25520(09-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25520   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente:  JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

Aprobado  en  acta  No.  128   

Bogotá  D.C., nueve de noviembre de dos mil  seis   

Decide  la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado JOSÉ  CECILIO CONTRERAS QUIROZ contra la  sentencia  proferida  el  27  de  mayo  de  2004  por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  al  modificar  parcialmente   el  fallo del Juzgado  4º   Penal  del  Circuito,  que  lo  condenaba  a  6  años  de prisión e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso,  al  encontrarlo penalmente responsable del delito de peculado por  apropiación.   

ANTECEDENTES   

1.  De  acuerdo  con la síntesis que de los  hechos  hiciera  el  Tribunal,  en  el  fallo  que es objeto de impugnación, la  investigación  tuvo origen en la compulsa de copias ordenada por el Juzgado 2º  Civil  del  Circuito  de la ciudad de Cúcuta, para solicitar que se investigara  al  secuestre  del  proceso  ejecutivo No. 9299, JOSÉ  CECILIO  CONTRERAS  QUIROZ, quien actuó como auxiliar  de  la  justicia  en  la  diligencia  de  embargo  y secuestro realizada el 3 de  diciembre  de  1992 por la Inspección 1ª Civil Superior de Policía, ya que no  atendió   el   requerimiento   para  que  suministrara  información  sobre  la  ubicación  de  las máquinas embargadas a la compañía Machimbre Limitada, las  cuales  no sólo constituían prenda para el caso, sino  del pago de deudas  con  la  Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales DIAN, elementos que fueron  avaluados   en    DIEZ   MILLONES   SETECIENTOS  CINCUENTA  MIL  (10.750.000) PESOS, el  9 de  agosto de 1996 (fl. 181).   

2. El 24 de septiembre de 1999, la Fiscalía  1ª  de  Administración  Pública  ordenó  la  apertura  de la investigación,  siendo   vinculado   mediante   declaratoria  de  persona  ausente  JOSÉ  CECILIO CONTRERAS QUIROZ, el 21 de  febrero de 2000 (31 c.o.1).   

Al resolver la situación jurídica, el 22 de  marzo  de  2000,  la  Fiscalía le impuso medida de aseguramiento consistente en  detención preventiva por el delito de peculado por apropiación.   

3. El valor de la deuda a  cargo  de  Machimbre  Ltda   y  a  favor  del  demandante,  Jaime  Bonilla,  ascendió  a  $2.537.837,  según  la liquidación efectuada por el Juzgado (fl.  177 c.o.1).   

A su vez, la Dirección  de  Impuestos  y  Aduanas  Nacionales  solicitó  el embargo de los bienes por $  6.988.433,  petición  que  el Juzgado 2º Civil del Circuito de Cúcuta ordenó  tener en cuenta, en auto del 31 de mayo de 1995.   

4.   Clausurada   la  investigación,  el  11  de  julio  de 2000, la Fiscalía 1ª de Administración  Pública   al   calificar  el  mérito  del  sumario  profirió  resolución  de  acusación     en     contra     de     JOSÉ     CECILIO     CONTRERAS     QUIROZ,     por     la    conducta    “  tipificada  en nuestro Código Penal, en su  libro  segundo, título III, capítulo I, art. 133, modificado por la ley 190/95  del peculado por apropiación.”   

El  pliego  de cargos cobró ejecutoria el 28 de julio de  2000.   

5.  La  etapa  del  juicio  correspondió al  Juzgado  4º  Penal del Circuito, despacho que avocó  conocimiento el  8  de  agosto  de   2000,  llevó  a  cabo  la  audiencia pública el 23 de  abril  y el 12 de junio de 2003.   

El  14  de  diciembre  de  2004,  el Juzgado  4º     Penal   del   Circuito   de   Cúcuta   condenó   a   JOSÉ  CECILIO CONTRERAS QUIROZ a la pena  de  6  años  de  prisión, a la inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas por el mismo lapso y a la multa de $10.750.000 (valor de lo  apropiado)  como  autor  responsable  del  delito  de  peculado por apropiación  previsto  en  el  artículo  133 del Código Penal, reformado por la ley 190/95,  que  “en  razón  de  la  cuantía  se ubica en el inciso 1º pues supera los 50 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes para el año 1997, fecha en la que salieron los bienes de la  custodia   legal,   en   que   debía   mantenerlos   el   procesado.”   

Igualmente  lo  condenó  al  pago  de  una  indemnización  de  perjuicios  por  la  suma de $45.138.436, más los intereses  respectivos causados desde esa fecha a favor de la DIAN.   

6.  El 3 de  noviembre de 2005, la Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Cúcuta  profirió la sentencia de segunda  instancia,  para  resolver  el recurso de apelación interpuesto por el defensor  del  procesado,   en  la  que  consideró  que  la  norma  aplicable era el  artículo  133  del  Decreto Ley 100 de 1980, modificado por el artículo 2º de  la  ley   43  de  1982,  en  cuanto  establecía  que  :  “  Cuando  el  valor  de  lo apropiado pase de quinientos mil pesos la  pena  será  de  cuatro  a  quince  años de prisión, multa de veinte mil a dos  millones  de  pesos  e  interdicción de derechos y funciones públicas de dos a  diez  años.”,  y no dentro de lo  previsto por  el  artículo  19 de la ley 190/95, por  cuanto los hechos habían ocurrido  en 1992.   

En   consecuencia,   modificó  las  penas  impuestas  por el Juzgado de primera instancia,  reduciendo la privativa de  la  libertad  a  4  años  y  al  mismo  lapso  la inhabilitación de derechos y  funciones  públicas,  y   la  multa  a  $20.000. También, le concedió la  prisión domiciliaria.   

DEMANDA PRESENTADA POR EL  DEFENSOR  DE  JOSÉ CECILIO  CONTRERAS QUIROZ   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  el  defensor  del  procesado JOSÉ CECILIO  CONTRERAS  QUIROZ  impugna  la  sentencia  de segunda  instancia,  aduciendo  que  “viola directamente  la  ley  sustancial   por  error de derecho en la apreciación errónea del  acervo,  lo  que  lo  llevó  a  un  falso juicio de convicción, que condujo al  menoscabo  de las garantías constitucionales de mi defendido… , por cuanto se  condenó  de  conformidad a las exigencias del artículo 232 y no se apreció el  acervo  conforme lo exige el artículo 238 del estatuto adjetivo.”.   Se   estiman   como   violados  los  artículos  232  y  238  del  Código  de Procedimiento Penal, al desconocer los  juzgadores  las  reglas  de  la  sana  crítica  en  la apreciación probatoria.   

En  lo  atinente  a  su  demostración  el  demandante  sostiene  que  el Tribunal construyó un falso juicio de valor de la  prueba  aportada  al  considerar que de ella emergía la responsabilidad exigida  por  el  artículo  232  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  al limitarse a  señalar  que  se  había  apropiado   de  los  elementos  dejados  bajo su  custodia,  sin  que haya tenido en cuenta la declaración del señor Bonilla, en  sana crítica.   

Estima el censor que el juzgador no tiene en  cuenta  que el procesado informó al Juzgado que el actor y el ejecutado habían  llegado  a  un  acuerdo  recibiendo  las  máquinas  como pago de la deuda, y al  recibir  la orden del abogado procedió a entregar las máquinas al señor Jaime  Bonilla.   

Señala  que analizando la prueba, sin duda,  se  concluye  que  el  doctor  Sabas  Carvajal   abusó  de la buena fe del  inculpado,  quien  como  secuestre desconocía  los trámites a seguir para  la  entrega  de  los  bienes,  como  así lo confirma el contrato suscrito entre  Jaime  Bonilla  y José Torres Ordóñez, quien es enfático en señalar que las  máquinas  fueron  negociadas  por  el  primero.  Situación  que en su criterio  demuestra    que  se  vulneró  por  la  “vía  directa  el  artículo  232  del  Estatuto descrito por su aplicación errónea,  toda  vez  que  no se demostró la ocurrencia del hecho menos la responsabilidad  de mi defendido.”.   

Por  consiguiente,  solicita  se  case  la  sentencia,  se absuelva al procesado y se ordene su libertad.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  En  virtud  de  la  naturaleza que   ostenta  el  recurso  extraordinario  de casación, resulta  factible en su  desarrollo  realizar un juicio de constitucionalidad y legalidad de la sentencia  de  segunda  instancia,   para  determinar  si  se encuentra conforme a los  postulados  que  orientan  el  proceso penal, es decir, que han sido preservadas  las  garantías  fundamentales  de  los  sujetos  procesales y de las víctimas.   

Respecto a su procedencia, debe indicarse que  ésta  se   encuentra condicionada a que los reparos que se formulen contra  el  fallo se orienten a la demostración de los errores en que haya incurrido el  juzgador,  planteados  al  amparo  de cualquiera de las causales previstas   para  invocar  el instituto de la casación, y al cumplimiento de las exigencias  formales          previstas             en           el  Código     de  Procedimiento Penal, expresando de manera clara y  precisa  los  fundamentos  de su estructuración y las normas que considera  infringidas,   análisis  que  igualmente  deberá  orientarse  a  demostrar  la  violación,  a  señalar la trascendencia  y la incidencia del yerro que se  plantea  en el fallo cuestionado. Por lo tanto, el no cumplimiento de cualquiera  de    estas    exigencias   dará   lugar   a    la   inadmisión   de   la  demanda.   

2. La Sala tiene ampliamente definido que al  plantear  la causal primera de casación el demandante debe optar por una de las  dos  vías  de  su estructuración, la violación directa o la indirecta, de tal  manera,  que  si  invoca  la primera, la controversia será exclusivamente en el  terreno  de  lo  jurídico,  lo  cual  supone  que  el  censor debe compartir la  apreciación  probatoria  efectuada  por el fallador, en tanto que si acude a la  segunda,  esto es, a la violación indirecta,  deberá aludir a los errores  en  que  pudo  incurrir el juzgador en la apreciación probatoria, expresando el  tipo  de  yerros  que   tuvieron lugar, esto es, si pueden ser considerados  como de derecho o de hecho.   

Los  primeros  referidos  a  que el fallador  admitió   y  confirió valor probatorio a un medio de convicción allegado  irregularmente  al  proceso o  desconoció y negó alcance probatorio   a     pruebas    válidas    (falso    juicio    de  legalidad),   o  le  asignó un valor probatorio  distinto  al  establecido  por  la  ley  o  le  negó el que legalmente se le ha  conferido (falso juicio de convicción).   

En tanto que,  si el cuestionamiento se  centra  en  el  proceso  de  valoración  propiamente  dicho,  tales  yerros son  considerados  como  de hecho, en cuyo caso harán referencia  a que el juez  ignoró  una  prueba que obra válidamente en el proceso o supone como existente  una     no    incorporada    (falso    juicio    de  existencia)  o  cuando  distorsiona  o  tergiversa su  contenido   fáctico   atribuyéndole   efectos   que  no  se  derivan  de  ella  (falso juicio de identidad).   

También,  puede  ser  alegada  como   transgresión  indirecta  de  la  ley,  los eventos en que el juez desconoce los  postulados   de  la  sana  crítica  como  método  de  apreciación  probatoria  (falso  raciocinio),   en   la   asignación  del  mérito  probatorio  que  se  deriva  de  la  prueba  válidamente  allegada  al  proceso  en cuyo caso, el censor deberá señalar si  tal  yerro  se  produjo por desconocimiento de las leyes de la ciencia, de   los  principios  de  la  lógica, de las reglas de la experiencia o los dictados  del sentido común.   

3.   Estas   apreciaciones   permiten  señalar  en  el caso que se estudia, que la demanda de casación presentada por  el   defensor   de  JOSÉ  CECILIO  CONTRERAS  QUIROZ  presenta   evidentes   deficiencias   técnicas   y  argumentativas  que  resultan  insuperables  y que dada la naturaleza rogada del  recurso no pueden ser subsanadas por la Sala.   

En  efecto,  el  recurrente  enuncia  como  fundamento   de   la  demanda   la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  primero,   por  error  de derecho. Sin embargo,  su desarrollo resulta  incoherente  con  tal  planteamiento,  ya  que  el  reparo  está  dirigido a la  errónea  apreciación  probatoria  del  fallador por desconocimiento de la sana  crítica,  situación  que claramente corresponde a un error de hecho, cargo que  se  queda  en el mero enunciado, por cuanto, de manera general el censor señala  que  el  fallador  desconoció  el  contenido  del  artículo 238 del Código de  Procedimiento  Penal,  al  concluir  que  del  acervo probatorio existente   emergía   la   responsabilidad  del  procesado.  Sin  que  identifique  en  que  consistió  el  error,  es  decir,  cual  de los postulados que orientan la sana  crítica  (leyes  de  la  ciencia,  principios  de  la lógica, las reglas de la  experiencia  o  los  dictados  del sentido común),  fue el desconocido, de  qué  manera  incidió  tal yerro en el fallo que cuestiona y cuál hubiera sido  la  forma  correcta  de valoración, para demostrar en qué forma se favorecían  los intereses del procesado.   

Ahora,  si la pretensión del recurrente era  poner  de  presente  que  el  Tribunal  no  consideró  una  prueba válidamente  allegada  al proceso, como cuando señala que no fue evaluada la declaración de  Jaime  Bonilla,  era  indispensable  que  de  un  tal  planteamiento  pasara  al  desarrollo  del  cargo,  esto  es,  que  identificara  en  el fallo la omisión,  pusiera  de  presente  el  contenido  de  la  declaración  y  que demostrara la  incidencia  de  la  prueba  omitida  en  el  sentido del fallo que se cuestiona,  mediante  el  adecuado  análisis  probatorio  que  condujera a señalar que las  afirmaciones  del  testigo  prevalecían  sobre  los  demás  medios  de  prueba  considerados    por   el   fallador,   exigencias   de   las   que   carece   la  demanda.   

Por  consiguiente,  la  Sala advierte que el  discurso  del  casacionista se limita a expresar su particular criterio sobre la  apreciación  probatoria  al  concluir  que  no  comparte  la  realizada por los  falladores,  para  reclamar  por esta vía la absolución del procesado, sin que  previamente   haya   cumplido  con  la  exigencia  perentoria  de  demostrar  la  ilegalidad de la  sentencia que cuestiona.   

Las  falencias  técnicas  y  argumentativas  enunciadas  dan  lugar  a  rechazar  la demanda y a declarar desierto el recurso  propuesto   en  nombre  de  JOSÉ  CECILIO  CONTRERAS  QUIROZ.   

4.  No  obstante,  como  en  la  revisión  oficiosa    de  las  decisiones  cuestionadas,  la  Sala  advierte  el  posible  desconocimiento  del principio de congruencia entre la acusación y los  fallos,  hecho  que  incide  en  la  determinación  de  las  penas impuestas al  procesado,   al   ser  considerada  por  los  falladores  una  circunstancia  de  agravación  no  imputada  en la acusación,  razón suficiente para correr  traslado  de  manera  oficiosa  a  la  Procuraduría  Delegada para que emita el  concepto respectivo.   

En  consecuencia,  se  correrá  traslado al  señor  Procurador  Delegado  en  lo  Penal por el término de veinte (20) días  para que rinda concepto.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.   Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de JOSÉ CECILIO CONTRERAS  QUIROZ,   por   las   razones   expresadas  en  esta  providencia.   

2.   Contra   esta   decisión   no   procede   recurso   alguno,  de  conformidad  con  lo previsto por los  artículos 213 y 187 inciso 2º de la Ley 600 de 2000.   

3.  De manera oficiosa, se correrá traslado  al  Procurador  Delegado  para  que conceptúe sobre la presunta vulneración de  garantías advertida.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ             ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

Aclaración de voto  

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN     MARINA PULIDO DE BARÓN   

Salvamento parcial de voto  

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS            YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                      

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                JAVIER        ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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