Departamento  de  Justicia   de   los   Estados   Unidos   el  envío  de  las normas que regulan el indicment, para establecer  la  equivalencia  entre  esa  decisión y la resolución acusatoria.   

          3.2.  Se solicite el indicment original en  el  caso  de  la  acusación  formulada  contra su cliente en el Distrito Sur de  Nueva  York,  con  el objeto de determinar cuáles son los cambios realizados en  la acusación sustitutiva del 23 de agosto de 2005.   

          3.3.   Se   determine   cuáles  son  los  trámites  de  colaboración suscritos entre el país requirente y el requerido,  con  el fin de establecer si las interceptaciones telefónicas que se mencionan,  al  parecer  realizadas  por  las  autoridades colombianas, fueron suministradas  legalmente,  pues de probarse irregularidades en ese tema se estaría renunciado  a la soberanía.   

          Lo  anterior  es  procedente,  pues  se afirma que con ello se puede  establecer  el  momento  consumativo  de la conducta, que de haberse plasmado en  Colombia,  sobre  todo  en  relación  con el acuerdo de voluntades inherente al  delito    de    concierto    para   delinquir,   impide   la   extradición   al  exterior.   

          3.4.  Se disponga que el Estado requirente  aporte  los  medios  de  prueba  mediante  los  cuales  se  demuestre los hechos  (factor   objetivo)  y  la  participación   del   ciudadano   requerido   (factor  subjetivo).   

          3.5.  Se  solicite al país requirente, en  relación  con  los  cargos  formulados  ante  el Tribunal del Distrito de Nueva  York,  las normas relacionadas con la sección 853 del Título 21 del código de  Estados Unidos, so pena de rechazar la extradición.   

SE  CONSIDERA   

          Primero.  Una  aclaración  importante: la  Sala  considerará únicamente la petición de pruebas formulada por el defensor  principal.  Primero,  porque el abogado suplente no fue designado por el titular  de  la  defensa,  y  segundo,  porque  los apoderados principales y suplentes no  pueden  actuar  en forma simultánea (artículo 134 de  la ley 600 de 2000).   

Segundo. En materia  de  extradición,  como  instrumento  de  cooperación  internacional, se tienen  identificados  cuatro  sistemas  en orden a su concesión, de los cuales merecen  destacarse  dos.  En  primer  lugar,  el  llamado control judicial riguroso, que   

          “parte   del   supuesto  de  la  competencia  amplia  del  órgano  judicial,  que  no  sólo  revisa aspectos formales atinentes a la solicitud, el  instrumento  internacional  invocado,  la identidad del sujeto, su nacionalidad,  la  naturaleza,  fecha,   lugar y circunstancias de comisión del delito, y  la  prescripción  de  la  acción  penal  o  de la pena, sino que incluso puede  pronunciarse  sobre  la  idoneidad y calidad de las pruebas recaudadas contra el  reclamado,  a  fin  de  establecer  si  resultan  suficientes para condenarlo, o  cuando    menos,   enjuiciarlo,   según   las   leyes   internas   del   estado  requerido.”   

          Y  el  de  intervención  judicial  atenuada,  afín  con  el modelo  colombiano, en el cual el órgano judicial   

“no conoce a fondo del proceso por el cual  se  reclama  la  extradición, no existe decisión sobre la responsabilidad o no  del  requerido,  por  lo  tanto  escapa  a  la  potestad del juez que tramita el  pedido,  formular  cualquier  consideración  en  torno  a  lo que más adelante  habrá  de  ser objeto de pronunciamiento de fondo en la causa adelantada por la  autoridad  extranjera,  como sería el caso de que el requerido no es el autor o  partícipe  del  delito  que  se  le  atribuye,  o  que  las  circunstancias  de  realización  del  hecho son distintas a las imputadas, o que la acción penal o  la  pena  han prescrito, o cualquier otro motivo que haga imposible proseguir el  ejercicio    de    la    acción    penal.”    1   

          Tercero.  A  partir  de  esos supuestos se  explica  por  qué,  de  acuerdo  con  el  artículo  520  de la ley 600 de 2000  (artículo  493  de  la  ley 906 de 2004),  la  Sala  de  casación  penal  de  la  Corte debe fundamentar su  concepto   sobre   la   (i)   validez  formal  de  la  documentación,  (ii)  la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado en extradición, (iii) el  principio  de  la doble incriminación, según el cual el  hecho que motiva  la  petición  debe  también  estar  previsto  como delito en Colombia, y estar  reprimido  con  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferir a  cuatro  años  y  (iv)  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación  del  derecho interno, o (v) el  cumplimiento   de  lo  previsto  en  los  tratados  públicos  cuando  fuere  el  caso.   

          De  modo  que  es  de  acuerdo  con  esta temática, que responde al  sistema  de  intervención judicial atenuado, respecto de la cual debe evaluarse  la  conducencia  y  pertinencia  de las pruebas, en el entendido que ellas deben  dirigirse  a  establecer  los  presupuestos  formales  sobre los que se funda el  concepto  de  extradición, y las que caso de no referirse a esos temas, obligan  a   la   Corte   a   disponer  su  improcedencia.  2    

          Si  así  es,  no  resulta  conducente  que la Corte decrete pruebas  tendientes  a  demostrar  la  ejecución de la conducta y la responsabilidad del  requerido,  pues  ello  sólo  sería  posible si el trámite tuviese por objeto  establecer  la ocurrencia del injusto y sus consecuencias. Mas es claro, como se  ha   expresado,   que   el  concepto  de  casación  no  tiene  esos  objetivos,  pues   

“este no es un proceso penal con todas sus  connotaciones  sino  un  particular  trámite  que en esta fase se surte ante la  jurisdicción  cuyo objeto no es propiamente el establecimiento del delito y sus  consecuencias  o  la  determinación  del responsable, ni por ende es el ámbito  donde  pueda  aportarse  pruebas  o  controvertirse  aquellas  que supuestamente  acreditan      esos     tópicos     …”     3   

Menos puede la Sala, por idénticas razones,  examinar  la  legalidad  de  las  pruebas  obtenidas  por las autoridades de los  Estados  Unidos de América mediante la colaboración de las colombianas, debido  a  que  el  trámite  de extradición no supone un juicio material de las que le  sirvieron  de  fundamento a las autoridades judiciales del país requirente para  acusar  al  solicitado  en  extradición,  sino  un  análisis  de  equivalencia  formal  de  la  providencia  acusatoria proferida en el extranjero con la del país colombiano.   

         

          Por  estas  razones, que miran a los presupuestos formales sobre los  cuáles  habrá  de  versar  el  concepto,  la  Sala  tampoco puede acceder a la  petición  del  defensor,  consistente  en solicitar el envío de las normas que  regulan  el  indicment,  o  la  acusación  original,  pues en los términos del  numeral  1  del artículo 513 de la ley 600 de 2000, a la solicitud solo se debe  anexar  “copia  o transcripción auténtica de la sentencia, de la resolución  de   acusación   o  su  equivalente”.  De  manera  que,  de  una  parte,  las  disposiciones  que  son  necesarias son las sustanciales que definen conductas y  establecen   penas,   de   lo   cual  por  supuesto  no  se  trata  (numeral        4        artículo       513       idem),   y  de  otra  parte,  la  Sala  se  pronunciará  acerca  del  mérito  formal  de  acusación  sustitutiva,   a   la   hora   de   realizar   el   juicio  de  equivalencia  ya  indicado.   

          Por  último, copia de las disposiciones  que  solicita el memorialista y a las cuales hace referencia en su petición, se  encuentran  en  el  expediente,  de  manera que es innecesario que la Corte pida  copias de disposiciones que ya fueron aportadas a la solicitud.   

          Cuarto.  De lo expuesto se concluye que lo  que  el  defensor  busca con las pruebas solicitadas es no afrontar el análisis  de  los  cuatro  presupuestos sobre los que versa el concepto, sino controvertir  los presupuestos materiales de la acusación del país requirente.   

          De   manera  que,  por  las  razones  anteriores,  se  denegará  la  práctica de pruebas solicitadas.   

          Quinto.  Como  consecuencia  y dado que no  existen  pruebas  por  practicar,  de conformidad con el artículo 518 de la ley  600  de  2000, secretaría dispondrá lo pertinente en orden a correr traslado a  Olario Mitchell Palacio, a su  defensor  y  al  Ministerio Público, para que presenten sus alegatos previos al  concepto de la Corte.   

DECISION  

          En  mérito  de  lo  expuesto, La Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          Primero.   Negar  por  improcedentes  las  pruebas  solicitadas  por  la defensa del requerido en extradición, Olario Mitchell Palacio.   

          Segundo. Córrase traslado por cinco días  al  requerido  en  extradición,  su defensor y el Ministerio Público, para que  presenten   sus   correspondientes   alegatos   previos   al   concepto   de  la  Corte.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO                    

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARON                   

JORGE           QUINTERO  MILANES            YESID  RAMIREZ  BASTIDAS                

JULIO             SOCHA  SALAMANCA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, providencia del 26 de septiembre  de 2000, radicado 17216.   

2 Cfr.,  en   ese   sentido,   Corte   Suprema   de   Justicia,   autos  de  auto  de junio 11 de 2002, radicado 19288  y  16  de  mayo  de 2006, radicado 25173, entre otros.   

3 Cote  Suprema de Justicia, auto del 18 de julio de 2006, radicado 24807.     

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