25529(20-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25529  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 58  

Bogotá,  D. C., veinte (20) de junio de dos  mil seis (2006).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  se pronuncia sobre la colisión de  competencias  aparentemente  suscitada  entre  los  Juzgados  Penal del Circuito  Especializado  y  Penal  del  Circuito  de  Mocoa  (Putumayo)  para adelantar el  juzgamiento    en    contra    de    Henry   Agudelo  Jaramillo,  a  quien la Fiscalía Especializada de esa  ciudad  acusó  como  autor de la conducta de concierto para delinquir con fines  terroristas.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  informe  del 29 de febrero del  2003,  un  oficial  de  la  Vigésima  Cuarta Brigada del Ejército, con sede en  Mocoa  (Putumayo),  solicitó  a  la  fiscalía  ordenara  el allanamiento de 10  inmuebles  de  la  región,  con el fin de “neutralizar oportunamente acciones  delictivas  que  se  encuentran desarrollando grupos de las AUI” (Autodefensas  Unidas  Ilegales). Especificó que allí se guardaba dinero, alcaloides, equipos  de  comunicación,  prendas  de  uso  restrictivo  de  las  fuerzas  militares y  documentos de la organización.   

Como  “objetivo  No. 6” fue descrita una  casa  en el barrio Cristo Rey, donde residía “Henry Echeverri” –Henry  Agudelo  Jaramillo-,  “bandido  de  las  AUI,  que  se moviliza en un vehículo taxi  servicio   público,   amarillo,   donde   moviliza   a  varios  sujetos  de  la  organización delictiva”.   

Realizadas  las  diligencias, en los lugares  indicados  fueron  capturados Beysy Polanía Agudelo (en su casa fueron hallados  1.679,5  gramos  de  cocaína,  una  balanza gramera y $ 4.000.000 en efectivo);  Luis  Alberto  Ipial  Chávez  (en  su  residencia  se  hallaron 132.4 gramos de  cocaína   y   $  18.160.000);  Ivonne  Lucelly  Rincón  Chávez,  Henry  Agudelo  Jaramillo  y  Eduar Genaro  Jaramillo  Betancourt  (en  el  inmueble  que  ocupaban  fueron  encontrados  un  revólver,  una  escopeta,  varias  prendas  de  uso  restringido  de  la fuerza  pública,  31  granadas,  dos  botiquines  y varias cananas con más de tres mil  cartuchos).   

2.  Los  procesados  Polanía Agudelo, Ipial  Chávez  y  Agudelo Jaramillo  solicitaron  el trámite para sentencia anticipada y en providencias del 4 y del  25  de  abril del 2003 el fiscal especializado dispuso romper la unidad procesal  y  remitió  copias  a  la  fiscalía  seccional para que adelantara el trámite  respecto  de  los  “delitos de su competencia” (porte de estupefacientes, de  armas   y   de  uniformes  de  las  fuerzas  militares).  Dispuso  continuar  la  instrucción   por   la   conducta   de   concierto  para  delinquir  con  fines  terroristas.   

El 10 de julio del 2003 la fiscalía formuló  cargos  a  Ivonne  Lucelly Rincón Chávez, que ésta aceptó para acogerse a la  sentencia  anticipada,  como  coautora  de  porte  de armas de defensa personal,  conservación     de     municiones    y    utilización    de    uniformes    e  insignias.   

3.  Adelantada  la  investigación, el 26 de  octubre  del  2004  la fiscalía acusó a Henry Agudelo  Jaramillo “como autor de un delito de concierto para  delinquir  con  fines terroristas”, tipificado en el artículo 340 del Código  Penal,  por  su vinculación con el grupo armado ilegal de las autodefensas. Por  la  misma  conducta  favoreció con preclusión a Beysy Polanía Agudelo, Édgar  Fernando  Guerrero,  Eduar  Genaro  Jaramillo Betancourt, Ivonne Lucelly Rincón  Chávez y Luis Alberto Ipial Chávez.   

4.  El  expediente  correspondió al Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de Puerto Asís, que el 3 de marzo del 2005  inició   el  juzgamiento,  el  23  de  mayo  siguiente  realizó  la  audiencia  preparatoria y señaló fecha para el debate público.   

En  auto del 21 de noviembre de ese año, la  Juez  Especializada  remitió  las  diligencias al Juzgado Penal del Circuito de  Mocoa.     Afirmó    que    se    imponía    calificar    como    sedición  el  comportamiento investigado  como  concierto para delinquir, de conformidad con el artículo 71 de la Ley 975  del   2005,   conducta   delictiva   que   corresponde  juzgar  a  los  últimos  funcionarios.   Como   consecuencia,   declaró   la  nulidad  de  la  audiencia  preparatoria.   

5.  La  Juez Penal del Circuito de Mocoa, en  decisión  del  22  de  febrero del 2006 remitió la causa al Penal del Circuito  Especializado de la misma ciudad,   

teniendo   en   cuenta   la   competencia  territorial   y   en  orden  a  que  a  partir  del  presente  año  empezó  en  funcionamiento ese Despacho.   

6.  El  30  de  marzo  el  Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  de  Mocoa  (cuya titular fue la misma que como juez del  circuito  suscribió  el anterior auto), consideró errónea la anterior postura  y  devolvió el expediente al Penal del Circuito de Mocoa, para que “decidiera  conforme  con  la  ley”, esto es, avocar el conocimiento o trabar el conflicto  con el Juez Especializado de Puerto Asís.   

7. El Juzgado Penal del Circuito de Mocoa, a  cargo  de  un  funcionario diferente, el 22 de mayo del 2006 insistió en que el  conocimiento  correspondía  al  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de la  misma  ciudad, porque no procedía la sedición sino el concierto para delinquir  con  fines terroristas, que fue el imputado y que excluía ese delito político.   

Por  tanto,  propuso  conflicto  negativo de  competencias  al  último  despacho,  pero ordenó la remisión del proceso a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia para que dirima el  asunto.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala se abstendrá de conocer el asunto,  porque no adquirió competencia para hacerlo.   

En  efecto,  la  intervención  de  la Corte  deriva  de  que  entre  un  juez penal del circuito y un juez penal del circuito  especializado  se haya trabado un conflicto, ya positivo, ora negativo, en torno  a cuál de ellos compete adelantar el juzgamiento.   

Esa  situación  exige  que en casos como el  ahora  estudiado  uno  y  otro  despacho  hayan rechazado la competencia, con la  propuesta  concreta  de  la colisión. Lo anterior no ha ocurrido en el presente  evento.   

Obsérvese.  

1.  El Juez Penal del Circuito Especializado  de  Puerto  Asís,  luego de iniciar el juzgamiento y haber fijado fecha para la  realización  de  la  audiencia  pública,  en auto del 21 de noviembre del 2005  remitió  el  expediente  al  Juez  Penal  del  Circuito  de Mocoa, pero       no       propuso       conflicto      alguno.   

2. La titular del último despacho, el 22 de  febrero   del   2006,   sin  que  tampoco  propusiera  incidente  de  colisión, ordenó el envío del proceso  al Juzgado Penal del Circuito Especializado de Mocoa.   

En  consecuencia,  hasta  entonces,  ninguna  pugna  había  surgido,  además  de  que estaban involucrados tres juzgados: el  Especializado   de   Puerto   Asís,  el  Penal  del  Circuito  de  Mocoa  y  el  Especializado de Mocoa.   

3.  La Juez Especializada de Mocoa, el 30 de  marzo  del  2006,  devolvió el asunto al  Juzgado Penal del Circuito de la  misma  localidad,  al que tampoco propuso conflicto de competencia, con la tesis  de  que éste debía resolver la colisión con el Especializado de Puerto Asís,  procedimiento  ilógico,  pues  hasta  el  momento ningún funcionario se había  pronunciado en ese sentido.   

4.  Finalmente,  el  22 de mayo del 2006, el  nuevo  Juez  Penal  del  Circuito  de  Mocoa  concluyó  en  la  competencia del  Especializado   de   esa   localidad   y   le  planteó  colisión  negativa  de  competencia.   

Pero equivocadamente remitió el proceso a la  Corte,  cuando  es  claro  que  solo  en  ese  momento  se postulaba una disputa  negativa,  circunstancia  que  exigía  que  el  juez destinatario del conflicto  –el   Especializado  de  Mocoa-  diera  sus  razones sobre el particular, esto es, aceptando o rechazando  la colisión.   

Solamente  agotado  este  trámite quedaría  habilitada  la Sala de Casación Penal de la Corte para dirimir la controversia,  pues,  reitérese,  salvo  en  el  último  auto  del 22 de mayo, ninguno de los  jueces    que    han   conocido   del   asunto   se   habían   pronunciado   al  respecto.   

El expediente, en consecuencia, se devolverá  al  juzgado remitente para que, si insiste en su incompetencia, cree debidamente  el   conflicto   y   permita   la   respuesta   del   juez  destinatario  de  su  propuesta.   

Consideraciones finales.  

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema  de  Justicia  estima  oportuno  realizar las siguientes precisiones, en  aras  de  que  los  jueces  eviten la dilación injustificada del procedimiento,  pues  el juzgamiento se inició hace más de un año y el tiempo se ha utilizado  exclusivamente en declaraciones de incompetencia:   

1. Adelantado el juicio y cuando solo restaba  realizar  la  audiencia  pública,  el  Juez Penal del Circuito Especializado de  Mocoa se declaró incompetente y anuló la actuación previa.   

Este  trámite  es  contradictorio,  pues la  nulidad  solo  podía  ser  declarada  por  el juez competente. Por tanto, quien  estimaba  carecer  de  competencia  no  podía  adoptar  una  decisión de plena  competencia como retrotraer el procedimiento.   

2.  Las  decisiones de la actual titular del  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Mocoa se observan cuando menos  insólitas,  porque  cuando  lo  era  del Juzgado Penal del Circuito de la misma  ciudad   adaptó   una   jurisprudencia  de  esta  Sala  para  concluir  que  el  conocimiento  del  asunto  correspondía  al  Especializado,  pero  una  vez fue  promovida  al último despacho, no tuvo reparo alguno en pregonar el “error”  de  su  anterior apreciación para devolver el asunto el Juez Penal del Circuito  (que  ya  estaba a cargo de otro servidor), lo que solo denota un evidente afán  de “desprenderse” del expediente.   

3.   Finalmente,  como  las  razones  para  fundamentar   la  competencia  o  incompetencia  derivan  exclusivamente  de  la  vigencia  del  artículo  71  de la Ley 975 del 2005, que adicionó el artículo  468  del  Código  Penal, los jueces deben replantear sus análisis a partir del  hecho   objetivo  de  que  la  Corte  Constitucional  declaró  inexequible  esa  disposición  “por  vicios  de  procedimiento  en  su  formación”, mediante  sentencia  C-370  del  2006,  según se lee en el comunicado de prensa del 18 de  mayo.   

Los funcionarios deben estudiar, entonces, si  esa  decisión  de  constitucionalidad  habilita la plena vigencia del delito de  concierto  para  delinquir,  la competencia prevista para su conocimiento, y si,  de  existir  juicio  alguno de favorabilidad, éste debe ser valorado y aplicado  por el juez a quien corresponda decidir el asunto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  Abstenerse de  conocer  la  colisión  de competencias para adelantar el juzgamiento seguido en  contra   de   Henry   Agudelo   Jaramillo.   

2.  Devolver  el  expediente   al  Juez  Penal  del  Circuito  de  Mocoa  (Putumayo).   

Comuníquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

No hay firma  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILO                                            ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

                                                                                                              

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                             JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS     

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                         JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

No hay firma  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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