25220(29-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25220  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 61  

Bogotá,  D.C.,  veintinueve  de  junio  de  2006.   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisión de la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   Mario  Jiménez  Cárdenas en contra de la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Antioquia el 19 de julio de  2005,  mediante  la  cual confirmó la del Juzgado segundo penal del circuito de  Turbo,  que  lo condenó como coautor del delito de hurto calificado y agravado.   

HECHOS  

          Así    pueden    narrarse    los    hechos    juzgados    en   las  instancias:   

          Entre  el  25  y  el  28  de  octubre  de 2003, el cabo primero del  Ejército      Nacional,      Mario      Jiménez  Cárdenas,   y   el   soldado  profesional  Wilberto  Bermúdez  Castro,  quienes  para esas fechas cumplían ordenes  superiores  en  el  Municipio de Vigía del Fuerte, por fuera de sus funciones se apoderaron  de  tres  bombas de inyección, un turbo alimentador, un motor de arranque y una  bomba  hidraúlica,  pertenecientes a dos tractores que se encontraban guardados  en el aserrío de propiedad de Reinerio Palacios Arias.   

          Los  objetos  fueron transportados en un barco nodriza de la Armada  Nacional  y  llevados por Wilberto Bermúdez Castro hasta el municipio de Turbo,  sitio  en  donde  fueron  recuperados  por efectivos del Batallón de Ingenieros  Carlos    Bejarano   Muñoz   y   puestos   a   disposición   del   funcionario  instructor.   

         

ACTUACION PROCESAL  

La Fiscalía 114 seccional delegada ante los  juzgados      penales      del      circuito      de      Turbo     (Antioquia), abrió investigación el 22  de    diciembre    de   2003   (fs.,   6),  y  el  10  de  febrero  del  siguiente  año,  vinculó mediante  diligencia  de  indagatoria  a Mario Jiménez Cárdenas  (fs., 14), a quien mediante  providencia  del  24  de marzo siguiente, le impuso medida de aseguramiento como  autor   del   delito   de   hurto   calificado  (fs.,  34).   

El   24   de  junio  de  2004  cerró  la  investigación,  cuya  decisión  quedó en firme el 19 de julio del mismo año,  fecha  en  la  cual  se  resolvió  el recurso de reposición interpuesto por la  defensa.(fs.,70), y el 12 de  agosto  de  2004,  acusó  al  sindicado  por  la  comisión del delito de hurto  calificado   (fs.,   84).   

El  Juzgado  segundo  penal del circuito de  Turbo  avocó el conocimiento, realizó las audiencias preparatoria (fs.,   148)   y  pública  (fs.,   164),   y  finalmente,  mediante  sentencia  del  11  de  enero de 2005, condenó a Mario  Jiménez  Cárdenas a la pena principal de      100  meses  de prisión por la comisión de los delitos de  hurto   calificado   (fs.,  223).   

          El  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  al  resolver  el recurso de  casación  interpuesto  por la defensa, el 19 de julio del mismo año, confirmó  la   decisión,   pero   modificando   la   pena,  que  dejó  en  60  meses  de  prisión.   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en  el  cuerpo  segundo  de  la  causal primera de  casación, el demandante formula un solo cargo contra la sentencia.   

          Aduce  que  el Tribunal incurrió en errores de derecho al apreciar  distintos  medios de prueba que lo llevaron a aplicar indebidamente el artículo  239 del código penal.   

          En  seguida,  con  base en esa afirmación, señala que el Tribunal  profirió  una  sentencia  sin  contar con elementos de juicio que demuestren la  ocurrencia  del  hecho  punible  y  la responsabilidad. Asume que las instancias  dieron  por  demostrado el apoderamiento ilícito, del hecho de que el sindicado  sacó  algunos  repuestos de la órbita del dominio del propietario, sin reparar  que  la  conducta  desplegada por el cabo primero Mario  Jiménez  Cárdenas  no constituye un delito sino una  falta disciplinaria.   

          Agrega  que  no  se tuvo en cuenta que los bienes se encontraban en  un  estado  de  semi  abandono,  pues como lo relató José Andrés Cuesta, y lo  reiteró  Manuel Mosquera Palacio, el dueño del lugar los dejó bajo el cuidado  de  sus trabajadores y se desentendió de los mismos, de manera que el delito de  hurto no podía estructurarse. Claro, porque   

                     

“el  presunto  dueño  de  esos bienes no  estaba  ejerciendo  directamente, ni por intermedio de alguna otra persona actos  de  señor  y  dueño  de  estos elementos y esta falencia ocasionó un error de  tipo  en  la  conciencia  de  mi  defendido  Jiménez  Cárdenas.”   

         

          El      Tribunal      –    dice   el   demandante   –   no  consideró  esas  variables  y  se basó en las acusaciones tardías del soldado  Bermúdez  Castro,  quien  le  achacó toda la responsabilidad a su cliente, sin  considerar que Dora Montoya desvirtuó ese tipo de afirmaciones.   

             

          Por    lo    demás    –   concluye  el  demandante   –,  el  Tribunal  hizo  a  un lado las explicaciones del procesado, quien manifestó que  creyó  que le estaba autorizado apropiarse de esos bienes, pues a su juicio, el  sitio  en  donde  se  encontraban,  que  se  parecía mas a un basurero que a un  garaje, lo permitía.   

Solicita,   por   lo   tanto,          que se case  la   sentencia  y  se  absuelva  al  procesado,  al  no  haberse  demostrado  la  culpabilidad dolosa con que se afirma aquel actuó.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La demanda se inadmitirá por las siguientes razones:   

Primero: El recurso  extraordinario   de  casación,  como  medio  de  impugnación  indisolublemente  vinculado  a los fines que persigue, procede, entre otras opciones, cuando en la  sentencia  de  segundo grado se incurre en violación directa o indirecta de una  norma     de     derecho     sustancial     (causal  primera), vista siempre de cara a las finalidades que  a la casación le son inherentes.   

Segundo: Desde esa  perspectiva,  mas  como  un  medio  para cumplir las finalidades del recurso que  como  un  fin  en sí mismo, el artículo 212 del código de procedimiento penal  le  impone  al  recurrente el deber de denunciar la inconstitucionalidad e   ilegalidad   de  la  decisión,  mediante  la  presentación  clara,  precisa  y  coherente  de los cargos, de acuerdo con la causal seleccionada, de modo tal que  sean  en  sí  mismo autosuficientes, como medio para garantizar el principio de  limitación a la hora de resolver el recuso.   

         

          En  ese  orden,  el  demandante  no  podía  pasar  por alto que la  infracción  indirecta de la ley por errores de derecho en la apreciación de la  prueba,  que  es la causal a la cual acude, puede tener origen en falsos juicios  de  legalidad  o  de  convicción,  que como tales deben proponerse de acuerdo a  modelos  de  argumentación  que  correspondan  al sentido del yerro denunciado.   

          No  obstante,  su  discurso  se distancia de ese origen, pues en un  lenguaje  confuso  no  se sabe a ciencia cierta si lo que censura es la falta de  aplicación   de   las   normas   relativas   al   error  de  tipo  (numeral  10  del  artículo 32 de la ley 599 de 2000),  y  si esa omisión se deriva de la mera falta de adjudicación de  la  ley.  En  tal caso, como es sabido, sin discutir la prueba, tenía por deber  demostrar  que  el  sentenciador  reconoció  el error y que dejó de aplicar la  norma correspondiente a esa situación.   

          Pero  en  la  medida que se avanza en la lectura de la demanda, las  inconsistencias  crecen,  pues  indistintamente  se  refiere a problemas de mera  hermenéutica,  para en seguida cuestionar y criticar la apreciación que de los  medios  probatorios hizo el juez, sin resaltar lo que ellos efectivamente dicen,  y  en donde descansa la ilegalidad que denuncia, para lo cual ha debido recurrir  a  un lenguaje compatible con el modelo del cuerpo segundo de la causal primera,  que fue el que seleccionó.   

            Es  mas,  la  exposición del cargo deja percibir que se trata de  denunciar  no  un  error  de  derecho,  sino  un falso raciocinio, pues en parte  alguna  se  menciona  la  infracción  al debido proceso probatorio (falso  juicio de legalidad), o se indica  las  pruebas  que se habría apreciado por fuera del valor probatorio que la ley  les  otorga  (falso juicio de convicción).   

          Se  destacan  por  lo mismo, sólo opiniones generales acerca de la  manera  como  se  evaluó  la  ley  y  la prueba, que por supuesto no abordan el  problema  con  la  mínima  técnica  que el recurso exige, y que en el caso del  error  de  raciocinio  que  medianamente  se  alcanza  a percibir, requería del  casacionista  un  esfuerzo adicional para demostrar cuáles fueron las reglas de  la sana crítica que se infringieron en la decisión ameritada.   

          En  fin,  olvida  el  casacionista  que  en  esta sede no basta con  mencionar   los  medios  de  prueba  aisladamente,  sino  que  es  indispensable  acreditar  la  manera cómo el juzgador incurrió en una apreciación equivocada  de  la realidad que afecta el conjunto probatorio, impidiendo la aproximación a  la    verdad    histórica    y    la    correcta    aplicación   del   derecho  sustancial.   

          Tercero:  La demanda, por lo visto, no es  clara  ni  coherente  a  la  hora  de formular los cargos, hasta el punto que de  admitirla  la  Corte  tendría  que  complementarla, lo cual solo sería posible  pasando  por  alto  el  principio  de limitación y sustituyendo al actor en sus  propósitos.   

          Por  esa  razones,  que  dicen relación con la forma de la demanda  (artículos   207,   212   y   213   del  código  de  procedimiento  penal), y además porque no se observan  violaciones  a  las  garantías  fundamentales que la Corte esté en el deber de  remediar, se inadmitirá.   

          En  consecuencia,  La  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación  penal,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de  casación  presentada  a  nombre  de  Mario  Jiménez  Cárdenas.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO         

Permiso  

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO             ALVARO  O  PEREZ  PINZON                

MARINA         PULIDO        DE  BARON             JORGE  QUINTERO  MILANES              

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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