25662(19-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25662  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                    Magistrado Ponente:   

Dr.   ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

                                     Aprobado Acta No. 73   

Bogotá, D.C., diecinueve (19) de julio de dos  mil seis (2.006)   

VISTOS:  

Examina  la  Corte  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  discrecional  formulada  por  la defensora del procesado  James  Iván  Arciniegas  Mendoza  contra la sentencia de agosto 17 de 2.005 por  medio  de  la  cual  el Tribunal Superior de Bogotá confirmó la dictada por el  Juzgado  1º  Penal  de  dicho  circuito  en  octubre  15 de 2.004 condenando al  acusado  en  mención  -entre  otro- a la pena principal de 5 años y 4 meses de  prisión  y  multa  equivalente  a  15  salarios  mínimos  mensuales legales al  hallarlo responsable de la comisión del punible de receptación.   

HECHOS:  

Los que dieron origen a este proceso permiten  señalar  -en  términos  del  ad quem- que “el 30 de  julio  de  2003,  aproximadamente  a las 12:30 p.m., integrantes de una patrulla  policial  al  mando  del  subintendente Luis Cante Orjuela, cumplían labores de  patrullaje  por  el  sector de República de Venezuela de esta ciudad … cuando  observaron  a  Fredy  Alberto  Sabogal,  Jhon  Javier  Benavides  y  James Iván  Arciniegas  en  momentos  que  trasladaban  auto-partes  de  un  parqueadero  al  inmueble  ubicado  en  la  calle  78  C  No. 18-15 sur, donde se encontraban los  señores  Nestor  Andrés Sabogal, Oscar Eduardo Arciniegas y la señora Medalid  Molina.   

“Seguidamente,  ante la situación sospechosa  advertida,  los  uniformados  decidieron  inspeccionar el lugar, constatando que  los  elementos  trasladados,  correspondían al automotor marca Daewoo de placas  SHL-077  de  propiedad  del  señor  Luis  Alonso Cruz Melo, el cual había sido  hurtado según denuncia 184 del 27 de julio de 2003”.   

LA DEMANDA:  

Habiendo la defensora del procesado Arciniegas  Mendoza  interpuesto  el  recurso  extraordinario  de  casación en su modalidad  discrecional,  formuló  por  la  misma  vía  la demanda de rigor en la que sin  embargo  y  más  allá  de su simple mención o inconexa argumentación ningún  desarrollo  hizo  sobre  alguno  de  los motivos que legalmente hacen procedente  dicho medio de impugnación.    

En  esas condiciones y al amparo de la causal  primera   de   casación   acusa   la   sentencia  recurrida  de  haber  violado  indirectamente  la  ley  -sin  especificar  precepto  alguno ni el sentido de su  infracción-  sosteniendo  en  un primer reproche la concurrencia de un error de  derecho  por  falso  juicio de convicción o error de valoración en cuanto -sin  denotar  en  parte  alguna  la  trascendencia  ni  considerar  los demás medios  demostrativos  estimados por el fallador- se le dio al informe policivo suscrito  por  el  subintendente  Cante Orjuela un valor que legalmente no le corresponde,  tanto  que  ni  siquiera es un medio de prueba sino un criterio orientador de la  investigación,  máxime  cuando tampoco fue ratificado por quien lo signó, por  eso  no  se  puede admitir -sostiene la recurrente- que sea oferente de certeza,  de  lo  contrario  se  afectan  principios  fundamentales  cuyo restablecimiento  depreca  por  la  inobservación  del artículo 314 del Código de Procedimiento  Penal pues hubo exceso en la apreciación de la prueba.   

En una segunda censura denuncia nuevamente un  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  convicción  sobre  el mismo informe  policivo,  pero  añade  también como objeto de la misma falencia el testimonio  del  agente  Jaime  Betancourt  Díaz porque considera -contradictoriamente- que  por  exceso  y  por  defecto  se  le  asignó  un  valor  que  legalmente  no le  corresponde  pues  aunque  el  testimonio único es suficiente para sustentar un  fallo  de  condena,  en  este caso dicha declaración carece de esa virtud en la  medida  en que fue contradicho con los asertos de Nestor Andrés y Fredy Alberto  Sabogal  toda vez que éstos afirman que Arciniegas no es responsable del delito  que se le imputa.   

La  versión  del agente de policía -dice la  demandante-  no es la verdad absoluta y por lo mismo no puede ser el sustento de  una  condena pues casos se han visto donde esa verdad resulta distorsionada, por  ello  solicita  se  case  el  fallo  recurrido  y  en  su lugar se absuelva a su  patrocinado.   

Seguidamente  y  de  modo  inconexo  hace  la  impugnante  algunas  consideraciones sobre el principio de igualdad para afirmar  que  a  su  prohijado  se  le  ha  dado  un trato diferente no autorizado por el  ordenamiento  por  habérsele  dado la connotación de plena prueba a un informe  policivo,  por  ello  dice interponer casación discrecional con sustento en los  dos   motivos   que   la  hacen  viable,  esto  es  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  en  cuanto  tiene  que ver con la errada valoración del informe  policivo  y  para  que se garanticen los derechos fundamentales del procesado en  tanto   por   exceso   y   por   defecto  se  valoraron  los  medios  de  prueba  cuestionados.   

CONSIDERACIONES:  

Como  quiera  que  pretende  en  este caso la  defensora  del  encausado  Arciniegas  Mendoza cuestionar la legalidad del fallo  emitido  en las instancias, a través del ejercicio del recurso de casación por  vía  excepcional,  en  tanto  la sentencia recurrida fue proferida en relación  con  delito  que  -cometido  ya  en vigencia de las leyes 599 y 600 de 2.000- se  halla  sancionado  con pena privativa de libertad cuyo máximo no excede de ocho  años,  reiterada  ha  sido  la  jurisprudencia  de  la Sala según la cual, con  estricta  sujeción  a  los  mandatos  del  ordenamiento procesal, el respectivo  libelo   debe  reunir  algunas  exigencias  mayores  en  aras  de  persuadir  la  discrecionalidad  de  la Corte para que admita la impugnación en eventos en que  regularmente ella no procedería.   

Así,  en  este  evento -como lo entendió la  demandante-  al  interponer  de  modo  expreso  el  recurso  por  dicha  senda y  manifestar  la  formulación  de  la demanda por la misma, viable era el recurso  extraordinario  y  discrecional  de casación mas dicha comprensión le imponía  la  exposición  de  aquellos fundamentos en que se sustenta la factibilidad del  recurso  en  esa  modalidad,  esto  es,  expresar  en forma sintética, pero con  claridad  y  precisión  las  razones  que habrían de persuadir a la Sala sobre  alguno  de  los  dos motivos, o ambos, y que hicieran ver la necesidad de que la  Corte  desarrollare  su  jurisprudencia,  o  interviniere  en  el  propósito de  procurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales  vulnerados  y no la simple  mención  de  ellos  o  una  deshilvanada  e  inconexa  argumentación  sobre el  principio  de  igualdad,  cuya  trasgresión  no  se  evidencia  por  la  simple  invocación de un yerro de valoración probatoria.   

Es  que  si de la necesidad de desarrollar la  jurisprudencia   se  trata  partiendo  contradictoriamente  la  casacionista  de  invocar  precisamente un precedente al respecto, ninguna mención hace a cuáles  son  los aspectos que han de ser abordados por la jurisprudencia (bien porque no  existan  antecedentes sobre una materia, o porque habiéndolos son enfrentados o  contradictorios,  ora porque es necesario aclarar algún aspecto o actualizar la  doctrina  para  aparejarla  con  el  avance de la ciencia jurídica o con nuevos  fenómenos  sociales),  ni explica cuál es el desarrollo jurisprudencial que se  demanda en algún tema.   

“…  es  deber del impugnante (dijo  la  Sala  en  auto  de  febrero  26 de 2.002, radicación No.  18447,  en  torno  a  la  necesidad de su intervención para el desarrollo de la  jurisprudencia),  indicar si lo pretendido es fijar el  alcance  interpretativo  de alguna disposición, o la unificación de posiciones  disímiles  de  la  Corte,  o  el  pronunciamiento  sobre  un punto concreto que  jurisprudencialmente   no   ha   sido   suficientemente   desarrollado,   o   la  actualización  de  la  doctrina,  al tenor de las nuevas realidades fácticas y  jurídicas;  y,  además,  la incidencia favorable de la pretensión doctrinaria  frente  al  caso  y  la ayuda que prestaría a la actividad judicial, por trazar  derroteros  de  interpretación  con  criterio  de  autoridad…”.   

Y si a la garantía de derechos fundamentales  se  hace  relación,  la  mera  afirmación  -antecedida de argumentos que no se  desarrollan  para  el  caso  en  concreto-  de  que  se vulneró el principio de  igualdad  porque  se  valoró  como  prueba  un  informe  que  carecía  de  ese  carácter,  no  evidencia  ciertamente de qué manera podría estarse vulnerando  esa  garantía  y  por  lo  mismo  en modo alguno se persuade a la Sala para que  discrecionalmente admita la demanda.   

Es  que  acudir  a la casación excepcional o  discrecional  obliga  al  impugnante  a  solicitar a la Corte la admisión de su  libelo  bajo  una  de  las  dos  condiciones  dichas  o  ambas  y  ello  supone,  obviamente,  que  el  recurrente  debe  exponer  de manera clara y coherente las  razones  por  las  cuales  es  necesaria  la  intervención  de la Sala con esos  propósitos,  por  ende no es suficiente la mera enunciación de los propósitos  del  casacionista  o  la simple relación de los citados motivos, pues de lo que  se  trata es de dinamizar la discrecionalidad de la Sala haciéndole ver por una  argumentación  seria,  sólida  y  suficiente por sí misma la necesidad de que  intervenga  en  un  asunto  donde  regularmente  no sería procedente el recurso  extraordinario.   

Como  en  las  condiciones  dichas  no  logra  persuadirse  a  la Corte para que admita la demanda examinada por cuanto de ella  no  logra  extractarse  la  necesidad de su intervención en aras del desarrollo  jurisprudencial  o  de  la  protección  de  garantías  fundamentales,  no otra  decisión  diferente  al rechazo del libelo se hace procedente, más aún cuando  no  se  aprecia  la  existencia  de  algún  motivo que faculte la intervención  oficiosa  de la Sala en términos del artículo 216 del Código de Procedimiento  Penal.   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación excepcional  formulada    por   la   defensora   del   procesado   JAMES   IVÁN   ARCINIEGAS  MENDOZA.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Permiso  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                             ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                      MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                          

JORGE        LUIS        QUINTERO  MILANÉS                      YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                              

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria     

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